Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 18 de septiembre de 2012

Iglesia de la Concepción Inmaculada (Hermandad de la Sed), -I.


En 1.911, el marqués del Nervión, dona los terrenos del Cortijo Maestrescuela de su propiedad, para la construcción de la nueva cárcel de Ranilla y el Matadero Municipal. El arquitecto Aníbal González estudió estos solares y ofreció un trazado inicial para construir en ellos un barrio, basado en los proyectos del prestigioso urbanista británico Ebenezer Howard, el cual planteaba una forma de vida donde el hombre viviera en la naturaleza sin renunciar a las ventajas de la ciudad, con un lema inicial: “Cada familia una casa y cada casa un jardín”. Propugnaba una ciudad con un centro circular, en el que se instalaban los comercios, y calles con edificios residenciales que partían radialmente de dicho centro.
Fachada principal de la iglesia de la Inmaculada.
El proyecto contemplaba una gran iglesia, de cruz latina y dos torres en su fachada, presidiendo la gran plaza central. Del proyecto, como suele ser habitual, se ejecutó tan solo la mitad, que forma la actual barriada de Ciudad Jardín, la cual, inicialmente, sirvió de residencia a trabajadores y turistas venidos a la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1.929.

El entonces cardenal de la diócesis, don Eustaquio Ilundain, viendo el crecimiento del barrio y que el número de vecinos iba aumentando, se volcó con este proyecto y planificó la institución de una parroquia. Se compró un solar a la Inmobiliaria Nervión y se encargó el proyecto al arquitecto municipal Antonio Arévalo, que se inspiró en la nave central de la basílica de san Pedro.
Cardenal Eustaquio Ilundain.
El lunes, nueve de noviembre de 1.925, se colocó la primera piedra. El diez de mayo de 1.929, día siguiente de la inauguración de la Exposición Iberoamericana, se bendijo el templo, que no se acabó hasta el año siguiente.

Su estilo arquitectónico es renacentista, con algunos detalles barrocos. Se empleó para el exterior ladrillo fino prensado, rojizo para los fondos y amarillento para los cuerpos salientes y elementos decorativos. En el zócalo del cuerpo central de la fachada principal se empleó piedra de Sierra Elvira, y para las balaustradas, flameros y remates, piedra de Novelda. El interior está construido con ladrillo, revestido de un color claro.
La imagen de la Inmaculada Concepción preside la portada principal.
La fachada principal consta de dos cuerpos y ático. En el inferior, dos pares de columnas de fustes estriados enmarcan el vano adintelado, coronado por frontón curvo partido, bajo el que se sitúa una placa de mármol blanco con la leyenda: “HAEC EST DOMVS DEI ET PORTA COELI“ (Esta es la Casa de Dios y Puerta del Cielo).      
Frontón curvado de la portada principal.
El segundo cuerpo presenta también dos pares de columnas de la misma forma y tamaño, además de un tercer par, más pequeño, que enmarca una hornacina donde se aloja una escultura en piedra de la Inmaculada Concepción, de 1,82 metros de alto, ¿¿¿copia moderna de la original???, de Alonso Cano, de principios del siglo XVII.

El ático se remata con doble frontón, sobre el que se sitúa una efigie del Sagrado Corazón de Jesús, de dos metros y medio de alto, pagada mediante suscripción popular y encargada a Manuel Delgado Brackembury. Dicen que la peana presenta la inscripción: “VENITE AD ME OMMES... ET EGO RECIFIAN VOS”, “Venid a Mí todos... y yo os aliviaré”.
Segundo cuerpo, ático y torre de la fachada principal.
La torre se encuentra ubicada a los pies de la nave del Evangelio, orientada hacia el sur. Consta de tres cuerpos decrecientes en altura y anchura. El primero está embutido en el templo; el segundo, de sección cuadrangular, dispone de cuatro arcos de medio punto con sendas campanas; el tercero es poligonal, con ocho caras, alternando vanos de medio punto y pilastras. Remata el conjunto una cúpula ortogonal, decorada con azulejos, sobre la que se sitúa una cruz de forja, alcanzando una altura total de 33 metros.
Torre-campanario de la iglesia de la Inmaculada.
La fachada lateral, en el lado de la Epístola, se abre a la avenida de la Cruz del Campo. Es más sencilla, con vano adintelado, frontón triangular sostenido por multitud de pequeños canecillos y cruz de piedra en el remate.
Vistas del templo desde la acera de enfrente, en avenida de la Cruz del Campo.
Portada de la Epístola.
En las noches del 18 y 19 de julio de 1.936, el templo fue atacado, destrozadas las puertas, arrancado el mármol del pavimento y quemadas por completo la imagen de la Inmaculada del Altar Mayor (atribuida a Martínez Montañés, procedente del convento de las santas Justa y Rufina) y la imagen del Santísimo Cristo de la Sed (obra de Antonio Illanes). Un año después, el jueves 11 de marzo, tras la restauración de la iglesia y a falta tan solo de completar el enlosado de la puerta, se coloca una nueva imagen de la Virgen Inmaculada (de la escuela de Martínez Montañés, procedente del convento de las religiosas del Socorro) en la hornacina central del Altar Mayor, y se procede a la reapertura del templo.

La planta del templo es de cajón, con tres naves separadas por pilastras, en las que se apoyan arcos de medio punto. La bóveda de la nave central es de cañón, con arcos fajones y lunetos.
Vista del templo desde la entrada.
Bóveda de cañón de la nave central.
Comenzamos la visita entrando por la puerta principal y recorriendo el templo en el sentido contrario a las agujas del reloj. En los pies de la Epístola se sitúa el altar de santa Ángela de la Cruz, de estilo rococó con elementos neoclásicos. Lo preside una imagen de vestir de la madre Angelita, en actitud de bendecir con la mano derecha y portando un cesto de esparto en el brazo izquierdo.
Retablo de santa Ángela de la Cruz.
La Madre Angelita.
Le sigue el retablo de Nuestra Señora del Carmen, imagen de vestir de tamaño natural, obra del escultor contemporáneo Rafael Barbero Medina (1.945). Lleva sobre su mano izquierda al niño Jesús. 
Retablo de Nuestra Señora del Carmen.
Virgen del Carmen. Rafael Barbero Medina, 1.945.
Ático del retablo.
No hay impedimento para personas con movilidad reducida.