Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 18 de septiembre de 2012

Exposición Romanorum Vita. La vida de los romanos hace dos mil años.


Entre el lunes 17 de septiembre y hasta el próximo 30 de octubre, la Obra Social de La Caixa muestra en una carpa situada en la plaza de san Francisco una exposición titulada Romanorum Vita. Con tal nombre se nos muestra, a través de recreaciones, audiovisuales y paneles informativos cómo era la vida en una ciudad del Imperio Romano durante el siglo I d.C.
Entrada a la exposición en la plaza de San Francisco. 

La exposición podrá verse gratuitamente de lunes a viernes de 12.30 a 14.00 horas y de 17 a 21 horas. Los sábados, domingos y festivos abrirá de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas.
Entrada a la exposición.
Con tal motivo, he visitado la carpa y he procurado transcribir, bien sea por escrito, bien a través de fotografías, todo el material puesto a disposición del visitante.

La muestra está efectuando un recorrido por toda España y se desplazará a Mérida una vez que complete el tiempo de apertura en nuestra ciudad.

En la sala de entrada se proyecta un audiovisual que nos resume el modo de vida romano en esta época..

EL IMPERIO ROMANO.
Tras este nombre hay un conjunto de ciudades conectadas entre sí por vías terrestres y marítimas, y un poder central: Roma.

Cada ciudad domina un territorio. Es al mismo tiempo mercado, núcleo administrativo y centro religioso.

Las ciudades romanas gozan de gran autonomía. Los ciudadanos más ricos integran el Senado; los ciudadanos libres escogen mediante votación a los Magistrados. En las distintas provincias romanas, las principales ciudades rivalizan en la construcción de edificios públicos. Todas toman Roma como modelo: extensas cuadrículas de calles bien pavimentadas, con alcantarillado y agua corriente.

Como las ciudades de hoy, las ciudades romanas también sufren las consecuencias de la agresión demográfica y la especulación del suelo: muchos de sus habitantes viven en espacios reducidos. A pesar de ello, la ciudad funciona. Los mercados se abastecen de productos de productos del campo, en sus calles y plazas hay artesanos y comerciantes que desarrollan todo tipo de actividades.

En los días de fiesta se llenan de gente en ceremonias públicas que reflejan el modo de vida romano. Vamos a entrar en una de eses ciudades, reconstruida a partir de descripciones literarias y testimonios arqueológicos de dos mil años atrás.
Imágenes tomadas del primer audiovisual.
Ave, bienvenidos al siglo I d.C.

El agua llega a la ciudad gracias a los acueductos, y se almacena en un gran depósito, el castelllum aquae. Desde ahí, a través de un complejo entramado de cañerías de plomo, se distribuye a las fuentes públicas, las termas y las casas de la gente rica. Todo el mundo tiene acceso a ella.
Típica calle romana.
Los obreros de la construcción o fabri forman el cuerpo de bomberos. Con mantas húmedas y bombas de mano salen a apagar los incendios, muy frecuentes.
Taller de los fabri, obreros de la construcción y, a la vez, bomberos.
En el subsuelo de las vías principales hay alcantarillas, que se llevan las aguas residuales y de lluvia.

El sastre, vestuarius o vestificus, es el encargado de confeccionar la ropa. La tienda suele constar de un sencillo mostrador de madera decorada. A ambos lados de la puerta hay pinturas al fresco, como reclamo para los visitantes.
Fuente pública y, a su lado, una sastrería.
 La toga blanca es el atuendo oficial para llevar en público. El tejido varía según la condición social. Los materiales más comunes son el lino, la lana y el fieltro. Los caballeros llevan una franja púrpura estrecha o angustus clavus. En otras prendas de vestir más lujosas se utiliza la seda o la muselina, bordadas con hilo de oro o de plata.

Los romanos sienten gran veneración por los lares compitales, divinidades menores que protegen a los vecinos del barrio. Los representan en unos pequeños altares situados en las esquinas, les hacen ofrendas  en días señalados y les consagran una fiesta anual.
“La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios”. Marco Tulio Cicerón.
Otra de las calles de la ciudad.
Vista desde el lado contrario.
Una cuantas habitaciones en el primer piso y la bodega se convierte en hostal. El hostelero o caupo no tiene muy buena fama, ya que su negocio suele relacionarse con el juego y la prostitución.
Un hostal. La taberna se sitúa en la planta baja y las habitaciones en la superior.
 Para evitar este ambiente popular, la gente rica puede acceder a lujosos hospitia, grandes y tranquilos.

En las puertas de la ciudad se sitúan los stabula, con habitaciones para los viajeros y grandes patios para guardar, con seguridad, los animales, carros y mercancías.

El vino se bebe solo o mezclado con agua, en invierno, caliente. Durante el día de pie, en medio de la calle o en una barra o mostrador. Por la tarde se toma asiento, ya que mientras se bebe se charla o se juega a los dados. Los locales de calidad ofrecen a sus clientes un salón con triclinios.

El pan es el alimento básico, y la panadería o pistrinum un negocio productivo. En ella se amasa, se cuece y se almacena el pan, que se venda al por mayor o al por menor.
Panadería o pistrinum.
 Esclavos o mulos hacen girar unas grandes piedras volcánicas para la molienda del grano. Hay mesas para amasar y hornos de leña. En la tienda se venden distintos tipos de pan: rústico, refinado, con cereales, nueces, miel, higos, leche o vino.

En épocas de necesidad, para ganar popularidad, el emperador pone en circulación grandes cantidades de cereales para que bajen los precios.

El foro es el escenario de la vida pública. Lo forma una gran plaza rectangular, rodeada de columnas, con los edificios más importantes: la curia, la basílica y los templos de los dioses.

De mañana y hasta la tarde se desarrollan en él actividades religiosas, políticas, judiciales y comerciales: grandes procesiones, sacrificios, vaticinios de los augures, discursos electorales, acuerdos de compra y venta, etc. En el foro se dan a conocer los edictos y se anuncian las leyes. La gente importante acude a él para exhibirse.
El foro es el lugar de encuentro para tratar múltiples asuntos.
 “La Ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que roge el Universo con la sabiduría de imperar y el prohibir”.
Marco Tulio Cicerón.

Pasamos al interior de una domus (residencia) romana. 
Vestibulum. Entrada a la domus.
Atrium o patio de la casa, alrededor del cual se ordenan el resto de habitaciones.
En la pared del atrio situada justo frente a la puerta se encuentra el tablinum. Es el despacho del pater familias, y en él guarda la documentación privada y los retratos de los antepasados.
Tablinum. Despacho del Pater familias.
Alrededor de la tabula, el señor de la casa recibe todos los días a sus amigos, clientes y conocidos.

El tablinum es el último espacio público de la casa. Detrás están las habitaciones privadas y el peristilo o jardín, reservado a la familia y los amigos más íntimos. Este espacio abierto con pequeñas estatuas y árboles de sombra constituye un espacio para el recogimiento.

Fin del recorrido.

Muy interesante esta exposición, con abundante contenido tanto visual como auditivo, bastante bien montada y con una organización muy efectiva (se le nota al personal que no se han estrenado aquí), sin retrasos y con inicios a las visitas guiadas cada quince minutos. Es muy recomendable.

No hay problemas de acceso ni de visión o audición, ya que se dispone de traducciones en Braille y audioguías de todo el contenido de la muestra.