Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 7 de abril de 2013

Vía Crucis de la Cruz del Campo, -II y final.


Continuemos con el recorrido.

Estación IX. Nos muestra la Tercera Caída de Cristo camino del monte Calvario. Situada en la calle Luis Montoto, 101, esquina Muñoz Seca, la figura pintada es la de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, con sede en la Capilla de los Marineros, de Triana. Es el azulejo original de 1.959, de la fábrica Santa Ana, seguramente obra de Facundo Peláez.
Azulejo de la Estación IX. Vista general.
Estación IX. Tercera Caída.
Estación X. Otro de los azulejos originales de 1.959 (fábrica de Pedro Navia) que se conservan, aunque durante unas obras de restauración del edificio fue retirado “de aquella manera”, debiendo ser restaurado por Emilio González Pino y, finalmente, colocado en su lugar definitivo en el año 2.000. Representa el despojo de las vestiduras de Cristo, estando la escena mostrada por el titular de la Hermandad de la Estrella, Nuestro Padre Jesús de las Penas.
Azulejos de la Estaciones X y XI. Vista general.
Azulejo de la Estación X. Vista general.
Estación X. Cristo es despojado de sus vestiduras.
Está situado en la calle Luis Montoto, en la fachada del Centro Toribio Velasco, junto a la entrada del Tribunal Tutelar de Menores.

Estación XI. Otro de los supervivientes de la obra original de la fábrica de Pedro Navia de 1959, en 1.996 fue retirado durante la restauración del inmueble (al otro lado de la puerta del Centro Toribio Velasco) de la misma forma que el anterior. Reparado por el profesor Ricardo Comas Fagundo, se colocó finalmente en el año 2.000. Nos presenta el momento en que Cristo es clavado en la Cruz, ilustrado por el Santísimo Cristo de la Exaltación, titular de la Hermandad del mismo nombre, radicada en la iglesia de santa Catalina.
Azulejo de la Estación XI. Vista general.
Estación XI. Jesús es clavado en la cruz.
Estación XII. En esta Estación podemos ver la muerte de Cristo en la cruz, según la interpretación de Ruiz Gijón del Santísimo Cristo de la Expiración (El Cachorro). Bendecido en 1.960, junto a los azulejos correspondientes a las Estaciones XIII y XIV, los tres conjuntos desaparecieron con la construcción de nuevas viviendas en los años 60 y 70.
Azulejo de la Estación XII. Vista general.
Estación XII. Cristo muere en la cruz.
En 1986 lo repuso completo la Hermandad del Cachorro, esta vez en la esquina de Luis Montoto con Tomás Murube. Fue encargada su ejecución en Artesanía Salcedo, de calle Tetuán, firmada por el ceramista Antonio Fernández Franco.

Estación XIII. El Descendimiento de Cristo es mostrado por el Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad, titulares de la Hermandad del Baratillo. El azulejo original estuvo situado desde 1960 adosado a un chalet, que desapareció, junto con la cerámica, a finales de los 70. La Hermandad del barrio del Arenal lo repuso en 1.995 en la fachada del número 141 de la calle Luis Montoto, 141. El autor fue Juan Aragón Cuesta.
Azulejos de la Estaciones XIII y XIV. Vista general.
Estación XIII. Descendimiento de Cristo de la cruz.
Estación XIV. El último retablo del Vía Crucis representaba originalmente (año 1.960) la imagen del Jesús Yacente de la Hermandad del Santo Entierro, perdiéndose, como hemos comentado, una docena de años después. Cuando se repuso,  se eligió el misterio de la Hermandad de Santa  Marta, que costeó la obra, la cual se adosó a la fachada del número 141 de la calle Luis Montoto. 
Estación XIV. Cristo es llevado al sepulcro.
Vistas generales del templete.
Columna de mármol vista por el lado del Cristo.
Columna por el lado de la Virgen. La leyenda en castellano antiguo que se aprecia escrita data de la restauración de 1.482 ordenada por Diego de Merlo.
Quiero agradecer muy especialmente las facilidades proporcionadas por los administradores de la página www.retabloceramico.net/ a la que pertenecen todas las fotografías de primeros planos y textos de los azulejos de las catorce estaciones. 

Como no hay que entrar en ningún edificio, las únicas limitaciones están marcadas por las existentes en la vía pública. En general, no he observado ninguna dificultad.