Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 5 de abril de 2012

Iglesia de Omnium Sanctorum, II y final.

Ya nos encontramos ante el presbiterio, que ha sufrido numerosos cambios a lo largo de los siglos. El primitivo Retablo Mayor que lo presidía, de madera tallada y dorada, fue encargado por el caballero veinticuatro don Diego López Ávalos y su mujer, doña Teresa Coronado, al escultor Andrés de Ocampo, que lo finalizó en 1.592. En 1.790, el estado de conservación era tan deficiente que el entonces patrón de la capilla, duque de Alburquerque, decidió sustituirlo. Se eligió para su construcción al maestro tallista José Gabriel González, único en aquellos momentos que podía trabajar el estuco, material en que debía estar realizada la obra, según dictamen de la Real Academia de Bellas Artes, que en aquellos tiempos tenía declarada la guerra al estilo barroco. Se trató del primer retablo construido  en la ciudad según esta técnica, aunque lamentablemente desapareció con el resto de los enseres (excepto la imagen de la Virgen de Todos los Santos) durante el incendio acaecido en el levantamiento militar de 1.936.
Presbiterio.
Templete.
En la actualidad, el presbiterio está ocupado por una estructura muy poco común en la ciudad. Se trata de un templete realizado por José Paz Campano en 1.940. Cuatro grandes columnas salomónicas sostienen una bóveda semiesférica, ampliamente adornada tanto por dentro como por fuera. En el centro, se venera la imagen de Nuestra Señora Reina de Todos los Santos, talla realizada por Roque Balduque en 1.554 y renovada en el siglo XVIII por Duque Cornejo, quien modificó su expresión y la posición del Niño. 
Templete con la imagen de la Virgen de Todos los Santos.
A los pies de la Virgen aparecen dos grupos de santos, de bastante menor tamaño, realizados por Cristóbal Ramos entre 1.760 y 1.770: san José, san Lorenzo, san Basilio, san Pedro, santo Domingo de Guzmán y santa Catalina de Alejandría. La cúpula está rematada por una imagen de san Miguel. 

Imágenes del presbiterio.
Tres alargadas ventanas con vidrieras se sitúan en el fondo poligonal del ábside, aportando luz y color al presbiterio. En sus muros aparecen una serie de pinturas de tema y procedencia desconocidas para mí. 

Pasando a la nave del Evangelio, en su cabecera nos encontramos con un retablo neoclásico del siglo XVIII, que hasta hace muy poco estaba presidido por una imagen de la Virgen de Fátima, cuyo lugar ha sido ocupado por la Virgen de Belén, que antiguamente presidía el altar de la parroquia de Belén, hoy desaparecida, en la calle Calatrava. A sus lados aparecen tallas modernas de santa Rita y san Antonio de Padua. 
Cabecera del Evangelio. Virgen de Belén, acompañada por 
santa Rita y san Antonio de Padua.
Otra imagen del retablo.
En ángulo de noventa grados a la izquierda del anterior retablo se encuentran dos arcosolios (huecos en forma de arco que se usaban como lugar de enterramiento), decorados con azulejos de los siglos XVI, XVII y XX, en los que aparecen santo Domingo y san Ramón Nonato, que adornan los sepulcros de los condes de Sánchez-Dalp (grandes benefactores de la parroquia), que actualmente no contienen resto alguno. Cubren los sepulcros dos esculturas yacentes de terracota, atribuidas en su momento a Mercadante de Bretaña (siglo XV), aunque actualmente se consideran obra de un escultor desconocido del mediados del siglo pasado. 
Muro del Evangelio, junto a la cabecera.
Sepulcros de los Guzmanes.
Azulejo de santo Domingo de Guzmán.
Azulejo de san Ramón Nonato.
Crucificado de piedra entre ambos arcosolios.
Junto a estas sepulturas, con pinturas a ambos lados, se halla el retablo del Sagrado Corazón de Jesús, con imagen titular de factura moderna y una Inmaculada en el ático. 
Retablo del Sagrado Corazón de Jesús.
Imagen "de papelón" (en pasta de papel) del Corazón de Jesús.
Inmaculada Concepción, en el ático del retablo.
Cuadros en el muro de la nave del Evangelio.
Seguimos hacia los pies de la nave y vemos, pasado el cajón de la puerta del Evangelio, entre dos grupos de cuadros, una repisa sobre la que aparece la talla de san Francisco de Paula, con báculo y copón, vestido a la usanza bizantina, flanqueado por las santas Justa y Rufina.
Repisa con san Francisco de Paula, santa Justa y santa Rufina.
San Francisco de Paula.
La Capilla Bautismal, antiguamente llamada de los Cervantes, es la siguiente de nuestro recorrido. En ella destaca un lienzo de las Ánimas del Purgatorio del siglo XVIII, ante el que se ha colocado la imagen de la Virgen de Fátima que antes presidía el retablo de la cabecera del Evangelio. En esta capilla se situaba el famoso pendón verde que dio nombre al motín de 1.521, en que los vecinos del barrio de la Feria se rebelaron contra las autoridades por el alto precio del pan. El pendón verde había sido arrebatado a los moros por la familia Cervantes y, durante el motín, se constituyó como enseña en contra de las autoridades. 
Altar de las Ánimas del Purgatorio, en la Capilla Bautismal.
Las Ánimas del Purgatorio y la Virgen de Fátima.
Bóveda gótica de la Capilla Bautismal.
Al final de esta nave se abre una capilla en la que se hallan, tras una preciosa y antigua reja de madera tallada, los titulares de la Hermandad de Los Javieres, que es como se conoce a la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Almas, María Santísima de Gracia y Amparo, María Inmaculada, y San Francisco Javier. La talla de Nuestra Señora de Gracia y Amparo es obra de Fernández Andes, fechada en 1.936. El Santísimo Cristo de las Almas fue tallado por José Luis Pires Azcárraga en 1.945 y recientemente restaurado por el profesor Miñarro, que encontró en el interior de la imagen el documento que atestiguaba su autoría. El imaginero portugués se dispuso a crear esta imagen cuando su edad era ya muy avanzada; apenas podía sostener la gubia cuando desbastaba la madera, en una época en el que los pulimentos se hacían a mano. Con trabajo sobrehumano sacó de la nada esta espléndida imagen fruto de su gran laboriosidad. Pero, una vez culminada la obra, sus fuerzas, tras flaquearle durante todo el tiempo de la ejecución, le terminaron por fallar y hubo de ser  sostenido por varios cofrades cuando, en 1.947, se celebró el acto de bendición. 
Zona de los pies de la nave del Evangelio.
Muro del Evangelio, entre las capillas Bautismal y de los Javieres.
Capilla de la Hermandad de los Javieres.
Reja de la Capilla de los Javieres.
Titulares de la Hermandad de los Javieres.
Santísimo Cristo de las Almas. José Luis Pires, 1.945.
Nuestra Señora de Gracia y Amparo. Fernández Andes, 1.936. 
San Juan Evangelista. Atribuido a Montes de Oca, siglo XVIII.
En el muro izquierdo de la capilla hay una hornacina donde se cobija una imagen de san Francisco Javier, cotitular de la hermandad.  En el muro derecho, un retablo cerámico nos muestra el Bautismo de Jesucristo.
Hornacina lateral con imagen de san Francisco Javier, cotitular de la Hermandad.
Vidriera de la capilla de los Javieres.
Azulejo con El Bautismo de Cristo.
En la entrada de esta Capilla cuelga el paño de azulejos sobre placa de mármol que vemos a continuación, el cual acredita que la Hermandad del Silencio se fundó en Omnium Sanctorum allá por el siglo XIV. 
En el muro de los pies de esta nave se encuentra desde el año 2.000 el altar de la Inmaculada Concepción, co-titular de la Hermandad de los Javieres. La imagen, propiedad de la Hermandad, se tiene por obra de Manuel Escamilla, y anteriormente presidía el Salón de Actos de la Casa de Hermandad. 
Altar de la Inmaculada Concepción.
Inmaculada Concepción, atribuida a Manuel Escamilla.
Un último vistazo nos permite contemplar el coro y el óculo principal:
Coro de la iglesia de Omnium Sanctorum.
Óculo central, sobre la portada principal.
Pila para el agua bendita.
Estación del Vía Crucis.
Muy interesante el programa de gestión cultural del templo de Omnium Sanctorum, denominado por la parroquia "Omnium Sanctorum con lupa", enfocado precisamente a lo mismo que intenta hacer un servidor: potenciar el aspecto histórico-artístico del templo independientemente de los aspectos pastorales, abrir el templo a la sociedad contemplando su valor vertebrador histórico, potenciar la gestión cultural del templo, ampliar los recursos existentes dirigidos a la restauración y conservación del templo, etc. Todo ello, junto con la solicitud para visitas guiadas, se puede consultar en 
Aprovecho para aconsejar que se empiece por la rotulación de retablos, pinturas e imágenes del templo, que ayudarán a valorar el patrimonio de la parroquia.

Adaptada a personas de movilidad reducida.

5 comentarios:

  1. La Virgen con el Niño del retablo de la Nave del Evangelio junto a la Sacristía, es la Virgen de Belén que presidía el altar de la antigua Parroquia de Belén, en la calle Calatrava. Cuando ésta dejó de ser Parroquia su feligresía pasó a engrosar la de Omnium Sanctorum. Posteriormente se cerró el Templo, pasando todas sus obras a la Parroquia de Omnium Sanctorum. Pedro J. Álvarez, el párroco, con buen criterio prefirión no guardar la Virgen de Belén, sino exponerla al culto, porque si bien nunca fue Hermandad de Gloria, sí tiene bastantes devotos en el Barrio de la Feria.

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  2. El Santo desconocido es San Francisco de Paula

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  3. Gracias a ambos, Rosario y Antonio, por ayudarme a ir completando los datos publicados.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Al principio del artículo dices que
      "... Con el resto de los enseres (excepto la imagen de la Virgen de Todos los Santos) durante el incendio acaecido en el levantamiento militar de 1.936". ¿Quieres decir que fueron los protagonistas del levantamiento los que la incendiaron?
      Tal vez quieres decir que fue el levantamiento lo que provocó a gente relacionada con los partidos de izquierda para incendiar el templo.
      Entonces; ¿no hay ninguna relación entre la mentalidad de los que incendiaron algunas iglesias en 1932 y la de los que lo hicieron en 1936?
      Ni mi familia ni yo, hemos sido jamás franquistas: gran parte de mi familia murió a mano de los llamados "nacionales". Pero, ¿no sería bueno que todos asumiéramos los errores del pasado y que asumamos el futuro sin la carga de resentimiento contra quienes en su mayoría ni siquiera existen. Una cosa que me deja perplejo es ver como gente del partido comunista y del socialista, cuyas familias estuvieron ligadas a los que se levantaron, actúan hoy día como si fueran los puros, los que tienen en sus manos la espada de la verdad y la justicia.
      Salvo cosillas como esta ESTE BLOG ES UNA MARAVILLA Y TE FELICITO DE TODO CORAZÓN.

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    2. Hola, amigo anónimo.
      Quería comentarte, en primer lugar, que no nos la cojamos con papel de fumar, si me permites la vulgar expresión. Si en la entrada no he especificado quienes incendiaron la iglesia es porque ya lo he repetido hasta la saciedad en estas páginas y, aparte, es de sobras conocido a nivel popular.
      Sin embargo, especifico. Durante la II República, en especial durante los años 1931-32, el sentimiento anticlerical de los partidos de izquierda más radicales (azuzados, dicho sea de paso, por las pastorales de ciertos obispos integristas, léase cardenal Segura y otros) llevó a las turbas "rojas" a incendiar iglesias y conventos, llegando a asesinar a sacerdotes y monjas. El Gobierno, a instancias sobre todo de Manuel Azaña, no actuó contra los criminales (no merecen otro nombre).
      Entre los años 34 y 36, bajo el gobierno conservador, estas acciones disminuyeron sensiblemente, hasta el 18 de julio de 1.936, fecha en que, en respuesta a las acciones de Queipo de Llano en la toma de Sevilla (más de 3.000 fusilados), miembros del Frente Popular volvieron a tomar venganza con una nueva quema de lugares sagrados y casas de familias nobles y/o adineradas.
      En cualquier caso, en una Guerra Civil (en realidad, en cualquier guerra) siempre se producirán hechos lamentables y víctimas inocentes POR AMBOS BANDOS.
      Saludos cordiales.

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