Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 16 de julio de 2012

Iglesia de Santiago Apóstol, -I.


Santiago el Mayor, hermano de san Juan Evangelista, predicó el evangelio en Judea y Samaria tras la muerte de Jesús. Luego, dice la leyenda, vino a España, donde tuvo poco éxito en su labor evangelizadora, para volver seguidamente a Jerusalén. Allí fue decapitado por orden de Herodes Agripa en el año 42.

Según la tradición, sus discípulos trasladaron el cuerpo del Santo hasta Galicia, siendo sepultado en Compostela, ciudad que, con el tiempo, se convirtió en lugar de peregrinación universal para la cristiandad, junto con Roma y Jerusalén. Es patrono de la nación española y el símbolo de sus peregrinos es la concha.
Espadaña de la iglesia de Santiago.
La iglesia de Santiago en Sevilla fue una de las primitivas parroquias instituidas por  Fernando III, adaptándose la mezquita allí existente al culto cristiano. Ha sufrido distintas  restauraciones, modificaciones y reedificaciones a lo largo de los siglos, perdiendo la práctica totalidad de sus formas primitivas. Pasaremos sobre puntillas sobre las leyendas de que allí existió un templo romano dedicado a la diosa Venus o la casa en la que se alojó el apóstol cuando vino a predicar a la Hispalis romana o un templo visigodo que fue convertido en mezquita primero y en sinagoga después, e incluso el palacio del rey moro de Granada. Lo único cierto es que el resto arquitectónico más antiguo que queda en la iglesia es la bóveda de lacería que cubre la Capilla Mayor, datada en el siglo XVI.
Fachada principal del templo.
La fachada principal del templo, que corresponde al lado de la Epístola, da a la antigua plaza de López Pintado, actual del Cristo de la Redención, titular de la hermandad del mismo nombre que se aloja en esta iglesia. Se trata de una puerta sencilla, con vano adintelado, enmarcado por dos pilastras que soportan un sencillo friso. La espadaña, de tres cuerpos, situada en la zona de los pies, dispone de tres vanos en el primer cuerpo, uno en el segundo y frontón rematado con cruz de hierro en el tercero. Todo el conjunto está pintado en blanco inmaculado con molduras de color amarillo albero.
La misma fachada vista desde el lado contrario.
Calle Santiago: el palacio de los marqueses de Villapanés (hoy hotel) y la espadaña de la iglesia.
A ambos lados de la puerta se muestran dos retablos cerámicos que representan a los titulares de la hermandad: Nuestro Padre Jesús de la Redención y María Santísima del Rocío, ambos pintados por Antonio Martínez Adorna y fabricados por Cerámica Santa Ana, en 1.984.
Retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús de la Redención.
Retablo cerámico de María Santísima del Rocío.
A la izquierda del azulejo del Cristo, mirando de frente, hay un relieve en barro cocido que nos muestra las Ánimas del Purgatorio, alojado en un retablo de diseño muy semejante al de la puerta, pero rematado con doble frontón, partido el inferior y completo el superior.
Las Ánimas Benditas del Purgatorio. Retablo realizado en barro cocido.
Ya dentro de la iglesia, comprobamos que su estructura es la típica de las iglesias sevillanas, con tres naves, la central más ancha, separadas entre sí por columnas toscanas de mármol rojo que sostienen arcos de medio punto. Las cubiertas son de madera; de par y nudillo la central y de colgadizo las laterales.
Vistas generales desde los pies del templo.
Nave del Evangelio vista desde los pies de la misma.
Nave de la Epístola, vista desde los pies de  la Nave del Evangelio.
Cubierta mudéjar de la nave central.
Para realizar nuestra visita nos dirigiremos a los pies de la nave del Evangelio, continuando en el sentido de las agujas del reloj. Allí encontramos la Capilla Bautismal. Exteriormente, su entrada en forma de arco de medio punto está cerrada con una sencilla reja y coronada por un tímpano partido que acoge un medallón con el retrato del Evangelista san Lucas, sostenido por dos angelotes.
Capilla Bautismal.
Parte superior de la portada de la capilla.
En su interior se encuentra la pila bautismal, de mármol blanco, y un altar que sostiene una talla de buen tamaño que representa a san Lucas. Todo el conjunto fue restaurado hace pocos años a cargo del Colegio de Médicos, de los que el santo es patrono. El resultado ha sido espectacular y la capilla luce como si acabara de construirse.
Pila Bautismal.
El evangelista san Lucas, patrón de los médicos.
Bóveda de la Capilla Bautismal.
Iniciamos camino por el muro del Evangelio y vemos el altar de la Virgen de la Esperanza. Actualmente presenta estilo neobarroco, policromado en dorado y verde. La imagen de la Virgen es de Roque Balduque, del siglo XVI. Se trata de una talla completa, incluidas sus ropas que, en alguna ocasión, fueron mutiladas para ser vestida con prendas textiles, siguiendo tendencias de épocas anteriores. Con anterioridad a la fusión de 1.983 se recuerda esta talla con una gran ráfaga, que sin embargo, ya había desaparecido cuando se produjo dicha unión.
Retablo de la Virgen de la Esperanza.
Seguimos adelante y pasamos la puerta del Evangelio, a cuyos lados aparecen una serie de pinturas y un Corazón de Jesús de pequeño tamaño.
Parte alta de la nave del Evangelio.

Alcanzamos ya el retablo de san José, también en tonos verde y dorado, pero con mayor abundancia de adornos, prácticamente estilo rococó. La figura aparece con ricos ropajes estofados en oro, a la manera bizantina.
Altar de san José.
San José con el Niño.
La cabecera de la nave del Evangelio está ocupada por la capilla de la Inmaculada. Su arquitectura es plenamente neoclásica, con arco de medio punto y pilastras a los lados, que sostienen un dintel sobre el que se apoya un frontón cerrado. Todo ello decorado con yeserías y pinturas al fresco a partir de los arranques del arco. Los frescos aparecen también en la capilla,  tanto en las paredes como en la bóveda.
Capilla de la Inmaculada.
Retablo de la Inmaculada.
Preside la capilla un retablo diseñado por Vermondo Resta y ejecutado por López Bueno en 1.602. También López Bueno es el autor de las tallas de la Inmaculada, que preside el retablo, y de san Sebastián y san Roque, que deberían figurar a los lados, pero que el día de la visita no estaban presentes.
Inmaculada. Diego López Bueno, sobre 1.602.
De Francisco Pacheco son las pinturas que ocupan el banco, las calles y el ático del retablo: san José, santa Ana con la Virgen y el Niño y san Juan Bautista en el segundo cuerpo, y la Anunciación en el ático; en el banco, retratos de los patrones de la capilla.
Ático del retablo. Las pinturas son de Francisco Pacheco.
Hasta aquí llega la primera parte de la visita a la iglesia de Santiago Apóstol.

No hay impedimento para personas con movilidad reducida.