Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 8 de febrero de 2013

Leyenda de la iglesia de san Juan de la Palma -I.


Es otra de las primitivas veinticuatro parroquias establecidas por Fernando III tras la conquista de la ciudad y como tal ejerció hasta 1.911, en que pasó a ser filial de san Pedro. 
Fachada principal de la iglesia en calle Feria.
El verdadero nombre es iglesia de san Juan Bautista, perteneciente a la parroquia de San Pedro Apóstol y San Juan Bautista. El nombre popular de "la Palma” procede de una antigua leyenda que paso a relatar: 

Corre el siglo XVI. En plena época de la Contrarreforma, recién creadas las cofradías de los gremios que actualmente son las Hermandades, la lucha contra el hereje era la prioridad de la Iglesia. Sevilla tenía fama de albergar numerosos seguidores de Lutero, por lo que los sermones y filípicas de los miembros del clero eran constantes y rotundos. 

En uno de ellos, dictado desde el púlpito de la iglesia de san Juan por un fraile franciscano, se advertía los herejes que tuvieran bien cuidado de lo que decían, porque las paredes tenían ojos y oídos y su desviada conducta llegaría a conocimiento de los guardianes de la fe verdadera. 

Sucedió que uno de los oyentes era hereje y, nada más salir de la iglesia, en el cementerio que hoy ocupa la plaza de san Juan de la Palma, se detuvo ante una palma o palmera que se alzaba en el centro del mismo y le dijo: 

- Palma,  la Madre de Dios no quedó Virgen después del parto. 

Al día siguiente, fue denunciado por un anciano ante el Tribunal de la Inquisición del castillo de san Jorge. Apresado el hereje, negó que hubiera hecho tal afirmación, por lo que las autoridades fueron a buscar al anciano para que se ratificara en sus afirmaciones. Pero, para sorpresa de todos, en la dirección que había facilitado solo vivía un joven; cuando le describieron al anciano que buscaban, el muchacho exclamó: 

- No busquen más al viejo, que era mi abuelo y murió hace ochenta años. Está enterrado bajo la palma que hay en el cementerio de la iglesia de san Juan. 

Los inquisidores regresaron al castillo y, cuando contaron al acusado el milagro que permitió que un muerto resucitara para defender la Virginidad de María, el hereje confesó su horrendo pecado y fue juzgado y condenado. 

El hecho se recuerda en una placa en la cual la fecha de 1.794 corresponde a la de la colocación de la misma. 
Narración de la leyenda de la palma.
Como casi todas las de su época, la iglesia de san Juan se asienta sobre una primitiva mezquita erigida en el año 478. Su estilo era, naturalmente, gótico-mudéjar, conservándose del edificio original solo parte de la portada que da a la calle Feria, la parte baja de la torre y la bóveda de la Capilla Sacramental. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosas obras, transformaciones y destrozos, sobre todo en 1.936, año en que se perdieron numerosas obras de arte: el Retablo de San Antonio, de la escuela de los Rivas, un San Cristóbal del círculo de Montañés, una talla de la Virgen del Rosario, obra de Roque Balduque, así como el Calvario de Pedro de Campaña y la Virgen de las Maravillas de Benito de Hita. 
Portada principal.
La portada principal, a los pies de la iglesia, da a la calle Feria. El arco ojival con las típicas arquivoltas góticas y adornado por sobrios motivos vegetales, se encuentra precedido de un pequeño compás cerrado por una verja. Según me apunta un amable lector, en un estudio realizado por Inmaculada Ríos Collantes de Terán y Antonio Sánchez de Mora, se constata el nombre de los canteros de esta fachada, que fueron Juan Rodríguez de Lebrija y Martín Martínez, que la labraron entre el 28 de julio de 1.420 y el 24 de junio de 1.421.

En el compás se colocó en 2.003 un azulejo en honor de santa Ángela de la Cruz con motivo de su canonización, realizado por Orce. A un lado de la fachada podemos ver un retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús del Silencio, (Orce, 1.996). 
Detalles de la portada principal.
Azulejo de santa Ángela de la Cruz. Orce, 2.003.
Nuestro Padre Jesús del Silencio. Orce, 1.996.
A la izquierda de la portada, según la miramos de frente, se levanta la torre sobre la parte correspondiente a la nave del Evangelio. La parte inferior es original y conserva restos del alminar de la primitiva mezquita. El cuerpo central es el resultado de la reconstrucción realizada en el siglo XVIII (seguramente tras el terremoto de Lisboa). Finalmente aparece el cuerpo de campanas y una espadaña, con arcos de medio punto que alojan las campanas. Tiene decoración de azulejos y está rematada por una cruz de forja con dos pares de floreros de cerámica a los lados. 
Torre de la iglesia de san Juan de la Palma.
Rodeamos el templo por el exterior y en la plaza encontramos un nuevo azulejo: Nuestra Señora de la Amargura con san Juan, obra de 1.917 de Manuel de la Lastra, que lo donó a la Hermandad de la que era Teniente Mayor. 
Nuestra Señora de la Amargura con san Juan. Manuel de la Lastra, 1.917.
La segunda portada se abre a la nave de la Epístola. Es sencilla, aunque de gran tamaño, con un panel de cerámica en la parte superior, que traduzco del latín: 

NO SURGIÓ ENTRE LOS NACIDOS DE MUJER, MAYOR QUE JUAN BAUTISTA 

Fachada de la plaza san Juan de la Palma.
Portada lateral de la iglesia.
Parte superior de dicha portada, con el azulejo sobre san Juan Bautista comentado.
A la derecha de esta fachada, tres nuevos retablos cerámicos: La Virgen de Montemayor, patrona de Moguer, Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Andújar, y Las Ánimas del Purgatorio (Borrego, 1.918), muy parecido este último al de san Pedro. 
Retablo cerámico de la Virgen de Montemayor.
Retablo cerámico de la Virgen de la Cabeza.
Retablo de las Ánimas del Purgatorio.
Entramos en la iglesia por la calle Feria y vemos que la distribución es prácticamente idéntica a la de la recién visitada iglesia de san Pedro: dos portadas (la lateral es la que da a la plaza), una torre y tres naves interiores separadas por arcos de medio punto, con el presbiterio elevado tres escalones sobre el resto de la planta. La cubierta es de madera, siendo las laterales inclinadas y la central de artesa con tirantes. Alrededor del templo y los pilares hay un zócalo de azulejos modernos trianeros. 
Vista general del interior del templo.
Vista general de la nave central.
Vista general de la nave del Evangelio.
Vista general de la nave de la Epístola.
Comenzamos nuestro recorrido, como va siendo costumbre, en el sentido contrario de las agujas del reloj, comenzando por los pies de la nave de la Epístola. Veremos una serie de cuadros: La Virgen con Niño, copia del siglo XIX de un Murillo, diversos cuadros de Apóstoles, de finales del siglo XVII, una Virgen velando al Niño de la escuela sevillana del XVIII, un cuadro de la Divina Pastora del XVIII, otro de Las Lágrimas de San Pedro copia de Ribera, una Magdalena Penitente del XVII, un San Jorge del XVI atribuido a Hernando de Esturmio y una copia del cuadro de Murillo de La Visión de San Antonio, expuesto en la Catedral. Desgraciadamente, muchos de ellos son indistinguibles por encontrarse muy oscurecidos.
Cuadros en los pies de la nave de la Epístola.
Divina Pastora. Siglo XVIII.
Virgen velando al Niño. Escuela sevillana, siglo XVIII.
San Pedro penitente. Siglo XVII.
San Jorge. Atribuido a Hernando de Esturmio, siglo XVI.
El primer retablo de esta nave es el de Nuestra Señora de Montemayor, Patrona de Moguer. Es de estilo neoclásico y escaso valor atístico, con la imagen de la Virgen moderna, obra de Buiza de 1.956. 
Retablo de Nuestra Señora de Montemayor, Patrona de Moguer.
Nuestra Señora de Montemayor. Francisco Buiza, 1.956.
Nuestra Señora de Montemayor. Detalle.
Sobre peana adosada a una de las columnas que separan la Epístola de la nave central vemos una imagen tallada de la Virgen Milagrosa.
Virgen Milagrosa.
Puerta de entrada lateral.
Pasando la puerta de entrada que da a la plaza de san Juan de la Palma, encontramos la capilla de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Andújar, que fue restaurada hace unos meses. En el centro de un retablo neobarroco se nos muestra la imagen titular, realizada por Fernando Cruz a principio de los años 30 del siglo pasado, remodelada por Manuel Cerquera y restaurada por Buiza. Se trata de una Virgen de estilo gótico, que lleva en su brazo derecho un ramo de flores y en el izquierdo al Niño, el cual porta en la mano izquierda el globo del mundo rematado por una cruz. Las pinturas del retablo que representan el santuario jiennense y La Aparición de la Virgen.

Durante las obras de restauración, la imagen de la Virgen estuvo situada en la capilla Sacramental, ante la talla de la Inmaculada Concepción, como veremos más adelante.

Como hecho curioso quisiera comentar que la Virgen de la Cabeza de esta iglesia es copia de la original de Andújar y se mandó tallar en 1.931. Pero sucedió que durante la Guerra Civil, imagino que con motivo del sitio y bombardeo del santuario por parte de las tropas republicanas, la original se quemó, por lo que los andujareños (mal llamados iliturgitanos, según el ilustre historiador don Enrique Gómez Martínez) se vieron obligados, a su vez, a copiar la copia sevillana. Por lo tanto, se puede decir que la actual Virgen de la Cabeza de Andújar es una copia de una imagen de Sevilla.
Capilla de Nuestra Señora de la Cabeza.
Verja de la capilla.
Nuestra Señora de la Cabeza. 
Ático del retablo.
En esta capilla se veneraba, hasta el año 1.936 en que fue pasto de las llamas revolucionarias, la Virgen de las Maravillas, tallada por Benito de Hita y Castillo en 1.738.
Antigua fotografía que nos muestra a la Virgen de las Maravillas, quemada en 1.936.
A continuación encontramos la capilla de san José, cerrada actualmente debido a su mal estado.
Capilla de san José.
El final de la nave de la Epístola viene marcado por un retablo del siglo XVIII, en cuyo centro se venera una imagen de vestir de santa Ángela de la Cruz de tamaño natural. El rostro es obra de Javier Cuadrado, mientras que el cuerpo y manos las realizó Francisco Berlanga. La imagen se trasladó en el año 1.991 desde el convento que santa Ángela fundara en esta collación de san Juan de la Palma, y desde entonces recibe culto en dicho templo. 
Cabecera de la nave de la Epístola.
Retablo de santa Ángela de la Cruz.
Imagen de la titular del retablo.
Debajo de la imagen hay un relicario que contiene un trozo del hábito de santa Ángela, que en Semana Santa se coloca en la peana del paso de palio de la Virgen de la Amargura. Sobre el banco, la fotografía de un joven Juan Pablo II.
En la hornacina se conserva un trozo de hábito de santa Ángela.