Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 14 de noviembre de 2011

Plaza de España - Versión Extendida, -II.

Comenzamos la visita del segundo tramo de bancos, que va desde el edificio intermedio sur al edificio central.
José de Ribera (1.591-1.652).
Valenciano de Xátiva, Lo Spagnoletto (el españolito) desarrolló toda su carrera en Italia, especialmente en Nápoles, que le reconoció como maestro indiscutible. Cultivó con gran éxito el arte del grabado, logrando que sus obras circularan toda Europa.
Otro de los azulejos dedicados a Sevilla nos muestra lo que era la Feria de Abril en sus inicios: una feria de ganado.

Pontevedra.
La Guerra de la Independencia dio lugar a uno de los episodios más notables de la historia de Pontevedra, cuando la población rechaza a las tropas del general francés Ney en su intento de ocuparla.
Juan Martínez Montañés (1.568-1.649).
Escultor e imaginero español nacido en Alcalá la Real (Jaén), inició su formación en Granada y la completó en Sevilla.  Vivió la transición del Renacimiento al Barroco y fue conocido en la época como "El dios de la madera", por su extraordinaria habilidad para trabajar este material. Persona profundamente piadosa, casi  toda su obra es de temática religiosa.
Palencia.
En el año 1.208, Alfonso VIII de Castilla funda la Universidad de Palencia, primera universidad de la España cristiana y una de las primeras de Europa. El rey la dotó de importantes recursos económicos, con el fin de elevar el nivel de educación ofrecido; en ella se enseñaba artes, teología y jurisprudencia por profesores españoles, italianos y franceses. Con la muerte de Alfonso VIII, comenzó a languidecer la institución, lo que provocó, a pesar de los intentos de Fernando III y de los papas Honorio III y Urbano IV, su desaparición antes de cumplir el siglo de existencia. En la actualidad no se conoce siquiera la ubicación exacta del edificio que la albergaba.
Alonso de Ercilla (1.533-1.594).
Nacido en Madrid y sirvió desde pequeño como paje en la corte de Felipe II, recibiendo una educación clásica. Se enrola en una expedición enviada a las Indias a sofocar primero la insurrección de Hernández Girón en Perú y luego la de los indios araucanos que dieron muerte a Valdivia. En estas tierras comienza su gran poema épico, La Araucana, que terminaría y publicaría tras su regreso a Madrid. Editada en tres entregas, la obra obtuvo un gran éxito en su tiempo.
Oviedo.
Oviedo, Principado de Asturias. Según reza la cartela inferior: "Don Pelayo jura guardar y defender las tradiciones del pueblo que le lleva a victoria". El personaje de don Pelayo es sobradamente  conocido en la iconografía popular. Se le atribuye la creación del Reino de Asturias (aunque esta afirmación no es aceptada por muchos historiadores) y la interrupción de la expansión musulmana por el norte de la península, al derrotar y dar muerte al jefe bereber Munuza durante la batalla de Covadonga. Esta derrota, junto con las sufridas en las batallas de Toulouse y Tours a manos de los franceses, significó el declive de la invasión musulmana y el inicio de la Reconquista.
Luis de Góngora (1.561-1.627).
Poeta y dramaturgo cordobés, máximo exponente de la corriente poética del culteranismo, caracterizada por el culto a la forma, más que al fondo. Ordenado sacerdote, gozó de gran fama en su tiempo, llegando a ser nombrado Capellán Real por Felipe III. De gustos lujosos y aficionado a entretenimientos discutibles para un eclesiástico (naipes, toros) fue reprendido en varias ocasiones por sus superiores. Se arruinó comprando prebendas para colocar a sus parientes en la corte y, tras perder la memoria, regresa a Córdoba, donde muere de una apoplejía. Fue especialmente encarnizado su enfrentamiento perpetuo con Quevedo, con el que intercambió vituperios en numerosos escritos jocosos, de los que es uno de los más recordados el soneto que le dedica Quevedo con un primer verso que dice: "Érase un hombre a una nariz pegado", aludiendo al posible origen judío de su enemigo debido al tamaño de su apéndice nasal.
Orense.
En el siglo XV se produce en Galicia una revolución popular conocida con el nombre de levantamiento irmandiño. El pueblo llano se enfrenta a la nobleza que lo explotaba y destruye 140 castillos en el breve espacio de dos años. En uno de los episodios de esta confrontación, los nobles gallegos, apoyados ya por la corona castellana, asaltan la ciudad de Orense, teniendo que refugiarse los defensores en la catedral, de la que no pudieron ser expulsados.
Miguel de Cervantes (1.547-1.616).
Está considerado como la máxima figura de la literatura española, considerándose por los estudiosos que su "Don Quijote de la Mancha" constituye la primera novela moderna. No realizó estudios oficiales, asistiendo tan solo a una escuela de gramática en Madrid, y acudiendo al teatro con regularidad. Se enroló como soldado, participando en la batalla de Lepanto, en la que fue herido, quedándole la mano izquierda inutilizada de un arcabuzazo, aunque no perdió el brazo como se cree popularmente. No debió ser excesivamente grave la lesión, ya que continuó su vida de soldado durante varios años, hasta que fue apresado por una galera turca y enviado a Argel. Estuvo cautivo durante cinco años en los que intentó fugarse cuatro veces de forma infructuosa, hasta que frailes trinitarios pueden reunir el dinero del rescate y logra regresar a España.
Pide ayuda a Felipe II, que le encarga diversos trabajos: espía en Argel, proveedor de las galeras reales y recaudador de impuestos. Desarrollando este último empleo, el banco en que deposita lo recaudado quiebra y Cervantes es confinado en la Cárcel Real de Sevilla, en la que "engendra", según afirma en el prólogo de la obra,  a Don Quijote.
Al salir de la cárcel, Cervantes se dirige a Valladolid, donde se encuentra la corte de Felipe II, teniendo como mecenas al conde de Lemos, al que dedicó sus "Novelas ejemplares" y la segunda parte del Quijote. Finalmente, fallece en Madrid en 1.616, siendo enterrado en el convento de las Trinitarias.
Pamplona.
Como comentaba en la primera entrega de esta serie, este azulejo tuvo que ser sustituido a última hora, cambiándose el nombre de Navarra (que sería en correcto) por el de Pamplona, lo cual alteró el orden alfabético de los bancos.
Pedro Calderón de la Barca (1.600-1.681).
Militar, poeta y dramaturgo madrileño del Siglo de Oro. Hijo de un alto funcionario de Hacienda y de una noble alemana, Calderón estaba destinado a seguir la carrera eclesiástica, pero tras asistir a las universidades de Alcalá y Salamanca, obtuvo el título de Bachiller sin haberse ordenado. Se alistó en el ejército y fue destinado a Flandes, donde llevó una vida desordenada de amoríos, juego y duelos, llegando a verse implicado en un asesinato.
Comenzó a estrenar obras asiduamente en la corte de Felipe IV, llegando a desplazar al mismísimo Lope de Vega. Paralelamente continúa su vida militar, hasta que en 1.642 es herido en el sitio de Lérida, siendo licenciado y recibiendo una pensión vitalicia. Llega a ser secretario del duque de Alba y, finalmente se ordena sacerdote, es nombrado capellán de honor de Felipe IV y, a la muerte de éste, capellán mayor de su sucesor, Carlos II. A partir de su ordenación se dedicó casi por entero a la creación de autos sacramentales, género que elevó a la perfección. Falleció en Madrid en 1.681 entre algunas estrecheces económicas.
Murcia.
La Virgen de la Arrixaca, talla de madera policromada de finales del Románico (siglo XII) fue declarada  Patrona del Reino de Murcia por Alfonso X el Sabio, que la nombra en sus Cantigas de Santa María, especialmente en la número 169, http://es.wikisource.org/wiki/Cantigas_de_Santa_Mar%C3%ADa:_169. La Virgen de la Arrixaca ejerció su patronazgo, tanto de la capital como de la región de Murcia hasta el año 1.746, en que fue relevada (solo en la capital murciana) por la Virgen de la Fuensanta. Aún hoy sigue siendo la Patrona de la región (el decreto de Alfonso X nunca fue derogado) y constituye una de las advocaciones más veneradas.
Francisco de Quevedo (1.580-1.645).
Nació en Madrid, en el seno de una familia de hidalgos que desempeñaban importantes cargos en la corte. Huérfano a los seis años, estudió con los jesuitas Teología y lenguas antiguas y modernas, aunque sin llegar a ordenarse. Su inicio como poeta viene marcado por su enfrentamiento con Luis de Góngora, antes comentado. También en esta época cultiva la prosa picaresca en "La vida del Buscón". Su obra le labra una gran amistad con Lope de Vega y Cervantes, que llegan a alabarle en algunos de sus escritos, y una enemistad profunda con Juan Ruiz de Alarcón (Érase un hombre entre paréntesis metido, aludiendo a su condición de jorobado de pecho y espalda) y, sobre todo, con Góngora (Érase un hombre a una nariz pegado, refiriéndose al posible origen judío del cordobés).
Se pone a las órdenes del Gran Duque de Osuna, al que acompaña por Italia en calidad de secretario; de esta forma obtiene el hábito de la Orden de Santiago. De vuelta a España, merced a los ahorros de su madre, consigue el señorío de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), adonde se retira tras la caída de su señor, el de Osuna. Allí escribe sus mejores poesías.
La llegada al trono de Felipe IV supone el levantamiento del castigo y la vuelta a la corte, en la que medró hasta llegar a ser secretario del monarca. Lleva una vida disoluta, fumando y bebiendo en exceso (Góngora le llegó a llamar Francisco de Quebebo) y frecuentando las mancebías. Sin embargo, su producción literaria es enorme en esta época hasta que cae de nuevo en desgracia y es recluido en el leonés convento de san Marcos durante cuatro años. Al salir, ya achacoso y enfermo, se retira definitivamente a Torre de Juan Abad, donde fallece dos años después. Se cuenta que su tumba fue profanada por un caballero que quiso obtener las espuelas de oro con que fue enterrado, y que recibió castigo divino al morir pocos días después de cometer el sacrilegio.
Málaga.
El asedio a la antigua colonia fenicia de Malaka fue uno de los más largos de la Reconquista (seis meses, debido a la masiva fortificación de la ciudad), hasta el punto de que cuando los Reyes Católicos lograron entrar en la ciudad en 1.487 se condenó a todos sus habitantes a la esclavitud o la muerte, con excepción de veinticinco familias a las que se permitió permanecer en el recinto de la Morería como mudéjares.
Diego Velázquez (1.599-1.660).
El sevillano Diego Rodríguez da Silva y Velázquez fue un pintor barroco, máximo exponente de la pintura española y  maestro de la pintura universal. Dedicó su vida a la labor de pintor de cámara de la corte de Felipe IV, máximo cargo al que podían aspirar los pintores de la época. Inició su formación en el taller de Herrera el Viejo, gran maestro de la época, pero de pésimo carácter, lo que hizo que el joven Diego buscase acomodo en el taller del que, a la postre, sería su maestro y suegro, Francisco Pacheco. Durante su estancia en la corte y en sus viajes a Italia, trató e intercambió ideas con Rubens, Guercino y Ribera, de manera que su estilo fue cambiando desde los claroscuros típicos de Caravaggio hasta una fase final casi impresionista, con un manejo espectacular de la luz. Firmó unas 120-125 obras.
Madrid.
La cerámica de la actual capital del Estado también registró cambios en su decoración. Tras un  desafortunado azulejo inicial en el que se representaba a Fernando VII (no sé en qué estarían pensando), finalmente se instaló otro que mostraba todo lo contrario: los levantamientos del dos de mayo contra el invasor francés. La imagen retrata a nuestro paisano Luis Daoíz y al cántabro Pedro Velarde (son dos personas y no una que se llame "Daoíz y Velarde", como he leído por ahí)  en la defensa del Cuartel de Artillería de Monteleón; se trata de una reproducción del célebre cuadro de Joaquín Sorolla.
Lope de Vega (1.562-1.635).
Félix Lope de Vega y Carpio, Monstruo de la naturaleza o Fénix de los ingenios, como lo denominaba Cervantes, fue el autor más prolífico del Siglo de Oro español. Se le atribuyen, entre otras obras, unos tres mil sonetos y mil ochocientas comedias teatrales. Renovó completamente el teatro español, justo en el momento en que comenzaba a ser un espectáculo de masas. Hombre apasionado, de vida desordenada y mujeriega, llegó a ser abandonado por sus mecenas y desterrado de Madrid durante ocho de años. De hecho, se atribuye la vastedad de su obra a la necesidad que tuvo de mantener dos hogares (estaba casado y vivía amancebado con otra mujer), un número indeterminado de amantes  y numerosos hijos, tanto legítimos como "de ganancia".
Diversas muertes dentro de la familia le hacen caer en una crisis existencial que le impulsa a tomar los hábitos de sacerdote en 1.614, lo cual no fue óbice para que se enamorase, en sus últimos años de vida, de Marta de Nevares, con la que tuvo una hija. Sin embargo, como dice el refrán "en el pecado lleva la penitencia" y es que, a Lope solo se sobrevivió un vástago (su hija natural la monja Marcela) de los quince que engendró. 
Lugo.
La ciudad de Lugo, y con ella toda Galicia y el norte de Portugal, fue conquistada en el año 740 por Alfonso I  de Asturias, el Católico, aprovechando las divisiones internas del gobierno musulmán.  El rey Alfonso, yerno de don Pelayo e hijo del marqués de Cantabria, tenía un sistema de conquista verdaderamente sangriento: en cada pueblo o ciudad conquistada ejecutaba a todos los moros y enviaba a zonas más seguras del norte a los cristianos. Esta actitud provocó que, durante más de cien años, la franja de terreno comprendida entre el río Duero y la cordillera Cantábrica estuviera absolutamente despoblada, constituyendo lo que se conoció con el nombre de "Desierto del Duero". 
Doménikos Theotokópoulos, el Greco (1.541-1.614).
El cretense conocido como El Greco residió en su lugar de nacimiento hasta los veintiséis años, edad a la que se trasladó a Venecia y Roma, en las que permaneció diez años, estudiando a los maestros del Renacimiento, trasladándose a continuación a Toledo, donde residió y trabajó el resto de su vida. Considerado pintor excéntrico durante siglos, en los últimos cien años se ha valorado su obra hasta el punto de considerársele uno de los artistas más grandes de la civilización occidental. Su estilo evolucionó con el lugar de residencia: de su bizantinismo inicial pasó al modo renacentista (con Tiziano como referencia) tras su estancia en Venecia, más tarde al manierismo  de Miguel Ángel (en Roma), hasta que, después de su llegada a Toledo, desarrolla un estilo muy personal, con figuras muy alargadas y fantasmales, fondos poco definidos y colores con mucho contraste. Su apogeo está muy ligado a la Contrarreforma, tal como le demandaban sus clientes; de esta forma, los principales temas desarrollados por el pintor tienen que ver con representaciones de santos como intermediarios entre los hombres y Cristo, penitentes que enfatizaban el valor de la confesión, glorificación de la Virgen María y variaciones sobre el tema de la Sagrada Familia. Todos asuntos en que había gran discrepancia entre católicos y protestantes.
Logroño.
Berenguela I de Castilla era hija primogénita de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Plantagenet, lo que la hacía nieta por línea materna del rey Enrique II de Inglaterra y su esposa, Leonor de Aquitania. Se trataba, por tanto, de un buen partido. Se firma contrato matrimonial con Conrado, duque de Rothenburg, hijo del emperador Federico I Barbarroja. Sin embargo, el matrimonio no se consuma por la edad de la novia y, además, el posterior nacimiento del hermano de Berenguela,  Fernando (que es designado heredero al trono), hace que el enlace pierda todo interés para el emperador germano (¡qué bonito es el amor!), que exige a su hijo que vuelva a casa. El matrimonio es anulado y, un año más tarde, Berenguela se casa con su tío segundo, el rey de León Alfonso IX, con el que tiene cinco hijos.
Al morir su padre, es nombrado sucesor su hijo Enrique de tan solo diez años. Su hermana Berenguela ejerce de tutora y regente hasta que, presionada por la nobleza (sobre todo la casa Lara) y tratando de evitar enfrentamientos sangrientos, entrega la regencia a Álvaro Núñez de Lara. Sin embargo, el destino interviene y, en un desgraciado accidente, una teja cae sobre la cabeza del pequeño Enrique, que se encontraba jugando con otros niños en el patio de palacio, y lo mata. Berenguela es nombrada reina de Castilla y, en el mismo acto de proclamación, renuncia al trono en favor de su hijo Fernando, que se convertiría en Fernando III, el Santo. Siempre permaneció al lado de su hijo, aconsejándole y reinando durante las numerosas ausencias de éste con motivos de las guerras de reconquista.
Se la retrata en la época como una mujer virtuosa, hábil política y protectora de las letras y el clero, llegando a supervisar personalmente la construcción de las catedrales de Burgos y Toledo.
Juan de Austria (1.545-1.578).
Hijo natural del emperador Carlos V, a cuya muerte fue reconocido como miembro de la Familia Real por su medio hermano Felipe II, que le nombró Capitán General de la Mar, asistido por el almirante Álvaro de Bazán. Cuando estalla la rebelión morisca de las Alpujarras, es nombrado Capitán General de los ejércitos reales, confiándosele la misión de acabar con los sublevados. Don Juan tomó las Alpujarras a sangre y fuego llegando, en el caso de la localidad de Galera, de ajusticiar a todos los habitantes de la ciudad, hombres, mujeres y niños, y a sembrar los campos de sal, en respuesta a la tenaz resistencia encontrada. Después de cuatro años de luchas (se habían levantado en armas más de doscientos pueblos), el rey firma el decreto de expulsión de todos los moriscos de Granada.
Formó parte de la Liga Santa contra los turcos al mando del conjunto de la flota cristiana; aconsejado por Álvaro de Bazán, Alejandro Farnesio y Luis de Requesens, consiguió imponer su plan de buscar al turco y atacar donde lo encontrara, frente a otros criterios más conservadores. El enfrentamiento tuvo lugar en el golfo de Lepanto, donde la flota enemiga se había refugiado. La batalla era vital, pues en caso de derrota la armada turca controlaría las costas mediterráneas de Italia, Francia y España. La derrota de los turcos, merced a la decisión y valentía de don Juan, que marchaba en vanguardia de la formación, supuso el fin para siempre de la amenaza otomana en el Mediterráneo occidental.
Don Juan de Austria fue considerado como un héroe en toda Europa
Su principal ambición  era de la disponer de reino propio y tratamiento de Alteza. Por ello, cuando se rompió la Santa Liga, enarboló la bandera de Castilla y se dirigió a Túnez, que conquistó en una rápida campaña. El propio papa Gregorio XI solicitó a Felipe II el nombramiento de don Juan como Rey de Túnez, pero Felipe no confiaba plenamente en su hermano y denegó el nombramiento. Tras un escarceo político con la intención de casar a don Juan con María Estuardo y conquistar así la Inglaterra protestante, cosa que no cuajó, es enviado a otro lugar con abundantes problemas para la corona española: los Países Bajos, en aquel entonces bajo autoridad española. Tratando de mostrarse tolerante, el gobierno de don Juan en Flandes alternó períodos de concordia con otros de fuerte enfrentamiento con los partidarios de Guillermo de Orange. Finalmente, la llegada de barcos procedentes de las Indias con oro y joyas permitió al rey armar nuevos tercios y enviarlos a los Países Bajos en auxilio de su hermano. Con las tropas de refresco aumentó la ofensiva española, pero el dinero se acabó pronto y los hombres iban cayendo, sin que en España Felipe II decidiera enviar nuevos fondos, a pesar de las insistentes recomendaciones del duque de Alba. Don Juan de Austria, atacado a la vez por el ejército francés del duque de Anjou por el sur y por las tropas inglesas por el este, enfermó de tifus y gradualmente fue apagándose, nombrando a su sobrino y consejero Alejandro Farnesio como sucesor. Falleció el uno de octubre de 1.578 y se encuentra sepultado en el monasterio del Escorial.
Lérida.
Desgraciadamente, de la cerámica de Lérida no he encontrado información alguna.
Juan de Herrera (1.530-1.597).
Soldado, arquitecto, matemático  y geómetra cántabro, es considerado como uno de los principales arquitectos renacentistas españoles. De familia hidalga, sirve como soldado a las órdenes de Carlos I, tras cuya muerte se pone al servicio de Felipe II. De sus planos surgirán obras como el Palacio Real de Aranjuez, el Monasterio del Escorial, la fachada sur del Alcázar de Toledo, la Lonja de Sevilla (actual Archivo de Indias) o la catedral de Valladolid.
León.
Alfonso VII de León (1.105-1.157) nació prácticamente en medio de polémicas hereditarias. Su padre, Raimundo de Borgoña, falleció cuando el infante tenía tan solo dos años y, con cinco, contempló como su madre, Urraca I, se casaba con Alfonso I el Batallador. Los novios habían acordado previamente que su sucesor fuera el futuro hijo que tuviesen, lo que eliminaba al pequeño Alfonso de la sucesión. Sin embargo, una parte importante de la nobleza y el clero no estuvo de acuerdo con este pacto, llegando a rebelarse contra El Batallador. El año 1.126 fallece Urraca I, siendo coronado Alfonso VII como monarca de León en la Catedral leonesa, e iniciando inmediatamente la reclamación del trono de Castilla. Las escaramuzas entre ambos bandos se suceden y, finalmente, los ejércitos se encuentran frente a frente en el valle de Támara. Sin embargo, los problemas internos de ambos monarcas (el rey leonés tiene que hacer frente a los requerimientos territoriales de su tía Teresa de León y el rey aragonés debe defenderse de los almorávides) hacen que no se entable combate, llegándose a firmar las Paces de Támara, en las que ambos monarcas se comprometen a respetar los límites territoriales fijados por Sancho III, el Mayor.
Alfonso I muere en 1.134 sin descendencia, presentando el rey de León su candidatura al trono, alegando ser bisnieto de Sancho III. Al no ser aceptada por la nobleza, Alfonso VII ocupa la Rioja y Zaragoza, extendiéndose su dominio hacia el norte y controlando los territorios franceses hasta el río Ródano. Entonces decide retomar la idea imperial de Alfonso III y, el veintiséis de de mayo de 1.135, se hace coronar en la Catedral de León Imperator totus Hispaniae (Emperador de toda España).
Una vez resueltos los problemas "domésticos", el Emperador Alfonso se dirige contra almorávides y almohades. Toma las ciudades de Coria, Jaén, Córdoba y Almería. Apenas diez años después, Almería vuelve a caer en manos almohades; Alfonso intenta reconquistarla, pero es derrotado y, fallece durante el camino de regreso a León. 
Felipe II (1.527-1.598).
Llamado en su época El Prudente, hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, fue rey de España, Nápoles y Sicilia, Portugal y los Algarves (España y Portugal estuvieron unidos dinásticamente durante sesenta años) y, por su matrimonio con María I (María Tudor, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón), rey de Inglaterra durante cuatro años.
Fue un personaje controvertido, presentado como dechado de virtudes por sus defensores y como déspota fanático por sus enemigos (principalmente protestantes ingleses).
Le correspondió reinar en una época particularmente revuelta, entablando guerras con Francia, los Países Bajos, el imperio turco e Inglaterra. Favoreció las exploraciones a tierras desconocidas (Filipinas, islas de Juan Fernández, península de Florida, Nueva Zelanda) hasta el punto de conseguir reunir por primera vez en la historia un imperio que agrupaba tierras de los cinco continentes.
En lo artístico, su reinado coincidió con el Renacimiento, por lo que pudo disfrutar (y en muchos casos ser mecenas de las obras de Cervantes, Lope de Vega, santa Teresa, san Juan de la Cruz, El Greco, Tiziano, Juan de Herrera o Juan Baustista de Toledo. Era el Siglo de Oro de la cultura española.
De carácter taciturno, prudente, sosegado, constante y considerado, y muy religioso, aunque sin caer en el fanatismo del que le acusaban sus enemigos, ocultó su timidez e inseguridad bajo una seriedad que le valió una imagen de frialdad e insensibilidad. No tuvo muchos amigos, y ninguno gozó completamente de su confianza, pero no fue el personaje oscuro y amargado que se ha transmitido en la historia a través de la leyenda negra. Era considerado como inteligente, muy culto y formado, aficionado a los libros, la pintura y el coleccionismo de obras de arte, relojes, armas, curiosidades, rarezas y, muy especialmente, a la arquitectura. La mayor parte de su vida su salud fue delicada; padeció numerosas enfermedades, y durante sus diez últimos años de vida la gota le tuvo postrado.
Falleció en 1.598 en san Lorenzo del Escorial, el monasterio que él había mandado construir.
Los paños de azulejos a ambos lados del edificio central lucen delante una bonita fuente de cerámica. El motivo principal, como siempre, corresponde a una escena típica sevillana, en este caso las Cruces de Mayo en los corrales de vecinos.