Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

miércoles, 7 de marzo de 2012

Iglesia de san Esteban, -I.

Como otras iglesias que ya hemos visitado, san Esteban es una de las 24 + 1 collaciones iniciales en que se dividió la ciudad de Sevilla. El culto comenzó en la antigua mezquita que allí se situaba y que, en el año 1.356 fue destruida por el gran terremoto que tanto daño causó por estas tierras. 

Sobre los terrenos de la mezquita se levantó una iglesia gótico-mudéjar muy similar a las de santa Marina, san Marcos, Omnium Sanctorum o san Román. El terremoto de Lisboa, en 1.755, volvió a afectar gravemente la estructura, siendo encomendada su reconstrucción a Pedro de Silva, y finalizada por su hijo Andrés. 
Iglesia de san Esteban. Portada de la Epístola (calle san Esteban).
En los primeros años del siglo XIX es usada por los ejércitos de Napoleón como cuadras y en 1.868, con motivo de la revolución, es suprimida la parroquia y enajenado el edificio, que se subasta al mejor postor. Destinada a ser derruida para reutilizar los materiales, se salvó de la piqueta al ser usada como escuela, para lo cual su interior fue tabicado abundantemente. 

Juan Talavera Heredia se encarga, entre 1.926 y 1.928, de su restauración, a vez que en el citado 1.926 se produce la fundación de la Hermandad de san Esteban, que culmina con el traslado de la imagen titular desde la parroquia de san Bartolomé hasta el nuevo templo. 

En los años 1.968, 1.988 y 1.990 se producen sucesivas intervenciones que dejan al edificio con su aspecto original, tanto en el interior como en el exterior. 

Antes de pasar a describir esta bonita iglesia, detengámonos un momento en la figura de su titular. Esteban es considerado el primer mártir cristiano. Vivió a comienzos del siglo I y, según se narra en los Hechos de los Apóstoles, era el líder de los siete diáconos nombrados por los apóstoles en defensa de los judíos helenistas (judíos que hablaban griego a pesar de vivir en Jerusalén), que eran sistemáticamente despreciados frente a los judíos hebreos. Hay que tener en cuenta que, en aquellos tiempos, el cristianismo se encontraba naciendo apenas, siendo considerado como una secta del judaísmo; la defensa de Esteban de que Jesucristo era el principio y el fin de la esencia religiosa le valió la condena, por parte del Sanedrín, de morir lapidado. 
San Esteban. Icono bizantino del siglo XI. Museo Hermitage, San Petesburgo.
A la muerte del protomártir, los helenistas se dispersan por Palestina y Antioquía, donde se predica incluso a los paganos. El martirio de san Esteban supondrá el final del Cristianismo como secta del Judaísmo. Los helenistas sentarán las bases del Cristianismo concebido como una religión universal, no exclusivamente judía, concepto que más tarde llevará a su máxima expresión san Pablo (testigo presencial de la lapidación) y que se ratificará en el Concilio de Jerusalén el año 50 d.C. 
Retablo cerámico del Cristo del Buen Viaje, colocado en la Casa-Hermandad, calle de la Encina. Cortesía de www.retabloceramico.net.
Volvamos al templo. Desde el exterior se aprecian dos portadas, un ábside poligonal y una torre campanario. 

La portada principal, a los pies del templo, es la que da a la calle Medinaceli, y no la de la calle san Esteban (Epístola) que es la usada habitualmente. Ambas portadas muestran arcos góticos, abocinados y con numerosas arquivoltas, estando la más exterior decorada con puntas de diamante. La mayor diferencia estriba en que la principal posee además, un paño de ventanas ciegas polilobuladas con tramo de sebka superior en el espacio comprendido entre la clave y el tejaroz sostenido por cabezas de leones; además presenta un óculo central de gran tamaño. 
Portada principal (calle Medinaceli).
La portada de la calle Medinaceli presenta en el centro una escultura del Salvador y, a los lados, san Lorenzo y san Esteban. La portada de la Epístola está presidida por un san Esteban de mayor tamaño, fechado en 1.618, como nos indica la peana. 
San Esteban. Portada principal.
Cristo Salvador. Portada principal.
San Lorenzo. Portada principal.
Portada principal. Detalle.
Arco ojival con arquivoltas. Portada principal.
Portada principal. Clave del arco, ventanas polilobuladas con paño de sebka y óculo central.
Puerta de la Epístola (calle san Esteban).
Puerta de la Epístola. La imagen de san Esteban corona la clave del arco ojival.
Vista de la iglesia desde la calle San Esteban.
En la fachada se muestra un azulejo con la Tercera Estación del Vía Crucis que comienza en la Casa de Pilatos.
La torre es posterior al resto del templo, del siglo XVIII, con un campanario barroco dotado de arcos de medio punto, coronado por un chapitel cubierto de azulejos azules y blancos, rematado todo con cruz de forja. 
Campanario de la iglesia de san Esteban. Siglo XVIII.
Torre y lateral del ábside.
El ábside poligonal, almenado, es perfectamente visible desde el exterior, con altas ventanas góticas y contrafuertes de refuerzo. 
Torre y ábside poligonal con almenas y contrafuertes.
Detalle de campanario y almenas (merlones).
El interior de la iglesia de san Esteban consta de tres naves, como es habitual en la época, aunque la nave de la Epístola es más estrecha que la del Evangelio. El ábside, poligonal, es de gran tamaño y está coronado por una bóveda de crucería con nervaduras, típicamente gótica, en tanto que la nave principal se cubre con armadura mudéjar de par y nudillo, y las laterales lo hacen con estructuras en colgadizo. 
Nave principal, con el Retablo Mayor al fondo.
Techo de la nave principal, con armadura de par y nudillo.
Nave del Evangelio, vista desde la cabecera.
Nave de la Epístola, vista desde la cabecera.
Arcos ojivales y techumbre.
Otra vista de los arcos y las pilastras que los sostienen.
Nave de la Epístola y Coro.
Vista de la iglesia desde el presbiterio. Al fondo, Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje, expuesto en besapié.
Entramos por la puerta de la Epístola y nos encontramos, a nuestra izquierda, en los pies de la nave de la Epístola, el retablo de santa Ana enseñando a leer a la Virgen. En el momento de esta visita se estaba montando el paso de palio justo delante, lo cual me impidió tomar una fotografía. Utilizo, pues, una imagen de Wikimedia Commons:
Retablo de santa Ana enseñando a leer a la Virgen.
A continuación, y justo tras la portada principal de la iglesia, el titular de la Hermandad, Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje, aparece expuesto para solemne besapié. Su lugar de reposo habitual lo veremos más tarde. La denominación de "Cristo del Buen Viaje" se debe a que al estar cerca de la antigua Puerta de Carmona, los viajeros que salían del recinto de la ciudad amurallada tenían la costumbre de encomendarse al Cristo, que era visible como hoy a través de  la ventana, antes de iniciar su camino. 
Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje.
La cabeza del Cristo, de autor anónimo, está realizada en terracota policromada y fechada a principios del siglo XVI; se cree que pudiera proceder de la capilla del colegio jesuita de san Hermenegildo. A mediados del siglo XVIII se le añadió un cuerpo de madera (excepto el pie izquierdo, también en terracota) que mostraba a Jesús sentado sobre una peña. En 1.931 se sustituyó la peña por un escabel de mármol.

Terminamos aquí la primera parte de la visita a la iglesia de san Esteban, un templo que, aunque pequeño en extensión, guarda en su interior numerosos detalles de interés.