Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 24 de febrero de 2014

Carmona. Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, -II. Coro y nave de la Epístola.

Una vez en el interior, observamos que la planta del templo es de salón (todas las naves se alzan hasta la misma altura), con tres naves, más otras dos laterales formadas por las capillas situadas entre los contrafuertes. Las columnas son poligonales, sosteniendo bóvedas góticas con nervaduras.
Vista general de la iglesia desde el coro.
Entre el coro y la Capilla Mayor, el estilo arquitectónico es más complejo en la segunda fase de la construcción, iniciada en 1.525 por Diego de Riaño. Las columnas son cilíndricas, decoradas con molduras semicirculares, y bóvedas estrelladas muy adornadas con motivos heráldicos y bíblicos, formando todo ello un conjunto muy próximo ya al estilo renacentista.

Bóvedas góticas con nervaduras de diferentes diseños.
Uno de los pilares de la iglesia.

El coro, exento de la nave central, presenta elementos decorativos de estilo manierista. Cerrado con una elevada verja, podemos contemplar en su interior el facistol y la sillería, fechada en 1.706 y de autor anónimo, decorada con relieves de Cristo, santas y santos y pasajes bíblicos: La Virgen, Los desposorios de Santa Catalina, un Apostolado, San José, San Juan Bautista, San Isidoro, San Sebastián, San Mateo, San Roque, San Marcos, San Teodomiro, San Esteban, San Antonio de Padua, el Ángel de la Guarda, Santa Marina, Santa María Magdalena y Santa Teresa de Jesús.
Imágenes del coro.
En los laterales exteriores del coro se sitúan sendas capillas,  al estilo de las capillas de los Alabastros de la Catedral de Sevilla. La del lado del Evangelio, más cercana a la puerta de entrada, es la capilla de la Inmaculada, cerrada por una reja del año 1.601. Tiene pequeño tamaño, estando ocupada por entero por un retablo pictórico de estilo plateresco, firmado por Juan Bautista de Amiens, en el que se representa a la Inmaculada con San Joaquín y Santa Ana de rodillas y dos ángeles coronándola, con el Espíritu Santo en forma de paloma contemplando la escena.
Capilla de la Inmaculada.
Los azulejos del altar parecen también bastante antiguos y en perfecto estado de conservación.
Altar de la capilla.
Ahora podemos admirar el trascoro, aunque está bastante oscuro. Se encuentra presidido por un conjunto de tablas pintadas, fechadas en 1.598 y atribuidas a Juan Bautista de Amiens igualmente,  que representan escenas de la vida de San Pedro y de la Pasión: Jesús atado a la columna con San Pedro arrodillado ante Él, San Pedro postrado ante Cristo, La liberación de San Pedro por un ángel y La Crucifixión de San Pedro.
Trascoro de la iglesia.
Pinturas del trascoro. Juan Bautista de Amiens, 1.598.
Comenzamos el recorrido de la nave de la Epístola visitando el retablo de San Francisco de Borja, barroco de mediados del XVIII, procedente de la iglesia del colegio de San Teodomiro tras la expulsión de los jesuitas. Le acompañan San Sebastián y San Lorenzo.
Retablo de San Francisco de Borja.
San Sebastián, San Francisco de Borja y San Lorenzo.
Ático del retablo.
Pasamos el muy trabajado cajón de entrada de la portada de la Epístola (procedente del Hospital de las Cinco Llagas, de Sevilla, actual Parlamento de Andalucía) y llegamos a la Capilla de la Encarnación. Dispone de dos retablos; el principal, situado al frente, es de Gaspar del Águila, de 1.580. En 1.649 es ampliado y muy modificado, perdiendo la imaginería original, quedando formado por un conjunto de nueve pinturas sobre tabla de estilo cercano a la escuela de Juan del Castillo.
Retablo de la Encarnación. Gaspar del Águila, 1.580.
En el primer cuerpo aparecen San Sebastián, el arcángel San Miguel, una pequeña talla de la Virgen de la Encarnación, San Antonio de Padua y San Roque.
Primer cuerpo del retablo. De izquierda a derecha: San Juan Bautista, San Miguel, la Virgen de la Encarnación, San Antonio de Padua y San Roque.
El segundo cuerpo está ocupado por San Juan Bautista, la Natividad y Santo Domingo de Guzmán. Corona el retablo el Padre Eterno.
Segundo cuerpo: San Juan Bautista, escena de la Natividad y
Santo Domingo de Guzmán. Arriba, el Padre Eterno.
En el muro de la derecha de la capilla, en una hornacina, nos muestra una talla moderna de tamaño natural de San Teodomiro, realizada por el imaginero Bonilla Cornejo, que sale de procesión el día del Corpus.
San Teodomiro. Talla moderna de Bonilla Cornejo.
El muro izquierdo está ocupado por un retablo neoclásico muy poco visible, dedicado a Santa Lutgarda, la primera en practicar la devoción al Sagrado Corazón, ya en el siglo XIII.
Retablo de Santa Lutgarda, poco visible.
La nave del Evangelio, vista desde los pies.
Espléndido cajón de entrada de madera tallada, situado en la portada del Evangelio, procedente del Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla (actual sede del Parlamento de Andalucía).
Un retablo del XVIII preside la Capilla de la Virgen de la Paz. Es de estilo manierista y acoge a la titular, con San Juan Bautista y San Buenaventura a los lados, Santo Tomás de Aquino bajo ella y, en el ático, un relieve de la Asunción. Sobre una cajonera adosada al muro izquierdo se sitúa una talla de San Judas Tadeo, procedente de la iglesia del antiguo colegio jesuita.
Capilla de la Virgen de la Paz.
San Juan Bautista, la Virgen de la Paz y San Antonio de Padua.
Pequeña imagen de Santo Tomás de Aquino sobre el altar.

Ático del retablo con relieve policromado de la Asunción.
En el muro izquierdo podemos ver una talla de San Judas Tadeo, procedente de la antigua iglesia jesuita, con un lienzo del Cristo del Cachorro, pintado en los años 30 del siglo pasado por el carmonense José Arpa.
Frente a la capilla anterior, en el lateral externo del coro de este lado, como comentaba al principio, hay otra pequeña capilla, dedicada en este caso a la Virgen del Rosario. Está fechada en 1.598 y ocupada por un lienzo, instalado en un espléndido marco dorado, que representa a la Virgen sosteniendo al Niño con la mano derecha, mientras que con la izquierda sujeta el Santo Rosario.
Capilla de la Virgen del Rosario.
Lienzo de la Virgen del Rosario.
Volvemos al muro de la Epístola para visitar la Capilla del Corazón de Jesús. Cerrada con una verja y con bóveda de cañón decorada mediante casetones, contiene dos retablos. El principal, situado en el muro frontal, es del siglo XVIII, de estilo barroco ya muy cercano al rococó. Lo preside una imagen de Olot del Corazón de Jesús, flanqueado por sendos relicarios de San Cayo y San Amancio, ambos del XVII.
Capilla del Corazón de Jesús.
Retablo principal de la capilla.

Imagen del Sagrado Corazón, procedente de las factorías de Olot.
Reliquia de San Cayo, papa de la iglesia a finales del siglo III.
Reliquia de San Amancio, primer obispo de Rodez (sur de Francia).
Busto de Cristo.
Sobre las imágenes de Olot, repetidamente nombradas en estas páginas quería hacer un aparte y explicar de dónde les viene el nombre, pero hete aquí que en la búsqueda de información sobre el tema encuentro una página en la que está perfectamente explicado por profesionales del ramo, así que, donde hay patrón no manda marinero:
En el sagrario del retablo se aloja, protegido tras un vidrio un busto de Cristo con expresión de sufrimiento.
Retablo de la Virgen del Carmen.
El otro altar de la capilla, también de avanzado el siglo XVIII, situado en el muro del Evangelio de la misma, está presidido por una imagen de candelero de la Virgen del Carmen datada en el mismo siglo, que da la impresión de ser una Inmaculada reaprovechada.
Lienzo representando la escena de San Ignacio de Loyola en la cueva de Manresa.
En el muro opuesto cuelga un lienzo que nos muestra a San Ignacio en la cueva de Manresa, procedente del colegio de San Teodomiro, obra de Juan del Castillo, sobre 1.635.
Proseguimos camino hasta la Capilla de San José y San Bartolomé, de peculiar distribución iconográfica. Digo esto porque en el muro frontal, ocupado normalmente por el objeto/retablo/altar más importante de la capilla, aparece un lienzo que representa la muerte de un santo (¿quizá San Ignacio de Loyola o San Luis Gonzaga?), en tanto que en el muro derecho se sitúa el retablo de San José y San Bartolomé, de indudable valor artístico. Quizá la causa sea no tapar el arco escarzano frontal y la estrecha vidriera que se sitúa sobre él.
Muro frontal de la capilla.
Lienzo del Tránsito de ¿Santo Domingo?
En cualquier caso, el retablo fue trazado por Martín de Gaínza, en tanto que las pinturas se deben (ahí es nada) a Pedro de Campaña, hacia 1.545. Está formado por banco, dos cuerpos separados por columnas compuestas y ático. Salvo San José, que está tallado, el resto del retablo está ocupado por pinturas sobre tabla, como es habitual en el artista flamenco. Así, en banco están representados San Jerónimo y San Anastasio (izquierda), la escena de la Piedad (centro) y Santa Catalina con Santa Marta (derecha).
Retablo de San José y San Bartolomé.
En el primer cuerpo aparece San Bartolomé (izquierda) y su martirio (derecha). La hornacina central la ocupa una talla de San José con el Niño, del siglo XVIII.
Pinturas de San Andrés, la escena de la Asunción de la Virgen y San Juan Bautista ocupan el segundo cuerpo, en tanto que en el ático podemos ver la Trinidad.
La antigüedad de este retablo, hacia 1.540, se ha podido establecer con gran precisión debido a la inscripción y al escudo de la familia Quintanilla que aparece tanto en el retablo como en la reja que cierra la capilla.
Completa la iconografía un grupo de siete pinturas agrupadas en un políptico (sobre el año 1.500), rodeado por un elaborado marco dorado que representa escenas de la vida de Santo Tomás.
Políptico con pinturas sobre tabla de escenas de la vida de Santo Tomás.
Ocupando la cabecera de la nave de la Epístola, de estilo gótico, con bóvedas de nervaduras, al igual que la anterior, encontramos la Capilla de Nuestra Señora de la Antigua, ocupada enteramente por un retablo barroco del primer tercio del XVIII. Se articula mediante banco, dos cuerpos de tres calles (separadas en el primer cuerpo por columnas salomónicas) y ático con estípites.
Retablo de la Virgen de la Antigua.

La pieza central es una reproducción fidedigna de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla, incluyendo a maese Rodrigo Fernández de Santaella, fundador de la primera universidad hispalense (y natural de Carmona, por cierto), datada en el siglo XV (la pintura original es al menos un siglo más antigua). Tan solo se diferencian ambas obras en que la Virgen carmonense luce en los laterales de la tabla los escudos de los Quintanilla.
Virgen de la Antigua.
En los laterales del retablo aparecen San Pedro y San Pablo y, en el ático, San Teodomiro. Los azulejos de arista del altar son también  bastante antiguos, del siglo XVI.
San Pedro.
San Pablo.

Los azulejos del altar son del siglo XVI.
La capilla que se sitúa en el lado de la Epístola del transepto nos muestra un Calvario fechado en el año 1.500 con la particularidad de que el Crucificado luce pelo natural, algo poco habitual por estos lares, y un lienzo con la conocida escena de San Martín cortando su capa. También a esta zona se abre la puerta de entrada a la sacristía, por desgracia no visitable.
Capilla del lado de la Epístola del transepto.
Calvario.

Crucificado de pelo natural.
Lienzo con escena de San Martín de Tours
compartiendo su capa con un necesitado.
Dirección: Plaza del Marqués de las Torres, s/n.
Horario de visitas:
Lunes a sábados, de 9,00 a 14,00 y de 17,00 a 19,00 horas.
Precios: 3 €. Grupos (+ de 25 pax), 1,80 €.

No existe dificultad para la visita de personas con movilidad reducida.