Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 9 de enero de 2014

Ayuntamiento de Sevilla, símbolo del plateresco andaluz, -III y final. La Planta Alta.

Ya en la planta superior, la escalera desemboca en un vestíbulo en el que destaca un magnífico bargueño de madera noble con incrustaciones de marfil. 

A nuestra derecha veremos la entrada a la Sala de san Fernando.  Presidida por un lienzo que representa al Rey Santo portando sus habituales atributos (espada y orbe con cruz) y adornada con bargueños y pinturas, se trata de una sala de descanso, con abundantes butacones.  
Sala san Fernando.
San Fernando, atribuido a Ignacio de Ries, entre 1.655 y 1.665.
Carlos II, el Hechizado. Juan Carreño de Miranda, sobre 1.677-1.679.
Donación de doña Isabel y don Antonio de Orlèans en 1.898. 
Desde aquí accedemos a la Sala Capitular Alta, en la que inmediatamente atrae nuestra mirada el impresionante techo de madera tallada y dorada, de finales del XVI. Igualmente, en una de las paredes destacan dos grandes lienzos, que en su origen se trataban de uno solo, que representan a Santa Clara durante el asedio de Asís por los sarracenos, obra de Juan de Valdés Leal de mediados del siglo XVII. La división del cuadro en dos fue ordenada por Archer M. Huntington, millonario estadounidense consagrado a la defensa y difusión del arte español y marido de Anna Hyatt Huntington, de la que también hemos hablado anteriormente en http://www.leyendasdesevilla.blogspot.com.es/2011/02/el-cid-campeador-origen-de-su.html.
Sala Capitular Alta. Desgraciadamente, el Tríptico del Maestro de la Mendicidad que se ve al fondo está siendo restaurado en el momento de la visita y he podido obtener su fotografía.
Cortesía de http://culturadesevilla.blogspot.com.es
Bellísimo artesonado de la sala.
Detalle del mismo.

Aquí podemos ver las dos mitades de Santa Clara durante el asedio de Asís por los sarracenos, de Juan de Valdés Leal.
A ambos lados podemos ver dos pequeños cuadros que representan un tema muy de moda durante el siglo XVII: la cabeza decapitada de san Juan Bautista.
Retrocedemos sobre nuestros pasos hasta llegar al vestíbulo sobre la escalera. Cruzando  la puerta opuesta entraremos en una pequeña sala, ocupada por numerosos cuadros, que nos conducirá a las galerías altas, situadas una a cada lado de la gran escalera imperial, de la que hablaremos al final.
Salvador Niño. Copia anónima del siglo XIX de un original de Murillo, 
procedente de la colección Bertendona.
Retrato de Nicolás Antonio. Obra de Domingo Martínez del siglo XVIII que representa al erudito sevillano vestido con el hábito de la Orden de Santiago.
Retrato de Diego Ortiz de Zúñiga. Domingo Martínez, copia de 1.751 del que pintó Murillo en 1.651.
Las paredes de dichas galerías están adornadas con numerosas obras:
Galerías alrededor de la escalera central.
Cubierta de la escalera.
Cenefa a modo de friso que ya hemos visto anteriormente.
Detalle.
Inmaculada Concepción. Anónimo del siglo XVIII. 
La profesión de santa Clara. Juan Ruiz Soriano, 1.734. Fue pintado para el desaparecido convento Casa Grande de san Francisco.
Izquierda: Santa Margarita. Salvador Gutiérrez de la Vega, 1.860. Copia del original de Tiziano que se expone en el Museo del Prado.
Derecha: San Miguel Arcángel. Ignacio de Ries, 1.650-1.655. Procede del Hogar Virgen de los Reyes.
Galería.
Galería.
Balaustrada de la escalera.
Uno de los candelabros.
A la galería se abre, escoltada por los bustos de Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García Ortiz, concejal del Ayuntamiento y procuradora de los juzgados, respectivamente, asesinados cobardemente por la banda asesina ETA el 30 de enero de 1.998, la puerta de la Sala de los Montpensier.
En esta sala se concentran las obras que decoraban la escalera del palacio de san Telmo, donadas a la ciudad a la muerte de la infanta María Luisa de Orlèans.
Puerta de entrada al Salón Montpensier.
Salón de los Montpensier, antiguo comedor de gala del Consistorio.
De arriba hacia abajo:
Segundo: Doña María Coronel. Joaquín Domínguez Bécquer, 1.857.
Tercero: Retrato del almirante Antonio de Ulloa. Andrés Cortés, 1.856.
Abajo: San Isidoro. Copia del original de Murillo, en la Sacristía Mayor de la catedral de Sevilla.
Centro: Fernando, el Católico. Joaquín Domínguez Bécquer.
Abajo: San Hermenegildo. Anónimo siglo XIX.
Abajo: San Leandro. Copia del original de Murillo, 
en la Sacristía Mayor de la catedral de Sevilla.

Abajo: El Venerable Fernando de Contreras. Anónimo siglo XVII.
Sobre él: Retrato de Murillo. John Richard Coke Smyth, 1.853.
Centro: Isabel, la Católica. Joaquín Domínguez Bécquer, 1.859.
Abajo: Alfonso X, el Sabio. Joaquín Domínguez Bécquer, sobre 1.860.
San Fernando. Anónimo, siglo XVII.
A continuación encontramos el Salón Santo Tomás, una pequeña estancia que recibe este nombre por albergar el techo mudéjar del siglo XVI procedente del colegio Santo Tomás, ubicado antiguamente en la zona de la avenida de la Constitución cercana al Archivo de Indias. Fue derribado en el año 1.927, con motivo de los fastos del 29, para despejar el camino de la actual avenida.
En esta estancia se encuentran, entre otras, las siguientes obras:

  •    Alfonso XII contemplando en la Capilla Real el cuerpo incorrupto de san Fernando. Óleo sobre lienzo del pintor José María Romero, 1.877.
  •   Alfonso XII firmando el acta de colocación de la primera piedra del monumento a  san Fernando. José María Romero, 1.877.
  •   Vista del Paseo de Cristina. Anónimo, hacia 1.850.
  •   La Feria de Sevilla. Andrés Cortés. Mediados del siglo XIX.
  •   Sevilla desde San Juan de Aznalfarache. Manuel Barrón, hacia 1.850.
Como ya comenté anteriormente, solamente puedo indicar los enlaces de las obras, por cuestiones de copyright.
Salón de Santo Tomás.
Aquí vemos el bonito artesonado que nombre a la estancia.
Entrada del Salón de Santo Tomás vista desde el Salón Colón.
Llegamos ya al lugar en el que se deciden los asuntos de la ciudad y las bodas civiles: el Salón Colón o Salón de los Borbones. En él se celebran los plenos municipales y fue la última estancia en ser finalizada del edificio, allá por el año 1.871. La cubierta es sencilla, de madera, los muros tienen un zócalo de mármol de algo más de un metro de altura, continuados con un tapizado de tela y finalizados hasta el techo con un gran friso de yeseríasobra de Juan Talavera, artísticamente ornamentadas. 
Salón Colón.
Retrato de Alfonso XIII con uniforme de húsar. George Scott, 1.923.
Retrato de Isabel II. Copia de Vicente López, hacia 1.850.
Salón Colón.
Está presidido por la figura de Juan Carlos I, con retratos de casi todos los Borbones de la dinastía en las paredes laterales.
  • Retrato de Felipe V. Ramón Mosquera, 1.877.
  • Retrato de Isabel de Farnesio. Anónimo, finales del siglo XVIII.
  • Retrato de Fernando VI y Bárbara de Braganza. Atribuido a Luis Meléndez, hacia 1.730.
  • Retrato de Carlos III. Atribuido a Juan de Espinal, hacia 1.759.
  • Retrato de Fernando VII. Luis de la Cruz, 1.831.
  • Retrato de Isabel II. Copia de Vicente López, hacia 1.850.
  • Retrato de Francisco de Asís. Anónimo, mediados del siglo XIX. Consorte de Isabel II, que la misma reina comentaba que en la noche de bodas llevaba más encajes que la novia.
  • Retrato de la infanta María Luisa. Fernando Tirado, hacia 1.894.
  • Retrato de María Cristina de Borbón. Luis de la Cruz y Ríos, 1.831.
  • Retrato de doña María Cristina y su hijo Alfonso XII. Gonzalo Bilbao, 1.890.
  • Retrato de Alfonso XII. Manuel Wsell de Guimbarda, 1.875.
  • Retrato de María de las Mercedes de Orlèans. Manuel Cabral Bejarano, 1.878.
  • Retrato de María de las Mercedes de Orlèans. José María Romero, 1.878.
  • Retrato de Alfonso XIII con uniforme de húsar. George Scott, 1.923.
Salimos de nuevo a la galería, uno de cuyos brazos es conocido como Galería de Rico Cejudo, por las obras de este pintor que cuelgan en su muro:
Galería Rico Cejudo.
Las Vestales. José Rico Cejudo. Donado al Ayuntamiento por el autor en 1.890.
Cortesía de culturadesevilla.blogspot.com.
Pompeyana. José Rico Cejudo. Donado al Ayuntamiento en 1.989 desde Roma, ciudad en la que disfrutaba de una beca municipal. Cortesía de culturadesevilla.blogspot.com.
Tan sólo nos queda ya descender a la planta baja a través de la espectacular escalera imperial. En sus muros podemos contemplar tres pinturas más:
Vista de la escalera imperial desde la galería.
Vista de Sevilla. Anónimo sevillano, 1.276.
Situado en el lado derecho de la escalera, según se baja.
La Paz de Wad Ras. Joaquín Domínguez Bécquer, 1.870. En el centro.
Curso del río Guadalquivir desde Sevilla hasta su desembocadura. Anónimo sevillano, 1.760. Lado izquierdo.
La escalera, vista desde el descansillo.
La escalera, desde la puerta de entrada al Consistorio.
Hemos concluido la visita. Como en todo en esta vida, hay cosas favorables y otras menos. Entre estas últimas, tan solo señalar el no haber podido ver lugares como la Sala de los Fieles Ejecutores, la Capilla o el patio del lado izquierdo, según se entra. También el hecho de que en las visitas guiadas es imposible ir al ritmo propio para capturar esos detalles que yendo en grupo no se puede, aunque comprendo que debe ser así, porque tampoco es cuestión dejar al personal suelto por el edificio.
En lo positivo, bastantes más cositas: el buen estado de todas las salas y de las obras que contienen, una buena señalización de las mismas, la amabilidad y conocimientos de la chica que nos guió, la puntualidad, la limpieza (está todo como los chorros del oro) y, sobre todo, el hecho de haber abierto este monumento (porque lo es) a los ciudadanos de Sevilla y a sus visitantes.
En lo que respecta a la entrada para personas con movilidad reducida, existen rampas para los dos tramos exteriores del edificio, pero dentro no he visto (ni me he acordado de preguntar, la verdad) ascensores, por lo que la indicación de accesibilidad queda pendiente a que pregunte al servicio de información municipal.
Recuerdo el enlace para visualizar todas las obras, en formato de altísima resolución, obra del fotógrafo Pepe Morón: