Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 26 de febrero de 2011

Visitando la Catedral -VII.

Nave central.
La nave central aloja dos edificaciones: el Coro, flanqueado por grandes órganos, y la Capilla Mayor, rodeada por altas rejas. Entre ellas se sitúa el crucero, cuyas bóvedas son las más altas del templo y alcanzan en este punto los 37 metros de altura. Por detrás del Coro se encuentra el Trascoro y en línea con todo lo anterior la Capilla Real.
Bóveda del Crucero de la Catedral. 37 metros de altura.
Estas zonas de la nave central se corresponden con tres aspectos fundamentales de la sociedad medieval: lo regio (Capilla Real), lo eclesiástico (parte reservada al Arzobispo y al Cabildo), y lo popular (espacio para que el pueblo pudiera asistir a las celebraciones litúrgicas).

Capilla Mayor.
La Capilla Mayor, situada en la nave central, está delimitada en los laterales y en el frontal por tres rejas de hierro sobredorado, de estilo renacentista,  realizadas en el siglo XVI; la del frente principal es obra del fraile dominico Francisco de Salamanca. También obras suyas son los púlpitos que flanquean el presbiterio; fueron terminados en 1.532 y estaban realizados en hierro dorado, presentado el de la izquierda la iconografía de los Cuatro Evangelistas y el de la derecha cuatro escenas de la vida de San Pablo. Las rejas laterales son de diseño similar a la principal. aunque comenzadas por Sancho Muñoz en 1.518, y terminadas en 1.522 por Diego de Huidobro y Juan Conillana.
Reja de la Capilla Mayor.
Reja y bóveda de la Capilla Mayor.
Púlpito de la Capilla Mayor.
El retablo de esta capilla constituye una de las obras más destacadas de la Historia del Arte y el retablo más grande de todas  las  iglesias cristianas. En su construcción intervinieron el flamenco Pyeter Dancart, Jorge Fernández Alemán, Roque Balduque, Juan Bautista Vázquez, el Viejo y Pedro de Heredia durante casi cien años. El retablo posee un conjunto de cuarenta y cuatro relieves y mas de doscientas figuras de santos.

El diseño primitivo de Dancart era un retablo de 28 metros de altura por 18 de ancho, dividido en siete calles verticales, la central de doble anchura, cuatro cuerpos de altura y un banco en la parte más baja; en total contiene 28 escenas de la vida de Jesucristo y la Virgen María. Esta primera fase fue realizada entre 1.482 y 1.529.
Retablo Mayor. El mayor retablo gótico del mundo.
Retablo Mayor.
Retablo Mayor.
En 1.550, el Cabildo decidió añadir dos calles laterales a cada lado situadas en ángulo recto sobre lo realizado. La ampliación supuso la necesidad de tallar dieciséis nuevos relieves con escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento. Esta segunda fase fue terminada en 1.564. 

El conjunto se completa con un dosel a modo de techo, en el centro del cual se encuentra una Piedad flanqueada por representaciones de los apóstoles. En los pilares que enmarcan todo el conjunto del retablo figuran ocho relieves con representación de los Reyes de Israel y Judá. 
Calvario, con los Apóstoles y el Cristo del Millón.
En la cúspide del monumental retablo se sitúa un antiguo Cristo crucificado del siglo XIV que se conoce como "Cristo del Millón", llamado así por el número de milagros a esta imagen atribuidos. En la parte más baja del retablo, en el centro del banco, está ubicada la antigua talla de la Virgen de la Sede, escultura gótica realizada en madera y revestida de plata, tallada en la segunda mitad del siglo XIII, que le da nombre al templo metropolitano.
Calle central del Retablo Mayor, con la
imagen de la Virgen de la Sede, siglo XIII.
Virgen de la Sede, siglo XIII.
Diferentes detalles del Retablo Mayor.
El tabernáculo de plata dorada que figura sobre el altar de esta Capilla Mayor es obra del maestro platero Francisco de Alfaro, quien lo concluyó en 1.596. Del mismo Alfaro son los atriles de plata dispuestos en los laterales del altar.
Altar de plata ante la Virgen de la Sede.
Los muros exteriores de la Capilla Mayor están decorados con profusión de estatuas de santos, obispos y reyes, dispuestas sobre ménsulas y cobijadas sobre doseletes. Son obras realizadas entre 1.517 y 1.575 por Miguel Florentín, Juan Marín y Diego de Pesquera.


En la actualidad, el Cabildo busca financiación privada para remozar (que no restaurar) el Retablo Mayor en su totalidad. La duración de los trabajos está estimada en cuatro años.

Cripta Yanduri.

Rodeamos la Capilla Mayor (por cualquiera de los dos lados) y en la base de su parte trasera aparece hoy una cripta funeraria neogótica que estuvo dedicada a la Virgen del Soterraño; sus patronos, antes de los actuales, han sido sucesivamente María Osorno u Osorio (que la dotó en 1.554), Antonio Vázquez de Cepeda y el Obispo de Esquilache. Delante estaba, a fines del siglo XVII, la tumba de doña Guiomar Manuel y su familia. La capilla en sí fue rehabilitada en 1.996, y ello nos ha permitido saber que sus dimensiones fueron mayores antes de la actual configuración, que data de 1.920. En 1.845 no tenía más uso que servir de vestuario a los pertigueros.
Cripta Yanduri.
Altar de la Cripta Yanduri.
Bóveda de la cripta.
Sarcófago del marqués de Yanduri, 1.921.
Zona trasera de la Capilla Mayor, sobre la Cripta Yanduri.
Pinturas que rodean la entrada a la cripta.
Volvemos sobre nuestros pasos y, poniéndonos de espaldas a la Capilla Mayor, podemos observar enfrente nuestra el 

Coro.
Construido con muros de cantería por tres lados, ocupa el espacio comprendido por la cuarta y quinta bóvedas de la nave central; el frontal se cierra con una reja de estilo renacentista de Francisco de Salamanca. La sillería consta de 127 sitiales con los respaldos realizados en marquetería de diversas maderas para dar un colorido especial a su ornamentación, con bajorrelieves de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento y con representaciones de personajes grotescos en los brazos de las sillas y misericordias donde también hay escenas de juegos. Los tres sitiales correspondientes al Arzobispo y sus ayudantes son los que muestran un gran trabajo escultórico. De gran interés es el conjunto decorativo situado en las "misericordias", donde aparecen un amplio repertorio alegórico de los vicios, personificados en figuras monstruosas. En la silla destinada al Rey, decorada con escudos de Castilla y León, aparece una inscripción que dice: «Este coro lo hizo Nufro Sánchez entallador... 1.475», aunque no fue sin embargo el único tallista que trabajó en el coro, pues a su muerte, se hizo cargo primero su hijo por poco tiempo y después el maestro  Dancart y su discípulo Juan Alemán. Se acabó la sillería hacia 1.511.
Reja y bóveda del Coro.
Coro. Vista general.
Coro. Lado izquierdo.
Coro. Lado derecho.
Coro. Lado izquierdo. Detalle.
El gran facistol (atril en el que se colocan los libros de canto) que se encuentra en el centro del coro es obra renacentista y esta realizado en madera y bronce. En su ejecución participaron los escultores Juan Marín, Francisco Hernández y Juan Bautista Vázquez, quienes lo realizaron entre 1.562 y 1.565; los relieves en bronce fueron fundidos por Bartolomé Morel. La Virgen con el Niño que figura en el templete que corona el facistol es obra de excepcional calidad, en la que se aprecia claramente el estilo de Juan Bautista Vázquez, quien labró también el Cristo Crucificado y los Evangelistas que coronan todo el conjunto.
Facistol del Coro.
Los dos grandes órganos que se levantan a la derecha e izquierda del coro fueron realizados en 1.724, siendo las cajas de madera obra de Luis de Vilches y las esculturas de Pedro Duque Cornejo. Son obras aparatosas y espectaculares, de puro estilo barroco. Fueron restaurados por Gerhard Grenzing (El Papiol) en el año 1.996.
Bóvedas del Coro, Crucero y Capilla Mayor. A los lados, los dos órganos.
Rodeamos el Coro por el lado izquierdo, en el sentido de las agujas del reloj, y encontraremos las Capillas de los AlabastrosComenzaron a construirse en 1.515 por Juan Gil de Hontañón. Fueron terminadas, alrededor de dos décadas después, por Diego de Riaño. En la talla de las esculturas que adornan las capillas intervino el aragonés Nicolás Lobato, autor del Coro de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

La primera de las cuatro Capillas de los Alabastros. En este caso, se trata de la

Capilla de la Inmaculada o de la Concepción Chica.
El 14 de febrero de 1.628 Jerónima Zamudio, viuda del jurado Francisco Gutiérrez de Molina, le encarga al escultor Martínez Montañés un retablo con una imagen de la Inmaculada Concepción para colocarlo en esta capilla funeraria. Tras algunos retrasos en la ejecución y el consiguiente pleito, Martínez Montañés justificó la tardanza en terminar la obra con la siguiente frase: será de las primeras cosas que haya en España y lo mejor que el susodicho haya hecho. El tiempo le ha dado la razón, puesto que la talla de la Inmaculada que preside el retablo, que fue por fin inaugurado el 8 de diciembre de 1.631, está considerada una obra de excepcional valor. Popularmente se la conoce como La Cieguecita por su mirada baja con los párpados apenas abiertos.
Capilla de la Inmaculada.
El retablo en su conjunto consta de banco en el que están colocados los retratos de los patronos de la capilla antes citados que fueron pintados por Pedro Pacheco en 1.631. La hornacina central con la imagen de la Inmaculada está flanqueada por tallas de san Gregorio Papa y san Juan Bautista así como relieves de san José, san Joaquín, san Jerónimo y san Francisco. Todas las tallas y figuras son de Martínez Montañés.
La Cieguecita. Martínez Montañés, 1.631.
La Cieguecita. Detalle.
 San Gregorio Papa.
San Juan Bautista.
La Cieguecita está realizada en madera de cedro, mide 164 centímetros y está concebida según el modelo que describió Pedro Pacheco en su libro "Tratado del arte de la pintura". Se trata por tanto de una Virgen niña con una larga melena que cae sobre la espalda. Viste larga túnica ceñida con un cíngulo que simboliza su doncellez y un manto sobre los hombros que se recoge con el brazo izquierdo produciendo numerosos pliegues. La cabeza se adorna con una corona de doce estrellas que aluden a las doce tribus de Israel. En la peana aparecen los rostros de tres ángeles sobre un dragón que representa el pecado.
Se cierra con una reja barroca realizada hacia 1.630.

Junto a esta Capilla se halla la 

Capilla de la Encarnación.
La reja que cierra esta capilla es barroca y puede fecharse hacia 1.630 y, como toda la ornamentación escultórica interior, fue costeada por sus patronos, don Juan Serón y su esposa doña Antonia de Verástegui.
Capilla Encarnación.
Anunciación a la Virgen. Francisco de Ocampo, 1.630.
Está presidida por un retablo de alabastro realizado en torno a 1.630 con el tema principal de La Anunciación. En el banco del retablo existen relieves de san Juan Bautista, san Juan Evangelista, santo Domingo, san Francisco y san Antonio.
Banco del retablo de la Capilla de de la Encarnación.
Giramos noventa grados, de nuevo en el sentido de las agujas del reloj y veremos el

Trascoro.
Es obra de excepcional calidad por su elegante diseño y la suntuosidad de los materiales con que fue construido, ya que aúna mármoles, jaspes, bronce, escultura y pinturas. Fue diseñado por el arquitecto Miguel de Zumárraga en 1.619, pero la obra se interrumpió al año siguiente para permanecer parada durante una década. En 1.631 se reanudaron los trabajos, que prosiguieron hasta su finalización en 1.635.
Altar del Trascoro.
Trascoro. Lado izquierdo.
Trascoro. Lado derecho.
La pintura de Santa María de los Remedios, que preside el altar de este trascoro, es una magnifica muestra del arte gótico sevillano, siendo fechable hacia 1.400; en ella se advierte una clara influencia de la pintura sienesa del siglo XIV. A la izquierda de la Virgen aparece la figura de un santo obispo y a sus pies un clérigo arrodillado que será el donante de la pintura.
Santa María de los Remedios. Bajo ella un pequeño cuadro
de Pacheco: San Fernando entrando en Sevilla.
Virgen de los Remedios.
Sobre el altar, bajo la Virgen de los Remedios, se encuentra una representación de San Fernando entrando en Sevilla, firmada y fechada por Francisco Pacheco en 1.634.

Si nos ponemos de espaldas al Trascoro, a media distancia entre éste y la Puerta de la Asunción o Principal, en una zona recientemente restaurada, veremos en el suelo una serie de lápidas de mármol blanco y otra mayor, de bronce fundido. Esta última corresponde al enterramiento de Hernando Colón.
Tumba del canónigo Pablo Francisco Estasio.
Enterramiento de Hernando Colón.
Volvemos al Trascoro y seguimos rodeándolo (recordemos, en el sentido de las agujas del reloj) para visitar las otras dos Capillas de los Alabastros. La primera de ellas es la 

Capilla de la Estrella.
Preside la capilla un retablo barroco realizado por Jerónimo Franco en 1.695, y en él se da culto a una bella escultura que recibe la advocación de la Virgen de la Estrella, obra renacentista fechable hacia 1.530, atribuida a Nicolás de León. Presenta esta escultura la particularidad de estar aparatosamente policromada a mediados del siglo XVIII. En los laterales se encuentran esculturas de san Joaquín y santa Ana. Se cierra con una reja fechada en 1.568.
Capilla de Virgen de la Estrella.
Retablo de la Virgen de la Estrella.
Virgen de la Estrella. Nicolás de León, 1.530.
Bóveda de la capilla.
La cuarta y última Capilla de los Alabastros es la

Capilla de san Gregorio.
Gótica y plateresca, se llama así por una escultura de san Gregorio colocada en una hornacina. El santo porta un libro en el que se encuentra la firma de su autor, Manuel García de Santiago (siglo XVII).
Capilla de san Gregorio.
San Gregorio. Manuel García de Santiago, siglo XVII.


















La reja que cierra esta capilla esta fechada en 1.650, obra de Marcos de la Cruz.


Con las Capillas de los Alabastros podemos considerar finalizada la visita al interior de la Catedral de Sevilla. Para terminar del todo, ya sólo nos queda disfrutar del Patio de los Naranjos y de la Iglesia del Sagrario. Pero éso será en otro capítulo.