Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 28 de diciembre de 2017

Museo de Artes y Costumbres Populares. Parte -I.

Con este edificio me pasa algo muy curioso. Resulta que aún reconociendo lo hermoso y monumental que se aprecia desde el exterior, nunca me han entrado ganas de pasar a visitarlo. 
Museo de Artes y Costumbres Populares, visto desde el Museo Arqueológico.
¿La razón? Pues no lo sé de cierto; quizá lo poco promocionado del espacio por parte de su propietario (el Estado, aunque gestionado por la Junta de Andalucía), la poca puntería al elegir las colecciones expuestas o también el abuso por parte de ciertas administraciones públicas de los términos “popular” o “etnográfico”, que han hecho brotar infinidad de museos (o “museítos”) compuestos por toda suerte de viejos (que no valiosos, ni curiosos) utensilios, cacharros, aperos y demás trastos, acompañados por los inevitables paneles informativos.
Museo de Artes y Costumbres Populares, visto desde el Pabellón Real.
Sin embargo, como se podrá leer a lo largo de estas páginas, he cometido un error al considerarlo así. El contenido del museo, aunque ecléctico, es lo suficientemente interesante para dedicarle una visita (que como siempre me pasa, serán varias). Así pues, me dispuse a comenzar la visita, más por interés de conocer el edificio que no su contenido (aunque luego, una vez asumida mi falta, comprobé mi error de juicio, al menos en gran parte).
Vista lateral.
El Museo de Artes y Costumbres Populares ocupa el llamado Pabellón Mudéjar, edificado bajo la dirección de Aníbal González, con motivo de los fastos de la Exposición del 29. Finalizaron las obras en 1.914, siendo entonces conocido primero como Pabellón de Industrias, Manufacturas y Artes Decorativas, más tarde como Pabellón de Arte Antiguo y, finalmente, Pabellón Mudéjar.

Ocupa una parcela de unos 8.000 m2, distribuidos entre superficie expositiva y servicios internos (conservación, restauración, investigación y administración). Forma, junto con el Pabellón Real y el Museo Arqueológico, el trío de grandes edificios de la Plaza de América. Su estilo es neomudéjar, con muros exteriores de ladrillo visto, decorados con abundantes elementos de cerámica.
Zona trasera.
Sus funciones como museo se desarrollan desde el 4 de marzo de 1.973, fecha en que abre sus puertas al público, aunque de forma parcial, pues se comparte el espacio entre distintos servicios del Ministerio de Educación y Ciencia y el Ayuntamiento de la ciudad, con los consiguientes problemas de competencias.
Galería de la fachada.
Precisamente, la necesidad de mantenimiento (Sevillana llegó a cortarle el suministro de corriente eléctrica) obligan al cierre en 1.976, acometiéndose las necesarias reformas, que finalizan en 1.980. Desde este último año, las dos plantas iniciales se transforman en cuatro, (gracias a la construcción de dos entreplantas), que ya se dedican íntegramente a Museo. En 1.984, la gestión y uso conjuntos del edificio pasa del Estado y Ayuntamiento a la Junta de Andalucía, que se encarga desde entonces de la dirección y de la entidad, aunque sigue siendo de titularidad estatal. 
Puerta principal.
En la actualidad, las instalaciones interiores requieren una urgente intervención, debido a la aparición de grietas y goteras, que hacen peligrar la integridad de las obras expuestas y causan a los visitantes una imagen de dejadez poco deseable.
Detalle de la puerta principal.
Al pasar las puertas del museo accedemos a un amplio recibidor, de gran anchura y dividido en dos secciones por tres arcos de medio punto, coronados por una crestería de estilo gótico, todo ello realizado en ladrillo visto. Cubre la sala un artesonado de madera, adornado con motivos geométricos.
Artesonado de la sala de la entrada.
Cruzando una puerta geminada con parteluz de mármol blanco, se encuentra la entrada al patio central, alrededor del que se articulan las restantes dependencias del edificio. Cuenta con cuatro galerías, delimitadas con arcos de medio punto sostenidos por columnas octogonales de ladrillo tallado. La planta superior luce numerosos ajimeces (dos por cada arco de medio punto) con sendos balcones cubiertos con tejaroz centrando los lados más largos del patio.
Puerta de acceso al patio.

Diferentes vistas del patio.
Termina aquí la primera parte de la visita al museo. En posteriores entradas se describirá el contenido de las distintas salas.

Enlace a la segunda parte: Museo de Artes y Costumbres Populares. Parte II.
Enlace a la tercera parte:   Museo de Artes y Costumbres Populares. Parte III.