Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 17 de noviembre de 2017

Necrópolis romana de la Trinidad.

En esta entrada vamos a comentar la segunda parte de la visita organizada por Paseos por Sevilla, tras haber recorrido un rato antes las Sagradas Cárceles.
Necrópolis de la Trinidad.
Antes que nada, y para evitar desengaños, quisiera advertir que nadie espere contemplar algo tan monumental como la necrópolis de la vecina Carmona. En nuestro caso se trata de unos restos mucho más modestos, descubiertos hace pocos años y, cosa rara, respetados por la empresa constructora.

Si salimos del terreno que ocupa la Basílica Menor de María Auxiliadora y giramos a nuestra derecha, en dirección a Carretera de Carmona veremos, a pocos metros de la esquina en la que acabamos de girar (antiguamente ocupada por un concesionario de automóviles Seat, llamado Saldauto, del que hablaremos al final), en el número 6, el Edificio Trento. En su interior se encontraron los restos arqueológicos que vamos a visitar.
Hago un aparte para relatar las circunstancias que llevaron a este descubrimiento. Corría el año de 2.003 cuando el grupo inmobiliario Inmobiliaria del Sur (Insur) se dispuso al derribo de los edificios que ocupaban una parcela de 3.800 m2, delimitada por las calles María Auxiliadora, Carretera de Carmona, San Juan Bosco y Arroyo. Como el conjunto iba equipado con un sótano-garaje, se procedió a la excavación del terreno, apareciendo una serie de enterramientos y construcciones de época antigua. Afortunadamente (y no como en tantas ocasiones sucede) la constructora dio parte al organismo correspondiente de la Junta de Andalucía, procediéndose a la cata arqueológica del solar, financiada además por la propia Insur.
Vista aérea de la excavación arqueológica.
Cortesía de Paseos por Sevilla.
El equipo de excavación fue dirigido por los arqueólogos Inmaculada Carrasco Gómez y David Doreste Franco, además de los antropólogos Juan Manuel Guijo Mauri, Raquel Lacalle Rodríguez y Juan Carlos Pecero Espín, los arqueólogos delineantes Elisabet Conlin Hayes y Juan José Cabrera Barrigüete, y los restauradores Beatriz Taboada Villanueva y David Asencio Padilla.
Desde otro ángulo.
La Historia y la tradición sitúan en estos lugares el lugar ocupado por la Curia romana y el palacio de Diogeniano, prefecto de la ciudad, por un convento visigodo más tarde, cementerio almohade después, monasterio trinitario tras la conquista de la ciudad por Fernando III e institución salesiana a partir del siglo XIX. Gran parte de estas afirmaciones realizadas por estudiosos e historiadores se vieron confirmadas tras la primera cata, en que aparecieron restos romanos (épocas tardoantigua, bajoimperial y altoimperial), medieval islámica, medieval cristiana, moderna y contemporánea, según el siguiente detalle.
·       Necrópolis altoimperial (siglos I y II d.n.e.). 8 enterramientos, con diferentes prácticas funerarias que van desde la incineración hasta la inhumación, con o sin estructuras funerarias, y presentando la mayoría de ellas depósitos rituales, sobre todo monedas en la mano.
Enterramiento de la necrópolis altoimperial.
·  Necrópolis bajoimperial (siglos III y IV d.n.e.). 51 enterramientos, localizados preferentemente en el sector Este del solar. Se trata de inhumaciones, agrupadas en tumbas individuales (en su mayor parte), dobles y colectivas. Sin evidencias de la utilización de ataúdes.
Cubierta de enterramiento bajoimperial.
·       Necrópolis tardoantigua (siglos V al VII d.n.e.). 38 enterramientos, localizados junto a los anteriores, en el sector Este del solar. Es en esta época (principios del siglo V) cuando comienza la monumentalización de la necrópolis, con algunos enterramientos colectivos que llegaron a constituir verdaderos mausoleos familiares. Entre ellos destaca especialmente uno, tanto por sus dimensiones como por la complejidad de su planta, aunque su cripta subterránea estaba saqueada por intrusiones de época islámica.
Necrópolis tardoantigua. Monumento funerario.
Necrópolis tardoantigua. Tumba de mensae.

Necrópolis tardoantigua. 
·     Abandono de la necrópolis (siglo VIII al XII). Cota histórica desaparecida. Durante la ampliación de la ciudad en época de la dominación almohade tiene lugar el expolio de algunos de los monumentos funerarios, sobre todo de sus revestimientos de mármol.
·   Época almohade (siglos XII y XIII). Se documenta en esta fase una gran actividad constructiva que define los diferentes usos dados a la parcela. En el sector Oeste de la finca se documenta la existencia de una vivienda (con pozo de noria incluido); el sector Este se utiliza como enterramiento ocasional (3 enterramientos).
Patio de casa almohade.
·       Construcción bajomedieval trinitaria (siglos XIV y XV). Cota histórica desaparecida.
Edificio bajomedieval.
·      Cementerio moderno (siglo XVII). Espacio de enterramiento trinitario (religioso y seglar) tras la saturación de los cementerios parroquiales intramuros.
Cementerio moderno.
Han sido excavados un total de 80 enterramientos que comparten una serie de características comunes: rito de inhumación, posición de los individuos en decúbito supino, estructuras construidas con ladrillos, utilización de ataúdes de madera, ausencia de ajuares, orientación de las tumbas, utilización de sudarios, etc. Aunque la tendencia dominante son los enterramientos individuales, en diversas sepulturas se asocian dos o más individuos con un patrón familiar.
Cementerio moderno. Tumba familiar colectiva.
·    Huertas de la Trinidad (siglos XVIII y XIX). Cota histórica desaparecida. La parcela sigue inscrita dentro de la propiedad trinitaria como zona de huertas y manteniendo este uso agrícola hasta finales del siglo XIX.
·       Nuevas instalaciones industriales (siglo XX). No sabemos exactamente cuando pasó a manos privadas las huertas vinculadas a la propiedad trinitaria. La construcción de cimentaciones y la instalación de redes de saneamiento alteraron gravemente la conservación de la estratigrafía preexistente.
Acceso al patio.

Vistas generales del patio.
Hay que tener en cuenta, para realizar la visita, que estos restos arqueológicos se encuentran en el interior de un edificio privado. Por ello hay que considerar el día y hora indicados para acceder al inmueble (no se puede durante los fines de semana, por ejemplo).
Mausoleo de época tardoantigua.
Lo primero que veremos al llegar al patio interior es el lateral de la basílica de María Auxiliadora, que constituye un lado de dicho patio. Ante él, en una zona cercada por baranda metálica, aparece una masa de ladrillos de algo más de un metro de altura, que se corresponde con un mausoleo de época romana tardoantigua. No debemos subestimar la construcción por pequeña, pues su tamaño es bastante mayor, a causa de que, por un lado, la cota de esta época es bastante más baja que la actual y, además, fue despojada en época almohade de recubrimientos y adornos de mármol.
En un extremo del patio, a nuestra izquierda, ya en zona de garaje y a una cota inferior, apareció un nuevo resto. No hay unanimidad en cuanto a la función, aunque la más extendida es la creencia de que se trata del ábside de una basílica cristiana anterior a la llegada de los musulmanes.
Ábside de basílica cristiana.

Mausoleo basilical.

Recreación del terreno en época bajoimperial-tardoantigua.
Y esto es todo lo que hay que ver (ya lo advertí al principio), ya que gran parte de lo descubierto fue documentado y vuelto a cubrir para evitar saqueos. Es casi imprescindible realizar la visita acompañado de un guía, pues en caso contrario no podremos apreciar lo que aportan tantos estratos arqueológicos a la historia de nuestra ciudad.