Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 18 de noviembre de 2012

Santuario de Nuestra Señora de Loreto (Espartinas), -II.


Seguimos adelante con nuestra visita y desembocamos en la parte más antigua que se conserva del antiguo convento: el claustro del Aljibe. Está datado en el siglo XVI y reformado en el XVIII. De planta cuadrangular y dos pisos de altura, en la planta superior se sitúan las habitaciones de la hospedería.
Claustro del Aljibe.
Las galerías porticadas de la planta baja presentan en sus cuatro frentes arcos de ladrillo, de medio punto, apoyados sobre columnas octogonales, también realizadas con ladrillo. Las bóvedas de esta planta baja son de arista, con arcos fajones que separan unos tramos de otros. En sus cuatro ángulos las cubiertas presentan ornamentación de relieves de formas geométricas, realizadas en yeserías. Preside el patio, instalado en su mismo centro, el pozo que le da nombre, construido, según está tallado en el brocal, en 1.737.
Brocal del claustro del Aljibe.
Al fondo de esta galería por la que hemos accedido al claustro se sitúa una hornacina con venera, con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, bajo la cual, un azulejo nos informa que el entonces arzobispo de Sevilla, fray Carlos Amigo, bendijo en 2.010 las obras de restauración del santuario.
Galería.
Sagrado Corazón de Jesús.
Recuerdo del fin de la restauración del santuario.
Formando ángulo de noventa grados se encuentra la capilla de fray Juan del Toro, antes llamada del Amor Hermoso, transformada también en pequeña sala de estar. En ella vemos, al frente, un altar policromado en rojo y azul con una venera de yesería, sobre el que su sitúan figuras de santos de pequeño tamaño.
Capilla de fray Juan del Toro, ahora habilitada como salita de estar.
En el muro de la izquierda, enmarcado por un arco gótico cegado, un lienzo que representa a un religioso; en el de la derecha, en una hornacina decorada con abundantes adornos de yeserías, una imagen que, según mis datos, es de san Francisco de Asís, de 1.690, aunque el hábito dominico me hace dudar.
Cierra la estancia una bonita reja de madera torneada, recubierta de vidrio.
Reja de la capilla.
Azulejos con las estaciones del Vía Crucis rodean las galerías el patio.
En la siguiente galería se sitúa el refectorioutilizado en la actualidad como sala de conferencias. Es una habitación rectangular, de buen tamaño, con techo de casetones pintado todo de blanco y retratos de religiosos franciscanos ocupando la totalidad de las paredes.
Imágenes del refectorio.
Al fondo de la galería podemos ver una figura policromada de la Inmaculada Concepción, en una hornacina gemela de la del Sagrado Corazón.
Inmaculada Concepción.
El segundo claustro se caracteriza por la abundancia, más bien exuberancia, de árboles, plantas y flores, según vemos en las fotografías. En su centro se sitúa una fuente recubierta de conchas marinas, más curiosa que artística. Es un patio de dos plantas estando, como el claustro del Aljibe, la superior acristalada. Los arcos son de medio punto sobre pilares cuadrangulares, aunque no de ladrillo visto, sino revocados y encalados; los arcos del piso superior son de tipo escarzano. Este patio solo dispone de tres galerías, en las que se abren estancias dedicadas a diferentes usos: comunicación con la sacristía, cocina, biblioteca, etc, que no pude visitar, no sé si por no estar permitido o por falta de colaboración del personal.
Segundo patio.
También este patio presenta estaciones del Vía Crucis.
Antiguos azulejos decoran las paredes de las galerías.
Galerías del segundo patio.
Conjunto tallado en madera, perteneciente seguramente a un Nacimiento.
Hago aquí un inciso. Cuando se llama a la puerta de entrada a través del portero electrónico, nos abre un señor mayor, supongo que residente en el pueblo, cuya característica principal es que no te contará nada sobre el santuario que tú no le preguntes. Se trata, pues, de una visita en la que tenemos que ser pesados e insistir para poder ver lo máximo posible. Igualmente, no nos va proporcionar información turística, cultural o como queramos llamarla, sencillamente porque no la conoce. Aclaro que el hombre no es desagradable, sino simplemente arisco. Un par de ejemplos. Si no le pregunto por donde se entra a la iglesia, me deja ir sin verla (hubiera sido una pena, porque es lo mejor del conjunto); otro tanto me ocurrió con el Patio Grande o de la Torre Mocha: pregunto si hay algún lugar desde el que fotografiarla (desde el exterior no se ve) y, primero me dice que no, y luego me indica que quizá desde el otro patio (el Grande), que no se enseña porque todavía está en obras. También me intereso por la posibilidad de subir a la torre (las vistas deben ser magníficas) y la respuesta es igual de vaga: subir, se puede subir, pero la escalera está muy mala. Como uno no anda fino de tono físico e iba solo, decidí dejarlo para mejor ocasión. 

Posteriormente doy cuenta que me he perdido otras estancias: el antiguo comedor, la biblioteca, el oratorio, el museo y, sobre todo, la sacristía. Tendremos que volver.

La amabilidad del señor don Joaquín Morales me ha evitado este nuevo viaje, enviándome las imágenes de la sacristía. Esta es  más antigua que la iglesia, de principios del siglo XVI, construida a iniciativa del cardenal Niño de Guevara para servir de templo. Consta de una sola nave, de tres tramos, cubierta mediante bóveda de cañón, en la que los lunetos aportan luz al conjunto.

En la cabecera de la nave se encuentra un retablo barroco, casi rococó, de un solo cuerpo con tres calles y ático. El banco del retablo es una cajonera del siglo XVIII. En la hornacina central se encuentra el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen, escoltado por dos ángeles. El ático está coronado por un Crucificado, con una pequeña imagen de la Virgen a sus pies.
Sacristía del Santuario de Nuestra Señora de Loreto.
(Cortesía de don Joaquín Morales García).
Las paredes y bóveda de pañuelo del presbiterio están abundantemente adornadas con pinturas murales, así como dos lienzos de gran tamaño fechados a finales del siglo XVIII: La Adoración de los pastores y La matanza de los Inocentes.
Adoración de los pastores. Siglo XVIII.
La matanza de los inocentes. Siglo XVIII.
También vemos otros cuadros de similares tamaño y factura: El Entierro de Cristo, Apoteosis de la Inmaculada Concepción y La Visión de San Francisco montado en un carro de fuego
Apoteosis de la Inmaculada Concepción. Siglo XVIII.
La visión de San Francisco montado en un carro de fuego. Siglo XVIII.
Además, dos lápidas funerarias, sobre las que se sitúan los escudos nobiliarios. En la situada en el muro izquierdo figura la inscripción:

«A mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor y de su Santísima Madre María Señora nuestra concebida sin pecado original en el primer instante de su ser. Con toda humildad y por su devoción hizo adornar esta Capilla Mayor don Juan de Saavedra Alvarado Ramírez de Arellano,  caballero de la Orden de Santiago, Alguacil Mayor de la Inquisición de Sevilla y su reinado, poseedor de la Casa de Mayorazgo de Loreto y de los demás agregados. Año de MDCLXV».

En la otra, frente a la anterior:

 «Este entierro y bóveda que dice el sitio de toda la Capilla Mayor es de la Casa y Mayorazgo de Loreto que fundaron los Ilustrísimos señores Juan Arias de Saavedra y doña María de Guzmán, Condes de Castellar, y de sus hermanos, los religiosos que murieren en este convento, sin que otra persona se pueda enterrar en él sin licencia del Señor de la Casa y Mayorazgo».

Bajo la Sacristía se ubica la cripta, costeada por don Juan de Saavedra para enterramiento de su familia, que no se puede visitar.

Francamente, con la cantidad de licenciados en Historia, Bellas Artes, guías turísticos y demás actividades afines que tenemos, creo que la satisfacción de la visita aumentaría muchos enteros con la ayuda de uno de estos profesionales.    

Regresemos al Patio Grande. Es de planta rectangular y grandes dimensiones. Presenta alzado de dos pisos; en la planta baja se abren vanos de medio punto, mientras que, en el segundo cuerpo, los vanos o ventanas son rectangulares. Está flanqueado en su costado norte por edificaciones de dos plantas, que se corresponden con las estancias interiores de acceso desde el claustro del Aljibe y la entrada al convento, y por otro patio de servicio, que tiene acceso también desde el exterior a través de una amplia puerta de hierro pintada de verde. Por su frente oeste, limita con la torre defensiva y con un muro o tapia, aproximadamente de tres metros de altura, que lo separa de la Hacienda de Loreto. Por su frente sur está franqueado por otras edificaciones pertenecientes, la primera, a la hacienda y la segunda al convento, cuyos alzados son de dos pisos.
Imágenes del Patio Grande.
Volvemos sobre nuestros pasos para visitar la iglesia, a la que se entra desde el Patio del Aljibe. Hay una primera estancia, que ejerce de distribuidor entre la iglesia, la sacristía y una escalera y, a continuación, la entrada al templo desde un lateral cercano al presbiterio del muro de la Epístola.
Esta imagen se encuentra en el distribuidor que da acceso a la iglesia.
Finaliza en este punto la segunda parte del recorrido.

La abundancia de escalones, tanto exteriores como interiores, hace prácticamente imposible la visita de personas con movilidad reducida.