Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 10 de noviembre de 2014

Leyenda de la calle de Barrabás en Sevilla (actualización).


En el Barrio de Santa Cruz, paralela a la calle Santa Teresa, se encuentra la actual calle Lope de Rueda, que hasta 1840, según recuerda el azulejo que nombra la calle, se llamó de Barrabás. 
Rótulos antiguo y moderno de la calle de Barrabás.
El origen del primitivo nombre no se conoce con seguridad, pero existe una leyenda que nos explica el motivo de tal denominación. Al parecer, en la calle vivía la noble familia de los Melgarejo (de hecho, se la conocía popularmente como calle de los Melgarejo). En el siglo XVII, la casa familiar estaba habitada por don Fernando Ortiz de Melgarejo, Caballero Veinticuatro (lo que hoy día sería un concejal) del Cabildo municipal y último vástago de este noble apellido. El tal don Fernando no era precisamente un santo, ya que sus aficiones favoritas eran el juego, el vino, las pendencias y los amoríos. Además, se trataba de una persona de mal carácter y difícil trato, que consideraba al resto del mundo de categoría inferior a la suya. Una joya, vamos.
Seguramente, esta sería la puerta de la casa de "Barrabás".
Se casó con doña Luisa Maldonado, de noble familia, pero no renunció a aventuras extraconyugales, teniendo amoríos con doña Dorotea Sandoval, dama de alta cuna y también casada. Este hecho, en aquella época, era relativamente frecuente y hasta tolerado, pero la soberbia de don Fernando le llevó a alquilar un balcón de la calle Cuna, frente a la de Cerrajería, con ocasión la procesión del Corpus, y aparecer en él acompañado en todo momento de doña Dorotea, en un alarde de exhibicionismo ante tan sacro acontecimiento que escandalizó a toda la ciudad.
Balcón de la calle Cuna desde el que Barrabás exhibió a su amante.
Al día siguiente, el suceso era la comidilla en toda Sevilla llegando, como es natural, a oídos de la esposa, doña Luisa. Ni corta ni perezosa, la engañada mandó envenenar a la amante de su marido, vengándose así del ultraje recibido. El de Melgarejo, más que lamentar la muerte de su amante, montó en cólera ante la osadía de su mujer, hasta el punto de mandar que la asesinaran. 
Calle Lope de Rueda, en la actualidad.
Después de tantos y tan terribles sucesos, al señor de Melgarejo se le empezó a conocer popularmente con el nombre de Barrabás, y a la calle en la que habitaba como calle de Barrabás, nombre que perduró hasta 1.840.
El círculo se cerró un año después, cuando el esposo de la envenenada, don Bernardo de Sandoval, se encontró con el malvado Barrabás en la calle Escarpín, próxima a San Pedro, y entablaron duelo, en el que, al parecer con ayuda de un criado mulato, don Bernardo dio muerte al infame don Fernando.
El hecho fue recogido en una copla de la época que decía:
En la calle de Escarpín
mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió
lo mismo que él morirás.
Al margen de la leyenda de Barrabás, en esta calle aparece un edificio muy interesante, el palacio de los marqueses de Pickman, residencia de Charles Pickman, propietario de la fábrica de cerámica de La Cartuja de Sevilla. Concretamente hablo de una portada plateresca que presenta marcado contraste con el resto del edificio, mucho más moderno. Y es que, como me indica un amable lector, pertenecía al palacio de los Aranda, situado en Úbeda, desde donde fue traída, piedra a piedra.
Portada plateresca del palacio de los marqueses de Pickman.
Detalles de la portada.
Torreón-mirador del edificio.
Puerta de acceso al patio.
Otro detalle singular de este mismo edificio es la existencia, en la esquina de la calle de Barrabás con la plaza de Alfaro, de la llamada reja del Diablo. Se trata de una estructura que, según los expertos, era imposible que se realizara con los medios que existían en la época; de hecho, tan solo existen otras dos en el mundo y de ahí que la fantasía popular atribuyera su factura al demonio. La particularidad de esta reja estriba en el entrelazado de los barrotes vertical-horizontal-vertical que, tras algunas pruebas realizadas, tan solo sería posible llevar a cabo manteniendo el conjunto al rojo y con varios hombres fuertes empujando cada barra que se insertara.
La reja del Diablo.
Aquí termina este recorrido por la antigua calle de Barrabás, uno de los accesos al Barrio de Santa Cruz desde los Jardines de Murillo.