Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 9 de agosto de 2014

Museo Histórico Militar de Sevilla, -III. La planta sótano. Zona central.

Una vez recorridas las dos plantas superiores, tomamos la escalera de bajada a la planta sótano que, antiguamente, constituía la totalidad del museo. Como comentábamos anteriormente, la ampliación del mismo realizada en el año 2.000 dio lugar a la apertura de las plantas superiores, dedicadas a otras actividades (creo que archivo) anteriormente.
Vista de la planta sótano desde la escalera.
Esta planta sótano consta de una gran sala central, con una estancia en el lateral derecho larguísima y estrecha (Sala Capitanía) y, al frente, otro par de salas más pequeñas en las que recrea la Sala de Prevención y, a continuación de esta, un nido de ametralladora.
Ya desde la escalera podemos contemplar el magnífico aspecto que presenta la sala principal, con la iluminación justa y los objetos expuestos sobre paneles de color naranja, muy agradecido para las fotografías. Destacan desde este observatorio dos grandes maquetas situadas al pie de la escalera (las veremos en detalle más adelante) y la exposición de fusiles de todo tipo adosada a las paredes.
Vistas de la planta sótano desde la escalera.
Comenzamos el recorrido por el muro derecho siguiendo, como viene siendo costumbre, el sentido contrario a las agujas del reloj. Un primer panel nos muestra un popurrí de armas largas unipersonales, desde un mosquete de chispa a fusiles automáticos, pasando por los populares Winchester y Mauser. Se trata de un aperitivo, para ir abriendo boca, de lo que viene a continuación.
Esquina de la sala más próxima a la escalera.
Armas largas variadas.
El segundo panel, ya en la esquina de la habitación, contiene un curioso conjunto de pistolas de señales de todo tipo y tamaño: desde las que parecen un revólver tipo bulldog hasta otra que se asemeja a un arcabuz, con toda una colección de tamaños intermedios.
Pistolas de señales.
Doblando la esquina aparecen dos conjuntos de fusiles Mauser de diferentes lugares de fabricación. Los hay originales alemanes y de otros países, fabricados bajo licencia: España, Turquía, Yugoslavia, Argentina, Chile, Méjico, Checoslovaquia, Polonia. Entre ambos paneles aparece una campana de buen tamaño de la que no me apercibí del rótulo correspondiente.
Fusiles Mauser, alemanes y fabricados bajo licencia en España, Turquía, Yugoslavia, Argentina, Chile, Méjico, Checoslovaquia, Polonia.
Campana.
Otro grupo de armas largas, en este caso de la casa Winchester, encontramos a continuación. Todos provienen de Estados Unidos y de España, donde también se fabricaron bajo licencia.
Rifles Winchester fabricados en Estados Unidos y, bajo licencia, en España.
Rifles de variada procedencia y tipología.
A continuación, otro grupo, procedente de Gran Bretaña, desde los Tower de yesca a los Enfield de cerrojo o de palanca tipo Winchester.
Armas fabricadas en Gran Bretaña.
Una vitrina alberga dos prototipos del conocido Cetme que no llegaron a ver la luz para su fabricación en serie.
Prototipos de Cetme.
Fusiles y carabinas de procedencia francesa, prusiana y japonesa.
Armas procedentes de Italia (entre ellos el Carcano que “dicen” se usó para asesinar a JFK), Prusia y Bélgica.
Arcabuz de fueraborda.
Fechado a principios del siglo XVII, se disparaba apoyándolo (pesaba 18,5 Kg) en la borda de los navíos o en el parapeto de las murallas. El sistema de disparo se basaba en la llave de chispa a la española o miquelete, que estuvo en uso durante más de dos siglos.
Arcabuz de llave de rueda o petrinal.
Se trata de uno de los primeros tipos de ignición de las armas portátiles antiguas.
Rifles, carabinas y fusiles españoles, tanto prototipos como fabricados en serie.
Vista de la esquina que acabamos de recorrer, con una de las dos entradas que comunican con la Sala Capitanía.
Parte de la zona central y el muro izquierdo, vistos desde el mismo lugar.
Comenzamos el recorrido por la zona central de la sala.
Vitrina con pistolas y revólveres, muchos de ellos de fabricación guipuzcoana.
Subfusiles Valencia, Erma EMP MP-35 y Schmeisser MP28-II.
Tres subfusiles de la misma familia, conocidos indistintamente como Valencia o Naranjeros (aunque sobre este asunto existe controversia entre los expertos). Todos ellos eran originalmente de fabricación alemana y cargadores horizontales en el lado izquierdo, con cañón perforado y palanca de carga en el lateral derecho. El arma contaba con un selector situado en el lateral derecho que en posición vertical permite el tiro en ráfaga y en posición horizontal disparaba tiro a tiro.
Durante la Guerra Civil Española se cree que se fabricaron sin licencia por la Republica, (junto con el MP-28) en algún taller de Valencia. Tras la contienda fue fabricado ya bajo licencia en La Coruña, siendo conocido desde entonces como subfusil Coruña Modelo 1942.
Subfusiles Labora mod. 1938, Star mod. Si 35, Star Z-45 mod. 1945, Z-70/B.
Labora. Muy parecido al Star, apenas se construyen 1.000 unidades en dos series. La primera, fabricada en hierro forjado era muy pesada, en tanto que para la segunda ya se empleó chapa estampada.
Los subfusiles Star fueron, junto con las pistolas, el principal producto de la empresa de armas cortas española STAR, Bonifacio Echeverría S.A. Esta empresa se ubicaba en la localidad guipuzcoana de Éibar, de gran tradición armera. Los primitivos modelos, Si-35 y TN-35 se usaron en la Guerra Civil Española, pero no tuvieron éxito en el mercado internacional, fundamentalmente inglés y estadounidense, por su excesiva complejidad y elevados costes de producción
Al modelo Si-35 le siguió el Z-45, que fue el subfusil reglamentario del Ejército español por muchos años, hasta que fue sustituido por el Z-62. El Z-45 era muy parecido al MP40 alemán, podía tener una culata de madera (en algunos modelos larga y en otros corta) y también una culata metálica plegable. Se exportó a muchos países, como Chile, Cuba, Portugal y Arabia Saudita.
En 1.962 se comenzó a comercializar el nuevo Z-62, de mayor sencillez y robustez, que fue adoptado por el ejército español hasta 1.970. Una modernización del producto dio lugar al Z-70 y a su variante Z-70B, cuya diferencia fundamental estaba en la forma de seleccionar el modo de tiro, semiautomático o automático, que en el Z-70 se efectúa mediante un gatillo disparador con dos sectores (si se aprietan ambos, el tiro es automático) y en la variante B mediante una palanquilla lateral. 
Fusiles y subfusiles de fabricación extranjera.
Subfusil Labora modelo 1938 dotado de un curioso dispositivo para disparar desde el interior de las trincheras o barricadas.
Armamento reglamentario del ejército español.
Revólver Lefaucheux. Modelo 1.983. 11 mm. Única reglamentaria para la Caballería de la Guardia Civil.
Pistola Campo Giro. Modelo 1.913-1.916. 9 mm largo. Construido por el conde Campo Giro en su fábrica de armas de Oviedo.
Revólver copia S&W modelo 1.875, pero de doble acción. Calibre 44 (11 mm). Fabricado por Hermanos Orbea, en Eibar.
Pistola Star modelo 1.922. 9 mm largo. Fabricada en España.
Pistolas de fabricación alemana y belga.
Pistolas fabricadas en Eibar.
Fusiles probeta, utilizados para medir presiones de la munición dentro de la recámara.
Pistola marca E. S. calibre 7,65 mm usada por el torero Juan Belmonte para suicidarse en 1.962.
Armas donadas por la marquesa viuda de Salvatierra.
Revólveres de diversa tipología y procedencia.
Pistolas varias.
Pistolas-ametralladora Astra serie 900. 
Fabricadas en Guernica, son copias de la pistola Mauser alemanas. El modelo 901 disponía de cargadores de diez proyectiles, en tanto que el 902 doblaba la capacidad.
Durante la República se adquirieron 600 unidades del modelo 901 y 750 del 902 como dotación para la Guardia de Asalto. Del modelo F se destinaron 1.000 unidades para la Guardia Civil.
Su peso era de 1,5 Kg y la cadencia de fuego de los modelos 901 y 902 de 800 disparos por minuto.
Enorme fusil anticarro Mauser modelo T-GEW 1918.
Con un nada despreciable peso de 
18 Kg y un calibre de 13 mm, poseía un poder de penetración de 25 mm en acero a 200 metros.
Armamento de época reglamentario del ejército español.
Armas blancas de diversos países.
Las espadas y derivados ocupan todo un lateral de la sala.
Híbrido entre montante y espada ropera. Siglos XVI-XVII.
El montante es una espada larga y ancha, con gavilanes rectos, que se maneja con ambas manos. La espada ropera, manejada con una sola mano, tiene como principal característica los lazos metálicos para protección de la mano.
Montante de guarda curva.
Mandoble, 1.450.
La diferencia entre montante, mandoble y espadón depende más de la época en que se use que de las características de cada arma, teniendo todas en común únicamente su manejo a dos manos. 
Réplica de la Colada del Cid.
La original se encuentra en el Museo del Ejército, sito en el Alcázar de Toledo. Desgraciadamente, en dicho lugar no están permitidas las fotografías, por lo que, a pesar de haberlo visitado, no puedo mostrar la imagen de la auténtica.
Espadas roperas.
Las de la izquierda son del siglo XVI y las del lado derecho del siglo XVII. Es interesante ver la evolución de su morfología, de tener una serie de lazos metálicos a quedar prácticamente cubierta la mano por placas de metal (de concha), para finalmente adquirir forma de taza.
Colección de cascos militares de diferentes ejércitos.
Coche de caballos tipo Landó.
Construido en 1.910 en Sevilla por Antonio Laverán y Mendemedi. Era tirado por dos caballos y disponía de capota abatible de piel de búfalo. Se trataba de un vehículo de representación, puesto a disposición del Capitán General de la Región Militar para uso protocolario.
Nuevo busto de Daoiz.
Retablo cerámico.
En el muro del lado derecho se puede observar un retablo cerámico con los nombres de los Capitanes Generales de la Región Militar de Sevilla, desde 1.880 hasta 1.992, fecha de la creación del azulejo.
Coche de caballos tipo Milord.
Construido en París en 1.900 por Charles Vermont. Al igual que el landó, era tirado por dos caballos, poseía capota de piel de búfalo y se usaba en actos protocolarios de Capitanía.
Maqueta de la Fábrica de Artillería de Sevilla realizada en madera por sus trabajadores en 1.790. 
Originalmente, la fábrica era de propiedad privada (entre ellos la familia Morel, siendo Bartolomé el encargado de la fundición del Giraldillo), pasando al Estado en 1.634, año en que se adquirieron terrenos colindantes para su ampliación.
La fabricación de cañones de bronce comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII, llegándose a alcanzar en 1.794 y 1.795 una producción de 800 piezas.
Denominada en sus inicios Fábrica de Bronces de Sevilla, en 1.904 cambió su nombre por el actual, Real Fábrica de Artillería de Sevilla. Cesó su actividad en 1.991.
No todos los trabajos de la fábrica fueron de índole militar. En ella se fundieron los leones de la Cortes (1.865), la estatua de Daoiz en Sevilla (1.888), las estatuas ecuestres del marqués del Duero y del general Espartero, en Madrid y otras muchas más. 
Maqueta del asedio de Sevilla por Fernando III, el Santo.
En ella se representan fielmente las diversas puertas y postigos que tenía la ciudad entonces, así como la distribución de edificios monumentales (mezquita mayor, mezquita del Salvador, Alcázar, Torre del Oro), viviendas, huertas e incluso la laguna de la Alameda.
Detalles de la maqueta.
Tubos de morteros y cañones.
Relieve de Carlos III, realizado en bronce fundido en la Fábrica de Artillería tomando como modelo una medalla. 
Mortero pedrero “El Cantero”. Calibre de 43 cm en la boca y 16 en la recámara.
Mortero pedrero “El Cantero”. Placa de bronce: “EL CANTERO”. FUNDIDO EN SEVILLA EN 1.763. JUAN DE VOYE Y HABET.
Mortero pedrero “El Cantero”. Escudo Real de España, rodeado por el Toisón de Oro con la leyenda: “PHILIP V D. G. HISPANIA REX”.
Aparatos detectores y máscaras antigás.
Hemos terminado el recorrido por la sala central de la planta sótano, y como la entrada se está alargando en exceso por el elevado número de fotografías, dejaremos el resto para una última entrega.


La ausencia de ascensor hace imposible la visita a esta zona para personas de movilidad reducida.