Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 31 de julio de 2014

Museo Histórico Militar de Sevilla, -I. Una sorpresa inesperada.

Muchas veces había pasado por delante de la entrada del Museo Militar de Sevilla que se abría, antiguamente, en el tramo exterior del muro de la Plaza de Plaza de España, entre la Puerta de Aragón y la Torre Norte. A sus lados, dos grandes cañones anunciaban lo que encontraríamos dentro. Sin embargo, lo militar nunca me llamó la atención, por lo que no me decidí nunca  a visitarlo.
Acceso al Museo Histórico Militar de Sevilla.
No ha sido hasta la celebración de los actos conmemorativos de los 100 años del Parque de María Luisa que me volvió a la memoria su existencia, animándome a recorrerlo. La memoria es corta, pero aun así me extrañó encontrar la puerta, que había visto tantas veces, cerrada y sin sus cañones. Fijándome mejor, observo un pequeño cartel que indica que el acceso al Museo se realiza a través de la galería interior de la Plaza de España, es decir, entrando por la Puerta de Aragón y girando a la derecha.
El cambio se debe a la ampliación de las instalaciones originales realizada en el año 2.000, en que se dotó al conjunto de dos plantas más, aumentando su extensión hasta los 2.036 m2, distribuidos en doce salas, en las que se exponen más de 5.000 objetos.
Otra imagen de la entrada.
El origen del museo se puede considerar que fue la Sala de Modelos de la antigua Maestranza de Artillería de Sevilla, de la que se conservan pruebas documentales de su existencia ya en 1.897. Estos fondos pasaron al actual museo, junto con otros procedentes de la Pirotecnia Militar, de unidades, centros y organismos de la antigua Región Militar Sur y, más recientemente, de la Real Fábrica de Cañones.
Fábrica de Artillería en avenida Eduardo Dato.
Maestranza de Artillería, en calle Temprado.
Antigua Pirotecnia Militar, hoy Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.
Los objetos expuestos son muy diversos, comprendiendo arqueología industrial, ingenios bélicos e historia, arte y desarrollo industrial, así como los que recuerdan la relación del pueblo andaluz con el Ejército. Destacan las salas dedicadas a la Maestranza de Artillería con una amplia colección de armas portátiles fabricadas en ella, y elementos de los diversos oficios, tales como guarnicionería, carpintería, etc. También está representada la historia de Sevilla a través de maquetas y fondos relacionados con la ciudad. La colección de soldaditos de plomo es amplísima.
Vista general de la planta baja desde al entrada al museo.
Se muestran igualmente banderas, uniformes, mobiliario y otros variados fondos pertenecientes a unidades del Ejército de Tierra disueltas en Andalucía. La cartoteca cuenta con una amplia colección de planos sobre construcción y fortificaciones andaluzas e hispanoamericanas. También podremos ver fondos específicos de las Armas del Ejército: armas de fuego individuales y colectivas, piezas de artillería, elementos de transmisiones, sanidad y ferroviarios, etc.
Todo ello está perfectamente señalizado, pieza por pieza, con lo que no se echa de menos en absoluto el uso de audioguías. Es por ello que esta entrada presentará poco texto y muchas fotografías, en cuyos pies de foto se indicarán los contenidos de los rótulos con los que el museo describe los objetos expuestos.
La entreplanta, vista desde el mismo lugar.
Tras pasar por la entrada, dejar nuestros bártulos en la correspondiente taquilla y cruzar el arco de seguridad, entramos en la planta baja y directamente subimos, por la escalera que está a nuestra izquierda, a la planta entresuelo. Esta consta de dos partes, la mayor de las cuales se dedica a la exposición de maquetas de fortificaciones andaluzas e hispanoamericanas, en tanto que la más pequeña recibe el nombre de Sala del Príncipe, despacho dedicado al hasta hace poco Príncipe de Asturias, hoy Felipe VI.
Escalera de acceso a la entreplanta.
Castillo de los tres reyes del Morro. La Habana, Cuba.
Emplazado sobre un risco, a la entrada del Puerto de la Habana, fue ordenado construir por Felipe II, lo que se llevó a cabo entre 1.598 y 1.630. De aspecto macizo e inexpugnable, está defendido por doce cañones que recibieron el nombre de los Apóstoles. Forma un conjunto con otras dos fortalezas situadas al oeste (Castillo de la Chorrera) y al este de la ciudad (Castillo de Cojimar).
Como consecuencia de los daños causados por el sitio de los ingleses al puerto en 1.762, debió recibir una importante renovación en años posteriores, añadiéndosele un faro como guía de las naves.
En 1.945 se rehabilitó completamente y fue destinado hasta la actualidad a usos culturales.
Reducto de San Miguel. Campeche, Méjico.
Construido en 1.779 para la defensa de la ciudad, en 1.801 se le añadieron dos pequeños baluartes que sobresalían en el lado de tierra para proteger la entrada.
Batería de San Luis. Campeche, Méjico.
Terminada en el último tercio del siglo XVIII, se trata de una de las más grandes e importantes fortificaciones costeras. Es de planta rectangular, rodeada por un foso, con sendas atalayas en sus extremos. Gemela de la batería de San Fernando (hoy desaparecida), formaba parte del Fuerte de San Miguel, que junto con el Fuerte de San José el Alto 
(dotado de otras dos baterías, San Lucas y San Matías) formaba parte del conjunto amurallado defensivo de la ciudad. Su construcción era inevitable como consecuencia de los continuos ataques que piratas holandeses e ingleses realizaban a la zona en busca del palo de tinte, arbusto leguminoso del que se obtenía el tinte rojo o tinte de Campeche, muy apreciado (y mejor pagado) en Europa.
Puerta del Castillo de San Miguel. Cumbres Mayores, Huelva.
Fortificación construida en 1.293 por orden de Sancho IV de Castilla (hijo y sucesor de Alfonso X, el Sabio) para proteger la frontera occidental de Sevilla (entonces englobaba gran parte de la provincia de Huelva y el sur de Badajoz) de los ataques de los portugueses del Algarve.
El castillo es de estilo gótico, con planta irregular formada por nueve lados y tres puertas de acceso. Restaurado en 2.002 por la Junta de Andalucía, está destinado a usos culturales.
Fuerte de San Vicente. Santa Marta, Colombia.
Fue construido como refuerzo del fuerte de San Juan, destruido en 1.655 por el vicealmirante inglés W. Doodson. Entre ese año y 1.692, Santa Marta fue saqueada y quemada 19 veces, circunstancias que se repetirían a lo largo del siglo siguiente. La causa no es otra que su delicada situación geográfica, situada en plena ruta de los piratas caribeños que esperaban como tiburones el paso de los navíos españoles cargados de metales preciosos. Especialmente doloroso fue el ataque de 1.719, en el que se destruyeron ambas fortificaciones. Hoy día apenas son visibles unas escasas ruinas en el lugar en que se asentaba el fuerte de San Vicente.
Torre del Oro. Sevilla.
Edificada en 1.220 con el objeto de defender la ciudad de ataques desde el río, estaba unida mediante una gruesa cadena (aquella que 
rompió el almirante Bonifaz) a la torre gemela que se situaba al otro lado del río, hoy desaparecida. Quedó en estado de progresiva ruina hasta que el ingeniero militar Sebastian Van der Borcht intervino por encargo del Ayuntamiento, macizando la zona baja del cuerpo inferior y añadiendo el cuerpo superior rematado por la cúpula.
Tras ser destinada a usos variados, como capilla o prisión, hoy alberga un Museo Naval (manifiestamente mejorable según opinión personal).
Fortaleza Ozama. Santo Domingo, República Dominicana.
Se trata de la fortificación más antigua del continente americano, ya que fue construida entre 1.502 y 1.508 por orden del primer gobernador de la isla La Española. El Portal actual se edificó durante el reinado de Carlos III, en 1.787.
Con forma de castillo medieval, su subsuelo cuenta con numerosos pasadizos y calabozos, en uno de los cuales estuvo encerrado el propio Cristóbal Colón.
Conservó su uso militar hasta el año 1.970. Veinte años después sería declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Actualmente está abierta al público.
Castillo de Santiago. Sanlúcar de Barrameda, Cádiz.
Esta fortificación ya fue analizada en profundidad en la entrada
Castillo de Santiago. Sanlúcar de Barrameda, Cádiz.
Gobierno Militar. Cádiz.
Construido entre 1.758 y 1.759 bajo la dirección de Silvestre Abarca. Actualmente destinado a uso civil, acoge en su interior el Museo Vasallo, la Real Academia Hispanoamericana, el Ateneo Gaditano, la Biblioteca Militar, la Fundación Federico Joly, el Taller de Estampación Galván, la Fundación Municipal de Cultura y la Exposición-Legado de la familia Aramburu.
Baluartes de San Antonio y Santa Cruz. Cádiz.
Desaparecidos en 1.730, se ubicaban en el espacio que hoy ocupa el edificio de la Diputación Provincial de Cádiz. Ejercían funciones defensivas y de control fiscal y de aduana.
Baluarte de Santa Catalina. Cartagena de Indias, Colombia.
Proyectada en 1.595 por el ingeniero militar Juan Bautista Antonelli, defendía la ciudad de los ataques por tierra. En 1.697, la población es tomada por una flota francesa y sus fortificaciones destruidas, lo que obligó a la reedificación del fuerte entre 1.718 y 1.725. Su aspecto actual data del año 1.789, en que el ingeniero Antonio de Arévalo reformó el conjunto. Durante la Guerra de Independencia se alternaron en su ocupación españoles y sublevados hasta el fin de la misma.
Actualmente se encuentra abierto al público y, tras las obras de restauración llevadas a cabo ente 1.996 y 2.000, se sitúa en él la sede del Museo de las Fortificaciones.
Fortaleza del Real Felipe. Puerto del Callao, Perú.
Baluarte interior de la fortaleza. 
Recibe su nombre del rey Felipe V. Su construcción fue dirigida por el francés Louis Godin entre 1.747 y 1.774, constituyendo una de las edificaciones más grandes realizadas por España en su género. En su interior aparece un segundo sistema defensivo, con forma pentagonal. 
Los muros miden cuatro metros de altura, con un perímetro externo de 1.580 metros, complementado por un foso lleno de agua de 16 metros de anchura y 2,5 metros de profundidad. La defensa se completaba con pequeños castillos, de San Miguel y San Rafael, que protegían los flancos del recinto.
Hoy día alberga un museo regentado por el Ejército de Perú, en el que se muestran las diferentes etapas por las que ha pasado el conjunto.
Castillo de San Felipe de Bacalar. Estado de Quintana Roo, Méjico.
Edificado en 1.727 por orden del Gobernador de Yucatán, su misión era resistir el empuje de los ingleses. Desde 1.965 alberga el Museo de la Piratería.
Castillo de San Marcos. Puerto de Santa María, Cádiz. 
Propiedad en la actualidad de Bodegas Caballero.
Se trata de una mezquita musulmana del siglo X, transformado en templo cristiano tras la conquista de la ciudad por Alfonso X y, más tarde, en punto defensivo y centro de operaciones de la flota castellana. En la actualidad se puede visitar (incluyendo cata de vinos), aunque está prohibido realizar fotos en su interior.
Castillo de Santa Catalina. Cádiz.
Tras el asalto anglo-holandés que sufrió la ciudad en 1.596, el rey Felipe II ordenó la construcción de este bastión, iniciada al año siguiente. La dirección de las obras recayó en el ingeniero militar Cristóbal de Rojas, quien diseñó la fortificación en forma pentagonal, disposición seguida posteriormente por numerosas construcciones defensivas de la España de ultramar.
Desde 1.769 fue usada como prisión para personas de importancia (nobles, políticos y personajes ilustres), perteneciendo a la Armada Española hasta 1.991, año en que fue cedida al Ayuntamiento gaditano. En la actualidad se puede visitar, estando destinada asimismo a eventos culturales.
Fuerte de Punta Mala. San Roque, Cádiz.
Construido en 1.735, forma parte de un conjunto de elementos defensivos levantados ante el temor de que la colonia británica de Gibraltar intentara extender sus dominios más allá del peñón. Por esta razón, se sitió en un lugar (Punta Mala) en el que el acceso desde el mar era sumamente sencillo.
Estaba dotado de una batería circular de doce cañones de a veinticuatro libras, con una guarnición de veinte hombres, aparte de los artilleros, al mando de un oficial.
La edificación fue totalmente destruida en 1.811 por los zapadores del ejército británico ante el miedo de que cayera en poder de las tropas de Napoleón, que años antes habían invadido la península.
Fuerte de San Diego. Acapulco, Méjico.
Se trataba de la fortaleza más importante de la Corona Española en la costa del Pacífico. Construida 
entre los años 1.614 y 1.626 sobre un promontorio desde el que domina todo el puerto, protegía la llegada del Galeón de Manila
En 1.776 sufrió un importante terremoto, que obligó a su reedificación, en la que adoptó su forma actual de estrella de mar con un baluarte en cada extremo.
Actualmente alberga el Museo Histórico de Acapulco.
Fortaleza de San Juan de Ulúa. Isla de Ulúa, Méjico.
Situada en el islote de Ulúa, frente al puerto de Veracruz, se levantó en 1.535 para proteger los navíos de piratas y peligros naturales.
Con el tiempo se transformó en un enclave formidable desde el que se dirigió la independencia del país y más tarde, la invasión de Estados Unidos en territorio mejicano. Posteriormente se usó como prisión para políticos, constituyendo en estos momentos un museo, con excepción de uno de los baluartes, que sigue perteneciendo a la Armada mejicana.
Castillo de San Sebastián. Cádiz.
Se sitúa en uno de los extremos de la playa de la Caleta, sobre dos pequeñas islas desde las que protege el norte de la ciudad. Un malecón le impide quedar aislado de la ciudad durante la pleamar.
Estas islas han sido habitadas desde la antigüedad. En ellas estaba el templo del dios griego Chronos, después una torre-atalaya musulmana y, en época cristiana, la ermita de San Sebastián.
Tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI se construyó el castillo, dotándolo de artillería y, ya en el siglo XIX, se añadieron baterías y el malecón. El faro es de principios del XX.
Baluarte de la Candelaria. Cádiz.
Fue construido en 1.762 por iniciativa del entonces gobernador, don Diego Caballero, en un saliente de la muralla, que se adapta a la forma irregular de las rocas sobre las que se asienta. Actualmente se utiliza como espacio cultural.
Castillo de San Felipe. Puerto Cabello, Venezuela.
Edificado entre 1.732 y 1.742 en honor al rey Felipe V, con la misión de proteger los envíos de mercancías de la Compañía Guipuzcoana, que poseía los derechos de comercio entre Venezuela y España. Tuvo una importancia decisiva durante las batallas por la independencia del país. Sigue teniendo uso militar.
Fortaleza de Omoa, Honduras.
Batería de defensa del puerto de Omoa, Honduras.
En 1.752 fue fundado el puerto de Omoa con la misión de servir como lugar de partida y arribada para los navíos entre Centroamérica y España. La fortaleza fue levantada entre 1.759 y 1.778. Desde entonces se convirtió en un puerto no solamente seguro y de fácil acceso, sino también de gran importancia durante mucho tiempo. 
Después de la independencia de Honduras sucedida en 1821, el fuerte fue utilizado como prisión por las autoridades hondureñas, para después ser abandonado por un buen tiempo. Hoy en día "El Castillo" como es llamado comúnmente en Honduras, es considerado un monumento histórico nacional y está abierto al público.
Castillo de San Antonio de la Eminencia. Cumaná, Venezuela.
Edificado en el siglo XVII con el fin de proteger la ciudad de las incursiones piratas. Con paredes de dos metros de espesor y una potente artillería, siguió en servicio bien entrado el siglo XIX.  Se encuentra conectado a la ciudad mediante túneles y pasadizos. En 1.929 un terremoto daño seriamente al castillo, pero ha sido restaurado desde entonces y en 1.965 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Sala del Príncipe.
Vista general de la entreplanta desde la Sala del Príncipe.
Termina aquí la primera parte de la visita al museo.


Dirección: Plaza de España, s/n. (Puerta de Aragón) 41013 - Sevilla
Horario: de martes a viernes de 9:30 a 14:00 horas. Sábados: de 10:00 a 14:00 horas.
Domingos y festivos cerrado.
Tarifa: Entrada gratuita

Contacto: Tf: 954 93 82 83. Fax: 954 93 86 02. Email: iparber@et.mde.es


Por la presencia de escaleras y la ausencia de ascensores, las personas con movilidad reducida solo podrán visitar la planta baja de este museo.