Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 12 de noviembre de 2011

Plaza de España - Versión Extendida, -I.

En  mi reciente visita a la Plaza de España me quedé con las ganas, debido a la cantidad de visitantes y a la falta de tiempo, de poder realizar más fotografías, sobre todo de las cerámicas que representan a las distintas provincias del país. Así que me he pillado la cámara y he vuelto hoy, que es día laborable y está aquello más despejado, para sacarme la espinita.

Algunas de las nuevas imágenes las he incluido en la primera entrada correspondiente a la Plaza, mientras que las fotografías de los lienzos cerámicos de las provincias las muestro a continuación. Hay que señalar que las obras de los bancos de la Plaza de España comenzaron en 1.926 bajo la supervisión artística del profesor Murillo Herrera. La elección de los temas que ilustrarían cada provincia fue un tanto arbitraria, ya que fue dejada a criterio de los ceramistas, por lo que DOS AÑOS DESPUÉS del inicio de estas obras hubo que realizar una serie de cambios, tras ser consultados ayuntamientos y diputaciones representados. De estos cambios iré informando a medida que vayan apareciendo los correspondientes azulejos.
Ya entremos por la Torre Norte o la Sur, por la Puerta de Navarra o la de Aragón, encontraremos este azulejo, que nos muestra la distribución, en su época, de las distintas dependencias del conjunto de edificios.

Veamos primero un aspecto general de las filas de bancos. Cada conjunto consta de tres bancos, un lienzo de azulejo frontal, otro en el suelo que muestra el mapa de la provincia, el escudo de la misma adosado al la baranda de la galería y un medallón con relieve de un español ilustre entre los vanos de los arcos de la galería superior. 
El ceramista Pedro Navia Campos tuvo una importante intervención en las obras de la Exposición Iberoamericana. Suyos son gran cantidad de remates, balaustradas, murales, figuras para las fuentes, etc. Sin embargo, la parte más vistosa de la aportación de este extremeño de Almendralejo, criado y formado en Sevilla, se encuentra en la Plaza de España. Son suyos los cuarenta y ocho medallones de españoles ilustres que rodean la plaza, así como las veinticuatro águilas imperiales con el escudo de Calos V y los cuatro heraldos de tres metros de altura que decoran el edificio central. Igualmente salen de su taller los escudos de Sevilla que decoran las entradas de Aragón y Navarra. Para hacer frente a ta gran producción necesitó la colaboración de otros profesionales, como el escultor Cluny o el después famoso imaginero Luis Ortega Bru.

Bajo al paseo de la plaza y comienzo el recorrido en sentido alfabético inverso, ya que he entrado por la Torre Sur.
Joaquín Sorolla (1.863-1.923).
Pintor valenciano, fue uno de los más prolíficos del arte español (más de 2.200 obras catalogadas). Son famosas sus escenas de playa y el tratamiento de la luz mediterránea.
Las hileras de bancos de que consta la plaza contienen en sus extremos imágenes representativas de la ciudad. Como hay cuatro tramos, encontraremos ocho azulejos sobre temas de Sevilla. En este caso se trata de una corrida de toros en la Maestranza.
Sevilla.
Padre Manjón (1.846-1.923).
Sacerdote y catedrático en las universidades de Salamanca y Granada, fundó hasta cuatrocientas escuelas del Ave María, convencido de que la única forma de salir de la pobreza generalizada de la época era la educación.
Zaragoza.
En la cerámica de Zaragoza se nos muestra el Compromiso de Caspe, pacto firmado en 1.1412 por los representantes de los Reinos de Aragón y Valencia, y el Principado de Cataluña, en el que se eligió como sucesor de Martín I de Aragón, que murió sin descendencia, a Fernando de Trastámara, infante de Castilla y nieto de Pedro IV de Aragón.
Marcelino Menéndez Pelayo (1.856-1.912)-
Filólogo, pensador, político y erudito cántabro consagrado a la historia de las ideas,  a la crítica e historia de la literatura  española e iberoamericana y a la filología hispánica en general. También cultivó la poesía, la filosofía y la traducción.
Zamora.
En Zamora está representada la batalla de Toro y no la de Catalañazor como he leído en algunas páginas de la red. Se trató de una doble batalla entre los Reyes Católicos y el príncipe heredero Alfonso V de Portugal (ayudado por Luis XI de Francia), que apoyaba a Juana la Beltraneja como heredera de la Corona. La primera batalla fue ganada por las tropas castellanas, en tanto que, en la segunda, la victoria cayó del lado portugués. Sin embargo, al constatar el poco apoyo que la Beltraneja tenía en Castilla, el padre de Alfonso ordenó la retirada de su ejército. Quedaron sitiados en la ciudad de Toro una parte de las fuerzas portuguesas que, sometidas a asedio, se rindieron seis meses más tarde. Fue el fin de la guerra de sucesión.
Las autoridades zamoranas solicitaron, sin éxito, que la escena fuese cambiada, ya que los portugueses podían considerarse agraviados y daba la casualidad, además, que en la Exposición los pabellones de Zamora y Portugal estuvieran muy próximos. Como digo, la solicitud fue desestimada y en la plaza aparece el diseño original.
Jacinto Verdaguer (1.845-1.902).
Sacerdote y poeta barcelonés, fue llamado en su tiempo "Príncipe de los poetas catalanes".
Vizcaya.
Vizcaya. La Pacificación de los bandos.
En el siglo XIV se produjo una importante crisis que disminuyó el volumen de las cosechas, provocando hambrunas en la población. A ello se sumó además una epidemia de peste negra en 1.348 que provocó la muerte de numerosos campesinos y el refugio de gran parte de los restantes en las villas, quedando los campos abandonados. En este escenario, los señores de aquellas tierras se dedicaron a enfrentarse entre sí en las llamadas Guerra de Banderizos, que asolaron las tierras vizcaínas durante casi dos siglos, robándose villas unos a otros y esquilmando a campesinos y ciudadanos continuamente. Los contendientes se repartieron en dos bandos, los oñacinos y los gamboínos, aunque fueron frecuentes las traiciones y los continuos cambios de bando durante los combates. La situación provocó la creación de las Hermandades, constituidas por labradores y pobladores de las villas, cuya misión era proteger al pueblo llano de los desmanes de ambos bandos. La situación llegó a su fin a finales del siglo XV al quedar las villas bajo control administrativo de la Corona y con la concesión de hidalguía a todos los vizcaínos, situación que se nos representa en el azulejo de la provincia.
Emilio Castelar (1.832-1.899).
Político y escritor gaditano, llegó a ser Presidente del Gobierno durante la Primera República y destacó especialmente por su capacidad de oratoria.
Valladolid.
En Valladolid tuvo lugar el casamiento de los Reyes Católicos en 1.469. Se publicó hace unos años que tal boda no fue válida, ya que Isabel y Fernando eran primos (dos de sus abuelos eran hermanos) y el enlace no contó con la preceptiva bula papal. Esta fue falsificada por el arzobispo de Toledo, que afirmó haberla recibido del papa Pío II. Finalmente, fue el papa Sixto IV el que emite tres años después de la boda la correspondiente bula, que hizo llegar a los reyes mediante el cardenal Rodrigo Borgia, el cual recibió como pago por su intermediación el ducado de Gandía para su hijo Pedro Luis. Cuando el cardenal fue elegido papa (Alejandro VI) devuelve el favor otorgando una bula pontificia que concede a Isabel y Fernando el título de "Católicos".
También este azulejo sufrió cambios de última hora, ya que en el original, uno de los heraldos llevaba el escudo de los cuatro antiguos Reinos de España agrupados por Isabel y Fernando, hecho que no tendría lugar hasta décadas después de la real boda.
Eduardo Rosales (1.836-1.873).
Madrileño, hijo de un modesto funcionario, Rosales fue un magnífico pintor purista del siglo XIX.  Ganó  la Medalla de Oro para extranjeros en la Exposición Universal de París de 1.867 por su obra más conocida, Doña Isabel la Católica dictando testamento.  Falleció de tuberculosis a temprana edad.
Valencia.
Valencia. Toma de posesión de Jaime I.
Valencia ya había sido arrebatada a los musulmanes por El Cid en el año 1.094, pero a su muerte volvió a manos sarracenas. Hubo que esperar hasta 1.238 para que totalidad del Reino de Valencia volviera a manos cristianas.
Mariano Fortuny (1.871-1.949).
Una de las mentes más creativas de la primera mitad del siglo XX, Fortuny se dedicó  a la pintura, el grabado, la fotografía,  el diseño de moda, diseño teatral y escenografía. Nacido en Granada, toda su familia se dedicaba al mundo del arte. Con tres años, fallece su padre, mudándose primero a París y más tarde a Venecia. Viajó por toda Europa visitando a la mayoría de artistas de su tiempo, falleciendo en su palacio veneciano.
Toledo.
Toledo conquistada en 1.085 por Alfonso VI el Bravo, rey de León, Galicia y Castilla. Alfonso acudió a Toledo en respuesta a la petición de ayuda del rey taifa Al-Qádir, vasallo suyo, para sofocar una rebelión interna. El rey Alfonso, que a lo largo de su vida se distinguió por numerosos hechos de dudoso honor (desde traiciones hasta envenenamientos), ya que estaba allí, cercó y finalmente conquistó la ciudad, anexionándola al reino de Castilla. 
Mariano Álvarez de Castro (1.749-1.810).
Otro granadino ilustre, en este caso militar. Fue uno de los héroes de la Guerra de la Independencia, defendiendo la ciudad de Gerona durante siete meses hasta que el hambre y la enfermedad provocaron que cediera el mando a un subordinado, el cual capituló dos días después. Capturado por los franceses, fue trasladado al castillo de Figueras, donde murió, probablemente por pura debilidad física y no envenenado como se ha llegado a afirmar.
Teruel.
Los nobles rinden pleitesía en Teruel a Jaime I el Conquistador.
En realidad, se trata de todo lo contrario. El largo reinado del monarca estuvo marcado por sus confrontaciones con la nobleza aragonesa. Su padre, Pedro II, murió cuando Jaime tenía tan solo cinco años, iniciándose la lucha entre la nobleza para introducirse en el consejo de regencia. Más tarde, cuando Jaime I conquista finalmente las tierras valencianas, en vez de repartirlas con sus señores, las declara reino independiente aunque vasallo de Aragón, con el consiguiente malestar entre los nobles. También suso una fuente importante de conflicto la firma en 1.244 del Tratado de Almizra con Castilla, supuso el fin de facto de la reconquista aragonesa de tierras musulmanas. Tampoco ayudaron mucho los numerosos hijos bastardos que tuvo con una serie de mujeres, a los que proporcionaba tierras y vasallos (a costa de sus nobles), ni la facilidad de su esposa doña Violante de Hungría para quedarse encinta, lo que presagiaba que la sucesión iba a ser complicada. A todas estas vicisitudes respondió Jaime I con una serie de favores y concesiones a los miembros de la nobleza castellana, que es lo que se recoge en este azulejo.
Francisco de Goya (1.746-1.828).
Aragonés de Fuendetodos, su pintura supuso el inicio del Romanticismo y  el germen de la vanguardia pictórica del siglo XX. Practicó diversos estilos y temáticas (historia, religión, cartones para tapices, costumbrismo, retratos, los "caprichos", los desastres de la guerra o las pinturas negras que decoraban su casa), además de ser autor de numerosos dibujos y grabados.
Tarragona.
Tarragona iba a estar representada por la escena Tarraco es declarada ciudad imperial, pero finalmente  luce  Jaime el Conquistador en casa de Pérez Martell.
Tomás Luis de Victoria (1.548-1.611).
Compositor y maestro de capilla, el más célebre polifonista del Renacimiento español. Nacido en Ávila, era el séptimo de  once hijos. Inició su carrera musical cantando en el coro de la catedral de Ávila y, luego en Roma a las órdenes del maestro Palestrina. Ordenado sacerdote, su obra es íntegramente sacra.
Soria.
El último día de Numancia es el motivo central del azulejo de Soria.
La ciudad celtíbera de Numancia se encontraba en el Cerro de la Muela, al norte de la provincia de Soria. En el año  153 a.C. tuvo su primer percance serio con el imperio romano al dar cobijo a miembros de la tribu de los bellos, fugitivos de Roma. Como consecuencia tuvo lugar una batalla en la que se enfrentaron a 30.000 soldados romanos que fueron derrotados. Tras una sucesión de cónsules que intentaron el asalto a la ciudad, el Senado romano nombra cónsul a Publio Cornelio Escipión Emiliano, el Africano Menor, nieto de Escipión, el Africano,  con el fin expreso de poner fin a la resistencia numantina. A pesar de que contaba con 60.000 hombres frente a 2.500 numantinos, Escipión no cometió los errores de sus antecesores, y en vez de atacar directamente la ciudad, muy fortificada, construyó una muralla alrededor, de ocho pies de ancho y diez de alto, con torres situadas cada treinta metros, custodiada por siete campamentos, así como un foso erizado de estacas delante de la muralla. Igualmente, y para evitar que los sitiados recibieran suministros a través del Duero, con sogas y maderos plagados de saetas colocó una barrera que atravesaba el río, impidiendo incluso el paso de una persona buceando. Finalmente, arrasó las tierras circundantes para evitar la llegada de suministros a los sitiados.
De esta manera, y tras veinte años de combate, en el verano del año 133 a.C. la ciudad se rindió, rendida por el hambre  después de quince meses de asedio. Sin embargo, la mayoría de sus habitantes prefirieron prender fuego a la ciudad y suicidarse antes que ser convertidos en esclavos romanos.
Alonso (no Alfonso) Cano (1.601-1.667).
Granadino de nacimiento e hijo de un montador de retablos y de una  profesora de dibujo, no fue extraño que el hijo saliera artista. Se trasladó con trece años a Sevilla, donde es alumno de Pacheco en pintura y de Martínez Montañés  en escultura. Se traslada a Madrid, siendo nombrado pintor de cámara por el Conde-Duque de Olivares. Fue hombre de fuerte carácter y malas pulgas, viéndose implicado a menudo en duelos y peleas; ganaba mucho dinero con sus trabajos, pero siempre estaba endeudado, e incluso se le llegó a acusar y torturar por la muerte de su segunda esposa, aunque posteriormente fue declarado inocente.
Segovia.
En la ciudad de Segovia se firmó el quince de enero de 1.475 la llamada Concordia de Segovia entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. En ella se estipulaba que todos los documentos se firmarían en nombre del Rey y de la Reina, con el nombre del Rey delante del de la Reina, pero con el escudo de armas de la Reina delante de las armas del Rey. De la misma manera, las monedas se acuñarían con las efigies de ambos monarcas. Fue el comienzo del "Tanto monta, monta tanto". Curiosamente, es el único azulejo que no muestra el nombre de la provincia en el centro, sino a los lados del mismo.
Francisco de Zurbarán (1.598-1.664).
Pacense de Fuente de Cantos, realizó casi todo su aprendizaje y su carrera en Sevilla, donde conoció a Velázquez y Alonso Cano. En esta época realizó dos grandes series de cuadros para los conventos de san Pablo y de la Merced Calzada. Viajó a Madrid y bajo el patrocinio del Conde-Duque de Olivares, gran admirador de los pintores andaluces, fue nombrado "Pintor del Rey". Los encargos le llovían de todas partes y, ya de vuelta en Sevilla, puerto de Indias, envió al Nuevo varias series de hasta diez, doce y hasta treinta y ocho pinturas. En 1.650 volvió a Madrid, donde residiría hasta su muerte, en 1.664.
Santander.
En 1.497 llega al puerto de Santander la archiduquesa Margarita de Austria con el fin de contraer matrimonio  con  don Juan de Aragón y Castilla (por cierto, nacido en los Reales Alcázares de Sevilla), segundo hijo de los Reyes Católicos y heredero de ambas coronas. Desgraciadamente, don Juan murió seis meses después de la boda debido a una tuberculosis, sin dejar descendencia. Tras su muerte, su hermana Isabel fue nombrada princesa de Asturias y de Gerona.
Bartolomé Esteban Murillo (1.617-1.682).
Pintor barroco español, es considerado como la figura central de la escuela sevillana de la época. Fue también el pintor más conocido y apreciado fuera de España. La mayoría de sus obras tienen temática religiosa. Extraordinariamente bien considerado en su época, recibió el título oficioso de "Pintor de Sevilla". Desgraciadamente, muchas de sus obras fueron robadas por el mariscal Soult durante la ocupación francesa.
Salamanca.
Gracias a la intercesión de fray Hernando de Talavera, confesor de la Isabel la Católica, Cristóbal Colón pudo exponer su teoría sobre el viaje a las Indias en 1.486 ante el Consejo de la Universidad de Salamanca. La decisión del Consejo fue negativa, al considerar que la distancia a las Indias era excesiva (nadie suponía la existencia del continente americano); tampoco ayudaron las exigencias económicas y políticas solicitadas por el navegante, recogidas en las Capitulaciones de Santa Fe. Sin embargo, la reina Isabel le comunicaría posteriormente que, a pesar del fallo del Consejo, no descartaba del todo su proyecto.
También esta obra iba a representar, en principio, a un Colón apesadumbrado tras recibir la negativa del Consejo, pero se decidió por la actual imagen con el fin de evitar mensajes negativos.
Terminamos este tramo con otra representación de temas sevillanos; en este caso se trata de la labor de las cigarreras en la Fábrica de Tabacos como motivo central, con las Columnas de la Alameda (Hércules y Julio César) a la izquierda y la Giralda a la derecha.

6 comentarios:

  1. Buenísima entrada amigo. Un fuerte abrazo y sigue así, porque tu blog es de consulta obligada y diaria

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  2. Según tengo entendido, los medallones con relieves de personajes vinculados a cada ciudad y/o provincia fueron ejecutados en el sevillano taller de cerámica de Pedro Navia, aunque creo que contaría con la ayuda de escultores, pues son de gran calidad.

    Un saludo

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  3. Gracias por el apunte, amigo Rafael. Ya lo he incorporado a la entrada.
    Saludos.

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  4. Me ha encantado la entrada, te sigo desde hace poco, de ahí que mis comentarios vayan con retraso. Aún así sigo leyendo también los nuevos que publicas, un gran trabajo.
    Solo un apunte, según tengo entendido Mariano Fortuny era catalán de nacimiento, viajó a varios sitios incluida Granada, pero sabía que hubiera teneido tanta relación con Valencia como para que aparezca en uno de los medallones como personaje valenciano.
    Un saludo,
    Cristina.

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    1. Hola Cristina. Mariano Fortuny i Marsal era efectivamente catalán de nacimiento, concretamente de Reus, y notable pintor. Sin embargo, el representado en el medallón es su hijo, Mariano Fortuny y Madrazo, nacido durante la estancia de la familia en Granada, que alcanzó gran popularidad no solo como pintor, sino también como diseñador de moda u de escenarios teatrales.
      Lo que ya no tengo ni idea es el por qué aparece relacionado con la ciudad de Valencia.
      Un saludo y gracias por seguirme.

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    2. El representado en este medallón es el padre., Mariano Fortuny y Marsal. El hijo, mariano Fortuny y Madrazo, el mago de Venecia, no es el del medallón. Basta con que lo compruebes por los retratos y fotografías de la época. Por lo que respecta a la escena de Jaime I en Tarragona, el personaje es Pere (Pedro) Martell y no Pérez. Un gran blog, te felicito.

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