Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 2 de octubre de 2012

Iglesia del convento de san Buenaventura, -II y final.


Retomamos la visita en el punto en que habíamos quedado: nave central mirando a la entrada del templo. Nos giramos y podremos admirar el Retablo Mayor, obra neobarroca de José Fernández, de 1.775, que procede de un convento de Osuna. Consta de banco, un solo cuerpo con tres calles y ático. En la hornacina central se venera la imagen de la Inmaculada Concepción, “La Sevillana”, tallada por Juan de Mesa y Juan de Astorga (este último autor de las manos), que procede de la desaparecida Casa Grande de san Francisco. A los lados, san Diego de Alcalá (atribuida a Martínez Montañés) y san Buenaventura.
Retablo Mayor.
Altar y banco del Retablo Mayor.
Cuerpo del Retablo Mayor.
Se sitúan en el ático dos relieves policromados: un grupo escultórico que representa a La Santísima Trinidad coronando a la Virgen y, debajo, La Asunción de la Virgen, a cuyos lados vemos dos ángeles que acompañan a san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán.
Arco toral y ático del retablo.
Volviendo al retablo, vemos que presenta abundantes figuras de ángeles y santos, en su mayoría franciscanos: san Miguel, san Pascual Bailón, san Roque, san Juan Nepomuceno y san Lorenzo.

En cualquier caso, es realmente complicado saber quién es quién en este retablo, por lo que agradecería cualquier ayuda que se me pudiera ofrecer.
Calle izquierda del retablo.
Calle derecha del retablo.
Inmaculada y Sagrario.
Inmaculada Concepción, "La Sevillana".
El calificativo de “La Sevillana” de esta Inmaculada tiene su origen en una leyenda popular. Y al decir popular me refiero a que no es de origen milagroso o paranormal. Sucedió (no he podido precisar la fecha) que una noche entraron ladrones en el convento y robaron todas las joyas de la Virgen. Se hicieron cultos pidiendo donativos para poder restituir lo robado y, en una ocasión en que el párroco pedía desde el púlpito dinero para este fin, entre los asistentes se levantó una voz que dijo: “No hace falta dinero, porque la Virgen es tan bonita y tan sevillana que no necesita alhajas”. Nunca se supo es si el que habló lo hizo por amor a la Virgen o simplemente por pura tacañería, que de todo hay. El caso es que, a partir de entonces, esta imagen de la Inmaculada, advocación tan común en la ciudad, fue conocida como “La Sevillana”. 

En la zona del presbiterio se sitúan una serie de lienzos de finales del siglo XVII: La Inmaculada contemplada por Duns Scoto (definidor del dogma de la Inmaculada Concepción de María), San Antón, Santa Catalina de Alejandría, San Pascual Bailón, San Diego de Alcalá y San Luis, obispo.
Muro derecho del presbiterio.
Ángel lampadario.
Bajo ellos observamos dos hornacinas que contienen dos grupos escultóricos, uno a cada lado: San José con el Niño Jesús San Francisco Solano (de este último no estoy muy seguro de la identidad).
Hornacina en el lateral izquierdo (mirando de frente) del presbiterio. San José con el Niño.
Hornacina en el lateral derecho del presbiterio. ¿San Francisco Solano?. 
La media naranja de la bóveda del crucero está pintada al fresco por Herrera, el Viejo, con imágenes de san Francisco de Asís, san Luis de Anjou, san Bernardino de Siena, san Jácome de la Marca, san Pedro de Alcántara, san Juan de Capistrano, san Antonio de Padua y el propio san Buenaventura. Las pechinas muestran dos escudos de armas de los benefactores de la orden y dos ángeles que portan sendas cartelas: Videbant descendentem gloria Dimini super domun hanc (La gloria del Señor desciende sobre esta casa) y Domino de luxi decorem domus tua (El Señor ¿lamentó? la belleza de tu casa).
Bóveda de media naranja del crucero.
La bóveda de cañón de la iglesia muestra los ocho principales Doctores de la orden franciscana. En el lado del Evangelio aparecen fray Alejandro de Alés, fray Juan Moairon, fray Pedro Aurcolo y fray Nicolás de Lyra, en tanto que en la Epístola están fray Ricardo de Mediavilla, fray Guillermo Orckam, fray Francisco Ligueto y fray Francisco Titelman. Entre ambos grupos vemos cuatro medallones en los que se representan los símbolos bíblicos de los Doctores: Fuente, Concha, Pluma y Libro.
Bóveda de cañón de la nave principal.
Vista general del muro del Evangelio desde el presbiterio:

Iniciamos el recorrido del muro (no hay nave, como hemos comentado anteriormente) del Evangelio. El retablo de Nuestra Señora de la Soledad, acompañada por la Santa Cruz, es el primero de esta zona. Tallado y ensamblado por Manuel Guzmán Bejarano, la imagen es de candelero, tallada en madera de cedro en 1.851 por Gabriel de Astorga. En un principio, procesionaba de rodillas, hasta que, en 1.954, Sebastián Santos Rojas le realizaba un nuevo candelero y le retallaba el cuello para colocarla erguida. En 1.967, Manuel Domínguez Rodríguez le confecciona un nuevo candelero y las manos actuales.
Retablo de Nuestra Señora de la Soledad.
María Santísima de la Soledad.
Detalle.
Por su parte, la Santa Cruz es, cronológicamente, el primero de los titulares de la hermandad. Su origen se sitúa a mediados del siglo XVII. Durante la epidemia de peste que asoló la ciudad en 1.649 se hubo de habilitar una serie de plazas como cementerios, localizándose uno de ellos en la plaza de Caño Quebrado, junto a Montesión, en el que se colocó una cruz de madera en memoria de los difuntos allí enterrados. Al amparo de la Santa Cruz surgió la primitiva hermandad, que residió inicialmente en  san Juan de la Palma. Por diferencias con el párroco, en 1.851 pasó a instalarse en la iglesia del convento de san Buenaventura. La cruz de hierro forjado actual es una copia de la original de madera.

El retablo de la Virgen del Carmen es nuestra siguiente parada. Fue conocida popularmente como "la Virgen de la Batata”, ya que se veneraba en una pequeña capilla de cofradía pobre existente en el Postigo del Aceite, rodeada de puestos ambulantes que vendían batatas y otras hortalizas. Cuando se destruyó la capilla se trasladó a san Buenaventura.
Retablo de la Virgen del Carmen.
Es una imagen de vestir, posiblemente del taller de Gabriel de Astorga. Llegó a san Buenaventura entre 1.890 y 1.895 (año en que murió el artista a una avanzada edad). Mide 1,50 metros y procesionó por única vez hasta la iglesia del Salvador en 1.982, con motivo de la Semana de Estudios Marianos.
Virgen del Carmen.
Detalle de la Virgen del Carmen con el Niño.
Del siguiente retablo, La Coronación de la Virgen, solamente he podido averiguar que pertenece a la escuela sevillana del siglo XVIII.
Retablo de la Coronación de la Virgen.
Relieve de la Coronación de la Virgen.
En su altar reside actualmente una pequeña imagen de santa Gema Galgani, santa italiana del siglo XIX muy popular por sus prodigios, que tiene un santuario a ella consagrado en Madrid, en el que se guarda un relicario con su corazón.
Santa Gema Galgani.
El retablo de san Antonio de Padua nos muestra a este popular santo sosteniendo al Niño Jesús con ambos brazos Es de talla moderna, en tanto que el relieve de Dios Padre bendiciendo que vemos en el ático es del siglo XVIII.
Retablo de san Antonio de Padua.
San Antonio de Padua con el Niño Jesús.
Ya bajo el sotocoro aparece el retablo de la Inmaculada Concepción, también de Manuel Guzmán Bejarano, que se encuentra sin dorar. Está inspirado en el camarín del Retablo Mayor de la Iglesia.
Retablo de la Inmaculada Concepción.
Finalmente, también en el sotocoro, se expone una imagen moderna del Sagrado Corazón de Jesús.
Sagrado Corazón de Jesús.
A los lados de la puerta principal, practicadas sobre el mismo muro en que ésta se abre, vemos dos hornacinas: una de ellas muestra un santo vestido a la bizantina, con un hacha de largo mango en la mano izquierda (¿quizá san Judas Tadeo?). La otra contiene una santa con báculo de obispo en la mano derecha y un cáliz en la izquierda (¿santa Clara de Asís?).
Cajón de entrada a la iglesia.
Hornacina entrando a la derecha. ¿San Judas Tadeo?
Hornacina entrando a la izquierda. ¿Santa Clara de Asís?
Nos giramos para dar un último vistazo:
Zona alta del muro del Evangelio.
Zona alta del muro de la Epístola.
La visita permite conocer una iglesia en magnífico estado de conservación, con obras muy interesantes, amplitud de horario e iluminación adecuada. Si dispusiera de  rotulación y, como guinda, música clásica ambiental, llegaría a la perfección, marcada, como ya he comentado en alguna ocasión, por la iglesia del Salvador.

Entrando en lo personal, debo confesar que, con gran diferencia, este recorrido por la iglesia del convento de san Buenaventura es el que más trabajo me ha costado documentar. Por un lado, hay aspectos concretos (sobre todo en lo referente a los retablos más modernos) de los que no he podido encontrar información alguna. Por el contrario, hay otros, como la propia historia del edificio o la descripción de las figuras del retablo mayor, con datos abundantes, pero a menudo contradictorios. En fin, se ha hecho lo que se ha podido y agradezco por anticipado las correcciones o el relleno de huecos aportado por quienes lean este blog y les apetezca participar.

Hay un pequeño escalón de siete u ocho centímetros en la entrada.