No hay apenas testimonios escritos sobre la vida
de san Roque y, además, los pocos que se conservan a menudo se contradicen, por lo que es
necesario acudir a la leyenda y a la tradición oral para rememorar la vida del
santo.
Según la tradición, san Roque nació en el siglo XIII o XIV (según la fuente que se consulte) en Montpellier, en el seno de una
familia profundamente cristiana, interesándose desde muy joven por las
enseñanzas religiosas. Hacía los veinte años de edad pierde a sus padres, por lo que vende
todos sus bienes y toma el hábito de peregrino, dirigiéndose a Roma. Su
largo viaje por Italia sufre continuas desviaciones para seguir la difusión de
la peste. En efecto, Roque, en lugar de huir del contagio, se pone
valientemente al servicio de los enfermos, a quienes ayuda y reconforta, y él
recibe de Dios la capacidad de sanarlos milagrosamente.
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| Fachada principal de la iglesia de san Roque. |