Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 7 de septiembre de 2012

Iglesia de san Nicolás de Bari, -III y final.


Nos queda por recorrer el muro de la Epístola y la zona correspondiente a los pies de las cinco naves.

La capilla de la Santísima Trinidad es la primera de este tramo. Tanto el retablo rococó como el grupo escultórico central son de 1.758-1.760. Del mismo siglo es la Inmaculada que corona el retablo. Flanquean la Trinidad tallas de san Francisco de Asís y san Benito de Palermo.
Retablo de la Santísima Trinidad.
Grupo escultórico central del retablo.
San Francisco de Asís.
San Benito de Palermo.
Ático del retablo de la Santísima Trinidad.
La figura de la Virgen de las Nieves se nos muestra sobre un magnífico altar de plata labrada. Es la titular de la hermandad de Gloria que reside habitualmente en la iglesia de santa María la Blanca, cerrada por obras actualmente. Según creo, este espacio suele estar ocupado por Nuestra Señora de Gracia, pieza de mediados del XVIII y patrona de la localidad sevillana de Carmona. A los lados de la Virgen de las Nieves están los Santos Patrones de los zapateros, los hermanos Crispín y Crispiniano, que ya tuvimos ocasión de ver representados en el retablo de “La Borriquita” de la iglesia del Salvador.
Retablo de Nuestra Señora de las Nieves.
Nuestra Señora de las Nieves.
Nuestra Señora de las Nieves. Detalle.
Echemos una ojeada desde aquí a la puerta del Evangelio por que entramos al templo y algunas de las capillas situadas en ese lado:
Continuamos camino por la Epístola y llegamos ante otra muestra del rococó: la capilla de santa Bárbara, representada, como es habitual en la ciudad, con la Torre del Oro entre sus brazos (la simbología verdadera es una torre con tres ventanas que representan la Santísima Trinidad). A su izquierda (mirando de frente) aparece santa Lucía y a la derecha santa María Magdalena. Sobre el ático, san Antonio de Padua una vez más.
Capilla de santa Bárbara.
Altar y banco del retablo de la capilla de santa Bárbara.
Cuerpo del retablo de la capilla de santa Bárbara.
Santa Lucía.
Santa Bárbara.
Santa María Magdalena.
Ático del retablo.
La capilla de san Agustín nos recibe con un retablo prácticamente idéntico al anterior. En este caso, la figura central corresponde a san Roque (curiosamente sin perro) y las laterales a san Hermenegildo (izquierda), inconfundible con ese hachazo en la cabeza, y san Fernando (derecha). En el ático aparece el titular de la capilla, san Agustín.
Retablo de la capilla de san Agustín.
Cuerpo del retablo de san Agustín. De izquierda a derecha: san Hermenegildo, san Roque y san Fernando.
San Hermenegildo.
San Fernando.
San Agustín preside el retablo desde el ático.
La siguiente capilla está dedicada a la Virgen de Fátima, figura moderna sobre retablo barroco-rococó de la segunda mitad del XVIII. También de esta época son las efigies de san Joaquín y santa Ana situadas a los lados. En el ático vemos a san José.
Capilla de la Virgen de Fátima.
De izquierda a derecha: san Joaquín, Virgen de Fátima y santa Ana.
Ático del retablo de la Virgen de Fátima. San José con el Niño.
San Joaquín.
Virgen de Fátima.
Santa Ana.
Hemos llegado a los pies de la nave de la Epístola exterior. Aquí encontramos la sencilla capilla bautismal, cerrada con reja, sobre la que vemos una ventana protegida con celosía barrocamente adornada. En el interior de la capilla tan solo está la sencilla pila bautismal de mármol blanco y un cuadro del Bautismo de Cristo, de mediados del siglo XVIII.
La capilla bautismal se sitúa a los pies de la nave exterior de la Epístola.
El interior de la capilla bautismal se merece otra mesa más acorde con el resto de la decoración del templo.
Es el momento de mirar atrás y contemplar el lado de la Epístola que hemos recorrido:
Espectacular la nave de la Epístola vista desde los pies de la misma.
Y el lado del Evangelio:
E igualmente la nave del Evangelio vista desde el mismo punto.
A los pies de la nave central se sitúan coro y sotocoro, presidido temporalmente por un gran lienzo de la Sagrada Cena, ya que pertenece a la iglesia de santa María la Blanca, actualmente en obras. Es una obra de Murillo, de 1.650 que, aunque fue llevada al Alcázar por los hombres de Soult, no fue expoliada finalmente. A lo largo de los muros se colocan los sitiales del siglo XVIII . En el piso superior, tras una baranda de madera artísticamente labrada podemos ver una gran vidriera con el emblema papal y el símbolo de la Virgen y, a sus lados, un hermoso órgano de dos cuerpos, también del siglo XVIII.
Coro y órgano se sitúan a los pies de la nave central.
Vidriera y órgano de dos cuerpos.
Sagrada Cena. Murillo, 1.650. 
Su lugar habitual es la iglesia de Santa María la Blanca.
Sitiales del coro.
En los pies de la nave interior del Evangelio vemos un cuadro de san Fernando, enmarcado en rocalla, sobre el que se dispone otra ventana con celosía decorada como la que hemos observado sobre la puerta del baptisterio. 
San Fernando, en los pies de la nave interior del Evangelio.
También se sitúa otra ventana semejante en los pies de la nave exterior del Evangelio, bajo la que podremos admirar la talla del Santo Cristo de la Gracia, del siglo XVIII.
Pies de la nave exterior del Evangelio. Santo Cristo de la Gracia, siglo XVIII.
Hemos finalizado el recorrido de esta espectacular iglesia, auténtico compendio del arte sevillano del siglo XVIII en el paso del barroco tardío al rococó en la que, como comenté al principio, es difícil de imaginar los tesoros que contiene.

Pero, como nada es perfecto, es necesaria información sobre estas joyas (no hay rótulos) y una mejor iluminación en determinadas zonas del templo para poder admirarlas como es debido. Aparte, las pinturas de las bóvedas de las capillas laterales muestran los efectos de la humedad y necesitan una restauración con cierta urgencia. En cualquier caso, el saldo es muy positivo, sobre todo si sumamos en el haber la actitud de los encargados de la capilla, que tuvieron el detalle de esperar a que terminara de realizar las fotografías para cerrar la iglesia.


No hay impedimento para personas con movilidad reducida.