Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 21 de octubre de 2012

Iglesia del Santo Sepulcro y de san Gregorio Magno, II y final.

Una mirada a la nave recorrida y ya situados ante el presbiterio, podemos contemplar el altar mayor. Es de estilo neoclásico, policromado imitando mármol rojo y presidido por la imagen del Cristo Yacente, titular de la Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa,  que tiene aquí su sede.
Altar Mayor de la iglesia de san Gregorio.
Ático del Altar Mayor.
Esta figura de Cristo, atribuida a Juan de Mesa, aparece en el interior de una urna colocada en el año 1.867, procedente de un anterior paso también de estilo neoclásico, en el que el Cristo procesionó entre los años 1.830 y 1.877.
Urna con el Cristo Yacente y custodia de plata.
Otra vista de la urna.

Cristo Yacente, atribuido a Juan de Mesa. Cortesía de Manuel Sánchez de los Reyes.
Detalle.  Cortesía de Manuel Sánchez de los Reyes.
Bajo la urna se coloca la custodia de plata y poco más. La verdad es que en una ciudad tan acostumbrada al barroco, la simplicidad de este altar resulta un tanto chocante.
Sagrada Custodia.
Desde el presbiterio, mirando hacia atrás, se nos ofrece esta vista:
Mirando desde el presbiterio.
En la cabecera de la nave del Evangelio encontramos el retablo de la Virgen de la Merced, patrona de los frailes mercedarios y de la que, el día de mi visita, solo se mostraba la ráfaga de plata. Imagino que estaría en proceso de limpieza o restauración. La imagen actual, de Sebastián Santos Rojas, fechada en 1.966, sustituyó a otra inexpresiva talla anterior que se trasladó al convento de las Mercedarias de San José y que se trataba, en realidad, de una Santa Rosa de Lima transformada en Dolorosa. En posterior visita ya se encontraba repuesta al culto. 

Retablo de la Virgen de la Merced, sin la imagen.
Me hace un amable lector, Víctor Manuel Muñoz, una rectificación que aporto textualmente: "no puedo aportar autoría ni fecha de realización, pero si corregir que no sustituye a una antigua Santa Rosa de Lima transformada (que precisamente hoy celebramos su onomástica)y creo que tampoco es de Sebastián Santos. La Santa Rosa de Lima transformada en Dolorosa a la que hace referencia fue titular durante casi 150 años de la Hermandad Sacramental de Pasión hasta que Sebastián Santos talló la actual Virgen de la Merced (dolorosa) de dicha hermandad y que procesiona cada Jueves Santo". No he podido comprobar cuál de las dos versiones es correcta, por lo que, al menos de momento, aquí dejo ambas.
Virgen de la Merced.
Detalle.
Pasada la puerta de la sacristía nos colocamos ante el retablo de san Ramón Nonato, otro ilustre mercedario cuya historia narramos con motivo de la visita al Museo de Bellas Artes (parte III). En este caso se representa sin el candado en la boca, con un cáliz en la mano derecha y una palma con tres coronas en la izquierda, símbolo de sus tres condiciones: de confesor, doctor y mártir. El retablo, al igual que el de la Virgen de la Merced, es neoclásico.
Puerta de la sacristía.
Retablo de san Ramón Nonato.
Nuevo retablillo, en este caso de san Antonio de Padua con el Niño, sobre el que podemos ver una de las estaciones del Vía Crucis.
San Antonio de Padua.
Aquí vemos lo que nos queda por recorrer de la nave del Evangelio.
Le sigue otro retablo vacío, que debe ser el de la Virgen de Villaviciosa, co-patrona de la hermandad. Se trata de una figura de candelero de 1,64 metros de alto, obra de Antonio de Quirós, en 1.691. Es la única imagen que queda procesionando del grupo escultórico inicial realizado por Quirós para representar el Misterio del Duelo, por encargo del presbítero y mayordomo de la corporación, Manuel González de Contreras. El resto de tallas (las Tres Marías, los Santos Varones y san Juan Evangelista) fueron sustituidas en 1.829 por otras de Juan de Astorga. El culto de esta advocación de la Virgen fue traído a Sevilla en el siglo XVI por genoveses establecidos aquí para el comercio con las Indias. También encontraba en su sitio tras posterior visita.
Retablo vacío de la Virgen de Villaviciosa, en nuestra primera visita.
Y aquí con la Virgen.
Virgen de Villaviciosa. Detalle.
Una peana con marco nos muestra, a continuación, un pequeño san Judas Tadeo, con el que terminamos la visita.
San Judas Tadeo.
Queda lo más difícil, el comentario. Cuando visité la iglesia en el mes de mayo me llevé una gran decepción. Faltaban de sus retablos las Vírgenes de la Merced y de Villaciosa, estaba tapada la capilla de la cabecera de la Epístola y, sobre todo, se respiraba un aire de dejadez y abandono impropio de un templo abierto al culto. En esta visita de octubre, la cosa ha cambiado bastante, para mejor. Todo está más limpio, las sagradas imágenes se encuentran en su lugar e incluso hay más luz. Me sigue extrañando que no se exponga el abundante patrimonio iconográfico que la hermandad luce en su salida del sábado santo, al estilo de lo que hacen otras hermandades como la de santa Marta en la iglesia de san Andrés. Lo dejo caer, como sugerencia.


Existe un escalón y medio de entrada.