Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 18 de septiembre de 2011

Archivo General de Indias.

La institución del Archivo General de Indias nace en 1.785 por deseo del rey Carlos III con el objeto de reunir en un solo lugar todos los documentos referentes a los territorios de Indias hasta entonces dispersos en Simancas, Cádiz y Sevilla. El impulsor del proyecto fue don José de Gálvez, Secretario de Indias, y el ejecutor del mismo fue el académico e historiador don Juan Bautista Muñoz, Cosmógrafo Mayor de Indias. El espléndido edificio, la Casa Lonja de Sevilla, que se construyó en época de Felipe II sobre planos de Juan de Herrera sirve hasta hoy como sede del Archivo.
El Archivo General de Indias, visto desde el edificio de Correos.
Cortesía de www.edificiosdesevilla.blogspot.com.

Desde 1.785, y en distintas remesas, se van incorporando los fondos de las principales instituciones indianas: el Consejo de Indias, la Casa de la Contratación, los consulados, las secretarías de Estado y de Despacho, hasta convertir el Archivo en el principal depósito documental para el estudio de la Administración española en el Nuevo Mundo, o, como se ha dicho hasta hacer de ello un tópico, hasta convertir el Archivo General de Indias en «la meca del americanismo».

Hoy el Archivo General de Indias conserva más de cuarenta y tres mil legajos, instalados en ocho kilómetros lineales de estanterías, con unos ochenta millones de páginas de documentos originales que permiten a diario profundizar en más de tres siglos de historia de todo un continente, desde Tierra de Fuego hasta el sur de Estados Unidos, además del Extremo Oriente español, las Filipinas. Las historias política, social, económica y de las mentalidades, la historia de la Iglesia, la historia del arte... Los más variados temas ocupan el interés de los miles de investigadores que pasan por el Archivo, desde el descubrimiento, exploración y conquista del Nuevo Mundo hasta la independencia de los nuevos estados; de las instituciones políticas indianas hasta la historia de los pueblos precolombinos; de el intercambio comercial a los problemas de tráfico marítimo; de la expansión misionera hasta los aspectos inquisitoriales. Tantos y tantos temas en los que el Archivo General de Indias va contribuyendo a lo largo del tiempo para obtener la más completa y documentada visión histórica de la Administración española del Nuevo Mundo.
El conjunto Catedral, Álcazar y Archivo de Indias fue declarado
Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco en 1.987.
El edificio que hoy alberga el Archivo fue construido para alojar el cada vez mayor número de comerciantes que, reunidos en torno a la Universidad de Mercaderes primero y, tras 1.546, en que constituidos como consulado, necesitaban un espacio propio para celebrar sus tratos y resolver sus pleitos. El conflicto generado entre el cabildo de la catedral y los mercaderes por la ocupación de los espacios sagrados de la catedral para menesteres tan poco piadosos como los que guiaban a los comerciantes dio el definitivo empuje para que en 1.583 comenzaran las obras de construcción de la Lonja de Mercaderes. 

El arquitecto real, Juan de Herrera, fue el encargado del diseño de un edificio cuya construcción se prolongó hasta 1.646. A cargo de las obras estuvieron varios prestigiosos arquitectos como Juan de Minjares, Alonso de Vandelvira y Miguel de Zumárraga quienes, sobre todo este último, alteraron algunas de las ideas del proyecto original al introducir elementos innovadores en su construcción, como el abovedamiento de la planta superior, para aligerar la habitual solución herreriana de techo a dos aguas, más pesada y que presentaba un mayor riesgo de incendio.
Fachada principal del Archivo de Indias en avenida de la Constitución.
La segunda mitad del siglo XVII trajo consigo la decadencia política y comercial del imperio español que, inevitablemente, debía causar contraste con la reciente finalización de las obras de la lonja. En 1.717 la sede del comercio ultramarino se traslada a Cádiz, quedando en Sevilla únicamente una Diputación de Comercio. La infrautilización del edificio fue tan manifiesta que llegaron a habilitarse viviendas particulares en su interior mientras que la institución que promovió su construcción declinaba en gran medida. 

La elección en 1.781 de la Lonja de Mercaderes de Sevilla como sede del gran proyecto ilustrado que iba a ser el Archivo General de Indias detuvo la degradación del edificio. Una vez desalojados los inquilinos y dividido el espacio entre la Diputación de Comercio y el emplazamiento del archivo y sus dependencias, Luca Cintora, arquitecto de los Reales Alcázares, acometió una audaz obra de readaptación del edificio para servir a los fines de depósito documental. Su discutida intervención procuró por un lado recuperar en la medida de lo posible el proyecto de Juan de Herrera, devolviendo la diafanidad a las galerías y por otro lado reformar la escalera de acceso confiriéndole con un generoso revestimiento de mármol la actual suntuosidad. 
Fuente situada ante la puerta de acceso al Archivo de Indias.
Remate de la fuente.
Uno de los cuatro leones que la escoltan.
De planta cuadrada, con 56 metros de lado y dos alturas, rodeada de columnas con cadenas, el edificio del Archivo consiste fundamentalmente en un patio central rodeado por dos naves cuadrangulares, una interior y otra exterior. Todo el edificio es de piedra, con dos plantas abovedadas comunicadas por la escalera monumental. 
Diferentes vistas de las fachadas del Archivo de Indias.
La Cruz de los Juramentos, situada en la calle Fray Ceferino González, ante la que los comerciantes sellaban sus acuerdos de palabra.
Recientemente el Ministerio de Cultura ha acometido obras de remodelación en el edificio con el propósito de modernizar sus instalaciones, mejorar el depósito de los documentos y adecuar las galerías exteriores de la planta superior para la instalación de exposiciones temporales, en lo que constituye un itinerario para visitas que recorre todo el edificio. 

El espacio para la investigación y la gestión del Archivo General de Indias queda actualmente fuera de este emplazamiento, pero justo a su costado. El edificio conocido como la "Cilla" ha sido remodelado para garantizar la compatibilidad de las funciones administrativas y de investigación con el desarrollo de las visitas y las exposiciones en la lonja. Dicho edificio se apoya en el paño de muralla que parte del Alcázar hacia la Torre del Oro. De planta rectangular, la baja sobre pilares y la primera sobre columnas, con bóvedas vaídas. La construcción cuenta también con dos niveles añadidos, uno bajo la cubierta, y un sótano. Un pasillo subterráneo que discurre bajo la calle Santo Tomás comunica ambos edificios. Diversas han sido las funcionalidades que ha tenido este emplazamiento, desde su adscripción al cabildo, su utilización desde 1.972 por el Ayuntamiento de Sevilla como sede del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla y, en la actualidad, sede del Archivo General de Indias. 
Cilla del Archivo de Indias, en la calle Santo Tomás.
En la actualidad, septiembre de 2.011, tanto las exposiciones temporales como el propio edificio del Archivo General de Indias son visitables en horario de lunes a sábado de 9:30 a 17:00 horas y los domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas, con recorridos guiados sin necesidad de previa cita a las 12,00 y 13,00 horas. 

La dirección de la institución corre a cargo, mediante Real Decreto de 25 de junio de 2.005, de un Patronato compuesto por el Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y las universidades sevillanas, así como por personalidades del mundo de la cultura. Entre sus funciones se encuentran el seguimiento de planes, proyectos y actividades precisas de apoyo institucional al Archivo, así como de los programas de adquisición, preservación y conservación de sus documentos. Igualmente, el fomento e impulso de la participación ciudadana en el enriquecimiento y la difusión de sus fondos.

La visita comienza en la sala a la izquierda del vestíbulo, tras pasar el arco de seguridad. Podemos apreciar una serie de pinturas y la bóveda de la sala.
Hernán Cortés.
Copiado del retrato del Museo del Prado bajo el título de Hombre desconocido.
Entre ambos retratos del Conquistador, un pequeño cuadro:
Don Antonio de Solís y Rivadeneyra. Ilustre poeta, dramaturgo e historiador del siglo XVII, Cronista Mayor de Indias, recibió el encargo real de escribir  la  Historia de la conquista de Méjico.
Bóveda vaída de la sala adjunta al  vestíbulo.
Pasamos un arco con una bonita verja y llegamos al patio del edificio.
Arco que comunica vestíbulo y patio.
Patio del Archivo General de Indias.
En el centro este patio, actualmente diáfano, se situaba (según se indica en el blog amigo http://esasevilla.blogspot.com) una fuente adornada con un pináculo como los que decoran la fachada del edificio. Con el tiempo, tan solo quedó la base del pináculo. Para embellecer el conjunto se colocó sobre esta base una estatua de Cristóbal Colón en 1.892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento. Llegado el año 1.965 se sustituye la deteriorada imagen por una bola del mundo. En 1.970 se eliminan bola, base y fuente, y el patio adquiere su aspecto actual.
Cañón (fundido en Sevilla) del galeón Nuestra Señora de Atocha, nave almirante de la Flota de Indias. Se hundió en 1.622 frente a las costas de Florida a consecuencia de una tempestad con un cargamento de oro, plata y joyas  valorado en 400 millones de dólares. En 1.986 sus restos fueron descubiertos por el caza-tesoros Mel Fisher, merced a los documentos consultados en el Archivo de Indias. El contenido del galeón se exhibe actualmente en el Mel Fisher Maritime Heritage Society Museum.
Retornamos al vestíbulo y subimos la espectacular escalera. Construida según proyecto de Lucas Cintora, a finales del siglo XVIII, está recubierta por placas de mármol de Macael. Sobre ella se abre una cúpula de linterna, tan sobria como el resto del edificio.
Ya en la planta alta, encontramos la primera sala de la exposición. Antes de que el guarda de seguridad me llamara la atención pude hacer un par de fotos:
Arca de caudales del siglo XVI, propiedad de la Casa de Contratación.
Servía para guardar dinero, objetos valiosos y documentos importantes. No se conoce exactamente la procedencia; podría ser la que se compró al comerciante Lázaro de Nüremberg en 1.537 o haber sido propiedad del Consulado de Cargadores a Indias. Como otras cajas alemanas, posee un sofisticado sistema de cierre situado de forma innovadora bajo la tapa y no en el frente de la caja, como era habitual.
El cierre consiste en un complicado mecanismo de resortes móviles que accionan dieciséis pasadores o pestillos con el simple giro de la llave. Para completar el sistema, en el frente lleva dos pasadores para candados y, entre ambos, una cerradura falsa.
Delante del arca vemos dos tubos verticales con tapa transparente, en los que se muestran las especias que trajeron Elcano y sus acompañantes.
Retrato de Carlos IV, bajo cuyo reinado se inauguró el Archivo General de Indias.
"Vemos" la exposición de los siete manuscritos y las muestras de especias y volvemos atrás, buscando la galería alta. Dispone de dos salas en los extremos; una de ellas está dedicada a la emisión de un audiovisual de unos quince minutos de duración, que nos narra la historia del edificio y de la institución que alberga. En la otra sala hay una maqueta del Archivo de Indias y la Cilla y el resto de la exposición sobre el viaje de Magallanes-Elcano (aunque tengo dudas si el contenido de esta sala pertenece a la Fundación Nao Victoria o al propio Archivo de Indias). Consiste en dos vitrinas en las que se exponen una serie de figuras indígenas pintadas de vivos colores, gran parte de ellas procedente de la colección del duque de Montpensier, y un grupo de cuadros y bustos de personajes ilustres que rodean la sala.
Parte superior de la escalera.
Galería alta.
Aparador de madera de roble de estilo renacentista. Siglo XIX. Perteneció al duque de Montpensier que lo guardaba en su residencia de Castilleja de la Cuesta, en la que reunió artículos relacionados con Hernán Cortés, personaje muy admirado por el duque. En este mueble mostraba los objetos más valiosos de su colección, así como las copias de los documentos relacionados con el conquistador de Méjico que mandó realizar a partir de los originales de este Archivo. 
Busto dorado de Hernán Cortés.
Maqueta escala 1:100 del Archivo General de Indias y la Cilla.
Las bóvedas de la galería constituyen prácticamente los únicos adornos del edificio.
Detalle de la bóveda.
Escudo con la leyenda PLUS ULTRA.
Numerosos retratos de personajes ilustres adornan las paredes de las salas.
Terminado el paseo por la zona visitable del Archivo de Indias, regresamos a la salida y abandonamos el edificio. Un lugar sin elementos espectaculares (salvo quizá la escalera), pero muy interesante de visitar por lo que representa en la historia de los últimos quinientos años de nuestro país.