Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 27 de mayo de 2012

Real iglesia de Santa Ana, -I.

Una de las primitivas parroquias instauradas en Sevilla tras su conquista en 1.248 por Fernando III fue la de Santa Ana que, además, era la única que se encontraba fuera de las murallas de la ciudad. Su primera ubicación fue el castillo de san Jorge, sede de la Inquisición, al otro lado del río, en el arrabal de Triana.

En 1.266 tiene lugar, por intercesión de la Madre de la Virgen según cuenta la leyenda, una mejora ostensible de la enfermedad ocular que padecía el rey Alfonso X, por lo que ordena que se le levante un templo, el primero de nueva construcción tras la reconquista (el resto de las 25 parroquias iniciales se adaptaron a mezquitas ya existentes). Al encontrarse fuera de la zona amurallada, la edificación inicial estaba fuertemente fortificada, conservándose de esa época las almenas en alguna de sus cubiertas.
Fachada principal de la iglesia de Santa Ana.
Poco después de la finalización de las obras se construye la torre, que en principio solo estaba unida a la primitiva iglesia por una arista. El primer cuerpo es de estilo mudéjar, con arcos ciegos tanto polilobulados como de herradura. El campanario primitivo fue derribado en el siglo XVII, añadiéndose entre 1.623 y 1.630 los dos cuerpos superiores abalaustrados, con revestimientos de azulejos azules, rematándose todo con un chapitel ochavado revestido de cerámica blanca y azul.

En la construcción del templo intervinieron maestros canteros burgaleses y alarifes musulmanes. Los materiales usados fueron el ladrillo, la piedra (para las portadas, las zonas nobles y las bóvedas góticas) y la madera (para las cubiertas).
Desde la esquina de las calles Bernardo Guerra y Pelay Correa.
Como es habitual en las iglesias de la época, el edificio cuenta con tres portadas, labradas en piedra. La portada del Evangelio es la única que conserva su diseño gótico-mudéjar; presenta numerosas arquivoltas, las dos exteriores sin abocinar y adornadas con puntas de diamante, y las interiores abocinadas y de anchura doble. Sobre el tímpano luce un dintel con dieciséis cabezas de león labradas que sostenían un tejaroz ya desparecido.

Portada del Evangelio.
La portada de la Epístola es mucho más sencilla, con tres arcos ojivales sobre pilares lisos y capiteles de moldura. 
Portada de la Epístola.
La portada Principal está aún más reformada, con forma adintelada, dividida en dos cuerpos de estilo neoclásico. El inferior muestra dos columnas junto a las jambas que sostienen dos frontones, el de abajo partido y el superior completo. El superior está algo más adornado, con un óculo en el centro y frontón arriba, rematado por jarrones de cerámica.
Portada principal.
Las fachadas exteriores se adornan con una serie de retablos cerámicos, que detallo a continuación:
Retablo de la Divina Pastora, a la izquierda de la portada principal. Es obra de Patricicio Zabala García en 2.004 (Cerámica santa Ana).
Retablo de Santa Ana con la Virgen y el Niño. Izquierda de la portada del Evangelio. Enrique Mármol Rodrigo, fábrica de José Mensaque, 1.929.
Retablo de la Virgen del Carmen. Derecha de la portada del Evangelio. José Morillo Fernández (Fábrica Hijo de José Mensaque), 1.930.
La iglesia es de planta rectangular, sin crucero, con tres naves de cinco tramos cada una, siendo la central más alta y ancha que las laterales, terminando las tres en capillas poligonales. Las naves están separadas por arcos apuntados que se apoyan sobre pilares cruciformes de ladrillo, en tanto que los nervios descansan sobre columnas, con capitel antropomorfo, adosadas a las pilastras.

Los daños producidos por el terremoto de 1.355 obligaron a reconstruir el templo que, además conocería sucesivas ampliaciones a finales del siglo XV (Capilla del capitán Monte Bernardo), en el siglo XVI (Capilla Sacramental)  y a principio del XVII (Capilla Bautismal).

Como en otras muchas iglesias sevillanas, el otro gran terremoto, el de Lisboa en 1.756, provoca graves daños en el templo, que es remodelado por Pedro de Silva, quien sustituyó las bóvedas en ruinas de los pies del templo y abrió diez ventanas para aumentar la luminosidad del recinto, modificando además de forma sensible las portadas.

En 1.920 se restaura la portada gótica del Evangelio y, en 1.972, el arquitecto Rafael Manzano lleva a cabo una completa restauración del edificio. Mostramos el plano del templo en la actualidad:
Durante siglos, la iglesia de Santa Ana fue a Triana lo que la catedral era a Sevilla. Hasta el XIX era destino de la estación de penitencia de las hermandades del barrio de Triana que procesionaban en Semana Santa, en tanto que las de la otra orilla del río se dirigían a la Catedral. En 1.830, la Hermandad de Nuestra Señora de la O fue la primera en cruzar el puente de barcas para hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, a lo que en años sucesivos  se sumarían el resto de las hermandades trianeras. El puente de Isabel II, conocido popularmente como puente de Triana, se terminó de construir en 1.852, lo que permitió una más fácil comunicación entre Triana y Sevilla.
Portada del Evangelio.
Atrio de la portada del Evangelio.
Atrio de la portada del Evangelio.
Línea de imposta del arco de la portada del Evangelio.
Clave del arco de la portada del Evangelio.
La entrada al templo se realiza por la portada del Evangelio, donde se abonan los 1,50 € que cuesta la visita cultural (para rezar o simplemente tener un rato de recogimiento no hay que pagar nada). Realmente vale la pena pagar este pequeño importe, así como comprar por 3 € (a quien le guste conocer los detalles) la completa guía con plano, textos y magníficas fotografías (que ya quisiera yo poder realizar así de bien).
Pila para el agua bendita.
Vamos a seguir la ruta indicada por la mencionada guía, por lo que giramos a la derecha para recorrer el recinto en sentido contrario a las agujas del reloj. He de advertir que esta iglesia dispone de un coro exento y de buen tamaño que, hasta el momento, solo he visto en la catedral.
Vista desde la puerta de entrada a la derecha. Es el inicio del recorrido.
Bóveda de la nave del Evangelio.
La capilla de San Cristóbal (1) supone nuestra primera parada. Se trata de la primera capilla que se añadió a la inicial traza del templo, a finales del siglo XV. La portada, de medio punto, muestra una reja de 1.590, en la que aparece una inscripción que nos indica quien pagó las obras, a cambio del derecho de enterramiento, según costumbre de la época:

“ESTA CAPILLA HIZIERON EL CAPITAN MONTE BERNARDO I DOÑA CATALINA CABRON SU MUGER PARA ELLOS Y SVS HIJOS I DESCENDIENTES”.

Capilla de San Cristóbal.
Bóveda de la capilla.
Un zócalo de azulejos de la época rodea el perímetro de la capilla, en la que se expone la custodia procesional de la Hermandad. Es obra de Andrés Ossorio, que la terminó en 1.726, al parecer tras varios pleitos con la Hermandad. A la izquierda se puede observar, sobre una mesa, la efigie de Santa Cecilia, representada como suele ser habitual, tocando un clavicordio.
Custodia de la Hermandad.
Santa Cecilia tocando el clavicordio.
Frente por frente de la capilla de San Cristóbal, en la pared lateral externa del coro (recordemos que está exento del resto de la capilla), se sitúa el retablo de las Santas Justa y Rufina (2). Es anónimo y presenta una hornacina trilobulada con las imágenes de las santas sosteniendo la Giralda y piezas de alfarería a sus pies, como suele ser habitual en la icnografía de las santas trianeras. A los lados del retablo, sobre repisas separadas del mismo, vemos a San Francisco de Paula (procede del convento de los mínimos de Nuestra Señora de la Victoria) y Santa Teresa de Jesús (de los carmelitas descalzos de Nuestra Señora de los Remedios).
Retablo de las Santas Justa y Rufina.
Ático del retablo de las Santas Justa y Rufina.
San Francisco de Paula.
Santa Teresa de Jesús.
Virgen de la Antigua. Lienzo anónimo, sobre 1.501.
Junto a la capilla de San Cristóbal, en dirección a los pies de la iglesia, y tras dejar atrás un lienzo de la Virgen de la Antigua (sobre 1.501), se encuentra la Capilla Bautismal (3), diseñada por Diego López Bueno y realizada por Pedro García a principios del XVII. Antiguamente, se situaba en ella la pila bautismal, donada en 1.499 por Luis Rodríguez de la Mezquita, cómitre encargado del puente de barcas, más tarde mercader y propietario de naves. En la actualidad, la pila está colocada en la capilla del Calvario. Ocupan la capilla las tallas de una Dolorosa y un San Juan Evangelista, que en fotos anteriores a las mías he comprobado que estaban en la capilla de la Virgen de la Victoria (la Dolorosa) y en la de San Francisco (San Juan).
Capilla del Bautismo.
Dolorosa y San Juan Evangelista.
La capilla tiene bóveda de media naranja con pechinas en las que figuran los escudos de Castilla y León. Está decorada con pinturas al fresco con motivos vegetales y culminada con una linterna ciega en la que vemos esculpida una paloma blanca. El zócalo es de azulejos similares a los de la capilla de San Cristóbal. En el muro derecho cuelga El Bautismo de Cristo, de Tomás Martínez, en 1.668.

Muro lateral de la capilla.
Bóveda de media naranja de la capilla del Bautismo.
Hemos llegado a los pies de la nave del Evangelio, donde se sitúa la Capilla de San Francisco (4). Lo primero que llama la atención es la crestería de yesería, similar al de la capilla de las Ánimas que luego veremos, situada sobre un arco rebajado. Fue realizada por Martín de Toledo tras el terremoto de 1.755. Muestra un medallón central con la escena de La Transfiguración de San Francisco, rodeado con adornos vegetales y rematado con dos ángeles que sostienen una corona.
Capilla de San Francisco.
Crestería sobre la capilla. En el centro, La Transfiguración de San Francisco.
La capilla es de planta rectangular, cubierta con bóveda ochavada de pechinas en forma de concha. Las pinturas al temple de bóveda y paredes son de la escuela de Domingo Martínez. La reja que cierra la capilla muestra una inscripción que detalla los fundadores:

“ESTA CAPILLA RETABLO Y ENTERRAMIENTO ES DE LOS SEÑORES FRANCISCO VALLEJO Y DOÑA YSABEL DE LA CUEVA SU MUGER Y DE SUS HEREDEROS Y SUCESORES. ACABOSE AÑO DE 1570”.

El retablo de la capilla, que presenta un profundo arcosolio, es de estilo plateresco, fechado en el último tercio del siglo XVI, adornado con pinturas sobre tablas, anónimas, de la misma época. La escena central muestra La estigmatización de San Francisco de Asís, con San Pedro y San Pablo a los lados. Cuatro columnas estriadas separan las tres imágenes. En el intradós del arco aparecen La decapitación de San Juan Bautista y San Jerónimo penitente. En el banco está representado un Nacimiento y en el ático la Ascensión, ambos de época posterior.
San Francisco, con San Pedro y San Pablo a los lados. 
La estigmatización de San Francisco de Asís.
Banco del retablo de San Francisco.
Ático del retablo.
Bóveda de la capilla de San Francisco.
Una miradita hacia atrás nos mostrará esta nave del Evangelio vista desde los pies.

Terminamos aquí la primera parte de la visita.

Real iglesia de Santa Ana, -II.



Accesible a personas con movilidad reducida.