Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 3 de diciembre de 2011

El Parque de María Luisa, -III.

Para el siguiente recorrido partiremos de la Glorieta de Ofelia Nieto, donde nos habíamos quedado en la visita anterior.  Recorreremos la zona central de parque, delimitada por las avenidas Rodríguez Casso, Pizarro y Hernán Cortés, hasta el monte Gurugú.
Pinchar sobre la imagen para agrandar.
Frente a la glorieta hay dos galerías paralelas cubiertas con buganvillas y separadas por un pequeño prado, según vemos en la siguiente fotografía:
Unos metros a la izquierda, hay un camino que nos llevará a la

Glorieta de José María Izquierdo.
Se trata de un pequeño y poco conocido rinconcito de forma circular, con dos bancos de azulejos frente a los que se nos muestra una columna con capitel corintio romano que contiene en su base el nombre del homenajeado. A ambos lados de la columna hay dos anaqueles de cerámica destinados a los libros del autor.
Columna y pedestal dedicados a José María Izquierdo.
Dos anaqueles como este flanquean la columna.
Escritor y humanista sevillano, don José María Izquierdo y Martínez nació el 19 de agosto de 1.886 en la calle Castellar. Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, en la que llegó a ser Profesor de Derecho Canónico. Pasó su corta vida muy entregado a la investigación jurídica, la creación literaria, la labor periodística y la participación en la vida cultural de Sevilla, a la que prestó notable impulso desde el Ateneo de la ciudad, institución a la que se dedicó con especial intensidad.
Don José María Izquierdo y Martínez.
Muy conocido en Sevilla bajo el seudónimo literario de "Jacinto Ilusión", Izquierdo fue hombre de amplios y variados saberes culturales, muy entregado al estudio y muy señalado en los ambientes de la ciudad por su personalidad ensimismada y soñadora, por su melancólica tristeza y por su declarado amor por la ciudad a la que, al decir de todos, entregó lo mejor de sí mismo. Murió prematuramente en 1.922, a la temprana edad de 36 años, dejando tras de sí un aura de misterio y un sentimiento de pérdida que contribuyeron poderosamente a su inmediata mitificación. Gracias al Ateneo de Sevilla, del que era destacado miembro, la glorieta fue inaugurada el 15 de agosto de 1.925.

Retrocedemos de nuevo a la avenida de Pizarro y la seguimos en dirección contraria a Plaza de América hasta ver a nuestra derecha la Isleta de los Patos. Tomamos entonces el camino oblicuo que nos llevaría hasta ella, pero no nos detenemos de momento porque, un poco más adelante, encontraremos la 
Glorieta de Juanita Reina.
Juanita Reina, como se la ha conocido desde siempre en la ciudad,  nació en 1.925 en la macarena calle Parras, en Sevilla. Aprendió a bailar siendo niña en la Academia de Enrique el Cojo, cuyas clases pagaba su abuelo. Cantaba a menudo en bautizos y bodas en el barrio donde se crió, hasta que a los trece años, y gracias al director de una compañía de zarzuelas que actuaba en el teatro Cervantes de Sevilla, Juanita canta al término de la función una canción de Estrellita Castro: María Salomé. Su padre, Miguel Reina, la involucró en la canción española. Aunque al principio era reacio a que su hija fuera artista, gracias al préstamo de una prima (125.000 pesetas de los años 40) montó el primer espectáculo para Juanita: Los Churumbeles. Se estrenó en el teatro San Fernando de Sevilla y triunfó. 
Azulejo en la calle Parras.
Tras el éxito en Sevilla, la artista realiza una gira por toda Andalucía. Grabó con el sello discográfico La Voz de su Amo. Su padre, convertido en su representante, monta el segundo espectáculo, esta vez con su propio dinero y con el préstamo ya devuelto. Para ello recurre a los autores Quintero, León y Quiroga. Componen Tabaco y Seda, con el que Juanita se presenta en el teatro Reina Victoria, de Madrid y obtiene un rotundo éxito. 

En 1.942 ya es una de las principales estrellas de la copla, junto con Lola Flores. Actúa en varios espectáculos de Quintero, León y Quiroga, el trío de autores más destacado de estos años, y de Ochaíta, Valerio y el maestro Solano. En Barcelona conoce a Florián Rey, quien la introduce en el mundo del cine, llegando a protagonizar una docena de películas, como La Blanca Paloma o La Lola se va a los puertos.
Jovencísima (y guapísima) Juanita Reina.
Se retira en 1.965, en lo más alto de su carrera, aunque aparece esporádicamente en programas televisivos y funciones teatrales. La despedida final fue durante la Expo 92 de Sevilla con el espectáculo Azabache, junto a Rocío Jurado, Nati Mistral, María Vidal e Imperio Argentina.

El día de san José de 1.999 fallece doña Juana Reina, una auténtica señora a la que tuve el honor de conocer personalmente; una profesional como la copa de un pino y una dama con la que daba gusto hablar.
La glorieta del Parque de María Luisa que lleva su nombre fue inaugurada en 1.994 (cosa rara, ya que en este país hay que morirse para que le reconozcan a una persona sus méritos). Anteriormente era conocida como Glorieta Elíptica, por su forma. El elemento central es una fuente de estilo morisco en forma de estrella de ocho puntas, recubierta de azulejos azules y blancos. En uno de los lados de la glorieta hay un edificio que nos transporta a tierras árabes, al que se llama Casa de los Pájaros y que ya formaba parte de los jardines del Palacio de san Telmo antes de la intervención de Forestier.
Glorieta de Juanita Reina.
Ahora sí podemos volver hacia la 

Isleta de los Patos.
Se trata de un estanque delimitado por piedras rústicas en cuyo centro existe una isla accesible por medio de un puentecillo y otra isla exclusiva para las aves, donde descansan y hacen vida patos, pavos reales y palomas.

En un rincón de la zona accesible se encuentra el Pabellón de Alfonso XII, de pequeñas dimensiones, con forma de templete de planta hexagonal, con arcos de herradura y reminiscencias árabes donde, según la leyenda, declaró el rey su amor a María de las Mercedes. Este lugar de descanso, que ya existía cuando el parque formaba parte del Jardín de san Telmo, fue respetado por Forestier cuando acondicionó las glorietas para convertirlo en el actual Parque de María Luisa.

Imágenes del Pabellón de Alfonso XII en la Isleta de los Patos.
La Isleta de los Patos fue rebautizada más tarde como Isleta de los Pájaros, pues se instalaron unas pajareras en su interior que ya existían en los jardines de san Telmo, aunque hace años que desaparecieron. 

En el año 2.002 fueron restauradas algunas glorietas y la zona del estanque añadiendo un nuevo puente para permitir más cómodamente el acceso y desalojo de la isla. 
Diferentes imágenes de este bonito espacio del parque.
Como comenté al principio, aquí comienza el eje alrededor del que se articula el parque, que llega hasta el Monte Gurugú. Y ese eje es el que seguimos ahora. Nuestra próxima parada es la 

Fuente de las Ranas.
Antes de llegar a esta popular fuente, pasamos junto a un estanque en forma de letra T bastante largo y de poca profundidad. De ambos laterales salen chorros hacia arriba que se cruzan en su caída, con un efecto muy vistoso.
Aquí vemos el estanque comentado, aunque los chorros tienen bastante menos presión de lo que recordaba. Al fondo se puede ver la Fuente de las Ranas.
Fuente de las Ranas.
La Fuente de las Ranas, situada en el centro geométrico del parque, forma parte de la dotación original del mismo, según se puede leer en un azulejo que nos indica la fecha de inauguración de 1.914. Es una de las más populares del parque y, desgraciadamente, la más afectada por el vandalismo, hasta el punto de que es dudoso que quede alguna porción de la obra original de la trianera Cerámica Moltaván. Fue restaurada a fondo en 1.970 y 1.992, colocándose a su alrededor una verja de hierro.
Aquí vemos una de las ocho ranas que dan nombre a la fuente.
La figura del pato central se asienta sobre una tortuga, ambos de cerámica.
Se trata de una fuente circular, recubierta de azulejos, con ocho ranas de cerámica en el borde y la figura central de un pato (que también es surtidor) de pie sobre una tortuga.
Aquí se puede ver mejor la tortuga.
Seguimos camino, sin abandonar la línea recta y llegamos a la

Glorieta de los Leones.
Consta de una fuente de gran porte (la mayor del parque), rodeada por extensos jardines de estilo francés con abundantes naranjos. La llamada Fuente de los Leones está presidida por cuatro leones de cuyas bocas emanan caños de agua. Data del año 1.914, como la Fuente de las Ranas, siendo diseñada por Forestier. 
Fuente de los Leones.
Desde otro ángulo.
De forma poligonal, está adornada con unos llamativos leones de 170 centímetros de altura, sentados sobre sus cuartos traseros, con un surtidor en sus fauces que vierte el agua al estanque. El autor original fue el escultor andaluz Manuel Delgado Brackembury, autor de algunas victorias aladas de la Plaza de América y de los monumentos dedicados al Trabajo y la Ciencia de la Glorieta de Covadonga. Posteriormente han sido sustituidos por los que vemos en la actualidad, elaborados por Juan de Abascal. La cerámica es de Manuel Ramos Rejano.
Uno de los cuatro leones que dan nombre a la fuente.
Numerosos jarrones de cerámica adornan diferentes puntos del parque.
En el centro se dispone una isla con una pequeña fuente, a la que se puede acceder por dos caminos perpendiculares que dividen a la fuente en cuatro estanques independientes.
Camino de acceso a la isla central de la Fuente de los Leones.
Fuente central. La original era de Ramos Rejano y esta, de Mensaque.
Siguiendo en línea recta el camino por el que veníamos, subiendo unos escalones, veremos una pérgola con un gran banco curvado, cubierto con azulejos, que se conserva tal y como lo diseñó Forestier a comienzos de siglo. Delimita por ese lado al Monte Gurugú, que vemos de fondo:
Banco curvado diseñado por Forestier.
Camino con pérgola que separa los Jardines de los Leones del Monte Gurugú.
Curiosa forma de un tallo de la parra que cubre la pérgola.
Ya solamente nos que por visitar en esta zona central el

Monte Gurugú.
Es una pequeña elevación de unas decenas de metros terminada en un templete al que se accede por dos escaleras de piedra. Desde lo alto se divisa gran parte del parque, y de allí parte una cascada de agua que desemboca en un minúsculo estanque, dando todo el grupo una sensación de bosque paradisíaco debido a la frondosa y diversa vegetación existente a su alrededor gracias a la constante humedad que proporciona la caída de agua. 

Su nombre del monte Gurugú, el punto más elevado del cabo de Tres Forcas, en la costa norte de Marruecos y que forma parte de la Sierra de Nador. El Gurugú, que domina la ciudad de Melilla, fue escenario a comienzos del siglo XX de encarnizados combates entre tropas españolas y los rebeldes rifeños de Abd el-Krim. En la actualidad se ha convertido en refugio de muchos inmigrantes ilegales de regiones subsaharianas que aguardan en sus laderas la oportunidad para entrar en Melilla. También alberga una colonia de monos de Berbería

Cuenta la leyenda que en una de las escaleras del Gurugú sevillano había una calavera y una cruz, así como algunas lápidas, al parecer colocadas por el duque de Montpensier, que desaparecieron tras la última restauración.  En el año 2005 fue restaurado el conjunto añadiéndose un túnel bajo el monte que permite el tránsito de pequeños vehículos y personas, a modo de atajo.

Comenzamos rodeándolo por la izquierda, en el sentido de las agujas del reloj. Lo primero que encontramos es la famosa catarata, muy popular entre los chavalines.
Catarata del Monte Gurugú.
Seguimos el rodeo del monte y encontramos un túnel que lo atraviesa, obra nueva realizada en 2.005.
Túnel del Monte Gurugú. Arriba, el templete.
Un poco más adelante está una de las dos escaleras de piedra que sirve de acceso al monte.
Curiosa sombra de la barandilla proyectada sobre el suelo de la escalinata.
Descansillo en la escalera de acceso.
Templete en lo alto del Monte Gurugú. Desgraciadamente, el día que lo visité lo estaban pintando y no puedo ofrecer, de momento, imágenes desde arriba.
Bajamos por la otra escalera de acceso y desde allí podemos ver:
Fuente de los Leones, desde la escalera del Monte Gurugú.
Con este último espacio hemos terminado la visita a la zona central del parque. En la próxima entrada recorreremos la Plaza de América y sus aledaños.

1 comentario:

  1. ¡Qué ganas me están entrando de ir al parque y perderme unas horitas! Acabo de descubrir tu blog y estas entradas antiguas y te felicito por tu labor.

    ¡Muchas gracias!
    Sandra H.

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