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sábado, 17 de septiembre de 2011

La travesía más larga del mundo. Magallanes y Elcano.

Se está celebrando una exposición en el Archivo General de Indias sobre la expedición de Magallanes y Elcano que culminó con la Primera Vuelta al Mundo de la nao Victoria el 8 de septiembre de 1.522, bajo el título de La Primera Vuelta al Mundo. En busca de las especias. 1.519- 1.522. 

La Fundación Nao Victoria, en colaboración con el Ministerio de Cultura y el Archivo General de Indias conmemoran el 489º aniversario de este hecho, que supuso la confirmación de facto de la esfericidad de nuestro planeta. 
Plano de la ruta seguida por los esforzados navegantes.

En la muestra se pretende mostrar al público la gran riqueza de los documentos originales de la expedición que culminó la primera vuelta al mundo, conservada hasta nuestros días por el Archivo General de Indias. Estos documentos permiten conocer los detalles de la que sería la mayor hazaña marítima de todos los tiempos, desde su gestación y negociaciones con la corona, el apresto de sus cinco barcos o el reclutamiento de sus tripulantes, hasta el diario de a bordo de uno de sus pilotos y las declaraciones de los supervivientes que regresaron a Sevilla en la nao Victoria
Fotografía oficial de la inauguración.
La muestra reúne siete documentos originales de la expedición. El primero de ellos es un testimonio de la capitulación por la que Carlos V autorizó en 1.518 a los capitanes Magallanes y Ruy Falero a que salieran a descubrir una ruta para acceder a las islas productoras de especias. Otro documento, fechado en 1.519, muestra 64 normas en las que se regula la manera de actuar en la travesía, control de víveres, delitos a bordo, relaciones con los indígenas... La exposición presenta asimismo un derrotero del viaje escrito por Francisco Albo, tripulante de la armada. El diario incluye anotaciones escritas desde las costas de Brasil en 1.519 hasta el regreso a Sevilla. 

El cuarto documento, de 1.519, detalla relaciones del coste del aviamiento, aparejos, pertrechos y otros elementos de las cinco naos. El quinto escrito, de 1.519, da cuenta de la gente que iba en las naves. Los sueldos de los que participaron en la expedición figuran en el sexto documento, fechado en 1.522. Así, el sueldo mensual del capitán general era de 12.166 maravedís. Otros ejemplos: un contramaestre ganaba 2.000 maravedís al mes; un cirujano, 2.500, y un carpintero, 1.875. Finalmente, el último de los documentos, que data de 1522, recoge la información recibida en Valladolid en la que declaran Elcano y otros dos tripulantes de la nao Victoria sobre lo que ocurrió en el viaje. Se aborda en el escrito la discordia que hubo entre Magallanes y otros capitanes. 

Además, la muestra incluye unos paneles explicativos sobre el objetivo de la expedición, la búsqueda de las especias, la travesía que realizaron las naves, las características de las cinco naos de la armada y cuál fue su suerte, el origen de los tripulantes, y los logros conseguidos, junto a muestras de las especias orientales que buscaban los navegantes. 

En el marco de estos actos, la Fundación Nao Victoria inauguró la tarde del ocho de septiembre de 2.011 una placa conmemorativa en la Capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla, en memoria de los 18 tripulantes de la nao Victoria que culminaron la primera circunnavegación del globo, y que, tras su gesta, rindieron homenaje a la Virgen de la Antigua, postrándose ante ella en agradecimiento por su amparo en la más larga travesía de la historia. 
Placa conmemorativa delante de la Capilla de la Virgen de la Antigua.
Detalle de la placa, en la que figuran los nombres y cargos de los supervivientes.
Pero hagamos un poco de historia y repasemos con más detalle los acontecimientos y vicisitudes que tuvieron que soportar los protagonistas de esta extraordinaria aventura. 

El portugués Fernando de Magallanes (o Fernão de Magalhães) fue el impulsor de la expedición española que completó la primera vuelta al mundo. El propósito de esta travesía no era científico, sino comercial. Siendo joven, Magallanes había viajado en una nave portuguesa a la India, donde se informó de la localización de las islas Molucas, lugar en el que se producían la mayoría de las carísimas especias, tan apreciadas en Occidente. Partiendo de dos hipótesis, una acertada y otra errónea, el navegante se propuso llegar a las Molucas desde el lado contrario del habitual, es decir, desde tierras americanas y no rodeando la costa africana. La hipótesis correcta era suponer que la tierra era esférica (cosa que no todo el mundo estaba aún dispuesto a admitir en aquellos tiempos) y la errónea era la distancia, ya que sus cálculos le indicaban que solo un pequeño mar separaba el recién descubierto continente americano de las deseadas islas de las Especias. 
Fernando de Magallanes. Anónimo del siglo XIX, copia de un original del siglo XVI, propiedad del duque de Florencia. Museo Naval de Madrid.
Como Colón, expuso su teoría al entonces rey de Portugal, don Manuel, el Afortunado, el cual se desentendió del asunto. Renunciando a su nacionalidad, volvió sus ojos a España; aquí sí encontró eco a sus peticiones, convenciendo a Carlos I de que las ansiadas islas se encontraban en la zona española marcada por el Tratado de Tordesillas, que fijaba la separación entre las posesiones españolas y portuguesas en una línea trazada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. El monarca español le puso al mando de una flota de cinco naos y 243 tripulantes que, aprovisionada en Sevilla, se hizo a la mar el 20 de septiembre de 1.519 desde Sanlúcar de Barrameda. Eran la Trinidad, la San Antonio, la Concepción, la Santiago y la Victoria
Monumento dedicado a la Milla Cero, situado en la calle
Juan Sebastián Elcano, junto a la plaza de Cuba.
Tomaron rumbo al Nuevo Mundo, hacia el sur de Brasil, posesión portuguesa. Costeando siempre en dirección sur, exploraron cada golfo, cada estuario (incluido el Mar de la Plata) y cualquier porción de costa que pudiera indicar la existencia de un paso al otro lado del continente. Antes de encontrarlo, Magallanes perdió la Santiago, al encallar en Santa Cruz (actual Argentina) y la san Antonio, que tras protagonizar un motín, regresa a España. 

Por fin descubrió el paso, angosto y peligroso a causa de las grandes tormentas que lo azotaban continuamente, al que bautizó como Estrecho de Todos los Santos (el actual Estrecho de Magallanes). Tras tardar, heroicamente, todo un mes en atravesarlo, llegó a lo que creía el pequeño mar que le separaba de su meta. En realidad, tenía por delante el océano más grande del mundo, separado de la tierra firme más cercana por miles de kilómetros. Puso rumbo noroeste y pronto se dio cuenta de su error; el viaje se hizo interminable, las provisiones se acabaron, los hombres enfermaban de escorbuto y morían… Cuando la situación era desesperada, tras seis meses de navegación, arribó al archipiélago de Guam, donde pudo aprovisionarse. 

Continuó viaje y doce días más tarde llega a las islas Filipinas, donde comete una equivocación que le resultaría fatal. Tomó posesión de la isla en nombre de España y convirtió a la fe cristiana a los amistosos indígenas, empezando por su jefe. Sin embargo, estos nativos estaban en guerra con los de la isla vecina de Mactán y, aquí estuvo el error, Magallanes tomó partido activo por el recién bautizado. Al frente de cincuenta hombres atacó la isla enemiga. Una lluvia de flechas les rechazó rápidamente; el propio Magallanes, herido en una pierna, fue alcanzado por los enemigos y muerto en la misma playa. El caudillo indígena, Lapu-Lapu es considerado desde entonces un héroe nacional en las islas.
Una fotografía curiosa, cortesía de Wikipedia. En un primer plano aparece Lapu-Lapu,
el héroe indígena que derrotó a Magallanes. Al fondo aparece el monumento
dedicado al portugués, edificado por orden de Isabel II en 1.866.
Para colmo de males, el filipino cristiano, al ver que el jefe de los españoles había muerto en el ataque y que, por lo tanto, los extranjeros no eran invulnerables como se les creía, tendió una trampa a los navegantes en la que murieron veinte hombres más. Los que quedaron vivos, 108 hombres, se hicieron rápidamente a la mar, poniéndose al frente de ellos el ayudante de Magallanes, Carvallo, que, ante la imposibilidad de hacer maniobrar las tres naves con tan pocos efectivos, mandó quemar la Concepción

Las dos naves restantes llegaron a Borneo, después a Timor y, finalmente, a las Molucas. Allí cargaron las preciadas especias, pero al recibir el aviso de que una flota portuguesa les perseguía con órdenes de apresarlos, decidiendo huir. Para ello, debieron deshacerse de otra nave, la Trinidad. Solamente quedaba un navío, la nao Victoria, y 47 hombres, la quinta parte de la flotilla inicial, al mando del contramaestre de la Concepción, Juan Sebastián Elcano. Con buen criterio, Elcano estimó que, a pesar de la amenaza portuguesa, el camino de vuelta a través del Cabo de Buena Esperanza, costeando África, era más ventajosa que volver por el camino de ida. En el viaje de regreso la disentería hace mella en la escasa tripulación. 
Tras cuatro meses más de travesía, los supervivientes llegan a las islas de Cabo Verde, territorio portugués del que tuvo que huir tras aprovisionarse precipitadamente. Por fin, después de tres años y treinta días de navegación, entraban de nuevo en la bahía de Sanlúcar el 6 de septiembre de 1.522. Sobrevivieron tan solo 18 de los 243 tripulantes iniciales. 
Azulejo dedicado a los supervivientes de la expedición. Sanlúcar de Barrameda.
Esta histórica navegación demostró, ya sin lugar a dudas, la esfericidad del planeta, hecho que no era motivo original de la travesía. Sin embargo, y hablando del vil metal, hay que señalar que el valor de las especias que llegaron a Sevilla en la Victoria bastó para pagar los gastos de la expedición, e incluso produjo beneficios, tal era la cotización de estas mercaderías. 
El regreso de Juan Sebastián Elcano. Elías Salaverría, 1.919, por encargo del Museo Naval de Madrid.
Con todo, el emperador Carlos estaba orgulloso del descubrimiento científico, por lo que otorgó a Elcano una renta anual de 500 ducados en oro y un escudo de armas en el que figura la esfera de la Tierra con la divisa Primus circumdedisti me, “El primero que me rodeaste”. Igualmente aparecen tres nueces moscadas, dos varitas de canela y doce clavos. Además, para evitar luchas y discusiones sobre las tierras recién descubiertas, el emperador vendió las Molucas a los portugueses por 350.000 ducados de la época, una auténtica fortuna. 
Escudo de armas concedido por Carlos I a Juan Sebastián Elcano. 
El primero que me rodeaste.

Dos años después del fin de la expedición, uno de los supervivientes, el italiano Francisco Antonio Pigaffeta, sobresaliente de la Trinidad, escribió un relato muy pormenorizado de la expedición a partir de su diario de viaje. 
Juan Sebastián Elcano, guipuzcoano de Guetaria, murió el 4 de agosto de 1.526 a bordo de la nao Victoria cuando participaba en la expedición de García Jofre de Loaisa a las Islas Molucas.

Hechos los deberes e informado del horario, me dirijo al Archivo de Indias con el doble propósito de disfrutar de la exposición y, ya de camino, visitar por primera vez en interior del edificio. Tras el preceptivo paso por los arcos de seguridad, me informo de que se pueden realizar fotos en todo el edificio, excepto en las dos salas en las que se sitúa el contenido de la exposición. La primera en la frente.

De la visita al Archivo General de Indias hablaré en una posterior entrada, así que me centro en la muestra expositiva pomposamente llamada La Primera Vuelta al Mundo. En busca de las especias. 1.519- 1.522. Digo pomposamente porque la exposición es cortita, muy cortita. De hecho, consta exclusivamente de la vitrina que hemos visto anteriormente en la fotografía de la inauguración y, en otra sala, de dos vitrinas verticales con objetos de adorno indígenas (calabazas pintadas y pequeñas figuras de barro de vivos colores). Y sanseacabó. Es más, incluso dudo que el contenido de esta segunda sala sea propiedad de la Fundación y no del Archivo General de Indias.

Ahora vienen las preguntas: ¿para mostrar siete documentos históricos (que no dudo sean muy interesantes para los expertos) hay que montar tanta parafernalia?¿Por qué se ha escogido el 489º aniversario y no el 490º o el quingentésimo? Una exposición, una Eucaristía, una placa ante la Capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral ¿tanto alboroto para celebrar un aniversario tan extraño?

Claro que la cosa se va clarificando a medida que se va investigando. Hablamos de una Fundación, con todo lo que ello supone en cuanto a ayudas, subvenciones y exenciones fiscales. Por lo tanto, cuanto más eventos se organicen, más ayudas llegarán.. aunque los actos sean de esta "magnitud".

Pero además uno va leyendo cositas en la prensa: "La réplica de la Nao Victoria ofrecerá viajes por la costa andaluza" (pagando, of course), "El presidente de la Fundación Nao Victoria viaja a Bruselas para presentar el proyecto de la celebración del V Centenario de la circunnavegación", "El galeón Andalucía, centro de interpretación del Bicentenario de la Constitución de 1.812" o "Se pretende la musealización del galeón Andalucía".

Todo esto estaría muy bien si se realizaran con fondos privados, por empresarios que arriesgaran su dinero para conseguir que el proyecto funcionara. Pero hablamos de una aportación mayoritaria (muy mayoritaria) de fondos públicos que se gastan de forma opaca, por decirlo finamente. Un ejemplo: para la construcción y viaje del galeón Andalucía (gestionado por la Fundación Nao Victoria) a la Exposición Universal de Shanghai en 2.010, sólo la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía aportó 449.500 euros. La botadura, el viaje y el impacto de la visita del galeón fue ampliamente difundida por la prensa, la misma prensa que no cuenta que los marineros del galeón, durante el viaje de vuelta, estando atracados en Hong Kong, dijeron que de allí no se movía el barco hasta cobrar los meses de sueldo que se les debía.

Lo dejo aquí, que no quiero embalarme. Que conste que seré el primero en visitar el galeón o en navegar por el Guadalquivir con la Victoria, pero que conste también que no puedo estar de acuerdo con el sistema de financiación de estos proyectos.

Actualización agosto de 2.012. Diario ABC de Sevilla:
Una investigación llevada a cabo por miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro Nacional de Aceleradores (CNA) han confirmado la autenticidad de un fragmento de madera pertenecientes al barco Santiago, el más pequeño que conformaba la expedición con la que Magallanes dio la vuelta al mundo en el año 1519. Tras siete meses de pruebas con el método del Carbono 14 se ha demostrado que la madera hallada el año pasado en la desembocadura del río Santa Cruz (en la Patagonia argentina) por los investigadores Daniel y Viviana Guillén, exactamente en el mismo lugar donde según las crónicas tuvo lugar el naufragio, formaba parte del navío más pequeño de la armada magallánica.