Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 26 de mayo de 2014

Reales Alcázares de Sevilla -II. El Patio del León, la Sala de Justicia y el Patio del Yeso.

Nos disponemos ya a entrar en el recinto de los Alcázares a través del acceso principal, la Puerta del León.
La Puerta del León recibe este nombre por la presencia de un azulejo, obra del artista Tortosa, de la trianera fábrica de Mensaque, según diseño de José Gestoso. Restaurado en 2.007, representa un león coronado con una cruz en la mano (perdón, la zarpa) derecha y una banda alrededor del pecho que lleva la inscripción “Ad utrumque” (dispuesto a todo), mientras que con las patas pisa una bandera.
Puerta del León.
Antiguamente se la llamaba Puerta de la Montería, según costa en documentos fechados en el siglo XVI. Según la teoría más comúnmente aceptada, la puerta recibía tal nombre por tratarse del lugar desde el que los reyes habitantes del Alcázar salían de caza con sus monteros. 
El azulejo, colocado sobre el dintel de la puerta, bajo un pequeño matacán, sustituyó en 1.892 una anterior pintura de la que se tiene constancia de su existencia al menos desde 1.832, según dibujo de Richard Ford, restaurada primero en 1.844 y, posteriormente por Joaquín Domínguez Bécquer en 1.876.
El actual azulejo sustituye a una antigua pintura con el mismo motivo.
Desde la Antigüedad oriental, el león ha representado el poder y la fuerza, pasando con el tiempo al mundo occidental, en el que la heráldica medieval y la emblemática renacentista y barroca lo hicieron regresar a las entradas de palacios y fortalezas, llegando finalmente a convertirse en símbolo de la monarquía.
El lienzo de muralla que ocupa la Puerta del León forma parte del muro defensivo que, edificado en el siglo XII, unía la Torre del Oro con el Alcázar y en la que se insertaban, entre otras, la Torre de la Plata, la recién descubierta Torre del Bronce, la de Abd Al-Azíz y la de la calle Santo Tomás. 
Esta puerta constituía el acceso principal a recinto durante la etapa cristiana de la Edad Media, al igual que hoy día. Sin embargo, no siempre fue así, ya que entre los siglos XVII y XIX el apeadero se convirtió en la entrada habitual.
Puerta del León.
Cruzando la Puerta del León, entramos en un vestíbulo rectangular, a cuya derecha se encuentra la sala en la que se expenden los tiques de entrada, en  tanto que a la izquierda podemos ver una hornacina que aloja un a Virgen con el Niño realizada en terracota y un pequeño patio, con un abrevadero y una escalera que parece subir al adarve de la muralla.
Imágenes que muestran el primer patio que encontramos después de traspasar la Puerta del León.
Vista de la terraza y la muralla desde el segundo patio.
Una vez obtenida la entrada, salimos al otro pequeño patio que da entrada al Patio del León, espacio cuadrangular, actualmente dividido en cuatro cuadrantes delimitados por setos de mirto. Inmediatamente atrae nuestra atención un muro frente a nosotros, con tres arcos, que separa este espacio del que viene a continuación, que no es otro que el Patio de la Montería. Se trata de un resto de un antiguo lienzo almohade que formaba parte del entramado defensivo del Alcázar. Según recientes estudios, el arco central se abrió con posterioridad a la finalización del Palacio Mudéjar, pues muestra las armas del rey don Pedro y, además, forma un eje longitudinal, a modo de punto focal, desde la Puerta del León hasta el mencionado palacio, pasando sucesivamente por los patios del León y de la Montería. En definitiva, se cristianizaba la geometría del conjunto, sustituyendo con una línea recta la típica entrada acodada musulmana (recordemos que en los viejos tiempos la entrada principal era a través del hoy llamado Arco de Mañara.
Vista general del Patio del León.
Una de las dos fuentes gemelas que adornan el Patio del León.
La muralla de separación entre los patios del León y de la Montería consta de tres arcos, habiendo estado cegados los laterales hasta 1.936.
Arco central de medio punto.
Adornos sobre los arcos laterales.
Vista lateral de la muralla.
Arco de Mañara. Antigua puerta principal del Alcázar musulmán.
Vista desde el interior.
Los tres arcos han sufrido numerosos avatares a lo largo de los siglos. Fueron abiertos con posterioridad a la construcción del Palacio Mudéjar del Rey don Pedro, siendo los laterales gemelos y primitivamente en forma de herradura, más anchos y bajos que el arco central, de medio punto. Los arcos laterales eran originalmente ciegos, abriéndose en 1.936, época en la que se diseñó el jardincillo actual. 
El Patio del León, visto desde la murallas. Por el arco que se ve al fondo hemos entrado.
El Patio del León que vemos hoy tiene su origen en la remodelación realizada a principios del siglo XX por Joaquín Romero Murube. En la época almohade existió en este lugar un palacio, que fue destruido en tiempos de Pedro I, durante las obras del Palacio Mudéjar. Tan solo permaneció el muro con los tres arcos, que recientes catas han demostrado que eran más altos y voluminosos que los actuales. Aquí se construyó en 1.625 el Corral de la Montería, el mayor teatro de comedias de la ciudad, que desapareció tras el incendio de 1.691.
Monedas encontradas en una cata. Corresponden a la época del incendio del Corral de Comedias.
A la altura del muro veremos a derecha e izquierda de las paredes laterales dos entradas. El de la derecha lo dejamos para más adelante (conduce a los patios interiores) y nos dirigimos al de la izquierda. Subiendo varios escalones y pasando a través de la puerta rectangular entramos en la Sala de la Justicia, también denominada Sala de los Consejos. Fue construida en 1.311 por orden de Alfonso XI, en conmemoración de la victoria en la batalla del río Salado, siendo el lugar en el que se reunía el rey Alfonso (y más tarde su hijo Pedro I) con su consejo de gobierno.
Puerta de entrada a patios interiores, situada en el muro derecho del Patio del León.
En el muro izquierdo se sitúa la entrada a la Sala de Justicia.
Imágenes de los cuatro muros de la Sala de Justicia.
Detalle de los adornos de yeserías.
Se trata de una estancia de planta cuadrada cubierta por una armadura de madera mudéjar, con labor de lacería al estilo de las qubbas islámicas. Cada uno de sus muros se decora con una estructura de triples arcos ciegos, que reproducen elementos vegetales, epigrafía y escudos heráldicos, siendo considerada el primer ejemplo de estilo mudéjar, perfecta conjunción entre lo árabe y lo cristiano.
En el centro de la sala hay una fuente de mármol, cuyo canalillo de desagüe nos comunica con una de las partes más antiguas del Alcázar: el Patio del Yeso.
Cubierta de lacería mudéjar.
Fuente de mármol situada en el centro de la estancia.
Comunicación de la Sala de Justicia con el Patio del Yeso. El intradós del arco está ricamente decorado.
El califa Abu Yacub Yusuf convirtió a Sevilla en la capital del Imperio Almohade, que ocupaba el norte de África y gran parte de la península Ibérica en los siglos XII y XIII. Este patio es lo único que se conserva de su residencia oficial, el Palacio del Yeso. Una alberca central mantiene la tradición islámica del gusto por el agua.
A la derecha se abre una galería que destaca por la decoración de rombos entrelazados, conocidos como paños de sebka; el aspecto elegante y grácil de esta galería ha hecho que se considere un precedente del arte nazarí de la Alhambra.
Estanque del Patio del Yeso.
Muro frontal.
Muro izquierdo. Recuerda al arte califal de Medina Azahara.
Detalle de los arcos de herradura.
Galería en el lado derecho del Patio del Yeso.
Visto desde al arco de entrada.
Detalle de la galería.
Terminamos aquí esta parte de la visita.

El acceso a la Sala de Justicia y al Patio del Yeso es difícil, pues hay que subir nueve escalones.