Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 19 de enero de 2016

Iglesia de San Gil, abad.

La iglesia que hoy visitamos pertenece al grupo de las edificadas por orden de Alfonso X, a mediados del siglo XIII, sobre una mezquita previamente cristianizada (aunque este último aspecto es, al parecer, discutible) por Fernando III tras la toma de la ciudad. Situada junto al arco de la Puerta del Campo (Bab Macarana para los musulmanes), la parroquia tomó el nombre del santo ateniense por decisión de Raimundo de Losana, conocido popularmente como obispo don Remondo.
Iglesia de San Gil.
Un siglo más tarde, tras el terremoto del cabo de San Vicente de 1.356, ya bajo el reinado de Pedro I y con la directa intervención del arzobispo don Nuño, tomó el aspecto gótico-mudéjar que caracteriza a los templos modificados en esta época. Se levantaron sus tres naves, las dos portadas góticas de arcos apuntados, una en el lado del evangelio y la otra en el de la epístola, y la torre.
Portada de la Epístola.
En el siglo XVIII se producen nuevas intervenciones: se edifica la capilla transversal, se sustituyen los viejos techos de madera y se levanta el cuerpo de campanas de la torre.
Cuerpo de campanas de la torre (siglo XVIII).
Su situación, en la “zona roja” de la ciudad, hizo que fuera saqueada y quemada en los disturbios de julio de 1.936. A la finalización de la Guerra Civil fue reconstruida.
Estado en que quedo la Capilla de la Macarena tras el incendio de 1.936.
El exterior del templo nos muestra una portada en el lado de la epístola típicamente gótico-mudéjar, con arco apuntado y tres arquivoltas, estando la exterior adornada con puntas de diamante. Leo en algún escrito que existe otra portada del mismo estilo en la nave del Evangelio aunque, una vez dentro de la iglesia, no la encuentro por ningún lado; quizá está más al interior, en la zona que comunica con la basílica de la Macarena.

Detalle.
La portada que se abre a los pies está realizada con ladrillo rojo. Presenta vano rectangular y adintelado; se encuentra flanqueada por dos pilares que sostienen una cornisa adornada con canecillos. 
Portada de los pies.
Celebración del centenario de la llegada de la Virgen del Carmen de San Gil.
Azulejo en recuerdo de la estancia de la Hermandad de la Macarena en esta iglesia durante casi tres siglos.
La torre, si nos atenemos a la teoría de la cristianización de la mezquita, debió ser  alminar. Por ello, el primer cuerpo es de inspiración mudéjar, completado con óculos en la parte superior; el segundo consta de dos arcos de medio punto en cada lado y constituye el cuerpo de campanas propiamente dicho. Un chapitel hexagonal de azulejos trianeros blancos y azules corona el conjunto.

En el costado exterior del templo que da a la calle San Luis se observa que el muro que corresponde al ábside está sostenido por dos contrafuertes apoyados sobre columnas de mármol procedentes de alguna construcción anterior; al parecer, fueron colocadas en tiempos de Pedro I.
Lado exterior del ábside, con contrafuertes y columnas.
Capitel de columna.
Al lado de estas columnas podemos ver un bonito retablo cerámico de la Virgen del Carmen. Es obra de Facundo Peláez y se elaboró en Cerámica Santa Ana en 1.973.
Antigua puerta cegada.
Retablo cerámico de la Virgen del Carmen.
Pasamos al interior y observamos que la actual iglesia de San Gil se articula en tres naves de dos tramos cada una, más un cuerpo transversal a modo de crucero y un ábside poligonal. La nave central, separada de las laterales por arcos ojivales sostenidos por pilares de ladrillo, se cubre con artesonado a tres aguas, en tanto que las cubiertas laterales son de colgadizo, todas ellas modernas. La bóveda del presbiterio es nervada, típicamente gótica, mientras que la de la capilla del muro de la epístola es octogonal.



Pronto se realiza el recorrido de este templo; en parte porque no es grande, en parte por lo vacío que está (producto de los sucesos del 36, supongo) y también tendrá algo de culpa la alargada sombra de la Macarena.
Nave del Evangelio.
Nave de la Epístola.
A los pies de la nave de la Epístola se encuentra la capilla de la Virgen del Rocío que alberga en el interior de una hornacina el Simpecado de la Hermandad. En el altar hay un Niño Jesús vestido de pastor, fechado en el siglo XVIII y, en las paredes, dos ángeles lampadarios.
Pies de la nave de la Epístola.

Capilla de la Virgen del Rocío.
Simpecado de la Virgen del Rocío.
A continuación se sitúa una capilla cerrada, que según leo, se llama de las Ánimas. Me comentan que está cerrada por realizarse en ella restauración de la mesa del altar del presbiterio. 
La capilla de la Virgen del Carmen es la última de esta nave y la más interesante. La reja es de 1.623 y los azulejos del siglo XIV; la planta es cuadrada y la bóveda octogonal típicamente mudéjar.
Retablo de la Virgen del Carmen.
Un retablo barroco de mediados del XVIII acoge la imagen de Nuestra Señora del Carmen, titular de la hermandad de mismo nombre, obra moderna de José Ordóñez. El Niño Jesús es de Francisco Buiza, del año 1.966, quien también retocó la imagen de la Virgen en 1.975. En el lado izquierdo se ha colocado una talla moderna que imagino representa a Santa Lucía, ya que porta espada y bandeja.
Virgen del Carmen.
Santa Lucía.
Bóveda de la Capilla de la Virgen del Carmen.
Delante de esta capilla se sitúa la pila bautismal.
Nos situamos ante el presbiterio y observamos que no alberga el habitual retablo de madera tallada, sino un templete neobarroco, cosa habitual en los templos afectados por los sucesos del 36 (Omnium Sanctorum, San Marcos, Santa Marina). La talla de San Gil es obra moderna, de Antonio Castillo Lastrucci, realizada en madera policromada; nos muestra al titular de la parroquia con libro y vara en las manos y la cierva de la leyenda a sus pies. Rodea el presbiterio un antiguo zócalo alicatado de finales del siglo XIII.
Templete de San Gil.
San Gil con la cierva de la leyenda. Castillo Lastrucci.
Desde la nave del Evangelio.
Pies de la iglesia, vistos desde el presbiterio.
Leyendas sobre San Gil.
San Gil era un joven de buena familia que, a la muerte de sus padres, abrazó la fe cristiana y, regalando todo su patrimonio a los necesitados, se retiró al monte a vivir como un eremita. Se le suele representar acompañado por una cierva porque el lugar escogido para su retiro era tan desolado que no había nada que comer y solo le salvó de la inanición una cierva que acudía diariamente a alimentarlo con su leche.
Cripta de San Gil, en la abadía de Saint-Gilles, del Languedoc francés.
También suele representarse con una flecha clavada en el brazo, circunstancia basada en otra leyenda. Al parecer, el rey Childeberto (otros dicen que fue Wamba) se encontraba cazando cuando sus perros acosaron a una cierva que, huyendo de ellos, se refugió en la cueva en la que vivía San Gil. Como los perros no se atrevían a entrar en la gruta, los arqueros lanzaron flechas al interior, hiriendo tanto a la cierva como al eremita. El rey se sorprendió enormemente: “Si este hombre es capaz de exponer su vida por salvar la de un animal, ¿qué no hará por la salvación de los hombres?“. Como recompensa, edificó el actual monasterio de Saint Gilles, del que San Gil fue primer abad, y donde murió.
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En la cabecera de la nave del Evangelio aparece una imagen del Sagrado Corazón. Más adelante se abre la antigua Capilla de la Macarena, actual Capilla Sacramental desde 1.951, año en que tuvo lugar el traslado de la Hermandad de la Esperanza a la basílica.
Sagrado Corazón de Jesús.
Está presidida por el retablo de la Inmaculada, imagen de tamaño académico tallada por Castillo Lastrucci. 
Retablo de la Inmaculada.
Bóveda de la Capilla Sacramental.

A continuación se sitúa el retablo de La Milagrosa, en cuyo interior se alza un retablo neobarroco con una imagen moderna de la titular. Sobre el altar aparecen figuras de San Antonio de Padua y San José, ambos con el Niño Jesús. Encima de la verja está situado El Asalto al monasterio de los Jerónimos de Belén, obra de Juan del Espinal del siglo XVIII, último de la serie que realizó para el convento de San Jerónimo del Campo.
Retablo de La Milagrosa.
Las estaciones del Vía Crucis fueron realizadas en azulejería trianera en 1937.
A los pies de esta nave del Evangelio aparece una talla de Santa Rita de Casia.
Santa Rita de Casia.
Pila para el agua bendita, de cerámica trianera, de 1937. Fueron donadas por los grandes benefactores de la restauración de la iglesia, los marqueses de las Torres de Sanchez-Dalp, quienes también donaron todas las vidrieras de la parroquia.

Última fotografía antes de marcharnos:

Finaliza aquí la visita, sin más comentarios.