Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

miércoles, 16 de julio de 2014

Reales Alcázares de Sevilla, -XV y final. Visita nocturna teatralizada.

El programa de visitas nocturnas, que comenzó en esta temporada 2.014 el pasado mes de marzo, nos permite un recorrido tranquilo y fresco (sobre todo en verano) por las estancias del conjunto monumental. 
Un actor vestido al estilo del Siglo de Oro nos recibe ante
la muralla del Patio de la Montería.

Siete actores, dos músicos y una bailarina, todos vestidos de época según diseño de Antonio Zannoni, y pertenecientes a la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla, con textos y dirección artística de Alfonso Zurro, nos conducen en una visita que atraviesa hasta ocho siglos de historia y a la que se asoman reyes, literatos, criados y doncellas en las distintas escenas que, a lo largo de una hora, se van desarrollando en distintas estancias del edificio. El guión es fiel a los acontecimientos históricos, pero aderezado con leyendas y curiosidades.
Agrupados los visitantes en el Patio del León, a la hora señalada, con puntualidad británica, comienza el recorrido. Me sorprende que la mayoría de los asistentes sean españoles y, de estos, casi todos sevillanos; bastantes más mujeres que hombres, y más personas mayores que jóvenes.
En la Sala de Justicia.
Nos recibe ante el paño de muralla que separa los Patios del León y de la Montería, un cómico vestido a la usanza del siglo XVII que nos informa de la situación bajo nuestros pies del gran corral de comedias en el que se representaron las obras de los mejores autores del Siglo de Oro. Desgraciadamente fue completamente arrasado por un incendio ese mismo siglo. Nos acompaña a la Sala de Justicia, donde afirma que el gran Lope de Vega se postró ante el lugar en que recitaba sus versos Almutamid, el rey poeta. 
En el Patio del Yeso.
Y precisamente Almutamid se nos muestra en el vecino Patio del Yeso, donde traba poética conversación con nuestro guía y se lamenta entre lloros de la pérdida de su querida Sevilla a manos de los almorávides que él mismo llamó para defenderse de las tropas cristianas, siendo expulsado de Al-Andalus hacia África donde murió.
Almutamid en el Patio del Yeso.
Almutamid y nuestro cómico de la legua conversando.
Tras dejar al rey taifa enjugándose las lágrimas, el actor nos conduce a la Sala de Audiencias, en la que nos espera Isabel, la Católica, ante el retablo de la Virgen del Buen Aire. La reina se queja de la frialdad del Real Alcázar de Sevilla, cuyos muros acumulan una presencia histórica tal que la todopoderosa monarca acaba ordenando la marcha de todo su séquito a Granada. "Aquí, nos soñamos en exceso por el peso histórico del edificio", se lamenta refiriéndose a sí misma antes de despedir al grupo de visitantes con una delicada canción de cuna cantada a capela. 
Isabel la Católica en la Sala de Audiencias.
Volvemos al Patio de la Montería y, ante la fachada principal del Palacio Mudéjar o del rey don Pedro nuestro amigo actor nos presenta a la criada Ana de Valdivia quien, con envidiable humor se encargará de enseñarnos el Palacio. 
El actor nos presenta a la criada Ana de Valdivia ante
la fachada principal del Palacio del rey don Pedro.
Ella se encarga de guiarnos por el interior del Palacio Mudéjar.
Tras cruzar el vestíbulo del mismo por su lado izquierdo nos conduce al Patio de las Doncellas, donde podemos ver una escena en la que doña María de Padilla recrimina al rey don Pedro su preferencia por la guerra y el constante abandono que sufre, a pesar del cual sigue esperándole en el Alcázar cada vez que sale a luchar… o a casarse con otra.
Discusión entre doña María de Padilla y el rey don Pedro.
En este mismo escenario, una pizpireta bailarina nos deleita con sus danzas al son de un laúd con el que, en directo (detalle muy de agradecer), un músico tañe una melodía árabe.
Bailarina y músico en el Patio de las Doncellas.
Tras cruzar la Sala de los Pasos Perdidos, llegamos al Patio de las Muñecas y de este a la Cuarto del Príncipe, la Sala del Techo de los Reyes Católicos y el Salón del Techo de Felipe II. Allí podemos admirar el magnífico Arco de los Pavones, que hemos de atravesar para llegar al Salón de Embajadores.
Ana de Valdivia en el Salón de Embajadores.
Doña María de Padilla y el rey don Pedro aparecen de nuevo y hacen las paces tras la discusión que tuvieron en el Patio de las Doncellas.
Seguidamente la alegre Ana nos lleva a través de la Sala de los Infantes hasta la galería exterior, que recorremos hasta llegar a la altura del Jardín de Troya, donde nos espera una severa Isabel II. La reina se queja amargamente de su situación de semi-destierro tras el triunfo de la revolución de 1.868 (La Gloriosa) y nos conduce ante los Baños de doña María de Padilla. Allí, los jardineros afirman que han visto a una ninfa bailando sobre las aguas del estanque. Y, efectivamente, al fondo de la estancia se ve la citada danzando ante los visitantes.
La reina Isabel II nos espera en el Jardín de Troya.
Ninfa de los Baños de doña María de Padilla.
Más tarde, la reina nos guía a través del Jardín de la Danza y el Estanque de Mercurio hasta la Sala de las Bóvedas, la Capilla y la Sala de Tapices del Palacio Gótico, donde nos espera Ana de Valdivia para acompañarnos, a través del Patio del Crucero a la Galería Dieciochesca y de esta, al Apeadero, saliendo al Patio de Banderas finalmente.
Isabel II en el Jardín de la Danza, con la Galería de Grutescos al fondo.

La visita ha durado 75 minutos y ha costado 13 euros por persona. Y puede asegurar que vale cada euro de lo que cuesta. Recorrer los Alcázares al atardecer con un grupo de apenas veinte personas no tiene precio, y menos si quienes te los muestran son actores profesionales.
Una última mirada antes de irnos a casa.
Hay zonas que no son accesibles a personas con movilidad reducida.