Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 1 de junio de 2012

Real iglesia de Santa Ana, -III y final.


Retomamos el camino y nos situamos ya ante el presbiterio, dominado por el Retablo Mayor (14), aunque en el día que realicé la visita, en plena Novena de la Hermandad de la Virgen del Rocío de Triana, se situaba ante el retablo un espectacular altar de plata presidido por el Simpecado de la Virgen.
Retablo Mayor de la iglesia de Santa Ana.
El retablo fue contratado en 1.542 con el escultor Nufro de Ortega quien, a su vez, subarrendó la mitad de las obras al entallador Nicolás Jurate. La traza se atribuye a Martín de Gaínza, en aquellas fechas Maestro Mayor de la catedral. Es de estilo plateresco, con su superficie articulada en tres tramos para adaptarse a la cabecera poligonal del templo. La zona central tiene tres calles, en tanto que las laterales disponen de dos cada una; el conjunto se compone de sotobanco, banco, cinco cuerpos y ático.
Simpecado de la Virgen del Rocío.
Ocupando la zona central del primer y segundo cuerpo se encuentra el camarín que alberga las figuras de Santa Ana, la Virgen y el Niño, realizado por Sebastián de Luque en 1.754. En sus inicios, en el siglo XIII, las tallas ocupaban solo el primer cuerpo de la calle central, situándose sobre ellas una tabla pintada por Pedro de Campaña que representaba la Epifanía. Sobre 1.620, el grupo fue transformado en tres imágenes independientes, de vestir, labor que se desarrolló bajo la supervisión de Francisco de Ocampo. Actualmente, la figura del Niño Jesús es moderna.
Santa Ana, la Virgen y el Niño ocupan el camarín que preside el retablo.
En las calles exteriores de las entrecalles laterales aparecen las tallas de San Pedro, San Pablo, San Judas Tadeo, Santiago, San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Esta presencia de cuatro apóstoles en el retablo hace pensar que los ocho bustos en relieve repartidos por el mismo puedan representar a los restantes apóstoles. En el banco se sitúan cuatro relieves de los evangelistas, de discreta calidad técnica.

Sobre la puerta que permite acceder a la parte trasera del retablo (a la izquierda si lo  miramos de frente), se muestra un relieve que nos muestra el paño de la Verónica con la Santa Faz, de Roque Balduque, autor también del Padre Eterno situado en el ético.
Cuerpos superiores del retablo.
Ático del retablo.
Bóveda del presbiterio.
El conjunto se completa con quince pinturas sobre tabla realizadas por el flamenco Pieter Kampaneer, o Pedro de Campaña como se le llamaba en la ciudad. Son de estilo renacentista manierista, con vivos colores y representaban escenas de la Sagrada Familia: San Joaquín rechazado en el templo, San Joaquín abandonando su casa, El Anuncio del arcángel a san Joaquín (primer cuerpo), El Abrazo Místico en la Puerta Dorada, La Natividad de la Virgen, La Presentación de la Virgen en el Templo, La Coronación de la Virgen (segundo cuerpo), Los Desposorios de la Virgen, La Visitación de la Virgen a santa Isabel, San Jorge y el dragón, La Natividad de san Juan Bautista y La Natividad de Jesús (tercer cuerpo). El ático se corona con La Asunción de la Virgen, con María Cleofás con sus cuatro hijos y María Salomé con sus dos hijos a los lados.
Conjunto de las quince pinturas de Pedro de Campaña que componen el retablo.
(Cortesía de 
http://www.santanatriana.org/).
La totalidad del Retablo Mayor fue restaurado por el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) entre 2.008 y 2.010.

Todavía en el presbiterio, podemos contemplar dos altares, instalados en sendos arcos de medio punto practicados en los muros laterales. El situado en el lado del Evangelio, altar de la Quinta Angustia de María, con ocho pinturas sobre tabla, representando la central El Descendimiento de Cristo. Fue ensamblado por Miguel Cano (padre y primer maestro de Alonso Cano) y es lugar de enterramiento de Pedro González del Real y Diego de Zuleta.
Altar de la Quinta Angustia de María.
El altar de la Virgen del Rosario, en lado de la Epístola y diseño similar al anterior,  muestra seis tablas, estando la titular atribuida a Juan de Roelas. Fue costeado por Gaspar de Ramallo en 1.605. Los frontales de ambos altares están cubiertos por azulejos gemelos de finales del XVI.
Altar de la Virgen del Rosario.
A los pies del arco apuntado que separa el presbiterio de la nave central, aparecen dos tallas de arcángeles, San Rafael a la izquierda y San Miguel a la derecha (siempre mirando de frente).

Pasamos a la nave de la Epístola, en cuya cabecera se encuentra la capilla de Madre de Dios del Rosario (15). El actual retablo (hubo uno anterior que no se pudo reparar) data de 1.713, realizado por Miguel Franco. Se dispone en banco, un cuerpo de tres calles con cuatro grandes columnas salomónicas de seis espiras y ático.
Capilla de la Virgen del Rosario.
Parte superior del retablo y bóveda de la capilla de la Virgen del Rosario.
La calle central muestra la Virgen del Rosario, datada en 1.816, en tanto que en las laterales se disponen pequeñas hornacinas con las imágenes de San José y Melquisedec (izquierda) y San Joaquín y Santa Ana (derecha).
Virgen del Rosario, 1.816.
Camarín de la Virgen del Rosario.
Ante el muro izquierdo se sitúa la talla de una Dolorosa, tras la que está colocado el estandarte de la Virgen.
El altar se cubre con azulejos de Manuel Arellano (1.900) y el zócalo de la capilla con otros de Mensaque, de 1.920.

Iniciamos el recorrido del muro de la Epístola y, justo al lado de la capilla anterior, encontramos una hornacina con venera en la parte superior que alberga una imagen de San Miguel Arcángel.
San Miguel Arcángel.
A su lado encontramos el grupo escultórico de la Sexta Angustia (16), cuyas imágenes provienen del desaparecido convento de Nuestra Señora de los Remedios. Originalmente se trataba de un Crucificado (Cristo del Amor, siglo XVI) y una imagen de candelero de la Virgen, del XVII.
Capilla de la Sexta Angustia.
La desamortización de Mendizábal supone la incautación del convento, pasando ambas imágenes en 1.868 a propiedad de la parroquia de Santa Ana. Sin embargo, previamente, en 1.840, el escultor Gabriel de Astorga había intervenido sobre las tallas, haciendo del Crucificado un Cristo yacente, sostenido por la Virgen, que pasa a adoptar una posición sedente e inclinada a la derecha, conformando de esta forma una Piedad o Sexta Angustia.
Grupo de la Sexta Angustia tras la reforma, en 1.840, del escultor Gabriel de Astorga.
Bóveda de la Capilla de la Sexta Angustia.
La Capilla Sacramental (17) muestra un retablo del mismo autor y época que el de la capilla de Madre de Dios del Rosario. Se estructura de forma semejante a éste, mostrando en la calle central la imagen de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María (titular de la Hermandad de la Esperanza de Triana) y en las laterales las de San José (izquierda) y San Antonio de Padua (derecha). El ático está ocupado por varios relieves con temas relacionados con la vida de la Virgen, siendo el central el de la Coronación.
Capilla Sacramental.
Retablo de la Capilla Sacramental.
Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María. 
Ático del retablo.
El altar está recubierto por unos bonitos azulejos con angelotes y motivos vegetales, luciendo en su centro un medallón con la representación de la Sagrada Cena. De uno de los muros laterales cuelga una copia de El Martirio de San Lorenzo, de Tiziano, en tanto que en el otro vemos la escena de La Presentación al pueblo, anónimo del siglo XVII.
Altar de la Capilla Sacramental.
El martirio de San Lorenzo. Copia del original de Tiziano.
La bóveda de la capilla es de media naranja, con linterna ciega y compartimentada en ocho gajos, en los que aparecen pistados los siete arcángeles y el Cordero Místico. Desgraciadamente, su estado de conservación es bastante preocupante, como se puede observar en la fotografía.
Bóveda de la capilla.
Tan solo nos queda ya por admirar el coro y el órgano (18), situados en el segundo tramo de la nave central, contando desde los pies. La sillería fue trazada por Diego López Bueno y tallada por Miguel Cano. Está cerrada por tres lados, quedando el que da de frente a la Capilla Mayor cerrado por una reja fundida por Tomás Márquez tras el terremoto de Lisboa. Las labores de yesería, realizadas en la misma época, corrieron a cargo de Martín de Toledo.
Sillería del coro (las tapizadas en rojo son de Ikea).
Este pequeño crucificado preside el coro.
Se estructura en dos órdenes. La sillería alta muestra cuatro parejas de asientos a cada lado, en tanto que la parte baja se compone de diez sitiales (más los ochavos), también a cada lado.

El órgano es obra de Valentín Verdalonga en 1.814, con dos cajas de estilo churrigueresco (aunque la del lado del Evangelio es ficticia).
Imágenes del coro de la iglesia de Santa Ana.
Con el paso por el coro hemos finalizado la visita a la iglesia de Santa Ana. Francamente, no me esperaba semejante monumentalidad: es un pedazo de iglesia, andaluzamente hablando. Alberga objetos y rincones muy interesantes, medianamente señalizados y con algunas zonas pendientes de restauración, pero hay que reconocer que vale la pena con creces pagar el euro y medio de la entrada; igualmente aconsejo adquirir el cuadernillo que nos servirá de guía. Como detalle, comentar que, junto a la del Salvador, es la única iglesia hasta ahora que me he encontrado con música ambiental (recorrer Santa Ana acompañado por el adagio de Albinoni no tiene precio).

Añado un enlace a un vídeo realizado por la parroquia donde se nos muestra gran parte de lo anteriormente narrado.

Igualmente adjunto el enlace en Youtube en el que el profesor Enrique Valdivieso nos explica el proceso de restauración del Retablo Mayor, así como la iconografía del mismo.


No hay impedimento para personas con movilidad reducida.



Real iglesia de Santa Ana, -I.

Real iglesia de Santa Ana, -II.