Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 10 de mayo de 2014

Carmona. Las Casas Palacio de la ciudad, -II y final.

Para llegar al próximo destino, que no es otro que la Casa-Palacio del marqués de las Torres de la Pressa, o sea, el Museo de la ciudad, debemos girar a la izquierda al llegar a la Casa de las Cadenas (calle General Freire) y luego de nuevo a la izquierda por la calle San Ildefonso. Llegando al final de esta calle ya vamos viendo en el lado derecho la amplia fachada de la casa-palacio.
Casa Palacio del marqués de las Torres de la Pressa, actual Museo de la ciudad.
El Marquesado de las Torres de la Pressa es un título nobiliario español otorgado por Carlos II en 1.680 a favor de Catalina Gaviria y Zubizarreta, hija de padres guipuzcoanos establecidos en Carmona (Sevilla) en el siglo XVI. El título lleva aparejado la Grandeza de España, concedida en 1.850 a Miguel Lasso de la Vega y Madariaga Fernández de Santillán y Fernández Galindo, VII conde de Casa Galindo, XXI señor de Castilleja de Talhara y Teniente Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, por su esencial participación en la batalla de Bailén frente a las tropas de Napoleón. El actual titular, XIII marqués de las Torres, es Miguel Lasso de la Vega y Porres, XI conde de Casa Galindo (Grande de España) y IV vizconde de Dos Fuentes.
El interior lo recorrimos con detalle el día que visitamos el Museo, así que nos vamos a centrar en el exterior y en la historia del edificio.
El inmueble es también conocido como palacio de los Quintanilla, por ser esta la familia que lo mandó reedificar (su escudo nobiliario luce en la fachada). La primera casa solariega de los Quintanilla se encontraba en Lora del Río, donde Diego García de Quintanilla se asentó en el siglo XV. Dos siglos más tarde se aposentaron en Carmona, estableciendo vínculos matrimoniales con las familias más nobles de la ciudad: Caro, Briones, Tamariz y, sobre todo, Lasso de la Vega, que recibió el edificio (entre otras muchas posesiones) a raíz de la boda, a mediados del XIX,  de María de Quintanilla y Caro con Miguel Lasso de la Vega y Quintanilla, vizconde de Dos Fuentes y marqués de las Torres de la Pressa.
Segundo cuerpo de la portada.
Aunque en la portada de la casa aparece tallada la fecha de 1.755, fecha de establecimiento en ella de los Quintanilla, la construcción ya existía en el siglo XVI, siendo su distribución actual el resultado de una serie de adiciones de fincas vecinas a lo largo de los años.
Fachada lateral del palacio.
La parte inferior de los balcones está decorada con atauriques.
Patio principal.
Hoy día, el palacio ocupa gran superficie ubicada en pleno centro de la ciudad, muy próxima a la iglesia parroquial de Santa María, con lo que ello supone sobre el rango social de sus primeros moradores. Curiosamente su cercanía a la Parroquial condicionó toda la edificación, pues entre la iglesia y esta casa-palacio había de quedar una pequeña calle de circulación. Consecuencia de esta hecho es la disposición tan poco usual de su portada principal, en un ángulo de su fachada (lo que permite su completa visión desde todo el fondo de la calle), continuándose luego la zona noble por la calle lateral que lo enmarca.
 Dicha portada de acceso, de grandes dimensiones y organizada en dos cuerpos de altura, es atribuida a Ambrosio de Figueroa. El cuerpo inferior se centra en un amplio hueco adintelado que aparece enmarcado entre columnas pareadas de orden dórico. Sobre  el entablamento, en cuyo centro se muestra el mencionado escudo familiar de los Quintanilla, aparece un gran balcón. El cuerpo superior presenta también un vano adintelado, flanqueado por columnas de orden jónico, que sostienen un frontón partido por su lado más largo, coronado con tres pináculos piramidales con bola. Aún más arriba, aparece un nuevo entablamento continuo, con canecillos bajo su cornisa, que soporta el alero del tejado.
La escalera era uno de los elementos que marcaba el estatus 
social y económico de los dueños de la casa.
La larga fachada lateral que da a la calle San Ildefonso está salpicada por numerosas ventanas en ambas plantas, dotadas de rejería antigua, estando adornadas la del piso superior con atauriques grabados en la piedra.
Nuestra siguiente parada está muy cercana. Basta rodear la Prioral para encontrar, en la calle Carlota Quintanilla, justo enfrente de la fachada principal (ojo, no es la que se entra en la iglesia, que es la del Evangelio), para encontrar la Casa-Palacio de los Rueda. A diferencia de los anteriormente visitados, este palacio tiene pinta de estar cerrado desde hace tiempo.
Portada de la casa palacio de los Rueda. Diseñada por el prestigioso arquitecto Leonardo de Figueroa, sirvió de modelo a otras muchas de la localidad.
Según recoge Fátima Halcón en su “Arquitectura señorial en Carmona”, en esta casa tiene lugar un antes y un después en la arquitectura civil de la ciudad. La fecha, 1.687. El personaje, Leonardo de Figueroa. En esa fecha se produjo la primera intervención de un arquitecto famoso en este tipo de mansiones. El señor de la casa, don Fernando de Rueda y Mendoza, contrató al de Figueroa para intervenir, no solo en la portada principal, sino en toda la finca.
La fachada por sí sola ya supuso un cambio estilístico importante en la Carmona de la época. Fue concebida siguiendo un esquema clásico, con una portada-balcón de vano adintelado, enmarcada por columnas pareadas sobre pedestales, sobre la que se apoya un balcón igualmente adintelado flanqueado por dobles columnas y frontón semicircular que enmarca el escudo de los Rueda.
Fachada lateral de la casa (calle Martín López).
El interior ordenaba las dependencias en las dos plantas habituales alrededor de un patio central cuadrangular. Este patio es muy similar al del Hospital de los Venerables, de Sevilla, obra también de Figueroa. En un ángulo se situaba una gran escalera de dos tramos unidos por un rellano rectangular, cubierta por bóveda vaída.
Descansillo de la escalera, presidido por la Virgen de Gracia.
Patio central (cortesía de www.turismo.carmona.org).
Las caballerizas aún se conservan (cortesía de www.rhinteriorismo.blogspot.com).
Seguimos rodeando la Prioral de Santa María y, frente a la esquina de la torre-campanario, en la calle Martín López, 19, veremos la Casa-Palacio de los Aguilar. El edificio albergó en sus inicios el Consistorio de la ciudad, según nos recuerda la placa situada en la fachada, hasta el emplazamiento actual del mismo, en el expropiado convento de la Compañía de Jesús. 
La casa de los Aguilar, vista desde la esquina de la calle San Ildefonso.
Fue entonces adquirida por la familia Aguilar, nombre que se le quedó al inmueble que, desde mediados del siglo XX pasó por diferentes manos, siendo sede de sindicatos, de asociaciones locales, Cámara Agraria, etc, quedando en lamentable estado, siendo adquirida por sus actuales propietarios en 1.982.
Siempre que he visitado Carmona la he visto cerrada a cal y canto y su aspecto exterior no es demasiado cuidado, así que supongo que, a lo sumo, estará habitado durante breves fechas al año.
La portada es similar, aunque posterior (1.697), a la de la casa de los Rueda, con dos vanos adintelados superpuestos. Realizada en su totalidad en ladrillo tallado, el primer cuerpo tiene el vano flanqueado por pilastras apoyadas sobre pedestales y coronadas por capiteles de estilo jónico. Los capiteles se encuentran unidos, enmarcando la puerta, por un grueso relieve semicilíndrico adornado con motivos vegetales.
Portada de la casa-palacio.
Un pequeño balcón ocupa el centro del segundo cuerpo, cuyos elementos más representativos son los relieves que decoran esta zona de la fachada, enmarcando en su día un escudo nobiliario que ya no existe.
Cuerpo superior de la portada.
Como se construyó para albergar un edificio público, la casa no dispone de caballerizas junto al zaguán, sino que de este se accede, a través de la típica puerta acodada, al patio central. En él podemos observar que es cuadrangular, de dos plantas, con tres de sus lados porticados. La planta baja presenta arcos de medio punto que se apoyan sobre columnas de orden toscano, enmarcadas en alfices con un entablamento superior adornado de triglifos y metopas. La planta superior se dispone de forma similar, pero los arcos están cegados, abriéndose al patio mediante balcones, sobre los que se puede ver una decoración de círculos rematados por cornisa de ménsulas. El aspecto general es más propio del renacimiento que del estilo barroco de la portada de la finca.
El azulejo de la fachada se comenta por sí solo.
Desgraciadamente, el interior no se puede visitar y tan solo podemos hacernos una idea a través de la bibliografía.
Nos queda ya solamente la Casa-Palacio de los Lasso de la Vega. Si tomamos la calle que está enfrente de la fachada de la Epístola de la Prioral (aquella con la que hace esquina el Palacio de los Aguilar), que no es otra que la calle Descalzas, encontraremos que desemboca en una plaza, después de pasar la Casa de las Descalzas, en cuyo frente destaca lo que es actualmente el Hotel Casa de Carmona.
Casa de las Descalzas, siglo XVII.
Actualmente alberga la sede del Área de Cultura y Deportes del Ayuntamiento.
Construida en su mayor parte durante el siglo XVII (aunque su origen se remonta al XVI), el único resto que queda de su primitiva fábrica es la portada de piedra. El resto del edificio, de dos plantas, está construido en ladrillo. Su visión, en la actualidad, es posible desde cierta distancia debido a que a principios del siglo XX se derribaron unas casas, propiedad de la familia, que existían frente a la portada, dando lugar a lo que hoy día es la Plazuela de los Lasso.
Casa-Palacio de los Lasso (Hotel Casa de Carmona).
La portada es del estilo habitual en la ciudad, de dos cuerpos, con vanos adintelados. El inferior está flanqueado por dos pilastras fajeadas rematadas con pináculos en bola. El escudo familiar se sitúa en el centro del entablamento y, sobre este, el balcón con frontón curvo en la parte superior.
Portada de la casa-palacio.
Escudo nobiliario de la familia.
El patio principal se sitúa en recodo respecto al apeadero, en tanto que el lado contrario se reservaba para las caballerizas. Destaca el patio rectangular, de grandes proporciones, que se compone de una doble galería de cuatro arcos de medio punto sobre columnas toscanas en tres de sus lados, en tanto que el cuarto reserva su parte superior para terraza.
Acceso al apeadero.
Apeadero.
Las antiguas caballerizas se han transformado en coloridos salones.
Vista del patio central.
Piso superior.
La loggia se ha transformado en terraza.
En una de sus crujías se sitúa la monumental escalera cubierta por bóveda sobre trompas, con escalones adornados con azulejos sevillanos. En la parte trasera de la casa existe un pequeño jardín al que se accede a través de una elegante loggia abierta, única existente en la ciudad.  
Imágenes del interior procedentes de la página web del hotel.
No hay dificultad para personas con movilidad reducida.


Doy aquí por concluido este paseo por las casas nobles de la ciudad de Carmona, testigos de una época en que la ciudad de Sevilla y su entorno eran los más importantes de Europa.