Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 4 de febrero de 2011

Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla, -I.

La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es el tercer templo más grande del mundo por su superficie (tras la basílica de san Pedro de Roma y la catedral de san Pablo de Londres) y la primera por volumen; en cualquier caso, se trata de la más grande Catedral gótica del mundo. Con estos datos, se puede dar por cumplida la famosa frase de los canónigos de la Catedral cuando decidieron su construcción: “Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieren labrada nos tomaran por locos”.
Panorámica de la Giralda, la Puerta de los Palos y el ábside de la Capilla Real.
George Borrow, impenitente viajero inglés, vendedor de biblias protestantes y corresponsal del Morning Herald, dejó escritas entre los años 1.835 y 1.840 las impresiones de sus correrías en un famoso libro titulado La Biblia en España, traducido por Manuel Azaña. Él, que había contemplado Nôtre Dame de París y le parecía hermosa, al ver la Catedral de Sevilla confesó que la francesa se le antojaba casi mezquina y sin importancia y más parecida a una casa consistorial que a un templo del Eterno.
Azorín, por su parte, exclamó en cierta ocasión: La Catedral de Sevilla es un mundo.  Muñoz y Pabón, el onubense canónigo poeta y novelista, lo dejó dicho con sonora rotundidad: Una andaluzada de Catedral, es decir, una exageración, una demasía, una barbaridad, una utopía, un extremo, una figuración, el colmo.
Viajeros románticos, como Gautier, decían de la Catedral de Sevilla, que la mismísima Nôtre Dame de Paris, podría pasear dentro de ella con la cabeza bien alta. Otros nombres que ha recibido en el curso de los siglos han sido La Montaña Hueca, El Valle Invertido o Magna Hispalensis.
La UNESCO la declaró, en 1.987, Patrimonio de la Humanidad y, el 25 de julio de 2.010, Bien de Valor Universal Excepcional al conjunto Catedral-Alcázar-Archivo de Indias, al reconocerse la vinculación de estos monumentos con el Descubrimiento de América.  
Conjunto Alcázar-Archivo de Indias-Catedral,
declarado Bien de Valor Universal Excepcional por la UNESCO.
Según la tradición, la construcción se inició en 1.401, aunque no existe constancia documental del comienzo de los trabajos hasta 1.433. La edificación se realizó en el solar que quedó tras la demolición de la antigua Mezquita Aljama de Sevilla.
En el año 2.008, la investigadora de la Universidad de Cantabria Begoña Alonso Ruiz encontró el plano más antiguo que se conoce de la Catedral de Sevilla en el Monasterio de las Clarisas de Bidaurreta de Oñate (Guipúzcoa), el cual, al parecer, es una copia realizada alrededor de 1.480-1.498 de un plano anterior. Este plano, una vez estudiado, ha aportado importantes datos sobre la construcción del edificio.  Así, según el Arquitecto Mayor de la Catedral de Sevilla, Alfonso Jiménez, el plano demuestra que la intención inicial de los arquitectos fue derribar la Giralda y eliminar el Patio de los Naranjos, e igualmente, que la altura de las naves se redujo en seis metros a la inicialmente prevista. Al parecer, el documento llegó a Oñate de la mano del fundador del Monasterio, Juan López de Lazarraga, quien jugó un papel muy importante en la Corte de la época de los Reyes Católicos. Hasta ahora, el plano de planta completa más antiguo de la Catedral de Sevilla databa de alrededor de 1.604 y se hallaba en la galería de los Uffizi, en Florencia.
El plano de la Catedral de Sevilla más antiguo que se conserva. Fue descubierto por la investigadora Begoña Alonso en el monasterio de las Clarisas de Oñate (Guipúzcoa).
El Cabildo Metropolitano mantiene la liturgia diaria y la celebración de las festividades del Corpus, la Inmaculada y la Virgen de los Reyes. En este templo se encuentra el cuerpo del famoso navegante Cristóbal Colón y el del Rey Fernando III de Castilla (1.199-1.252), canonizado en 1.671 como San Fernando, siendo Papa Clemente X.
La Catedral "respira".
La última obra de importancia realizada tuvo lugar en el año 2.008 y consistió en la sustitución de 576 sillares de piedra (de 250 Kg cada uno) que conformaban el pilar 5C del Trascoro, por nuevos bloques de características similares pero de mucha mayor resistencia. Este difícil trabajo fue posible gracias al empleo de novedosos sistemas tecnológicos que demostraron que el edificio sufría diariamente unas oscilaciones de hasta tres centímetros como consecuencia de la dilatación de sus materiales (la Catedral “respira” afirma el antes mencionado Alfonso Jiménez).  
Pilar 5C del Trascoro.
El pilar 5C recientemente restaurado.
A partir del año 2.011 está previsto iniciar la restauración del Retablo Mayor, trabajo que se prolongará al menos durante treinta meses, e importantes intervenciones sobre la solería de la Capilla Real y la fachada del templo que da a la calle Alemanes (Puerta del Perdón).
La historia de la Catedral comienza en el siglo XII, cuando el Imperio Almohade reemplaza a los almorávides en la península. Con los nuevos rectores comienza en  Sevilla una etapa de florecimiento económico, cultural y social. Como fieles seguidores del Corán a ultranza que eran (almohade significa «los que reconocen la unidad de Dios» en bereber), el emir al-Mummin Abu Yusuf ordenó la construcción de una gran mezquita. Entre  abril de 1.172 y marzo de 1.176, artesanos y obreros de todas las clases sociales colaboraron en la edificación del recinto, que se inauguró, a pesar de no estar concluido, en 1.182.
Puerta del Perdón (recientemente restaurada). Antigua entrada principal a la mezquita almohade.
Palacio de la Buhaira. 
Aquí se situaba el original palacio, del que apenas queda la alberca y algunos de los arcos que servían para surtirla de agua. Fue obra de Ben Baso previa a la construcción de la Mezquita de Sevilla, en tanto que el edificio actual data de 1.892, según trazas de Aníbal González, como lugar de culto bajo la advocación de Santa María de los Ángeles. Desgraciadamente, se encuentra permanente cerrado, salvo exposiciones puntuales.
Ahmad Ben Baso fue el arquitecto nombrado para levantar la nueva mezquita. Siguió el ejemplo del Palacio de la Buhaira, una obra previa suya, diseñó una planta rectangular de 113 × 135 metros, con una superficie de más de 15.000 m². Constaba de diecisiete naves adornadas con arcos de herradura. La mezquita, a la que se accedía por la actual Puerta del Perdón, en la fachada sur, alojaba el extenso espacio ajardinado hoy conocido como Patio de los Naranjos. Para el diseño del alminar, se basó la Kutubia de Marrakech, capital del Imperio Almohade.
La Giralda. Alminar de la primitiva mezquita. 
Sevilla fue conquistada por Fernando III el 23 de noviembre de 1.248, festividad de san Clemente, tras largo asedio. Según costumbre de la época, la Mezquita Mayor fue consagrada por el Obispo de Córdoba Gutierre Ruiz de Olea, pasando a ser Catedral de la Archidiócesis, casi sin cambios arquitectónicos. Otro tanto ocurrió con las veinticinco primitivas collaciones o parroquias designadas por el monarca. Este estado de cosas duró casi doscientos años.


En el interior de la Catedral se repartió el espacio interior entre el clero y los caballeros que acompañaban al rey en su cruzada, con el fin de dedicarlo a capillas y enterramientos. Las formas de la antigua mezquita van cambiando y, ya en el año 1.411 se contabilizan documentalmente treinta y seis capillas y más de veinte altares, además de gran número de sepulcros.
Los daños producidos por el gran terremoto de 1.356 y la pérdida de la costumbre de usar mezquitas como templos cristianos se unieron para sembrar la idea de demoler la vieja mezquita y edificar una Catedral de nueva factura.
El cabildo catedralicio decidió, el 8 de julio de 1.401 la construcción de un nuevo templo. Los trabajos comenzaron, según la tradición, en 1.401, aunque no existe constancia documental hasta 1.433. Se cree que el primitivo proyecto de la obra se debió al maestro Alonso Martínez. Posteriormente fueron maestros de obra Ysambert, de Flandes y, en 1.439, el francés Carlín (Charles Gauter de Ruán), procedente de Normandía (Francia), que había trabajado previamente en otras grandes catedrales góticas europeas y llega a España, según se cree, huyendo de la Guerra de los Cien Años. Se hace cargo de los trabajos con un salario de mil maravedíes anuales, creyéndose que estuvo al frente de los mismos hasta su muerte, jubilación o desaparición (no se sabe con certeza), hacia 1.448. Posteriormente intervinieron en la obra Juan Norman, Juan de Hoces, Simón de Colonia, Alonso Rodríguez y Juan Gil de Hontañón, con el que concluye el período gótico de construcción de la Catedral.
Fachada sur de la Catedral (frente Archivo de Indias).
El día 6 de octubre del año 1.506, tuvo lugar la ceremonia oficial para celebrar la conclusión de la obra, en la que se colocó la "piedra postrera" en la parte más alta del cimborrio. Se invitó al arzobispo Diego de Deza a participar en el acto, aunque se excusó por encontrarse demasiado viejo para subir y lo presenció como espectador desde la capilla de la Virgen de la Antigua. No se pudieron realizar celebraciones por haber fallecido dos semanas antes el rey Felipe I de Castilla (Felipe, el Hermoso). Al año siguiente, 1.507, tuvo lugar la consagración del templo, aunque quedaron pendientes algunas obras por concluir. El resultado final fue un grandioso templo gótico de enormes dimensiones y riguroso diseño.
Cuatro años después, el 28 de diciembre de 1.511, falló uno de los enormes pilares y se produjo un derrumbe que afectó al cimborrio que cubría el crucero, todo al parecer causado por el peso excesivo de la estructura. Se destituyó a Alonso Rodríguez y, tras un detenido estudio de las posibles soluciones, el arquitecto Juan Gil de Hontañón, siguiendo el marco estilístico inicial, diseñó una nueva cúpula que se completó en el año 1.519. Este nuevo cimborrio se desplomó 370 años más tarde, el 1 de agosto de 1.888, volviéndose a reconstruir por el arquitecto Joaquín Fernández con igual forma, tal como se ve en la actualidad. El cimborrio de la Catedral de Sevilla es inusualmente bajo, seguramente debido al intento de evitar un nuevo derrumbe de la estructura.
Cimborrio actual de la Capilla Real.
Con la llegada del período renacentista a la arquitectura europea, se construyen en la Catedral (1.528-1.593) una serie de dependencias anexas al templo gótico, como la Sacristía Mayor, la Sala Capitular y la Capilla Real y se terminan otras como la Sacristía de los Cálices y las Capillas de los Alabastros. En estas obras intervinieron los arquitectos Diego de Riaño, Martín de Gainza y Asensio de Maeda.
Dos imágenes de la Sacristía Mayor. Período renacentista.
En 1.568, Hernán Ruiz II, el Mozo, concluye el cuerpo de campanas de la Giralda, recreciendo el viejo alminar almohade con cuatro cuerpos decrecientes en claro estilo renacentista, rematados por la famosa escultura en bronce que representa el Triunfo de la Fe Victoriosa (el Giraldillo), que le sirve de veleta y da nombre al conjunto. Es esta una obra excepcional que combina de forma admirable la piedra, el ladrillo y el azulejo, y que con gran acierto logra adaptarse al cuerpo de la torre islámica como si de su prolongación natural se tratara. También es obra suya la Sala Capitular, ejemplo cumbre del manierismo, con su tortuosa entrada, abierta a la gran bóveda elíptica. La catedral y sus dependencias quedaron terminadas en 1.593. Había finalizado el período renacentistas del templo, durante el que intervinieron los maestros Diego de Riaño, Martín Gaínza, el mencionado Hernán Ruiz II, Pedro Díaz de Palacios y Juan y Asensio de Maeda.
Cuerpo de Campanas de la Giralda. Período renacentista.
Sala Capitular. Período renacentista.
En el siglo siguiente llega el barroco, que se extiende entre 1.618 y 1.758. Se suceden Zumárraga, Sánchez Falconete, Juan González, Pérez de Ifar, Esteban García, Juan Domínguez, José Tirado, Diego Antonio Díaz y juan Núñez. En esta fase se construye la Iglesia del Sagrario (1.618-1.633) por Miguel de Zumárraga; se trata en realidad de una iglesia independiente de la Catedral, aunque se encuentra anexa a la misma y se comunica con ella y con el Patio de los Naranjos. A este edificio le acompañaron en el mismo estilo una serie de pequeños agregados en el frente de Poniente.
Iglesia del Sagrario, vista desde el Patio de los Naranjos. Período barroco.
Ya en el siglo XVIII, en pleno apogeo del estilo neoclásico, se construyen diversas dependencias situadas en la zona suroeste del templo, entre la actual avenida de la Constitución y el Archivo de Indias. Entre los años 1.762 y 1.797 se procedió al derribo de los edificios que unían el monumento al caserío de la ciudad, para conseguir que la manzana que ocupa estuviera totalmente independiente. Intervienen los maestros Manuel Núñez, Fernando de Rosales y Antonio Díaz.

Fachada neoclásica de la zona suroeste. A la derecha el Archivo de Indias y, al fondo, el edificio de la antigua Diputación de Sevilla.
Otra vista de la fachada neoclásica.
El siglo siguiente se empleó en terminar zonas que estaban pendientes como las Puertas de la Asunción, de la Concepción y de San Cristóbal o del Príncipe que, respetando el estilo gótico de esa parte del edificio, según inicial proyecto del arquitecto Demetrio de los Ríos del año 1.866, rematado por Adolfo Fernández Casanova entre 1.895 y 1.917. También se realizaron diferentes trabajos de restauración.
Puerta de la Asunción o Principal.
En su configuración actual, la Catedral de Sevilla ocupa un solar rectangular de 23.457 metros cuadrados, rodeados por cadenas enganchadas a 157 columnas de granito.


En el año 2.010, la Catedral de Sevilla fue el monumento de la ciudad que recibió mayor número de visitas, 1.305.000 personas, lo que representa 7.76 % más que el año anterior. Más del 99 % de los turistas que visitan Sevilla están interesados en conocer el templo. El monumento se autofinancia y supone una importante fuente de ingresos para el Cabildo que destina gran parte de los fondos recaudados a obras de conservación y restauración.


Durante el año 2.011 la facturación aumentó un 10,45 % gracias al repunte del turismo en Sevilla durante dicho año (a pesar de la crisis). El presupuesto del Cabildo para 2.012 se aproxima a los diez millones de euros. El número de visitas y, por tanto, de recaudación, aumenta cada año.