De padre sevillano, y madre
malagueña, Justino de Neve fue bautizado en 1.625 en la parroquia de San
Bartolomé. Ilustre personaje, tanto dentro de la iglesia como en la sociedad
sevillanas, llegó a ser canónigo de la catedral, presidente de las capillas,
impulsor de la reconstrucción de la iglesia de Santa María la Blanca, juez de
Cruzada y diputado para las fiestas de la canonización de San Fernando. Fue,
además, el promotor del restablecimiento de la Hermandad de las Doncellas, en la catedral, y de la Cátedra de San Pedro, en Santa María la Blanca.
| Retrato de Don Justino de Neve. Murillo, 1.665. London, National Gallery. |