Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 7 de noviembre de 2013

Conjunto arqueológico de Baelo Claudia, -II.



Visitada ya la exposición permanente, salimos del edificio y, tras bajar unas escaleras, nos disponemos a recorrer el trazado urbano. Como es habitual en todas las ciudades romanas, en él se distinguen las dos vías principales: el Decumanus maximus, que la recorría de Este a Oeste y en cuyos extremos se situaban las puertas de entrada a la ciudad, y el Cardo maximus, que la cruza en ángulo recto y por tanto en dirección Norte a Sur.

Pero sigamos el recorrido recomendado por la señalización. Si miramos hacia atrás podremos observar el Centro de Recepción.

Centro de Recepción de Visitantes de Baelo Claudia.
Aquí tenemos un pequeño plano por el que guiarnos en nuestro recorrido.
Plano general de Baelo Claudia.
1. Acueducto de Punta Paloma.
2. Templo de Isis.
3. Plaza del Foro.
4. Basílica.
5. Puerta oriental o de Carteia y restos de muralla.
6. Factoría de salazón.
7. Casas del barrio industrial.
8. Puerta occidental o de Gades.
9. Termas.
10. Mercado (macellum).
11. Plaza junto a la basílica.
12. Capitolio, con los templos dedicados a Júpiter, Juno y Minerva.
13. Teatro.
Y aquí una vista aérea que nos dará una imagen del conjunto:
Ensenada de Bolonia.
Camino que une el Centro de Visitantes y la ciudad.
Restos del acueducto de Punta Paloma (1).
La primera edificación que encontramos en el camino es el Templo de Isis (2). La diosa egipcia, esposa de Osiris, fue plenamente aceptada por el pueblo romano, especialmente por las mujeres, ya que las amparaba en los partos. Igualmente se la consideraba diosa de la fecundidad (tanto de la tierra como de los humanos) y maestra de numerosas medicinas naturales.
Templo de Isis, desde el camino norte.
Templo de Isis y, al fondo, el Capitolio, desde el camino lateral.
El templo de Isis, datado en el año 70 d.C. se emplazaba en una terraza que domina el Foro, rodeado por un muro de 5,5 metros de alto. Su planta, rectangular, presentaba cinco espacios bien definidos: el pórtico, un patio central descubierto, el templo (situado en este patio), la sala de los sacerdotes y la sala de iniciación.
Templo de Isis (recreación cortesía de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía).
Seguimos el camino y podemos observar, a nuestra izquierda, los restos de la muralla (5) que rodeaban la ciudad. Con 1400 metros de longitud, los estudios indican que se levantó en dos fases distintas. En la primera, llevada a cabo en la época de Augusto, se utilizan sillares de piedra caliza para conformar muros de apenas 1,10 metros de espesor. Medio siglo después, y con el fin de reparar los grandes desperfectos sufridos a causa de un terremoto, se edificó un muro exterior de hormigón de 1,30 metros. La escasa anchura de la muralla es significativa, ya que, en esa época, las ciudades romanas solían disponer de muros exteriores con grosores de cuatro a cinco metros, lo que nos lleva a pensar que la finalidad de la muralla de Baelo Claudia era más cuestión de ornamentación y prestigio que defensiva.
Murallas.
Todo el paramento estaba sembrado por algo más de cuarenta torres defensivas, unas cuadradas, “de talón” (sobresalían por dentro y por fuera de la muralla) y otras rectangulares, “albarranas” (solamente asomaban al exterior).

Continuamos. A la derecha veremos un gran espacio abierto, que corresponde al Foro (3), lugar público equivalente a la Plaza Mayor de nuestras actuales ciudades. En él se desarrollaban actividades administrativas, comerciales, jurídicas, políticas o comerciales. Comprende una serie de elementos que iremos detallando, entre los que se encuentran la Basílica, la plaza propiamente dicha, una zona sagrada y edificios de carácter religioso y comercial.
El Foro, visto desde el lado norte.
Dos vistas desde el camino lateral.
Como es habitual en las ciudades romanas, el Foro se sitúa en la intersección de las dos principales vías, el Decumanus maximus y el Cardo maximus. En su época, la Plaza del Foro estaba rodeada por construcciones en sus cuatro lados, con una sola entrada por el lado oeste. Su tamaño era de 30 x 37 metros.

En el lado norte del Foro, lindando con los templos que conforman el Capitolio, se situaba la Tribuna de Oradores, rostra, una terraza con escaleras a los lados, que seguramente estuvo decorada con estatuas de emperadores y de la que se conserva la taza de mármol de una fuente. En la siguiente imagen, correspondiente a la señalización in situ (muy discutible el sistema de códigos de colores),  podemos hacernos una idea más clara del Foro de Baelo Claudia:
La Basílica (4) limita la plaza del foro por el lado sur. Edificada en la época de mayor esplendor de Baelo, entre los años 50 y 70 d.C., se trata del lugar en que se impartía justicia por los magistrados y se rendía culto imperial. Es de forma rectangular, con un tamaño de 19,5 por 35,5 metros. Fue construida con sillares de piedra y muros de mampostería, con dos plantas cuyos interiores estaban delimitados por veinte columnas cada uno, las inferiores de estilo jónico y las superiores de orden compuesto; probablemente estarían recubiertas de estuco policromado.
La Basílica vista desde el camino.
El edificio está presidido desde principios del siglo II d.C. por una gran estatua (más de tres metros de altura) del emperador Trajano, confundido inicialmente tras su descubrimiento (en 1.980) con Claudio. Se trata de una copia del original, que se conserva en el Museo de Cádiz. La figura está realizada en mármol italiano y, vista de cerca, se puede ver que la cabeza no se corresponde con el cuerpo, ni en tamaño (la primera es ligeramente más pequeña que el segundo) ni en calidad artística, muy fina en la cabeza y bastante grosera en el resto.
El emperador Trajano preside la Basílica.
La Basílica se derrumbó, probablemente, a consecuencia del terremoto que tuvo lugar en el siglo III d.C., aunque gran parte de los materiales quedaron donde cayeron, permitiendo ser rescatados en época reciente y restituidos de la forma que los vemos hoy.

Seguimos el camino y llegamos ante la puerta oriental o de Carteia (5). Construida en el año 10 a.C. y reformada medio siglo después, se mantiene su uso hasta finales del siglo IV d.C. Inicialmente era de gran tamaño, protegida por dos torreones laterales, y por ella se accedía al Decumanus maximus. A principios del siglo IV d.C., su tamaño se reduce a la mitad, coincidiendo con la decadencia del asentamiento.
Algunas imágenes de los restos de la Puerta de Carteia.
Puerta de Carteia (recreación cortesía de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía).
La próxima parada se encuentra en la zona más cercana al mar. Se trata de la factoría de salazón (6) y un conjunto de viviendas (7) asociadas a ella. Datadas entre los siglos I y III d.C., formaban el barrio industrial de la ciudad. En la factoría se elaboraban las salazones de atún y una salsa famosa en todo el Imperio, denominada garum, con base del mismo pescado, a la que se suponían propiedades alimentarias y curativas.
Factoría de salazón (6).
El sitio en el que se enclava la factoría y, por extensión, la ciudad, era especialmente adecuado por varias causas:

- La existencia de grandes cantidades de pescado, sobre todo atunes, que atraviesan dos veces al año el estrecho de Gibraltar, para desovar en el Mediterráneo la primera, y regresando luego a su hábitat natural.
- Abundancia de agua dulce en las cercanías, necesaria para el lavado del pescado y la preparación de salmuera.
- Sal marina, obtenida de las numerosas salinas de la Bahía de Cádiz.
- Proximidad de sedimentos arcillosos que facilitan la materia prima necesaria para la elaboración de las ánforas en las que se transportaba el género ya terminado.
Viviendas (7) colindantes con la factoría.
La captura del atún en almadraba y su posterior conservación constituyó una industria floreciente y fue la causa fundamental del nacimiento y prosperidad de la misma Baelo Claudia. Una vez que llegaba el pescado a la factoría se le quitaban las aletas, la cabeza, las tripas y huevas, así como la sangre. El pescado era cortado en trozos y lacerado para que la sal penetrase bien. Después, se apilaba en grandes depósitos o piletas, excavadas a ras de tierra, para ser salado. Se extendían sucesivamente pedazos de pescado y capas de sal en igual proporción, dejándolo una veintena de días antes de dar por terminada la salazón. Los pescados salados se metían en ánforas cerradas con un disco de arcilla, siendo depositadas entonces en los almacenes a la espera de su traslado. 

El Centro de Recepción dispone de ascensor, pero la visita a las excavaciones es dificultosa por la naturaleza del pavimento y las pronunciadas pendientes en algunos lugares.