Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 23 de agosto de 2012

Iglesia de san Benito, abad, -I.


Según la tradición, sin ninguna prueba documental que la sustente, en el lugar hoy ocupado por la iglesia de san Benito estaría situado un monasterio dedicado a san Cristóbal, mandado edificar en el año 562 por el rey godo Atanagildo.

Sin embargo, la versión más creíble sitúa su origen tras la toma de la ciudad por Fernando III. En el repartimiento del terreno conquistado participan monjes benedictinos procedentes del convento de santo Domingo de Silos, a los que corresponden terrenos en la zona de Aznalcázar. Alfonso X concedió a la orden, en 1.259, nuevos solares situados extramuros de la Puerta de Carmona, junto a los Caños del mismo nombre.
Iglesia de san Benito Abad.


De nuevo entra en juego la tradición, que afirma que en este lugar se celebró la primera Misa tras la reconquista, mandando el rey Fernando consagrar la antigua mezquita que allí se ubicaba, para poder celebrar allí la Santa Misa en los treinta días posteriores a la rendición de la ciudad, pues el monarca había pactado con los musulmanes no entrar en ella durante ese período de tiempo.

En un primer momento, el nuevo monasterio recibió el nombre de santo Domingo de Silos, pero ya en el siglo XVI se cambia la advocación por la de san Benito de Silos.

Durante la ocupación francesa el convento fue expoliado y casi derruido y, aunque posteriormente los religiosos regresaron, en la desamortización de 1.835 los monjes fueron exclaustrados y el convento se puso a la venta. La iglesia, sin embargo, continuó el culto como filial de la parroquia de san Roque.
Portada principal de la iglesia.
La construcción del templo actual data de los primeros años del siglo XVII, bajo el patronazgo de los marqueses de Tarifa. El arquitecto fue Juan de Oviedo y el maestro de obras, Andrés de Oviedo. El solar que hoy ocupan las Hermanitas de los Pobres corresponde en parte a la primitiva residencia de los monjes y el resto a la huerta en la que éstos labraban y obtenían sus productos básicos para la alimentación.

Es la sede de la Hermandad del Santísimo Sacramento, Pontificia y Real Archicofradía de Nazarenos de la Sagrada Presentación de Jesús al Pueblo, Santísimo Cristo de la Sangre, Nuestra Señora de la Encarnación Coronada y San Benito Abad, de origen trianero a mediados del siglo XVI y resurgida en el barrio de la Calzada en 1.921.

Se accede a la iglesia mediante dos portadas: la principal, que da a la calle San Benito y otra lateral, en el lado de la Epístola que se abre a la avenida Luis Montoto.
Portada principal y, al lado, la Casa-Hermandad.
La portada principal es adintelada, con una hornacina superior que nos muestra un retablo cerámico del titular de la parroquia. A los lados se sitúan dos nuevos conjuntos de azulejos, que representan a Sagrada Presentación de Jesús al Pueblo y al Santísimo Cristo de la Sangre. A la izquierda de la portada (mirando de frente), sobre la entrada de la Casa-Hermandad, es Nuestra Señora de la Encarnación la que se nos muestra pintada sobre azulejos.
Ático de la portada principal.
Retablo cerámico "Jesús presentado al pueblo".
Retablo cerámico del Santísimo Cristo de la Sangre.
Retablo cerámico de Nuestra Señora de la Encarnación, sobre la puerta de la Casa-Hermandad.
La portada lateral está compuesta por un arco de medio punto, con pilastras y alfiz cajeados, mostrando en la clave el escudo del Reino de Castilla-León. Sobre él se nos muestran varias cruces (griegas y de Calatrava) y, encima del arquitrabe, vemos un nuevo retablo cerámico, con imagen de la Virgen de Valvanera, ante la cual se arrodillan Domingo y Nuño, anacoretas relacionados con la historia de esta Virgen. A la izquierda de esta puerta (mirando de frente) hay un panel de azulejos que representa el encuentro de Jesús con la Verónica, que es sexta estación del Vía Crucis que iba al humilladero de la Cruz del Campo desde la Casa de Pilatos. Está firmado por Pedro Navia y representa las efigies titulares del segundo paso de la Hermandad del Valle.
Fachada del lado de la Epístola (avenida Luis Montoto).
Portada de la Epístola.
Arquitrabe, con cruces griegas y de Calatrava.
Retablo de Nuestra Señora de Valvanera.
Sexta Estación del Vía Crucis del Humilladero de la Cruz del Campo.
En la esquina entre ambas calles, y sobre los pies de la nave de la Epístola, se alza la torre, realizada en el siglo XVIII, aunque renovada en 1.952. Consta de un cuerpo y la zona de campanas. En la parte superior de la torre se alza un chapitel ochavado, decorado con cerámicas que coronaba una cruz de forja junto a cuatro jarrones en las esquinas. En la actualidad se encuentra en bastante mal estado; la cruz y varios jarrones han desaparecido, y el resto de la estructura está cubierta por redes para evitar consecuencias en los desprendimientos.
Torre-campanario del templo.
Cuando accedemos al interior del templo vemos que se articula en tres naves, presbiterio y coro alto. Las naves están delimitadas por arcos de medio punto sostenidos por columnas toscanas dobles. Sobre las naves laterales discurren sendas galerías cerradas mediante rejas de forja. En los muros laterales del presbiterio aparecen arcos de medio punto que comunican éste con la Capilla Sacramental (lado de la Epístola) y con la Capilla del Cristo de la Sangre (lado del Evangelio).
Vista general de la iglesia desde los pies de la nave central.
El retablo mayor desde el mismo lugar.
Nave de la Epístola.
Nave del Evangelio.
El cerramiento de las tres naves es mediante bóvedas de cañón, de mucho mayor tamaño y altura la central, que se sustenta mediante arcos fajones. La bóveda del crucero es de media naranja, dividida en ocho gajos con pinturas que representan otros tantos santos.
Bóveda de cañón de la nave central.
Comenzamos nuestro habitual recorrido por los pies de la nave del Evangelio, a nuestra izquierda. Seguiremos, pues, el sentido de las agujas del reloj.
Pila de agua bendita.
En primer lugar veremos, sobre una repisa adornada con marco dorado de madera, una escultura de san Antonio de Padua con el Niño, de Castillo Lastrucci.
San Antonio de Padua con el Niño. Siglo XVIII.
 Le sigue un retablo neoclásico con talla moderna del Sagrado Corazón de Jesús.
Retablo del Sagrado Corazón de Jesús.
Imagen de la talla contemporánea.
Pasamos ante la puerta de comunicación con la Casa-Hermandad y llegamos al retablo de la Inmaculada Concepción. El retablo es gemelo al anterior, siendo la imagen de la Virgen obra moderna de Francisco Buiza.
Interior de la puerta de comunicación con la Casa-Hermandad.
Retablo de la Inmaculada Concepción.
Inmaculada Concepción. Siglo XVIII.
Una pintura sobre lienzo de buen tamaño representa a santa Gertrudis, obra de Juan del Castillo, de 1.625.
Santa Gertrudis. Juan del Castillo, 1.625.
Si en este punto miramos hacia atrás, esta será la vista que se nos ofrece:
Nave del Evangelio, vista desde la cabecera de la misma.
Hemos llegado a la cabecera de esta nave, donde se sitúa la capilla del Cristo de la Sangre. Se cierra mediante verja de hierro forjado y, sobre ella, podemos observar una imagen de barro cocido que, quizá, pueda representar a santa Ana, la madre de la Virgen.
Entrada a la capilla del Cristo de la Sangre.
Imagen de ¿santa Ana? sobre dicha portada.
El retablo, barroquísimo y doradísimo incluso para un sevillano, fue terminado el año 2.009 por los hermanos Caballero, (Federico, Manolo y Antonio), y dorado al año siguiente, en que es  bendecido por el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla fray Carlos Amigo Vallejo. Ha sido concebido para que sea el Crucificado el que resalte en el todo el conjunto, por lo que se aleja del típico dosel. Dos columnas mixtas flanquean al Santísimo Cristo de la Sangre, que está situado en una posición adelantada, cubierto por una cúpula tallada. En la parte inferior se encuentra la mesa de altar movible, recubierto por azulejos realizados por Manuel Ruiz, que también es el autor de la abundante azulejería de toda la capilla en la que está instalado el altar.
Retablo de Cristo de la Sangre.
Santísimo Cristo de la Sangre. Detalle.
Ático del retablo.
Madera de cedro real ha sido el material utilizado tanto en el interior como en el exterior de la obra, un soporte noble para que no tenga problemas de parásitos. Su estilo es barroco del siglo XVII de corte muy sevillano, e inspirado en las andas del paso de Cristo de la Sangre.

Sus medidas son 6,40 metros de altura por 3,14 de ancho. Como curiosidad, el retablo tiene labrados los dos escudos antiguos de la Hermandad de San Benito, teniendo tallada la base de la cruz un monte de piñas.
Azulejos pintados por Manuel Ruiz, en la capilla del Cristo de la Sangre.
La imagen del Santísimo Cristo de la Sangre, cotitular de la hermandad, es de Francisco Buiza, de 1.966, procesionando por primera vez al año siguiente. La obra de Buiza sustituyó a otra anterior, de igual advocación, que fue realizada en pasta de papel en el año 1.553 por el escultor Francisco de la Vega y policromada por Pedro Jiménez, hoy desaparecida.


No hay impedimento para personas con movilidad reducida.

2 comentarios:

  1. Amigo el San Antonio es obra de A. Castillo Lastrucci y la Inmaculada es obra de F. Buiza Fernandez. Un saludo

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    1. Confirmado y rectificado.
      Muchas gracias por el apunte, amigo Anónimo.

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