Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 13 de abril de 2014

Carmona. Alcázar de Arriba o del rey don Pedro.

Denominado indistintamente Alcázar del rey don Pedro, Alcázar de Arriba o Puerta de Marchena, se encuentra situado al oeste del recinto amurallado y en el punto más alto de la ciudad. Se trataba de la fortificación más importante de las tres existentes en su época (ya sabemos que el Alcázar de la Reina, situado junto a la Puerta de Córdoba, fue arrasado en época medieval). 
Vista aérea del Alcázar de Arriba.
Su origen es musulmán, levantado sobre los restos de una acrópolis romana durante la época del Califato de Córdoba y muy mejorado en el siglo XI por los Birzalíes, tribu bereber que  instaló en Carmona la capital de su reino taifa. Su importancia era grande, pues llegó a asediar la ciudad de Sevilla e incluso incendiar el arrabal de Triana.
En este vídeo podemos apreciar a vista de pájaro el conjunto de esta fortaleza en su estado actual:
https://www.youtube.com/watch?v=NYCOF7k_EZM

En el siglo XIV, Pedro I de Castilla escoge la ciudad de Carmona como residencia para sí y sus familiares. Tradicionalmente se ha sostenido que don Pedro mandó realizar grandes obras para la rehabilitación del Alcázar aunque los estudios realizados en los últimos años abren la posibilidad de que se edificara desde cero, en el estilo mudéjar que tanto gustaba al monarca.
Pedro I de Castilla. Retrato imaginario del siglo XIX. Ayuntamiento de León.
El caso es que, al fin de las obras, la fortaleza disponía de foso, doble muralla, un patio de armas, nueve torres, entre las internas y las externas, y dos puertas de acceso. Además había en su interior cuatro tahonas o molinos de trigo, aljibes, noria, salones, bóvedas de ladrillo, dos patios más el de armas, etcétera.
En este Alcázar se refugiaron los hijos del rey y sus más fieles vasallos, capitaneados por el leal Maestre de Alcántara y Calatrava, Martín López de Córdoba cuando, el 23 de marzo de 1.369, el hermanastro de don Pedro (ambos hijos de Alfonso XI, pero Enrique habido fuera del matrimonio real), el conde de Trastámara, le daba traicionera muerte de su propia mano en Montiel, con la ayuda del infame mercenario Du Guesclin, por mucho que dijera aquello de “ni quito ni pongo rey, solo sirvo a mi señor”.
Enrique II de Castilla. Retrato imaginario del siglo XIX. Ayuntamiento de León.
Monumento ecuestre a Bertrand Du Guesclin. Dinan, Francia.
La villa resistió los asedios a que la sometió Enrique II, desde abril de 1.369 hasta el 9 de mayo de 1.371, en que se vio forzada, por el largo asedio, a negociar una capitulación, que fue incumplida (no podía esperarse otra cosa) por el fratricida rey.
La represión fue terrible, dada la humillación que le provocó la dilatada resistencia de la plaza. El de Trastámara ordenó una larga lista de ejecuciones y arrebató a Carmona  la aldea del Viso y el lugar de Guadajoz, que habían pertenecido a a la ciudad desde los tiempos del rey Alfonso X, en 1.255. Guadajoz se pudo recuperar judicialmente tras la muerte del bastardo, pero el Viso, a pesar de la sentencia judicial contraria, permaneció independiente de Carmona hasta la actualidad.
El Alcázar de Arriba, visto desde la torre de la iglesia de Santiago.
Un siglo más tarde, tras los sucesos ya narrados en la entrada correspondiente a la Puerta de Córdoba, los Reyes Católicos se hicieron cargo del Alcázar. Se arreglaron y embellecieron las dependencias e incluso se encargó al ingeniero militar Francisco Ramírez de Madrid la construcción de una fortificación avanzada en la esquina noroeste, conocida como El Cubete, que comunicaba con el recinto mediante una escalera de caracol. Se  trata del primer fortín dedicado a la artillería que se levantó en la península Ibérica, y debe su forma ovalada, al igual que las torres levantadas a partir del siglo XV (ovaladas o redondas frente a las antiguas cuadrangulares), al continuo auge de la artillería a partir de ese siglo.
Retrato de los Reyes Católicos, de autor anónimo contemporáneo a los monarcas. Convento de las Agustinas, Madrigal de las Altas Torres, Ávila.
Desgraciadamente, el terremoto de 1.504, de magnitud 6,8 y con epicentro en la mismísima Carmona, afectó muy seriamente el edificio (y otros muchos de la ciudad). Restaurado en 1.551, fue definitivamente abandonado tras el terremoto de Lisboa, en 1.755, que lo redujo prácticamente a ruinas.
Tras un efímero uso como plaza de toros en el siglo XIX, a finales de esa misma centuria se hizo cargo del edificio la Sociedad Arqueológica de Carmona, fundada el 22 de mayo de 1.885 y constituida por Sebastián Gómez Muñiz, José Pérez y Cassini, José Vega Peláez, Martín Iribarren, Jorge Bonsor, Juan Fernández López, Manuel Fernández López, Antonio María de Ariza, Aniceto de la Cuesta, Ramón Martínez y Burgos y Manuel Delado Malvido. Incluyo un enlace al facsímil del Acta de Constitución de la Sociedad:
http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=165508&posicion=1
George William (Jorge) Bonsor, 
popular miembro de la Sociedad Arqueológica de Carmona.
El año 1.967 el Ayuntamiento, propietario del edificio lo cedió al Estado para la construcción de un Parador de Turismo. Desgraciadamente, solo se obró la parte correspondiente al Patio de Armas, dejando el resto a merced de los elementos.
Durante el verano de 2.012 se llevaron a cabo obras de consolidación de los restos de la fortaleza.
En el momento de publicación de estas líneas leemos en la prensa que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte invertirá hasta 2.016 un total de 440.000 euros para la rehabilitación y consolidación del Alcázar del Rey don Pedro de Carmona. 
La entrada al recinto se realiza a través de un arco de herradura ligeramente apuntado enmarcado por un alfiz, formando conjunto con otros tres arcos ligeramente apuntados. Entre los dos primeros podemos ver la ranura para bajar el rastrillo y entre los dos últimos, restos de pinturas referidas al Reino de Castilla. Frente a la entrada se pueden observar vestigios de la puerta acodada defensiva mandada construir por Pedro I.
Entrada al castillo-Parador.
Entre los arcos centrales de la portada se conservan algunos restos de pinturas.
Intervallum o espacio entre las puertas de entrada, donde se situaba la puerta en recodo defensiva original de la época de Pedro I.
La puerta de entrada desde el Patio de Armas.
Aquí podemos ver más claramente el espacio que separaba los dos pares de arcos.
El patio de armas es un gran recinto rectangular que queda encuadrado en otro gran espacio de la  misma forma que forma el conjunto del Alcázar, y este, a su vez, en otra estructura defensiva interior, por lo que se contaba con tres líneas de muralla en la zona más interior. La que delimita el patio dispone de varios torreones, entre los que destaca la Torre del Homenaje.
El Patio de Armas del Parador, visto desde ángulos opuestos.
(Cortesía de www.parador.es)
Torres y rincones del Patio de Armas.
El Parador de Carmona, inaugurado en 1.976, se alza en una de las esquinas del conjunto, adecuando su estilo, tanto interior como exterior, a las formas mudéjares. Desde la terraza y los balcones de la cafetería podemos disfrutar de una fabulosa vista de la Vega de Carmona.
Todas las fotos de interior por cortesía de www.parador.es.
Saliendo del Alcázar por la misma puerta por la que hemos entrado, podemos girar a la derecha para recorrer el perímetro de la muralla exterior. De esta forma llegaremos, en la primera esquina, ante el cubete antes comentado y, más adelante, podemos observar el resto de la muralla exterior frente a una explanada habilitada como aparcamiento.
En las tres últimas fotografías se puede apreciar el cubete artillero
mandado construir por los Reyes Católicos.
Como se puede comprobar, más que una restauración,
la fortaleza necesita una reconstrucción.
Aquí finaliza el recorrido de este Alcázar que, tal como hemos visto, conoció tiempos mejores.

C/ Los Alcázares s/n.
Abierto todo el día.



Edificio adaptado para personas con movilidad reducida.