Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 20 de marzo de 2014

Carmona. Iglesia de Santiago.


Una vez visitada la Puerta de Córdoba, basta regresar unos metros por la calle Dolores Quintanilla (la que hemos seguido desde la Prioral para llegar hasta aquí) y girar la primera calle a la izquierda (calle Calatrava) para llegar a la iglesia de Santiago.

Su construcción puede fecharse en el siglo XIV, durante el reinado de Pedro l, sobre terrenos concedidos a la Orden de Santiago tras la reconquista de la ciudad. Sin embargo, se han encontrado algunos restos que invitan a pensar que en otro tiempo fue una mezquita. 
Ábside de la iglesia de Santiago, desde la calle Calatrava.
Dos terremotos pueden haber sido causantes de las reconstrucciones efectuadas en la iglesia. El del Viernes Santo del año 1.504, del que se conoce que se abrieron grietas en el alcor sobre el que se asienta la ciudad, provocando numerosos daños que requirieron obras importantes. Y el terremoto de Lisboa de 1.755, del que sabemos que arruinó muchos edificios andaluces, contribuyendo a la reconstrucción de aquéllos dentro del nuevo estilo. Este fue seguramente el que provocó la reforma barroca de las bóvedas y el remate de los cuerpos superiores de la torre. 
Plaza de Santiago, en la que se sitúa la iglesia del mismo nombre.
La iglesia dejó de ser parroquia, quedando como filial de la prioral de Santa María (1.911) y pasando a ser usada por la comunidad Salesiana, que había instalado sus escuelas en una finca vecina. Unos setenta años duraron dichas escuelas de las que la iglesia fue capilla, hasta que se trasladaron durante el curso de 1.970-71 a otro lugar. Durante dicho período, el conjunto quedó aislado mediante altos muros, llegando así hasta nuestros días, de forma que la vista de la portada principal, la más antigua, solo es visible a través de una pequeña puerta enrejada.
Fachada de la Epístola.
La planta del templo es basilical, realizada en piedra y ladrillo, con tres naves de arcos ligeramente apuntados, acabados en ábsides poligonales cegados. Estas naves están separadas mediante pilares a los que se le adosan medias columnas, y sobre ellos descansan las bóvedas que cubren el templo, que son de cañón con lunetos la central (ocultando el artesonado de madera original de estilo mudéjar) y de arista las laterales. Los ábsides se cubren con bóvedas de nervadura gótica, como corresponde al estilo tradicional de las iglesias gótico-mudéjares de Sevilla.
Aquí vemos la armadura mudéjar original, en forma de artesa, durante las obras de urgencia que hubo que acometer hace unos años (cortesía de www.juntadeandalucia.es).
La torre, vista desde la plaza de Santiago.
A los pies del templo se levanta su portada principal, y junto a ella la torre, mudéjar, de dos cuerpos, con decoración de paños de sebka en el superior. Sobre éste se añadieron en el transcurso de las obras del siglo XVIII los cuerpos de campanas, de estilo barroco, rematados por un chapitel con cruz de forja. Esta portada es de estilo mudéjar, abocinada, con arquivoltas de cuatro arcos apuntados, presentando la exterior la tradicional decoración de puntas de diamante.
Portada principal y torre, vistas desde la calle lateral,
a través de una estrecha puerta cerrada con reja.
La portada del Evangelio es de cantería, del siglo XVII, muy influenciada por el estilo bajorrenacentista de Hernán Ruiz, el Joven.
La portada de la Epístola es de finales del siglo XVI y está configurada según columnas de orden toscano, sobre las que se asienta un frontón que encuadra un azulejo representando a Santiago en la batalla de Clavijo. Por ella se accede a la iglesia.
Portada de la Epístola, a través de la que se accede al templo.
Sobre el entablamento vemos un azulejo con la representación de Santiago "Matamoros". 
A un lado del pequeño atrio se muestra un retablo cerámico moderno con la imagen de María Auxiliadora.
Nos dirigimos a nuestra izquierda para comenzar la visita por los pies de la nave de la Epístola, para seguir en sentido contrario a las agujas del reloj.
En los pies de la nave, cerrada por una verja de madera, se sitúa la Capilla Bautismal. Ocupa su centro la pila, de mármol oscuro y permite ver restos de pinturas originales de la época de construcción del templo. En el muro de la izquierda cuelga un lienzo que representa La huida a Egipto.
Capilla Bautismal.
Pila bautismal. Se puede ver el suelo original gótico-mudéjar.
También son de la primitiva construcción los restos de pinturas de la capilla.
La huida de Egipto.
Nave de la Epístola, vista desde los pies.
Seguidamente veremos un crucificado, el Cristo de la Piedad. Según el Catálogo Artístico de 1.763: Un retablo del segundo tercio del XVIII, donde recibe culto una interesantísima imagen de Jesús Crucificado, con advocación de la Piedad, obra de madera de la segunda mitad del XV, no ajena a las esculturas del círculo de Mercadante de Bretaña.
Cristo de la Piedad. Segunda mitad del siglo XV.
La imagen, de tamaño casi natural -mide 1,62 metros-, se conserva actualmente sobre un sencillo altar, fuera del retablo que en torno a 1.762 se le labró, que ahora sirve a la Virgen de Belén.
Pasando el cajón por el que hemos entrado llegamos ante el retablo de Nuestro Padre Jesús en la Columna, titular de la Hermandad del mismo nombre. El retablo, barroco, data del siglo XVIII y la imagen de Cristo fue tallada por Manuel García de Santiago en 1.789. Acompañan a Jesús dos pequeños ángeles a los lados y una talla de bulto redondo de Santa Juliana de Falconeri en el ático.
Retablo de Nuestro Padre Jesús en la columna.
Imágenes del titular del retablo y de la Hermandad del mismo nombre.
Ático del retablo.
Santa Juliana de Falconeri.
Hemos llegado ante la cabecera de la nave de la Epístola, que aloja la capilla de San José. El retablo que la preside es obra de Tomás Guisado, de 1.735, aunque no intervino en el labrado de las imágenes principales. Es gemelo del situado en la cabecera de la nave del Evangelio, de estilo barroco, con un solo cuerpo, tres calles y ático.
Capilla de San José.
La hornacina central está ocupada por imagen de San José, con San Benito y San Felipe Neri a los lados, figurando en el ático la figura de un obispo.
El retablo es obra de Tomás Guisado, en 1.735.
El titular del retablo, con San Benito (izquierda) y San Felipe Neri (derecha).
San José con el Niño.
Ático del retablo.
Terminado el recorrido de la nave de la Epístola, nos situamos ante la Capilla Mayor.
Capilla Mayor.
La traza del Retablo Mayor es atribuida a Bernardo Simón de Pineda, el ensamblaje a Francisco de Ballestero y las imágenes y relieves a Pedro Roldán. Es de estilo barroco, con banco, dos cuerpos de tres calles cada uno separadas por columnas salomónicas y ático. La hornacina central cobija una imagen de bulto redondo de Santiago peregrino, en tanto que a los lados se sitúan relieves que muestran las escenas de La aparición de la Virgen del Pilar a Santiago y sus discípulos a orillas del Ebro y Santiago en la batalla de Clavijo. En el segundo cuerpo aparece la talla de San Fernando, también acompañado por relieves sobre Santiago: Predicación y Martirio.
Retablo Mayor, cuya traza es atribuida a Bernardo Simón de Pineda. Siglo XVII.
Primer cuerpo del retablo. Tallas y relieves son de Pedro Roldán, de la misma época que el retablo.
Segundo cuerpo y ático del retablo, ensamblado por Francisco de Ballestero.
Aparición de la Virgen del Pilar.
Santiago, peregrino.
Santiago en la batalla de Clavijo.
Martirio de Santiago.
Predicación.
Junto al pilar del arco toral vemos un sencillo púlpito realizado en piedra, con baranda metálica, que contrasta fuertemente con el barroco tornavoz coronado por la imagen de la Fe.
En el púlpito destaca el abigarrado tornavoz.
En la cabecera de la nave del Evangelio está la capilla de la María Santísima de la Paciencia, la otra titular de la Hermandad de la Columna. Se trata del un retablo gemelo del de San José que comentábamos antes. La Virgen de la Paciencia es obra moderna, de Francisco Buiza, de 1.952. A sus lados, San Roque y San Antonio de Padua y, en el ático, San Blas.
Capilla de María Santísima de la Paciencia.
Virgen de la Paciencia, cotitular de la Hermandad de la Columna.
San Roque, peregrino.
San Antonio de Padua.
Ático del retablo (¿San Blas?).
Azulejos de la capilla.
La capilla de la Virgen de las Nieves mostraba vacía su hornacina central, imagino que por restauración o limpieza de la imagen.
Capilla de la Virgen de las Nieves.
A su lado vemos un altar rococó con una sencilla cruz y un relieve de la Santísima Trinidad en el ático.
Retablo rococó.
Inmaculada y Dolorosa.
Ático. Relieve de la Santísima Trinidad.
Le sigue una capilla cerrada con reja que cobija un altar neoclásico con una única figura; una Virgen con el Niño, de la que no he podido averiguar su advocación.
Virgen con el Niño.
Restos de pinturas del siglo XIV (el interruptor es del siglo XX).
En los pies de esta nave del Evangelio hay un vano con un sencillo altar sobre el que se sitúa la Cruz de Guía de la Hermandad, junto con dos ciriales.
Cruz de guía y ciriales, situados a los pies de la nave del Evangelio.
La nave del Evangelio, vista desde los pies de la misma.
Tan solo nos queda por contemplar el coro, exento del resto de la nave central, a cuyos pies se sitúa, ante la portada principal. La sillería y el facistol fueron tallados por el maestro escultor Francisco de Ballestero entre los años 1.678 y 1.681. En una tribuna construida por Juan de Herrera en el año 1.712 sobre la nave del Evangelio se encontraba el órgano, sustituido posteriormente por el actual neoclásico, de principios del siglo XIX. 
Lápida de Pedro Morillo, junto al coro.

Coro y órgano de la iglesia.
Finalizada la visita, hemos de concluir que se trata de un templo en regular estado de conservación y mantenimiento, con alguna pieza interesante pero con el impedimento de no poder contemplar su parte más característica, que no es otra que el conjunto formado por la portada principal y la torre-campanario. El retablo mayor es de muy buena hechura.

Plaza de Santiago, s/n.
Horario de visitas:
Solo sábados, de 10,00 a 14,00 horas.

Precios: 1 €.

No hay problemas de acceso para personas con movilidad reducida.