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lunes, 2 de mayo de 2016

Palacio de las Dueñas, -V y final. Visita del resto del palacio.

Terminada la visita del ala correspondiente a la Antecapilla, y antes de la próxima parada, repasemos algunos de los objetos que adornan las cuatro galerías que rodean el Patio Principal.  


Al regresar al Patio Principal tras la visita a Capilla y Antecapilla, giraremos a nuestra derecha de nuevo, siguiendo la galería hasta la esquina, donde se sitúa un nuevo vano de medio punto con su intradós adornado, como no, con preciosas labores de atauriques, y cerrado mediante una artística cancela de forja. Es la entrada del Patio del Aceite.
Comunicación entre el Patio Principal y el Patio del Aceite,
vista desde el interior de este último.
Detalles de las yeserías del intradós.
Se trata de uno de los espacios más antiguos del palacio, pues ya existía en época de la familia Pineda. Recibe este nombre porque era el lugar en el que se situaban unas grandes tinajas de barro, cuyo cometido era almacenar las reservas de aceite de la finca. Como más tarde veremos, aún se conservan restos de las pinturas murales que lo adornaban y tramos de la primitiva solería, con motivos de lacería de barro vidriado y policromado; el resto del piso es de ladrillos dispuestos en forma de espina de pez, típico del estilo mudéjar.
Patio del Aceite.
Tiene el patio forma rectangular, cubierto por tres galerías con armaduras de casetones hexagonales, que muestran pinturas con motivos de jarrones con flores en el interior de cada uno; todos presentan un estado de conservación excelente.
Las tres galerías de este patio muestran cubiertas de casetones hexagonales en excelente estado.
El centro está ocupado por una fuente de forma octogonal, realizada con ladrillos y forrada de azulejos de aspecto antiguo. Cuatro palmeras de buen porte, plantadas en alcorques redondos delimitados por pequeños setos de boj se distribuyen de forma regular alrededor de la fuente.
Los arcos que delimitan las galerías son de medio punto, apoyándose sobre pilares cuadrados. Las galerías superiores muestran arcos cegados en los que se abren ventanas cubiertas con persianas de esparto.
A lo largo de nuestro recorrido por las tres galerías podemos observar numerosos objetos decorativos que se alinean contra las paredes.
Restos de las pinturas que adornaban este patio en la época de los Pineda.
Volvemos al Patio Principal y, a nuestra derecha, encontraremos la entrada noble, que comunica con el apeadero. La sala más cercana está adornada con motivos taurinos: cabezas de toros, puyas de picador, espadas de torero, carteles de las Fiestas de Primavera…
El Patio Principal, visto desde la puerta del Patio del Aceite.
Sala aneja al Apeadero.
En el Apeadero encontramos una pequeña muestra de restos arqueológicos de la época romana, principalmente torsos y cabezas de mármol colocados sobre columnas del mismo material. En el lado derecho hay un pequeño espacio para descansar, presidido por una espléndida vidriera redonda.
Restos arqueológicos de Itálica.
Alfarje mudéjar del Apeadero.
Vidriera con el escudo de la Casa de Alba.
Salimos ya al exterior, al patio de la entrada, en cuyo lado derecho se ha habilitado un pequeño espacio, el Jardín de Santa Justa, para reposo de los visitantes.
Acceso al Patio de Santa Justa.
Retablo cerámico de las Santas Justa y Rufina, que dan nombre al patio.
Imágenes del Patio de Santa Justa.
El final de la visita ha llegado. Han sido muchos años esperando para poder visitar este espléndido monumento y hemos de reconocer que ha respondido sobradamente a las expectativas suscitadas. Se puede estar de acuerdo o no con los horarios (difícil, porque son amplios), con el precio de la entrada (quizá el precio para niños de seis a doce años y jubilados debería ser más bajo), con el eclecticismo estético de las salas o con otras tantas cosas, pero hay que reconocer que es un lugar que se debe visitar.

Dos cosas no veo correctas: que se publicite que se podrán ver obras de grandes artistas, como Zuloaga o Ribera, que supongo estarán en la planta alta y no pueden apreciar los visitantes y, finalmente, que no se puedan tomar fotografías, cosa que, con las debidas precauciones (es decir, sin usar flash ni estorbar) debería estar permitido.

Tan solo queda agradecer una vez más las facilidades dadas por la Fundación Casa de Alba para la elaboración de este reportaje.

No hay impedimento para personas con movilidad reducida.