Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 21 de enero de 2018

Museo de Artes y Costumbres Populares. Parte VI y final.

Terminemos ya con el recorrido del museo. Pasamos ahora a la sala VIII, dedicada a la transformación de los metales. Observamos tres vitrinas, dedicada cada una de ellas a diferentes formas de tratar el metal.
Objetos realizados mediante la técnica de forja.
Piezas de fundición.
Cencerros y calderos obtenidos mediante otras técnicas: cobre o latón batidos,
ya sea cincelados o repujados, etc.
La sala IX está dedicada a las armas, ya sean de caza, guerra o defensa personal.
Espadas "de pega" (siglos XVIII al XX). Se usaban como complemento de la vestimenta o bien formando parte de disfraces. En la parte inferior se observa un bastón-estoque.
Espadas de vestir, también llamadas roperas (siglos XVII a XX).
Casi todas proceden de Albacete y Toledo (hay alguna alemana).
Se usaban más como reconocimiento de estatus que como arma. 
Espadas y cascos de batalla (siglos XVI al XVIII). Las espadas, más robustas que las de la foto anterior, proceden de Alemania, Inglaterra y España, estas últimas de Toledo, al igual que los dos cascos del XVI.
Armas de fuego: largas, cortas y de bolsillo.
En la sala X podemos contemplar instalaciones dedicadas a la alimentación, ya sea diaria (obrador de pan) o para conservar (sala de matanza).
Obrador de pan.
El malacate, objeto central, era movido por animales y servía para refinar la masa de pan. 
Sala de matanza.
A continuación, ya en la sala XI, encontramos otras dos instalaciones: la prensa de viga, usada para extraer el aceite o prensar la uva (la mostrada aquí, que proviene de Ubrique es de las pequeñas, para la obtención del mosto) y la fragua.
Prensa de viga.
La fragua es del siglo XVIII, procedente de Carmona, en tanto que el resto de complementos viene de Carmona.
Fragua.
Hemos llegamos a la sala XII, última del recorrido, dedicada a mostrarnos instrumentos para medir pesos y capacidades.
Aquí deberíamos terminar la visita pero, como últimamente estoy fatal de la memoria, y ya hace un tiempo que tuvo lugar, me he dejado atrás una serie de fotografías que no sé exactamente dónde ubicarlas, así que las añado a continuación.
Sala de audiovisuales.
Azulejos decorativos.
De tema religioso: San Francisco de Paula.
Azulejos identificativos. De arriba a abajo, y de izquierda a derecha:
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo de la Orden de la Merced, procedente del antiguo convento de Mercedarias Descalzas (primera mitad del XVIII).
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo de Gonzalo de Mena y Roelas, arzobispo de Sevilla y fundador del monasterio de la Cartuja (hacia 1.600).
  • Azulejo de relieve con escudo de tres bandas horizontales, rodeadas de orlas con ocho cruces. Sobre el escudo, un capelo cardenalicio (1.251-1.325).
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo de Felipe V (1.700-1.760).
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo del duque de Alcalá de los Gazules, de la familia de los Ribera (siglo XVIII).
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo de Juan de Cervantes, arzobispo de Sevilla y creador del Hospital del Cardenal (siglo XVIII).
  • Azulejo de técnica mixta, cuerda seca y arista, con escudo del tercer conde Cabra (1.501-1.525).
  • Azulejo de arista con escudo de la Casa de Medinaceli sobre dragón explayado. Toledo, siglo XVI.
  • Azulejo de propio plano pintado referente a la hermandad de las Ánimas Benditas, que tenía su sede en el Sagrario de la Catedral de Sevilla (1.701-1.750).
  • Azulejo de propio plano pintado con el pomo, emblema de María Magdalena. Posiblemente de una casa particular cerca de la iglesia del mismo nombre (siglo XVII).
  • Azulejo de arista con el emblema de las armas imperiales de Castilla durante el reinado de Carlos V. Toledo, siglo XVI.
  • Azulejo de propio plano pintado con el escudo de la Orden del Císter, perteneciente al antiguo Monasterio de Santa María, conocido como "de las Dueñas". Siglo XVII.
  • Azulejo de cuerda seca con la divisa de la ganadería Villamarta (1.914-1.950).
Azulejos devocionales. De izquierda a derecha y de arriba a abajo.
  • Azulejo plano pintado con el arcángel San Gabriel. Siglo XVIII.
  • Azulejo plano pintado con las Ánimas Benditas del Purgatorio bajo escudo franciscano. Siglo XVIII.
  • Azulejo plano pintado con San Francisco de Paula, 1.776-1.800.
  • Azulejo plano pintado con fragmento de la Adoración de los Reyes Magos. Taller de Niculoso Francisco Pisano, 1.503-1.533.
  • Azulejo plano pintado con Santa Inés. Siglo XVIII.
  • Azulejo plano pintado monocromo con el arcángel San Gabriel. Siglo XVIII.
  • Panel de azulejos planos pintados, resto de zócalo, con San Isidoro. Taller de Hernando de Valladares, h. 1.600.
  • Azulejo plano pintado con cruz de lacería. 1.576-1.600.
  • Paneles de azulejos planos pintados con estaciones del Via Crucis. 1.901-1.950.
Azulejos en relieve.
Los azulejos heráldicos en relieve forman parte de las obras de azulejería más primitivas. Estos relieves se obtenían haciendo presión sobre un molde, y se usaban para las sepulturas de personajes nobles.
En este expositor se presentan los escudos de armas de los conquistadores de Sevilla, salvo la pieza con el emblema de Santo Domingo, que es posterior, e indica que la técnica siguió utilizándose, aunque en menor medida.
Azulejo plano pintado.
Hacia el año 1.500, el pisano Niculoso Francisco introduce en Sevilla esta técnica de brillante colorido, que permite pintar sobre los azulejos como si de lienzos se trataran. Tuvo amplia repercusión y la producción de estas piezas se mantuvo durante décadas.
Azulejos de cuerda seca.
Esta técnica sustituyó a los revestimientos alicatados de suelos y paredes de la tradición islámica, extendiéndose rápidamente al ser su producción mucho más económica. El procedimiento consistía en separar los colores mediante líneas dibujadas con tinta grasa para impedir su mezcla y realizar luego una segunda cocción.
Su uso decayó a medida que transcurría el siglo XVI, pero conoció un resurgimiento en el XIX.
Azulejos de arista. 
Con esta técnica, se abandona el dibujo propio de la cuerda seca y se sustituye por la aplicación de una plantilla en relieve que produce unas aristas, las cuales impiden que se mezclen los colores. Este procedimiento permite la producción en serie por medios mecánicos, con el consiguiente abaratamiento y expansión comercial.
Los motivos más empleados son los geométricos y vegetales, iluminados con vistosos colores, que los acercan al aspecto de los palacios hispanomusulmanes.
La producción de azulejos de arista en la Sevilla del siglo XVI fue elevadísima, exportándose a numerosos puntos de Europa y América.
Ahora sí que finaliza la visita. Espero no haberme dejado demasiadas cosas atrás. El resumen final lo tengo claro: es una pena que un edificio tan representativo de nuestra ciudad, arquitectónicamente hablando, tenga un contenido tan ecléctico: muchos objetos de muy diferentes actividades, sin demasiada relación los unos con las otras. Ello no quita para que podamos contemplar piezas interesantes, pero no es la generalidad. Me recuerda  a esos museos "de pueblo" (sin faltar al respeto) constituidos con objetos legados por un paisano adinerado con síndrome de Diógenes que se ha pasado media vida comprando todo lo que se le ponía por delante. Un batiburrillo, vamos.
Una última pregunta: ¿de verdad la Junta de Andalucía no dispone de fondos museísticos para exponer en este edificio? ¿Cuántas obras no se pueden exponer por falta de sitio en el Museo Arqueológico o el de Bellas Artes?