Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 19 de agosto de 2012

Iglesia de san Roque, -II y final. El monje fantasma.


Continuamos la visita a la iglesia de san Roque.

La Capilla Sacramental, en la cabecera de la nave del Evangelio, está ocupada por un retablo neobarroco del autor Francisco Ruiz Rodríguez, terminado en 1.945. Se encuentra ocupado por las imágenes titulares de la hermandad: Nuestro Padre Jesús de las Penas, de Antonio Illanes Rodríguez (1.939), Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, de José Rodríguez Fernández (1.938) y san Juan Evangelista (Castillo Lastrucci, 1.943). El Cirineo que acompaña al Cristo en su recorrido de Semana Santa es obra también de Antonio Illanes (1.962).
Capilla Sacramental.
Ático del retablo, con pintura de la Inmaculada.
Sagrario de plata.
El Cristo de las Penas de Illanes sustituyó al tallado por Vergara Herrera, que tan solo procesionó en 1.938 y 1.939, el cual, a su vez, había ocupado el lugar del primitivo Nazareno, quemado el 18 de julio de 1.936.
Nuestro Padre Jesús de las Penas. Antonio Illanes, 1.939.
He aquí el antiguo Nazareno, quemado en el 36.
La Virgen de Gracia y Esperanza es obra de José Rodríguez Fernández-Andes, en 1.938, al no gustar la realizada dos años antes por Vergara Herrera. La imagen primitiva desapareció durante la ocupación francesa, siendo sustituida por otra, atribuida a Blas Molner, escultor valenciano afincado en Sevilla durante la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX. La talla actual es muy parecida a la que ardió de Molner, de aspecto muy juvenil, aunque hay que tener en cuenta la importante modificación que llevó a cabo Sebastián Santos Rojas en 1.961.
María Santísima de Gracia y Esperanza.  José Rodríguez Fernández-Andes, 1.938.
San Juan Evangelista. Antonio Castillo Lastrucci, 1.943.
Aquí vemos el antiguo paso de Cristo, con la imagen original y sin el Cirineo de Antonio Illanes, que no se incorporó hasta 1.962.
El actual Retablo Mayor de la iglesia, de estilo neoclásico, consta de cinco calles, distribuidas en tres cuerpos y ático. Está presidido por una serie de pinturas de los doce Apóstoles más la representación de Cristo Resucitado, atribuidos a Pablo Legot (excepto san Bartolomé), a mediados del siglo XVII.
Retablo Mayor actual.
Retablo Mayor desparecido en el incendio de 1.936.
El primer cuerpo está presidido por una talla de la Virgen del Carmen, anónima del siglo XIX, acompañada por pinturas de san Mateo, Santiago el Menor, santo Tomás y san Matías. El segundo cuerpo muestra la misma disposición, ocupando la hornacina central una escultura contemporánea de san Roque, situándose a sus lados san Juan Bautista, Santiago el Mayor, san Juan Evangelista y san Bartolomé. En el tercer cuerpo aparece un óleo de Cristo Resucitado, flanqueado por san Simón, san Andrés, san Pedro y san Felipe. La única pintura del ático, contemporánea, nos muestra la imagen de la Virgen de los Reyes.
Primer y segundo cuerpo del Retablo Mayor.
Tercer cuerpo y ático.
Virgen del Carmen, acompañada por pinturas de san Mateo, Santiago el Menor, santo Tomás y san Matías.
Virgen del Carmen.
San Roque. A sus lados san Juan Bautista, Santiago el Mayor, san Juan Evangelista y san Bartolomé.
En el muro izquierdo del presbiterio (mirando de frente, como siempre) encontramos una réplica de la Virgen de las Madejas, imagen realizada por Rafael del Río en 1.992, copia de la que se veneraba en los Caños de Carmona, (en el lugar donde en la actualidad se muestra un retablo cerámico), hasta su profanación del año 1.868 (la Gloriosa), momento en que se trasladó a la iglesia de san Roque, ardiendo en 1.936 con el resto del patrimonio de la parroquia. Sobre ella, un lienzo de gran formato nos escenifica La Anunciación de María.
Virgen de las Madejas.
La Anunciación de María.
En el muro contrario podemos ver, sobre una repisa, un pequeño grupo escultórico de La Sagrada Familia, sobre el que luce un cuadro gemelo al anterior en marco y tamaño, que representa El Martirio de san Juan Evangelista.
Sagrada Familia.
El Martirio de san Juan Evangelista.
Vista del templo desde el presbiterio.
Comenzamos el recorrido de la nave de la Epístola desde la cabecera, donde se ubica el retablo del Sagrario, que alberga una escultura del Sagrado Corazón de Jesús.
Retablo del Sagrario.
Imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
Las estaciones del Vía Crucis se señalizan con estos relieves en madera policromada.
A continuación encontramos otro retablo, del mismo estilo del anterior, pero pintado en tonos azules. Lo preside una pintura de la Virgen de la Cinta, de estilo bizantino, copia de la de la Patrona de Huelva. Está flanqueada por un obispo a su izquierda y un santo con el Niño Jesús a la derecha (mirando de frente), ambas de la escuela de Olot, de las que no he podido encontrar referencias. En el ático apenas se atisba un lienzo de la Anunciación de la Virgen.
Retablo desconocido.
La Virgen de Fátima se sitúa en el siguiente altar. También de tono azul, con abundantes adornos de rocalla dorada, se trata de una imagen moderna, como es natural.
Retablo de la Virgen de Fátima.
San José con el Niño, aunque sea moderno, como prácticamente todo en este templo, está esculpìdo desde la más pura ortodoxia barroca. A un lado aparece santa Lucía y  al otro san Francisco Javier.
Retablo de san José.
San José con el Niño Jesús.
San Francisco Javier.
Santa Lucía.
El retablo de la Piedad es barroco, del siglo XVII. La pintura central, de autor desconocido, es copia de la original de Van Dyck.
Altar de la Piedad.
Ya en los pies de la nave encontramos el altar de la Virgen Milagrosa, del que, aparte de la fotografía, poca información puedo añadir.
Altar de la Milagrosa.
Justo antes de la salida, también en este lado, un retablillo de niño con cruz en la mano que, según me indica un amable lector es copia del Santo Niño del Remedio, imagen de gran devoción en Madrid. 
Según la bibliografía consultada, existe una imagen de la Inmaculada Concepción, cotitular de la hermandad de penitencia y patrona de la antigua hermandad sacramental. Sin embargo, no la hemos visto, por lo que imagino que se guardará en la sacristía u otra dependencia del edificio. Efectivamente, un amable lector me indica que está situada en la sala capitular de la casa-hermandad. En cualquier caso, añado una fotografía procedente de la página web de la hermandad:
Inmaculada Concepción.
La iglesia de san Roque también tiene fantasma propio, faltaría más. Al parecer no es raro observar de vez en cuando la figura de un fraile (se cree que perteneciente al desaparecido convento de san Agustín con el que la parroquia tuvo tanta relación) que atraviesa la zona del presbiterio y se dirige hacia un muro en el que no hay puerta alguna, desapareciendo a continuación. 

Terminada la visita, nos queda un regusto amargo al pensar en cómo sería el aspecto actual de este templo si no hubiesen tenido lugar los acontecimientos del año 1.936. Es realmente imperdonable que el odio y el rencor (venga de donde venga) tome venganza contra las obras de arte, ya sean religiosas o laicas. Desgraciadamente la situación sigue siendo la misma; en todos aquellos lugares donde se producen graves disturbios o guerras, lo primero en ser expoliado o, peor aún, destruido, es el arte en cualquiera de sus manifestaciones, como sucedió con el mariscal Soult durante la ocupación francesa, con Hitler en la II Guerra Mundial o cuando cayó Saddam Hussein en los museos de Irak. Parece claro que la supervivencia del arte en el tiempo es inversamente proporcional a la agresividad humana.

Enero de 2.014: debo realizar esta actualización de la iglesia de san Roque con gran pesar, pues el motivo no es otro que el cierre del templo, provocado por el mal estado de las cubiertas que, según parece, corren grave riesgo de desprendimiento. Los titulares de la Hermandad han sido trasladados, en tanto duran las obras al convento de san Leandro. Esperemos que los trabajos de rehabilitación terminen antes de que el convento también se caiga del todo.

La entrada al templo de personas con movilidad reducida es prácticamente imposible por la portada principal, debido a tres altos escalones situados en el exterior. Sí es factible desde la entrada de la calle Recaredo, si los responsables del templo se avienen a ello.