Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los fantasmas del castillo de Santiago de Sanlúcar de Barrameda, -I.

Hoy nos vamos a pegar otra escapadita allende nuestra ciudad para dirigirnos a la cercana Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, ya en la vecina provincia de Cádiz. Allí nos disponemos a visitar el castillo de Santiago, al que recordaba por anteriores visitas totalmente en ruinas y que, para sorpresa mía, está restaurado por completo con (y esto sí que tiene mérito) con fondos privados.
Vista aérea del castillo de Santiago en la actualidad.
Cortesía de www.castillodesantiago.com.
Pero demos antes un vistazo a la génesis del lugar. Contrariamente a lo habitual, esta fortaleza no se levantó sobre un anterior emplazamiento musulmán (hubo otra fortificación de este tipo, pero desapareció hace siglos), sino que fue construida desde cero, casi con seguridad, entre 1468 y 1492, por el II Duque de Medina Sidonia, don Enrique Pérez de Guzmán y Meneses, el Magnífico. De ello da fe la aparición en distintos puntos de la fortaleza de un pequeño signo labrado en piedra llamado segur, una especie de hachuela de carnicero, símbolo personal del Duque. Lo podemos ver, entre otros lugares, en la Puerta de la Sirena y en las pinturas murales de la bóveda del Aula Maior.
El origen de la Casa de Medina Sidonia es, en realidad, desconocido. Según versiones, los Guzmanes descienden de los duques de Bretaña, los reyes godos o los reyes de León. Sin embargo, la XXI duquesa de Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo (“la duquesa roja”), afirmaba que estos presuntos relatos genealógicos no eran más que patrañas urdidas para ennoblecer la estirpe, y que la verdadera procedencia de la familia era el norte de África, o sea, musulmanes.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo, XXI duquesa de Medina Sidonia.
En cualquier caso, el primer Guzmán reconocido fue Alonso Pérez de Guzmán, llamado  el Bueno. Señor de Sanlúcar de Barrameda. Apoyó a Alfonso X ante las pretensiones de su hijo Sancho IV, quien finalmente lograría acceder al trono, aunque no tomó represalias contra don Alfonso (poseedor de una enorme fortuna, tanto propia como procedente de su mujer, María Alonso Coronel) sino que, al contrario, le encargo la defensa de la ciudad de Tarifa, sitiada por musulmanes partidarios (o mercenarios) al mando del hermano del rey, el infante don Juan. En este escenario tuvo lugar la famosa muerte del hijo de Guzmán el Bueno a manos de los sitiadores.
Alonso Pérez de Guzmán el Bueno. Cortesía de www.castillodesantiago.com
Desde entonces, los Guzmanes recibieron el encargo de mantener las costas de Andalucía a salvo de incursiones invasoras hasta el siglo XVII, por lo que no es extrañar que el primer Ducado concedido por la Corona de Castilla (Juan II, 1.444) fuese a parar a manos de Juan de Guzmán, padre de don Enrique.
La situación geográfica del castillo indica claramente que no se construyó para defenderse de los musulmanes, ya que desde él no se podría controlar la desembocadura del Guadalquivir y, además, los nazaríes ya estaban arrinconados en el solitario Reino de Granada. Su función, defensiva sin embargo, era resguardar a la familia Guzmán de sus tradicionales (durante siglos) enemigos: los Ponce de León, e incluso, el rey de turno, cuyos apoyos podían cambiar de un día para otro en esta época tan turbulenta.
Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, IX duque de Medina Sidonia.
Anónimo. Palacio de Medina Sidonia, Sanlúcar de Barrameda.
Cortesía de www.castillodesantiago.com
Precisamente, una conspiración urdida entre el IX duque de Medina Sidonia y el V marqués de Ayamonte para iniciar una secesión en el Reino fue la causa por la que el rey Felipe IV confiscara el castillo en 1.641, siendo propiedad del Estado desde entonces.
Felipe IV. Velázquez. Museo del Prado.
A principios del siglo XX, el edificio es cedido al municipio de Sanlúcar de Barrameda que, a lo largo de los años, lo utiliza con fines diversos: hospital de infecciosos, comedor de caridad, prisión de rojos durante el golpe del 36, etc. Se va produciendo una degradación progresiva del edificio, que culmina en 1.995 con un incendio que a punto estuvo de destruirlo completamente.
Estado del castillo en 1.961, Cortesía de www.castillodesantiago.com
Afortunadamente, en 2.003, la empresa Officia s.l. gana el concurso para su gestión y rehabilitación, siéndole cedida la fortaleza por un periodo de cincuenta años. Se iniciaron profundos estudios y grandes rehabilitaciones que permitieron, en 2.006, abrir el recinto a la visita del público y salvar, de esta manera, una de las principales fortalezas tardomedievales de Andalucía.
Cuando llegamos al castillo, situado en el Barrio Alto de Sanlúcar vemos, en primer lugar, que se trata de un edificio exento, sin ninguna vivienda adosada a sus muros lo cual, en mi opinión, es un punto muy positivo. Tiene forma cuadrada, con cuatro torres albarranas también cuadradas en sus esquinas y una gran torre hexagonal, la Torre del Homenaje, adosada a una de estas últimas. En mitad de cada paño de muralla hay, a su vez, una torre redonda, más pequeña. Veamos una serie de fotografías realizadas rodeando el exterior de la fortaleza para hacernos una idea general de la misma:
Plano de la fortaleza. Cortesía de www.castillodesantiago,com
Puerta de entrada, defendida por una barbacana.
Vista lateral de la Torre del Homenaje y la torre esquinera adosada a ella.
Torre del Homenaje y uno de los tres garitones que la defienden.
La Torre del Homenaje, con la antemuralla, los garitones y el talud defensivo.
Desde otro ángulo.
Rodea todo el conjunto una antemuralla, dotada de abundantes troneras (de cruz y orbe) y saeteras o aspilleras a través de las cuales disparar, ya fuesen dardos o proyectiles impulsados mediante pólvora. Ante ella se situaba un foso, que ya no existe, estando además dotada de un talud (se aprecia especialmente en el exterior de la Torre del Homenaje) cuya misión era evitar que los proyectiles impactaran sobre la base de la muralla. La defensa de la Torre del Homenaje está reforzada también por garitones redondos  situados en la antemuralla.
Cruzamos la puerta de acceso (que no es la originaria principal, que veremos luego) pasando bajo la barbacana  y, mirando a derecha e izquierda podremos observar  el espacio existente entre la antemuralla y la muralla del castillo. Penetramos por un pasadizo al amplio Patio de Armas; a nuestra izquierda se encuentra la cafetería, con buen número de mesas colocadas en el patio, a modo de terraza. A la derecha, en la primera puerta, está la recepción de visitantes, lugar en el que abona el precio de la entrada, cinco euros por persona.
Aquí vemos el espacio que hay entre muralla y antemuralla.
Entrada al Patio de Armas.
Vistas del Patio de Armas.
Hago una precisión sobre este asunto: a veces me he sentido molesto por el cobro de tiques de entrada a monumentos que, o bien son de titularidad pública, o bien son privados (normalmente Fundaciones), pero se han reconstruido/restaurado con fondos públicos. Este caso es diferente; una empresa totalmente privada ha recibido mediante concurso una cesión temporal de unas ruinas y, a su exclusiva costa, las ha reconstruido (con bastante rigor histórico, no en vano recibieron en 2007 la Medalla de Plata a la Rehabilitación por parte de la Asociación Española de Amigos de los Castillos), con el fin de su explotación comercial, tanto a través del importe de las entradas como con la inclusión de cafetería y restaurante, amén de proporcionar un lugar ideal para las celebraciones BBC (bodas, bautizos, comuniones) y eventos culturales, sociales y turísticos. En resumen, el importe de la entrada es un dinero que doy por bien empleado considerando en qué se va a utilizar.
Dejo ya el sermón y comento la visita propiamente dicha. La iniciamos retrocediendo a la puerta por la que hemos entrado y girando a la derecha (que sería la izquierda mirando desde la calle). Una puerta en una empalizada de madera da acceso al espacio existente entre las murallas exterior e interior. Iniciamos el recorrido y ya vamos viendo las abundantes troneras que salpican la muralla exterior. A nuestra derecha, los altos muros de la muralla interior nos permiten observar más troneras, aspilleras y, en las esquinas de la torres, los matacanes o ladroneras, que permitían observar y hostigar al enemigo sin peligro.
Punto de inicio del recorrido entre murallas.
Abundantes troneras salpican la muralla exterior.
Al final de este tramo encontramos dos construcciones: una de ellas no está rotulada, aunque bien pudiera tratarse del polvorín o santabárbara; la otra, sin techo en estos momentos, corresponde a la entrada del pasadizo secreto, tan frecuente en los castillos de entonces.
Pasadizo secreto.
El pasadizo del castillo de Santiago fue mandado construir por el IX duque, don Gaspar Alonso Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval y Rojas, en la década de 1.630, época en la que ya comentábamos que conspiraba junto a su primo, el V marqués de Ayamonte contra el monarca Felipe IV, aunque de poco le sirvió, ya que fue citado en la Corte por el conde-duque de Olivares y obligado a pagar una fuerte suma de dinero y ceder al Reino la villa de Sanlúcar de Barrameda. Su primo corrió peor suerte, ya que fue decapitado.
¿Polvorín?
En cualquier caso, este pasadizo unía el castillo con el palacio de Medina Sidonia, unos 350 metros en total, de los que se conservan apenas 40, ya que el resto está cortado por los cimientos de las casas vecinas. Hay otro ramal que se dirige hacia la playa, cegado igualmente. Desgraciadamente es imposible visitar el túnel, ya que faltan los primeros tramos de escaleras, viéndose desde arriba tan solo los tramos finales de la misma y el vano de acceso.
Una de las troneras, del tipo cruz y orbe, tan característico de la época.
Giramos noventa grados y seguimos por el camino entre las murallas, prácticamente idéntico al ya recorrido y llegamos ante la que era puerta principal del castillo, la Puerta de la Sirena. Se trata de un arco de medio punto, enmarcado por un alfiz rectangular, cuya moldura superior forma un arco conopial, en el que se aloja el relieve de una sirena de cola bifurcada. Bajo sus brazos extendidos porta los escudos de armas de los constructores del castillo, don Enrique Pérez de Guzmán (izquierda) y doña Leonor de Mendoza. En la jamba izquierda de la portada se puede observar nítidamente el relieve de un segur (especie de hacha de carnicero) asociado al duque y que ya veremos en otras partes del edificio.
Puerta de comunicación con el Patio de Armas.
Puerta de la Sirena.
Segur o hacha, símbolo de los señores del castillo.
Finalizamos aquí la primera parte del recorrido.


Las personas con movilidad reducida pueden visitar todo el conjunto excepto, como es obvio, la Torre del Homenaje.