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miércoles, 6 de febrero de 2013

El Cristo de la Expiración en el Museo de Bellas Artes.


Durante unos días ha estado expuesta en la Sala V del Museo de Bellas Artes de Sevilla la talla del Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo tras su paso por las dependencias del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.


Contemplar el Cristo de la Expiración rodeado
de lienzos de Murillo no tiene precio.
Ocho meses y doce mil euros invertidos (que no gastados) han sido necesarios para devolver a la efigie que tallara el imaginero Marcos Cabrera en 1.575 el aspecto que tenía en el siglo XIX. El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico ha empleado las técnicas más novedosas para la restauración del Cristo de la Expiración. La fluorescencia inducida por láser (LIF) es un sistema de diagnóstico que ha permitido conocer el estado de la talla bajo la pátina oscura que la cubría sin necesidad de tocarla. Ello ha permitido localizar zonas repintadas, huellas de otras restauraciones, los consolidantes y materiales extraños en la superficie de la imagen y la naturaleza de los mismos. Para estos trabajos el IAPH ha utilizado un prototipo experimental desarrollado por el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia. Como curiosidad, señalar que estas pruebas han permitido identificar el paño de pureza primitivo, situado bajo el actual, o comprobar que el cráneo está policromado. 
Una vez conocido el estado real de la talla y fijada la propuesta de intervención, los técnicos han tenido que eliminar dos capas superficiales hasta llegar a la policromía del siglo XIX, la que le otorgó Manuel Gutiérrez Reyes-Cano en 1.895; a consecuencia de esta intervención,  el Crucificado perdió parte de sus estética manierista con la aplicación de una nueva policromía y un nuevo sudario. El IAPH informó de que no había sido necesario intervenir en el soporte (la pasta de madera) por encontrarse en buen estado.
Los hermanos están contentos por doble motivo: el éxito de la restauración y la vuelta, aunque solamente sea por unos días, del Cristo de la Expiración a su primitivo emplazamiento, la iglesia del antiguo convento de la Merced o, lo que es lo mismo, la Sala V del actual Museo de Bellas Artes.

En el siguiente vídeo podemos ver la intervención llevada a cabo por el IAPH:

Tras unos días de exposición en la Sala V del Museo, por expreso deseo de la Concejalía de Cultura y el IAPH, el pasado viernes fue trasladado a su capilla después de un breve recorrido por las calles más cercanas.

Se ha tratado de una experiencia magnífica, de la que ojalá cunda el ejemplo. Sería estupendo que, después de cada restauración, las piezas intervenidas se expusieran durante unos días en lugares en los que se puedan admirar de cerca y así poder apreciar los detalles a los que la vista no llega cuando están colocadas en sus lugares de culto habituales.