Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 6 de junio de 2017

Museo Arqueológico de Sevilla, -II. Planta sótano. Prehistoria y protohistoria. Íberos, tartesios, fenicios, turdetanos.

Llega el momento de comenzar la visita del interior. El acceso es gratuito para los ciudadanos de la Unión Europea y, además, se agradece que no exista prohibición alguna en relación a la toma de imágenes.

Es aconsejable realizar el recorrido de las salas en orden cronológico, por lo que nos vamos a dirigir en primer lugar a la planta sótano, en la que se exponen los más antiguos vestigios de ocupación en nuestra tierra.
El tiempo histórico es como un muelle.
Plano de la planta sótano del Museo Arqueológico.
Al principio del recorrido vemos unas vitrinas con algunos ejemplares de fósiles. Son poco numerosos; no se trata de la característica principal del museo.
En la misma planta sótano se encuentran interesantes materiales procedentes del yacimiento de Valencina de la Concepción: objetos de cerámica, piedra, cobre y hueso, fechados en la Edad delCobre, entre los años 2.500 y 2.000 a.C. Sin olvidar el conjunto de ídolos-placa, caracterizados por sus grandes ojos en forma de soles, que son considerados como las más antiguas representaciones, en nuestro suelo, de la divinidad.
Ídolos placa. Son frecuentes en los dólmenes del suroeste de España, relacionados sobre todo con el mundo funerario.
Fechado en el período Calcolítico, hacia el año 2100 a.C., el más característico procede de la localidad de Valencina de la Concepción (Sevilla). Está realizado sobre una placa de pizarra, con forma trapezoidal, decorada por ambos lados con motivos incisos. 
Ídolo placa de Valencina de la Concepción, Sevilla. Hacia 2.100 a.C.
Presenta un rostro humano esquematizado, similar a la de los ídolos cilíndricos de este período, con los ojos-soles y las líneas de tatuaje facial típicos. Se diferencia de los cilíndricos en la decoración geométrica de triángulos que, alternativamente, se rellenan con una apretada retícula. El museo cuenta con una buena representación de este tipo de ídolos, entre los cuales se encuentran los procedentes de la Cueva de la Mora (Jabugo, Huelva).
Ídolos-placa de la Cueva de la Mora. Jabugo, Huelva.

 















Ídolos placa encontrados en la Cueva de la Mora, Jabugo, Huelva. Mediados del III- Inicios II milenio a.C. Las labores de limpieza para convertir la cueva, situada en la finca El Mirón propiedad del Sr. Romero, en un almacén, propiciaron el descubrimiento en 1906 de materiales arqueológicos.
El origen de este tipo de ídolos parece encontrarse en el Mediterráneo Oriental, desde donde llegarían a la Península Ibérica con los primeros colonizadores.


Armas de finales del período de Bronce.
Los fenicios.
En el siglo X a.C., los fenicios ocupaban una estrecha franja en la costa occidental del Mediterráneo. Sin embargo, la presión del imperio asirio los fue empujando hacia el oeste, dando lugar a una gran expansión colonial, con base en la ciudad de Tiro. De esta forma llegaron a las costas españolas, cobrando especial importancia la ciudad de Gadir (actual Cádiz), desde la que, remontando el Guadalquivir, establecieron la colonia de Ispal. Como dato singular, señalar que se necesitaban tres meses de travesía para ir de Cádiz a Tiro, por lo que solían realizarla tan solo en verano.
La cultura turdetana.
Tras la crisis del mundo tartesio del siglo VI a.C., continúan habitados los poblados, pero desaparece el crecimiento económico y, por tanto, demográfico, de siglos anteriores, interrumpiendo además los contactos con Oriente. Cuenta Estrabón (siglo I a.C.) que los turdetanos tenían escritura e idioma diferente a los íberos. Algunos inscripciones son testimonio de esta escritura de probable origen tartesio, que no ha podido ser descifrada.
Descendientes históricos de los tartesios, los turdetanos tenían una personalidad propia dentro de la cultura de los íberos. Esta se caracterizaba por un tipo de cerámica, pintada y con decoración geométrica y escultura animalística, que en época romana se continuó con figuración humana. Otras peculiaridades los diferenciaban del resto de pueblos íberos: tenían una lengua propia, descendiente del idioma tartésico, y un alfabeto propio, siendo el único pueblo que no adoptó el de los íberos. La otra diferencia fundamental son las particularidades en las necrópolis y enterramientos.
El mundo espiritual y religioso turdetano era diferente del ibérico. Salvo algunas excepciones, los turdetanos practicaron un ritual funerario que no dejaba restos en el subsuelo. Solo a partir de la conquista romana comienzan a aparecer tumbas en su territorio.
 



Yacimiento de Alhonoz.
Se encuentra enclavado en una elevación del terreno junto al río Genil, en el término de Herrera, Sevilla. Los restos encontrados permiten fijar su uso desde finales de la Edad del Bronce hasta la Edad Media.
De la primera fase de ocupación cabe destacar los vasos de provisiones encontrados en lo que parece que fue la casa de un alfarero. También cabe la posibilidad de que tuvieran alguna función religiosa, como se aprecia en el vaso decorado con palomas.
Poblado de Alhonoz. Cerámicas para ofrendas. Siglo III a.C.
El poblado de Alhonoz tuvo gran predominio en la España ibérica, con una población de varios miles de habitantes que, debido a las levas cartaginesas durante las Guerras Púnicas, disminuyó en cierto número. Sin embargo, su desaparición provino de la ocupación romana, tras la victoria de César sobre los hijos de Pompeyo, a favor de los cuales se había posicionado la ciudad. El emperador triunfante redujo la población a ruinas, expulsando a sus habitantes.
Necrópolis de Olivar Alto.
Se localiza en una atalaya natural del término municipal de Utrera, situada entre los arroyos Fuente Fría y Parpagón. Su entidad o la magnitud real que alcanzó es desconocida. En la zona delimitada durante la prospección arqueológica se han localizado evidencias de asentamiento prehistórico, así como una necrópolis romana.
La excavación realizada en 1979 señaló que se trataba de un poblamiento de transición entre el mundo turdetano y el romano. La necrópolis está compuesta por numerosas tumbas; la mayoría alojaban vasijas con las cenizas del difuntos y algunos objetos de ajuar, en tanto que en otras se había depositado directamente el difunto. Se data entre el año 25 a.C y el siglo II d.C.
Las urnas, los vasos pintados y determinados tipos de fíbulas son turdetanos, en tanto que los restantes elementos (terracotas, espejos de bronces, útiles realizados con hueso con figuras de divinidades y recipientes de vidrio) son de estilo romano.
De las 106 sepulturas documentadas sobresale la 'tumba de la Máscara', perteneciente a un actor o actriz, que fue sepultado/a con la máscara de la tristeza.
Otros muchos restos de este período se reparten por toda la provincia:
Tesorillo de denarios. Siglo II a.C. Castillo de las Guardas, Sevilla.
Soliferreum y punta de lanza, procedentes de una tumba ibérica.
Las tropas romanas entran en el 206 a. C., durante la Segunda Guerra Púnica, bajo las órdenes del general Escipión y acaban con los cartagineses que habitaban y defendían la región, siendo sus sucesores en el sur peninsular. El general decidió fundar Itálica en un lugar próximo, sobre una colina cercana y al mismo tiempo alejada, para evitar beligerancias.

Finaliza aquí el recorrido de la planta sótano.