Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 12 de junio de 2017

Museo Arqueológico de Sevilla, -III. Los romanos, primera parte.

Finalizado el recorrido de la planta sótano, subimos a la planta principal. La primera sala se dedica principalmente a la escultura mayor ibérico-turdetana, durante la ocupación romana de la península, a partir del siglo III a.C.
Son relieves y figuras con una clara función funeraria, productos del arte local, ya con claras influencias romanas. Labradas en piedra caliza, se decoraban con policromías y estuco en las obras más elaboradas.
Vista general de la sala.
Retrato. Alcalá del Río, Sevilla.
Figura de carnero, posiblemente parte de un posible monumento funerario.
Capitel dórico.
Figuras masculinas. Osuna, Sevilla.

Fragmentos recuperados de un santuario dedicado a los caballos en Luque, Córdoba.
Cabeza de caballo ibérica. Siglo IV a.C. Marchena, Sevilla.
Estela con caballo y palmera. Marchena, Sevilla.
Matrimonio sedente de Orippo, Torre de los Herberos, Dos Hermanas, Sevilla. Se halló junto a un capitel jónico con similares características y ejecución técnica, lo cual permite relacionar ambas piezas formando parte de una edificación funeraria monumental. Escultura contemporáneas de Cristo.
León sujetando la cabeza de un carnero. Lebrija, Sevilla.
León ibérico. Espera, Cádiz. Siglos III-II a.C.
Representaciones de un cazador (izquierda) y un togado (derecha).
Santuario de Mulva, Siglo I d.C. Villanueva del Río y Minas, Sevilla.
Leones ibéricos. Siglos III-II a.C. Espera, Cádiz.
La Sala XII nos conduce a la Roma Imperial.
Mosaico del Otoño. Siglos II-III a.C. Dos Hermanas, Sevilla.
Mosaico del Otoño. Siglos II-III a.C. Dos Hermanas, Sevilla.
Fragmento de mosaico. Dos Hermanas, Sevilla.
Pieza procedente del frontón de algún templo griego del Sur de Italia. Siglo IV a.C. Formaba parte de la decoración escultórica que representaba el mito de Niobe, en el que se da muerte a flechazos a los hijos de ésta por parte de Artemis y Apolo, debido al orgullo que aquella mantuvo frente a los dioses. Los orificios que lleva la estatua en el muslo izquierdo, y en el pecho atravesando la capa, corresponden a los restos de aquellos dardos, que habrían sido de metal, a juzgar por los restos de óxido que conserva.
Escenas de cuádrigas. Cortijo de Paterna, Paradas (Sevilla). Siglos IV-V d.C.
Según la forma y dimensiones, debió formar parte de un mosaico más amplio, con escenas de carreras y cuádrigas en el circo, junto a otro fragmento que se muestra a continuación. Representaciones similares se conocen en Hispania, Galia, Germania, Italia y el Norte de África, desde los siglos III al V, y se incluyen en el denominado estilo impresionista, con representaciones ingenuas y estilizadas, alejadas de las formas clásicas del periodo precedente. 
El empleo de teselas cerámicas de terra sigillata clara, ayuda a situar el mosaico en época tardía.
Figura de togado. Ilippa Magna (Alcalá del Río), Sevilla. Siglos I-II d.C.
Figura masculina sobre pedestal, acéfala, vestida con túnica de mangas y amplia toga por encima. Lleva calzado compuesto por doble correa cruzada que anuda al tobillo (calceus). Junto al pie izquierdo, se sitúa una cabeza bóvido boca arriba. Tiene un orificio en el antebrazo izquierdo para encajar la mano, con la que posiblemente sostendría un báculo (lituus), y le falta el brazo derecho, que era pieza aparte e iría encajado mediante un vástago de metal.
Ariadna. Espera, Cádiz. Siglo II.
Retrato de joven. Carmona, Sevilla. Siglos II-III.
Atlas con epígrafe. Carmona, Sevilla. Año 48 d.C.
Caballero romano.
Emperador divinizado con traje militar. 117-138 d.C. Itálica, Sevilla.
Sala XIII. La siguiente fotografía nos muestra una de las mejores piezas del Museo: el mosaico del triunfo de Baco. Confeccionado según la técnica de teselas (opus tessellatum) fue encontrado en Écija y está fechado en el siglo III a.C. 
Sala XIII.
La escena que se ha representado en este mosaico es la del Triunfo de Baco -el Dionisos griego- al regreso de su conquista de la India. El dios, vestido con clámide, conduce un carro tirado por tigres, a cuyo lado desfila un sátiro. Subida en el carro aparece Ariadna, quien apoya su mano izquierda en el hombro de Dionisos y sujeta con la otra el extremo de un manto, que cae por detrás y le deja el torso desnudo.
Mosaico del triunfo de Baco. Écija, Sevilla.
El relato mitológico cuenta que al volver de Oriente, Dionisos rescató a Ariadna de la isla de Naxos, donde había sido abandonada por Teseo, y se casó con ella. Una representación muy similar aparece en uno de los mosaicos de la villa romana de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Es un tema muy frecuente en estas residencias señoriales, aunque no lo es tanto la presencia de Ariadna, si bien está documentada en diferentes mosaicos africanos e hispanos. 
Hay elementos en este mosaico que permiten una segunda interpretación: la de que estamos ante la pompa nupcial de Dionisos y Ariadna. Por un lado, la falta de alusiones a la victoria del dios, que pueden verse en otras representaciones de su triunfo. Por el otro, el sátiro que guía la comitiva, con una piel de animal a la espalda, que es característica de lo dionisíaco, pero que adopta aquí apariencia de alas, que recuerdan a Eros.
Detalles.
Pavimento "opus sectile" encontrado en Itálica, Sevilla.
Vista del otro lado de la Sala XIII.
Objetos de las cocinas y despensas romanas.
Lucernas empleadas para iluminación.
Esta singular escultura corresponde a un modelo de época helenística, transmitido en época imperial como prototipo de representaciones de divinidades fluviales. Posee numerosos paralelos, como el "Occeanus" del Museo de Mérida y la divinidad fluvial conservada en una colección particular de Cáceres (León 1995, a partir de Loza). Sus características técnicas y formales permiten ponerla en relación con la estatua-fuente del peristilo de alguna vivienda señorial italicense.


Torso masculino de tamaño colosal. Mediados siglo II d.C. Itáica.
Posible representación de Asclepios. El Coronil, Sevilla. Siglos I-III d.C.
Estatua de Esculapio, el dios romano de la Medicina.  Siglo II d.C.
Se halló casualmente al realizar labores agrícolas en una finca de Alcalá de Guadaíra, en la que se han localizado restos de una potente edificación de ´opus caementicium´ y restos suntuarios de época altoimperial, que indican la existencia de un posible santuario rural o un complejo termal consagrado a la divinidad.
Estatua masculina de tamaño colosal. Época de Tiberio-Claudio. Años 14-54 d.C .
Torso masculino de tamaño colosal. Época de Adriano. Años 117-138 d. C. Itálica.
Esta escultura es una réplica del tipo conocido como "Anadoumenos" de Mirón (siglo V a.C.). Se trata de un original griego transmitido por una serie de copias romanas entre las que sobresalen, por sus similitudes con la obra italicense, las del Museo Vaticano, Museo Torlonia y Villa Doria en Italia. Nuestra réplica es una de las mejores representaciones del atleta, por su excepcional modelado anatómico, calidad plástica y naturalismo formal. Su ejecución se sitúa en el ambiente artístico de época adrianea, formando parte de la decoración escultórica de la ciudad. Debió formar parte de algún espacio público, quizá del Traianeum.
Capitel figurado. Estilo corintio-itálico con cabezas humanas.  Debió ir recubierto con estuco, hoy perdido. Época de Augusto, 27 a.C-14 d.C. Itálica.
Torso masculino sedente en formato colosal. Siglos I-II d.C. Itálica.
En la Sala XIV podremos contemplar el mosaico del Juicio de Paris, encontrado en la finca El Alcaparral, de Casariche, Sevilla, y fechado en el siglo IV d.C. Recoge un pasaje de la Ilíada en que las diosas Atenea, Hera y Afrodita se disputan, ante Hermes y Paris, la manzana de oro, símbolo de belleza. Esta obra de arte formaba parte del pavimento de una ostentosa villa imperial y su importancia se debe a que era un tema iconográfico inédito en la Península Ibérica.
Sala XIV.
Mosaico del Juicio de Paris. Detalle.
La estatua de Mercurio procede de Itálica y fue esculpida en mármol de Paros en el siglo II d.C. Esta escultura representa al dios Hermes o Mercurio, identificable gracias a sus atributos iconográficos, como el caduceo –que falta-, las alas en los pies y la lira. Debió sostener con su brazo izquierdo al pequeño Dionisos o Baco, del cual se conserva un dedito, que apoya sobre la clámide que le cubre la espalda, flotando al viento. Era el mensajero de Zeus, patrón de los viajeros, comerciantes y caminantes. A su pies encontramos el caparazón de la tortuga Canora, que le sirvió para construir la lira que hacía sonar en honor a Apolo.
El torso se descubrió en 1788 y la pierna derecha en 1901, siendo la pierna izquierda modelada en yeso desde debajo de la rodilla por el escultor Agustín Sánchez Cid, en 1945. La obra parece corresponder a la copia de un modelo clásico del siglo IV a. C.
El Mercurio de Itálica es una de las obras más excepcionales de este Museo por su extraordinaria belleza y calidad artística.
El dios Mercurio. Itálica, Sevilla. Siglo II d.C.
Está considerada como la más hermosa escultura clásica descubierta en suelo español.
La escultura de Diana es una de las creaciones más singulares de Itálica por su extraordinaria calidad artística. Recuperada por Francisco de Bruna en las excavaciones del siglo XVIII, pasó a su Colección de Antigüedades del Alcázar de Sevilla y posteriormente al Museo por disposición de la Comisión de Monumentos en 1880. 
Fue encontrada en la parte superior del teatro de Itálica, en el área conocida como "Los Palacios", junto con abundantes restos arquitectónicos. El contexto de hallazgo no permite precisar si se trata de una imagen de culto, por lo que se propone que esta estatua formó parte, junto a las de Venus y Mercurio procedentes del mismo espacio, de un programa de monumentalización pública emprendido por Adriano tras la concesión del estatuto colonial de la ciudad.
Mosaico del rapto de Hylas por las ninfas. Siglos II-III d.C.
Este mosaico resulta muy interesante en su composición, al contar con una concepción bastante dramática del episodio mitológico protagonizado por Hércules.

El conjunto procede del atrio de una lujosa casa de Itálica, la “Casa de Hylas”, y presidía el centro de un mosaico más amplio decorado con motivos geométricos. El tema, inspirado en un original de la época helenística, se ajusta muy bien a los versos de Apolonio de Rodas acerca de la mítica expedición de los Argonautas en busca del Vellocino de Oro.
Datado a principios del siglo III d.C., representa la escena mitológica del desembarco de Hércules e Hylas en Bithynia en busca de agua. Hylas, portando una vasija, se acerca al manantial, donde queda atrapado por las ninfas. Desesperado, mira a Hércules buscando ayuda, pero éste, alzando la mano con gesto de amenaza, no puede hacer nada por salvar a su compañero.
En el centro, abajo, mano de Zeus empuñando los rayos (fulmen).
Figuras de terracota.
Mosaico dedicado a Baco.
Detalle.
Mosaico de Perissotervs. Finales siglo II d.C. Itálica.
En la Sala XV, de pequeño tamaño, se exhiben tres vitrinas con cerámicas romanas y un posible retrato de Alejandro Magno, realizado en mármol blanco procedente de la isla de Paros, datado en la época de Adriano (117-138 d.C.). Procede de Itálica. También podría representar a Antinoo, el efebo de Adriano.
Alejandro Magno.
Cerámica de paredes finas, decoradas con motivos vegetales, para su uso en la mesa.
Piezas de cerámica sigillata, con su característico color rojo.
Lucernas y vasos de cocina, sencillos, sin decorar.
Cantimplora de barro. Siglo II d.C. Necrópolis de El Gandul, Alcalá de Guadaíra, Sevilla. Se compone de varias piezas realizadas aparte, aplicadas al cuerpo circular antes de la fase de cocción. 
La Sala XVI nos presenta una exposición de diversos elementos religiosos, tanto en sus manifestaciones oficiales como domésticas. En una de las entradas del Anfiteatro de Itálica se obtuvieron una serie de placas de mármol colocadas en el suelo con huellas de pies de diferentes tamaños, unos calzados y otros no, acompañados de breves inscripciones. Tradicionalmente se han interpretado como exvotos de gladiadores y peregrinas, pero actualmente cobra fuerza la teoría de son efectivamente exvotos, pero de sacerdotes y magistrados que pedían a la diosa fuerzas para el desempeño de sus cargos.
Sala XVI.
La pieza en el centro, arriba, formaba parte de un grupo de seis exvotos en forma de lápidas, que presentaban uno, dos o tres pares de pies. Algunos tienen inscripciones dedicadas a divinidades como Isis, Némesis y Dea Caelestis. Se colocaban en la entrada del anfiteatro de Itálica y simbolizaban las huellas de las divinidad.
Exvotos encontrados en el Anfiteatro de Itálica.
Mosaico opus tessellatum, encontrado en la Cuesta del Rosario, Sevilla.
Placas votivas en honor a Isis y cabeza de sacerdotisa. Teatro de Itálica, Sevilla. Siglo I d.C.
La Sala XVII está presidida por una hermosa escultura, realizada en mármol blanco, de la diosa Venus-Afrodita, datada en el siglo II d.C. y procedente, asimismo, de Itálica. Nos muestra a la diosa Afrodita Anadyomene (emergiendo del mar) desnuda, emergiendo del mar en el momento de su nacimiento. Aparece acompañada por un delfín y porta en su mano izquierda una hoja de colocasia. El manto que lleva solo le cubre la parte inferior del torso por detrás, el cual debió tenerlo recogido por delante a la altura del pubis con su mano derecha, que falta. Son perceptibles, en los pliegues del tejido, restos de policromía rojiza.
La pieza coincide en el tiempo con el mandato de Adriano, emperador entre los años 117 y 138 d.C. y reproduce el modelo de “Afrodita Anadyomene”. A modo anecdótico, la encontró una familia de Santiponce semi-enterrada en su casa y como solo se veía su hombro, usaban este para cascar nueces.
Sala XVII.
Torso del dios Mercurio.
Mosaico de la Casa de la Exedra. Itálica, siglos III-IV d.C.
Pertenece al tipo conocido como sectilia pavimenta, caracterizado por el empleo de lajas de mármol de gran calidad, finamente cortadas, formando un motivo repetitivo. La pieza procede de una de las casas más suntuosas de la ciudad de Itálica, y debió formar parte de un mosaico más amplio, del que se desconocen las dimensiones originales y la ubicación exacta.
De izquierda a derecha:
Cabeza de estatua de la diosa Venus, época de Adriano (117-138 d.C.). Itálica.
Cabeza de estatua de la diosa Venus, época de Augusto (27 a.C. a 14 d.C.). Itálica.
Torso de Meleagro, época de Adriano (117-138 d.C.). Itálica.
Sala XVIII.
Uno de los campos más originales y característicos del arte romano es el de los retratos. Eran muy realistas, en contraposición a los griegos, que solían idealizar al retratado. Con un origen funerario, la realización de estas obras pronto se extiende al ámbito de la representación, tanto privada como pública. Aquí tenemos ejemplos procedentes de Alcalá del Río, Itálica y otras ciudades de la Bética.
Sala XVIII.
El viejo de las verrugas. Las Alcantarillas, Itálica. 126-175 d.C.
Del amplio repertorio de retratos procedentes de Itálica conservados en este Museo, destaca este anciano varón realizado en mármol de buena calidad, de las canteras romanas de Almadén de la Plata. Se trata de una versión de un retrato republicano, posible copia encargada por un italicense para reproducir, en su deseo de inmortalidad, la galería familiar de sus antepasados. Es una muestra del realismo en los retratos funerarios de las antiguas familias itálicas asentadas en la ciudad, perceptible en la recreación de sus cualidades físicas, como las características verrugas sobre la mejilla y el párpado, las arrugas del rostro, la mirada profunda y la finísima boca que mantiene cerrada.
De izquierda a derecha:
Escultura de dama romana. Itálica. Finales del siglo I a.C.-principios siglo I d.C.
Estatua acéfala de togado. Sevilla. Siglo II d.C.
Dama romana vestida con túnica y palla (manto o chal).  Sevilla. Siglo I d.C.
Personaje masculino, togado y con bulla (medallón). Calle Luis Montoto, Sevilla. Siglo II d.C.