Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 16 de enero de 2012

La Casa de los Pinelo -I.

El edificio primitivo de la Casa de los Pinelo fue construido en el primer tercio del siglo XVI por el canónigo de la Catedral Diego Pinelo, descendiente de ricos comerciantes genoveses afincados en Sevilla desde la segunda mitad del siglo XV. Esta sección inicial se aprecia claramente desde el exterior, pues se muestra realizada con sillares de piedra caliza, en tanto que el resto está realizado con ladrillos cubiertos por revoque. 
Letrero de la Casa de los Pinelo (no "de los Pinelos") en la fachada.
Vista de la humilde puerta principal.
El mirador renacentista, sin embargo, comienza a indicarnos que se trata de un edificio singular.
El inmueble actual es el resultado de la anexión de varias casas aledañas llevada a cabo desde principios del siglo XVI por la familia, que lo concibió como verdadera casa-palacio. Los últimos Pinelo propietarios de la casa fueron los hermanos Jerónimo y Pedro, que la donaron al Cabildo Catedralicio en 1.524. A cambio, sus restos y los de su familia descansan en la Capilla del Pilar, también llamada de los Pinelo, de la Catedral de Sevilla. Podemos ver fotografías de esta capilla al final de la entrada 


Desde entonces hasta el siglo XIX (desamortización de Mendizábal) fue residencia de los canónigos de la Catedral, dando nombre a la calle, que se llamó desde entonces calle Abades. 

Más tarde, ya en manos de diferentes propietarios, conoció diversos usos (un centro de primera y segunda enseñanza, un almacén de alquiler de carruajes, una imprenta y las oficinas del Monte de Piedad), y en los últimos años del XIX y primera mitad del XX fue ocupada por la pensión "Don Marcos", teniendo lugar una auténtica catástrofe arquitectónica, consecuencia de la búsqueda de espacio disponible para las habitaciones y sus puertas y ventanas. 
Otras vistas del mirador.
En 1.966, tras muchos años de abandono y ante la imposibilidad de ser mantenida por el Cabildo, es adquirida por El Corte Inglés, que la dona al Ayuntamiento de Sevilla, el cual la destinó, tras su restauración por el arquitecto y académico Rafael Manzano, a ser la sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. 

La Casa de los Pinelo se ajusta a un prototipo de casas-palacio de origen medieval enriquecido con elementos renacentistas y, sobre todo, mudéjares. De ahí sus afinidades estructurales y decorativas con otros edificios sevillanos de la misma época como la Casa de Pilatos o el Palacio de las Dueñas. Al igual que todas las casas nobles de la Sevilla de entonces, se organiza en torno a cuatro espacios descubiertos: el apeadero, el patio de honor, en torno al cual se disponen los salones y principales dependencias de la casa, el jardín trasero, que tiene, como los dos primeros, galerías, fuentes y otros adornos y un cuarto patio más simple y pequeño. 
La esquina de la casa está protegida contra los golpes de los cubos de las ruedas de los carruajes mediante sillares y piedras de molino.
Tras admirar la casa desde el exterior, entramos en ella y después de atravesar un pequeño vestíbulo, nos recibe el Patio del Apeadero. Se trata de un espacio porticado, no muy grande, con arcos de medio punto sostenidos por columnas de mármol y cuatro galerías que lo rodean. El piso superior tiene, igualmente arcos sobre columnas y está cerrado al mediante tabiques. Abundantes plantas trepadoras cubren las paredes de este patio, cuyas galerías mantienen los techos originales, como sucede en gran parte del edificio. 
Patio del Apeadero.
Techo de la galería que rodea el Patio del Apeadero.
Según observo en fotografías antiguas, en el centro se encontraba una estatua de la duquesa de Alba de tamaño natural, obra de Sebastián Santos Calero, que esperaba su ubicación definitiva, que ha sido en los Jardines del Cristina. 

En la esquina del fondo a la derecha se encuentra el mostrador de recepción, en el que, previo pago de su importe (cinco euros) se nos entrega el tique y un folleto informativo. Igualmente, allí se espera a la azafata que nos guiará en el recorrido, ya que todas las visitas son guiadas. Debido al poco turismo de estas fechas (y a lo poco conocido de esta casa), tan solo dos personas esperábamos el inicio del recorrido. Poco después se presenta nuestra guía, que resulta ser una guapa siciliana llamada Simona, muy simpática y francamente  bien informada de lo que enseñaba. El ambiente era tan agradable que una vista que suele durar unos cincuenta minutos se alargó algo más de dos horas. 
Pasillo de unión entre el Patio del Apeadero y el Patio Principal. A la izquierda, la escalera de acceso a la primera planta.
La amable Simona nos conduce primero por un pasillo, junto al mostrador, que nos conduce, a la izquierda, al arranque de la escalera que nos lleva a la primera planta y, a la derecha, al Patio Principal o Patio de Honor. Se trata de un espacio de estilo renacentista con abundantes elementos mudéjares. Presenta en el centro una pequeña fuente de mármol blanco, rodeada por arcos asentados sobre columnas de mármol de Carrara. Los arcos están profusamente adornados por yeserías mudéjares con temas mitológicos, tanto en el interior como en el exterior, inspirados en Los Siete Libros de Diana (1.542), obra pastoril de Jorge de Montemayor. Son excepción dos rostros más modernos, uno de hombre y otro de mujer, que se encuentran en el centro del lado derecho del patio, que se cree pertenecen a los padres de los hermanos Pinelo, Francisco y María de la Torre. 
Imágenes del Patio Principal de la Casa de los Pinelo.
Yeserías del mencionado patio.
Rostros de Francisco Pinelo y María de la Torre, padres de los hermanos Pinelo donantes del edificio.
Cuatro galerías, igualmente decoradas con abundantes yeserías rodean esta planta, dedicada a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. 
Galerías del Patio Principal.
Nuestra próxima parada es la Biblioteca. En ella llama la atención, nada más entrar, el artesonado del techo, que es el original, con un entramado mudéjar, pero con organización típicamente renacentista. 

Artesonado de la biblioteca.
Toda la estancia se encuentra rodeada por anaqueles protegidos por vidrios, con dos puertas en sus extremos, de madera maciza y talladas con motivos geométricos típicamente orientales. 
Biblioteca de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras.
También desde el patio principal se accede al Salón de Actos, una habitación rectangular, de buen tamaño, con un techo magnífico. Organizado en casetones, cada uno de ellos está labrado con formas geométricas y adornado con motivos dorados al más puro estilo mudéjar. Su estado de conservación es perfecto. Rodeando toda la estancia hay un friso de yesería cuya blancura hace contraste con el tono oscuro del techo. 
Techo de casetones del Salón de Actos.
Las paredes están cubiertas por retratos al óleo de los diferentes directores que tenido la entidad, mientras que al fondo vemos que presiden la estancia tres cuadros: una Virgen de la Antigua y un San Isidoro de buen tamaño con un retrato de Cervantes más pequeño debajo. A los lados, sendas representaciones de Fernando VI, fundador de la Academia y de Isabel II, gran protectora de la institución. 
Retratos de los sucesivos directores de la Academia.
Presidencia del Salón de Actos.
Representaciones de la Virgen de la Antigua, san Isidoro y Cervantes.
Fernando VI, fundador de la institución.
Isabel II, gran protectora de la Real Academia.
Ante la ventana que se encuentra junto a la puerta podemos ver un pequeño órgano estilo rococó. 
Órgano estilo rococó.
Regresamos al patio central y accedemos a otro patio interior, ajardinado, que luce una doble galería de columnas genovesas, una bella fuente manierista procedente del palacio de los Levíes y una estatua de la Pomona (diosa romana de la fruta y los jardines y, por extensión, de la abundancia), obra del gaditano Juan Luis Vassallo, del que hemos visto algunas obras en el Museo Taurino de la Maestranza. Igualmente, al palacio de la calle Levíes pertenecía la arcada que vimos en nuestra visita al Alcázar: 

http://leyendasdesevilla.blogspot.com/2011/04/reales-alcazares-de-sevilla-v.html

La Pomona, en cambio, se encontraba presidiendo el antiguo mercado de la Encarnación hasta su derribo en 1.974, según recogía el diario ABC en su portada de del 12 de julio de ese año (gracias al amigo Carlos por esta interesante aportación).
Jardín de la Casa de los Pinelo.
La Pomona, de Juan Luis Vassallo.
Detalle del escudo nobiliario sobre la fuente.
El mirador, visto desde el Jardín de la Pomona.
Regresamos al Patio Principal y nos dirigimos a la escalera de acceso a la primera planta, cuya visita detallaremos en la siguiente entrada, a la que podemos llegar a través del siguiente enlace: